El PenecaLectura digital
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1. INTRODUCCIÓN.
2. EL PENECA: UN SEMANARIO INFANTIL CHILENO.
2.1. Primer Período: 1908-1921. Enrique Blanchard-Chessi y Emilio Vaisse.
2.1.1. Portadas, ilustradores y fotógrafos.
2.1.2. Colaboraciones: la revista contestaba cartas.
2.1.3. Vida Social.
2.1.4. Cómics e historietas ilustradas.
2.1.5. Literatura infantil.
2.2. Segundo Período: 1921-1951.
2.2.1. Elvira Santa Cruz Ossa ("Roxane"): la vida y el equipo.
2.2.2. Su línea de dirección (1921-1951).
2.2.3. Portadas, ilustradores y fotógrafos. Entrevista a Gabriela Silva Ossa.
2.2.4. Colaboraciones e interacción con los lectores.
2.2.5. Literatura infantil: un nuevo estilo.
2.3. Tercer Período: 1951-1960 / 1971-1972.
Directores, portadas e ilustradores.
2.4. ¿Qué enseñaba El Peneca sin decirlo?
2.4.1. Valores patrios y héroes nacionales.
2.4.2. Imágenes femeninas y masculinas.
2.4.3. El "roto": una figura chilena que después desapareció.
3. PERSONALIDADES CHILENAS RECUERDAN EL PENECA.
4. EL PENECA Y LAS OTRAS REVISTAS INFANTILES CHILENAS.
5. ¿POR QUÉ DESAPARECIÓ EL PENECA? (Y POR QUÉ TODAVÍA LO RECORDAMOS).
AGRADECIMIENTOS.
BIBLIOGRAFÍA.
“Este no es un libro de historia académica. Es un libro de memoria. Lo escribo para que los jóvenes de hoy sepan que, antes de que la violencia lo destrozara todo, Chile fue capaz de soñar con sus niños. No para que miren al pasado con nostalgia ingenua, sino para que sepan que la esperanza no es un invento, y que vale la pena luchar por ella.”
El Peneca fue el semanario infantil más exitoso de toda la historia de Chile hasta la fecha de su cierre en 1960. Se publicó durante 52 años seguidos, entre 1908 y 1960. Generaciones enteras de niños chilenos, y también de otros países de América Latina, crecieron leyendo las páginas.
En este trabajo cuento la historia de los fundadores y la época de oro de El Peneca: Enrique Blanchard-Chessi, Emilio Vaisse y Elvira Santa Cruz (a quien recuerdan como “Roxane”). También hablo de los dibujantes, los escritores, los fotógrafos y sus guionistas de cómics. Porque El Peneca fue una fábrica de talento.
No solo entretenía: también enseñaba hábitos, habilidades y valores, y reflejaba los cambios, alegrías y problemas de Chile.
Por eso, estudiar El Peneca es también entender la historia del país.
Todo empezó en 1987. No existía internet. Los únicos ejemplares de El Peneca estaban guardados en los archivos subterráneos de la Biblioteca Nacional de Santiago. Pasé meses revisando cada volumen, a mano, con paciencia de hormiga. Los bibliotecarios me ayudaron, especialmente don Fernando Castro, encargado de la hemeroteca, quien fue un pilar para este trabajo.
Al mismo tiempo, empecé a buscar ejemplares viejos por mi cuenta: en ferias, a coleccionistas, donde fuera.
Para entender bien El Peneca, hay que ponerlo en el contexto de la literatura infantil mundial. Hubo tres grandes corrientes:
El moralismo religioso (siglos XVII y XVIII): los niños eran seres puros que había que proteger.
El romanticismo pedagógico (mediados del siglo XIX): aparecieron caballeros, fábulas, mitos y leyendas.
El modernismo comercial (paso del XIX al XX): nacieron los cómics, las historietas, las publicaciones por entregas.
La idea era llegar a muchos niños. El Peneca fue todo eso junto: un poquito de moral religiosa, otro poco de romanticismo pedagógico, y mucho de modernismo comercial. Pero con sello chileno.
Fase fundacional (1908–1921): Blanchard-Chessi y Vaisse. Ellos crearon un medio de confianza, alegría y aprendizaje. Junto con el entretenimiento querían formar futuros ciudadanos. Época de oro (1921–1951): aquí brilla Santa Cruz. Ella transformó por completo la idea de una revista infantil en Chile. Etapa final (1951–1960) y un breve regreso (1971–1972). Después vinieron otros directores. El semanario cambió y finalmente se apagó.
Los fundadores incorporaron desde el principio un proyecto de identidad nacional que vinculaba el honor militar con el patriotismo y aunque este sustrato no se manifestara explícitamente durante la gestión de Santa Cruz, nunca dejó de estar presente. Este mensaje se expresó en tres dimensiones: el papel de las Fuerzas Armadas; los modelos de género (desarrollados en el subcapítulo 2.4.2); y la figura del "roto" como símbolo de identidad nacional, que despues desaparareció.
Entrevisté a personas famosas de Chile: escritores, artistas, políticos, académicos. Me contaron cómo El Peneca influyó en su formación, en su manera de pensar y en sus recuerdos. Verán coincidencias y también diferencias. Pero todos coinciden en algo: El Peneca los marcó para siempre.
El Peneca fue un semillero de dibujantes, guionistas y publicistas que trabajaron ahí y después fundaron sus propias revistas. Eso ayudó a crear lo que se conoció como "la edad de oro de las revistas chilenas".
El secreto de su éxito fue una doble estrategia: directores capaces y con visión. Supieron mezclar lo mejor de Europa y Estados Unidos con el alma chilena. La baja en las ventas provocó su cierre.
Primer número: 23 de noviembre de 1908. Ese año salieron solo 5 números más. Luego, uno por semana (4 por mes, 48 por año). En 52 años (hasta el 15 de diciembre de 1960) se publicaron 2705 ejemplares. Algunos años tuvieron números extraordinarios, y la duración de los meses varía, por lo que la cifra no es exacta. Pero entre diciembre de 1971 y abril de 1972 volvió a publicarse: fueron 26 números más. Después, silencio definitivo:
NÚMERO ESTRAORDINARIO
Como hemos dicho, el próximo número será estraordinario, doble, con profusion de grabados i colores. Será dedicado a conmemorar la epopeya de Iquique. Queremos corresponder al favor que nos dispensan nuestros innumerables lectores.
Costará, ademas, sólo el precio de costumbre: DIEZ CENTAVOS.
EL PENECA, n°25, 10 de mayo, 1909.
Esta investigación es un aporte inicial, no completo. Sería imposible mostrar los miles de cuentos, dibujos, cartas, poemas, juegos y colaboraciones que tuvo en sus 52 años.
Lo que sí van a encontrar son textos y dibujos representativos (con sus autores, seudónimos o anónimos). A veces las fechas van a estar mezcladas, porque lo importante es reflejar cómo era El Peneca, no hacer una tesis perfecta.
Mi objetivo es doble. Por un lado, dar a conocer cómo nació este proyecto, qué querían sus fundadores y cómo Elvira Santa Cruz, con su periodismo multifacético, convirtió la revista en una lectura masiva que llegó a vender cerca de 240.000 ejemplares por semana. Pero, más allá de la crónica, este ensayo busca rescatar un legado cultural vital que aún hoy se siente. Se trata de contar la historia de una revista y de entender cómo un medio de comunicación ayudó, durante más de cinco décadas, a formar ciudadanos, construir una identidad nacional, y crear una comunidad de lectores en un país fragmentado por su geografía y sus desigualdades. El Peneca fue un laboratorio de modernidad que ensayó formas de participación, de educación y de creación artística. Su desaparición marcó el fin de una era editorial artesanal frente al avance de la televisión y los cambios en el mercado del libro.
Nota de la autora: Este ensayo nace de una investigación iniciada en 1987 en la Biblioteca Nacional de Santiago, cuando cursaba estudios de posgrado en Literatura en la Universidad Johann Wolfgang Goethe (Fráncfort del Meno). Aunque no completé la tesis doctoral, el material fue preservado durante casi cuatro décadas. Ahora, convertido en ensayo de acceso libre y gratuito, cada sección será acompañada de ilustraciones que apoyan visualmente el texto. Agradezco de antemano cualquier corrección o comentario de los lectores.
EL PENECA apareció publicado por primera vez en 1908 por la editorial Zig-Zag, propiedad de Agustín Edwards Mac-Clure. La familia Edwards tuvo una gran presencia económica en la agricultura, la minería y la banca nacional. Su socio fue Gustavo Helfmann quien, junto con su familia, había estado vinculado a la empresa editorial y de periódicos desde mediados del siglo XIX, como fue el caso del diario Chilean Times. En 1902, Helfmann compró la imprenta y litografía Universo en Valparaíso.
Agustín Edwards Mac-Clure era heredero de una de las fortunas más influyentes de Chile entre mediados del siglo XIX y el siglo XX. Su abuelo, Agustín Edwards Ossandón, sentó las bases del legado familiar al adquirir y consolidar el diario El Mercurio en Valparaíso. En 1880, su hijo, Agustín Edwards Ross, recibió el periódico en herencia y continuó con la expansión del patrimonio familiar.
Agustín Edwards Mac-Clure, hijo de Agustín Edwards Ross, asumió como director de El Mercurio en 1900. Bajo su liderazgo, el diario dio un salto estratégico al publicar por primera vez una edición en Santiago, convirtiéndose así en un medio de alcance nacional. Abogado, escritor, intelectual, filántropo y político moderado del Partido Nacional, Edwards Mac-Clure también mantuvo una estrecha vinculación con la banca y el mundo editorial. Fue cofundador de la Universidad Técnica Federico Santa María, en Valparaíso.
En 1905 adquirió la editorial Zig-Zag, junto con la imprenta y litografía Universo creó una revista con el nombre original “Zig‑Zag”. A través de la revista homónima Zig-Zag, se convirtió en una sociedad de las más modernas de Sudamérica en su época y consolidó el poder del clan Edwards en los medios de comunicación y la cultura del continente.
Agustín Edwards Mac-Clure y Gustavo Helfmann establecieron una relación comercial entre la editorial y la imprenta. Publicaron el primer número de la revista infantil el 23 de noviembre de 1908, con el título:
EL PENECA. En la cabecera, a la izquierda de la palabra El Peneca se dibujó a pluma, en blanco y negro, dos niños alegres: uno con un tambor y el otro con un trompo, y una niñita a la derecha jugando al cordel. Con el subtítulo:
SEMANARIO ILUSTRADO PARA NIÑOS. número 1.
Año 1, Oficina Teatinos 666. Casilla 2017, Teléfono inglés 780.
Debajo se encontraba el retrato, que ocupaba toda la página, de la carita de un pequeño con anteojos, símbolo de sabiduría, y al pie de este dibujo realizado a dos colores, se leía:
“Yo soy, señores el redactor,Tengo elementos para luchar
Un personaje muy singularEn esta vida llena de abrojos,
Que muchas cosas les vá á decirMucha esperiencia, mucha alegría
Que muchas cosas les vá á contar.Cuarenta plumas y un par de anteojos.”
A mano derecha, en la parte inferior, se escribió: PRECIO 10 CS.
La primera portada la hizo el artista italiano José Foradori (“Pepin”). Nacido en Bolonia, Italia (según cálculos basados en un retrato de principios del siglo XX, c. 1900-1905) y formado en la prestigiosa Escuela de Artes Gráficas de Milán, Foradori llegó a América del Sur, radicándose inicialmente en Argentina antes de establecerse en Chile a fines del siglo XIX. A pesar de la relevancia de su trabajo, no se dispone de información clara sobre su año de fallecimiento, lo que contrasta con el perdurable legado gráfico que imprimió al semanario. Su carrera profesional se desarrolló estrechamente ligada a la Editorial Zig-Zag y, de manera destacada, con El Peneca. En este último, el trabajo como ilustrador mostraba un dominio técnico y una creatividad que le permitían jugar con formas y dimensiones, generando un impacto visual inmediato en los lectores.
En esta primera edición, la dirección (y el primer director) se dirigió a sus lectores con un lenguaje cálido y cercano: "una palabra de simpatía y cariño para vosotros, niños y niñas, que seréis los verdaderos sostenedores de esta publicación. ’El Peneca’ es para vosotros". Este tono buscaba establecer un vínculo afectivo con la audiencia infantil, presentándose como un medio de entretenimiento y como un acompañante en el crecimiento. El uso de "vosotros" (propio del español peninsular de la época) reforzaba la solemnidad y el carácter institucional de la publicación.
El primer párrafo explicó la labor: "entreteneros e instruiros". Esta dualidad reflejaba la concepción pedagógica de la época, que entendía el entretenimiento como un vehículo para la educación moral, cívica y cultural. Se trataba de formar buenos ciudadanos desde la infancia:
“INFORMACIONES DE ‘EL PENECA’
A nuestros lectores. Antes que nada una palabra de simpatía y cariño para vosotros, niños y niñas, que sereis los verdaderos sostenedores de esta publicación.
‘El Peneca’ es para vosotros para entreteneros e instruiros. Os daremos cuentos muy bonitos, con grabados interesantes que han de agradaros mucho; poesías preciosas, que podreis recitarlas á vuestros queridos padres, ó bien, si ya sois grandecitos, en reuniones y academias; comedias que os sirvan para representarlas en el colegio ó el hogar; recreaciones científicas y pruebas de todas clases con que podreis pasar agradablemente los recreos y las vacaciones y que os servirán para asombrar á mucha gente; cuadros divertidos y provechosos, ilustraciones de la historia universal que den idea exacta de los grandes acontecimientos y que faciliten el recuerdo de lo que se estudia ó se ha estudiado y cuantas noticias de interés puedan seros necesarias ó siquiera útiles. A las niñitas les dedicaremos especialmente una página concerniente á costuras, bordados ú otras tareas propias á su dedicación. Manuales de carpintería, imprenta, hojalatería, encuadernación, etc…serán dedicados especialmente a los niños. La música merecerá nuestra atención. Además, como queremos agradarlos no omitiremos esfuerzos para realizar en la publicación toda clase de adelantamientos.
Los niños mismos podrán indicarnos todo lo que deseen.
Retratos de niños, Rifas de Pascua y Año Nuevo, Mejoras en El Peneca, Colaboraciones, Fiestas escolares, Condiciones, Premio, Preguntas y respuestas, Estampillas de correo.”
EL PENECA, n°1, 23 de noviembre, 1908.
Al declarar que "los grandes también encontrarán mucho que aprender", rompió con la idea de que lo infantil era solo para niños. Se invitó al adulto a participar, a leer junto al menor y a actuar como puente. La frase "todo depende de su buena voluntad" fue una declaración de principios. El semanario se presentó como algo vivo que requería de la comunidad, sobre todo de los consejos de los mayores:
“INFORMACIONES DE ‘EL PENECA’
“¿Para quiénes será ‘El Peneca’?
Indudablemente que está destinado al entretenimiento de los niños y niñas, por lo cual nos espresaremos en el lenguaje más sencillo posible: pero estamos ciertos que también los grandes encontrarán en él mucho que aprender y, principalmente, más con qué distraerse. Los grandes, además, serán quiénes podrán aconsejarnos: todo depende de su buena voluntad.”
EL PENECA, n°1, 23 de noviembre, 1908.
La idea de editar libros y revistas infantiles en formato de semanario provenía de Europa. Edwards Mac-Clure, junto con Gustavo Helfmann, seguramente vieron en ello una oportunidad editorial, aprovechando la popularidad que este tipo de publicaciones ya habían alcanzado en Europa y en Estados Unidos. De hecho, fue en esos mercados donde este tipo de lecturas ganaron gran difusión a principios y mediados del siglo XIX.
Al declarar que sus “objetos primordiales” eran la educación práctica, la moralidad y la higiene, la publicación se alineaba con las corrientes higienistas y educativas que predominaban en Chile durante las primeras décadas del siglo XX. La invitación a la “cooperación de todos” revelaba una concepción de la lectura como un acto comunitario y participativo, donde los niños y las familias eran colaboradores activos en la construcción del semanario.
La palabra “objeto” equivalía a propósito. No se trataba de decir “aquí está nuestra revista, mírenla”, sino de anunciar: «esto es lo que venimos a hacer». Debajo de la aparente ligereza de una publicación infantil se ocultaba una convicción profunda: “Tendrán todo nuestro cariño, y por eso no escatimaremos esfuerzos…”. Prometían dar a los niños lo que merecían. Había, en el fondo, una ética del trabajo dedicado a la infancia. “Antes que nada, procuraremos hacernos gratos a los niños”. En un tiempo donde la educación solía ser rígida y autoritaria, esa declaración de simpatía, afecto y acogida era una revelacion moderna:
“Objeto de esta publicación
EL PENECA llega á ocupar un puesto entre las publicaciones del país, animado de los más nobles sentimientos: enseñar, hacer el bien, inculcar la moralidad, desarrollar el gérmen de lo bueno, de lo noble, de lo siempre digno; tender á formar si es posible caracteres sanos, fuertes y patriotas; cooperar, en fin, al esfuerzo de todos los que luchan en favor de la instrucción popular y hacer en todo caso la delicia y el encanto, la distracción honesta y provechosa de los niños.
Hace tiempo que pensábamos realizar esta obra, la primera en el pais, según el plan que nos hemos trazado, pero esperábamos para llevarla á cabo que el estudio del programa mismo nos indicara la mejor forma, después de consultar diversas opiniones, para lograr éxito en nuestros deseos. A medida que la experiencia nos enseñe, modificaremos si es necesario nuestro plan y desarrollaremos las mejores ideas que se nos propongan. Entre tanto la educación y la instrucción prácticas, la moralidad y la higiene deberán ser desde luego los objetos primordiales á que dirigiremos incansables nuestros esfuerzos. No tenemos otra pretensión que la de intentar hacer el mayor bien posible. De ahí por qué solicitamos para el modesto Peneca la cooperación de todos.
¡Los niños! ese encanto de la familia, que hace las delicias del hogar, tendrán todo nuestro cariño, por lo cual no ahorraremos trabajo para darles cuentos y chistes, distracciones científicas, caricaturas y páginas á la vez que amenas, instructivas. Sí, antes que nada, procuraremos hacernos gratos á los niños.
Los padres de familia como los maestros, encontrarán en consecuencia en esta publicación el mejor medio para educar, instruir y distraer á sus hijos en forma útil á la vez que agradable.”
EL PENECA, n°1, 23 de noviembre, 1908.
Emilio Vaisse, al comenzar como director en el número 116, del 6 de febrero de 1911, mostró como un gestor activo y modernizador. El texto marcó el inicio de una nueva etapa. En lugar de una presentación personal, anunció directamente las transformaciones. Destacó los próximos contenidos, que incluían la página filatélica semanal, la de cuentos, novelas, concursos literarios y pasatiempos. En la misma página anunció los certámenes de vacaciones, como una forma de seguir entusiasmando a los lectores. Se buscaba comparar quién era más feliz, desafiando la idea de que solo el mar era sinónimo de vacaciones. Se valoraba la creatividad para mostrar la felicidad en la capital en febrero de 1911:
“LECTORES
CON este número empieza una nueva serie de EL PENECA destinada, como la anterior å instruir y deleitar á chicos y grandes.
Recomendamos muy particularmente á nuestros lectores:
1.0 La hermosa fábula del "El León y el Macaco" del distinguido autor chileno don Belisario Guzmán Campos;
2.0 La novela El Pequeño Lord Fauntleroy, cuyos primeros capítulos, traducidos y adaptados especialmente para EL PENECA vienen publicados en este número. Obra de la célebre escritora norteamericana Mrs. Frances Burnet. "El Pequeño Lord Fauntleroy" es una de las más encantadoras no. velas inglesas. Bien lo advertirán nuestros lectores.
Una vez terminada esta novela, empezaremos la publicación de "El Tesoro del Inca" novela de aventuras, profusamente ilustrada y escrita especialmente para EL PENECA. Entre los protagonistas de "El Tesoro del Inca" hay varios chilenos y los más de los acontecimientos narrados ahí se desarrollan en Chile.
Como siempre EL PENECA abrirá sus columnas á los jóvenes autores que quieran honrarle con las primicias de su producción literaria. Hoy publicamos una linda poesía del joven escritor chileno do Arturo Prendez Saldías, intitulada "Tres Anhelos".
Recomendamos a nuestros lectores
1.0 Los problemas que les proponemos en este número:
2.0 El certamen literario cuyos temas hallarán más adelante; y
3.0 La página filatélica semanal.”
“CERTAMENES DE VACACIONES
Propone "El Peneca á sus lectores los siguientes temas:
Primer tema. Pedrito X. está veranean-do á orillas del Mar. Su vida allí es un encanto... Cuéntenos su vida... El baño, los paseos, los hallazgos que hace en los arenales de la costa ó en las rocas de la orilla... Cuéntelo todo.
Segundo tema. Rosita X. veranea en la costa de... Santiago. Para ella el mar es... el Mapocho ó la laguna del Parque...
¿Quién es más feliz, Pedrito ó Rosita? Cuéntenos Rosita su veraneo santiaguino y demuéstrenos que se puede ser muy feliz en la capital de Chile en Febrero de 1911.
NOTA: Publicaremos, con el nombre
ó pseudónimo de los autores, las mejores composiciones que se nos remitan y asignaremos un premio á las dos que más sobresalgan por su mérito. (Las composiciones pueden escribirse en forma de carta).”
EL PENECA, n°116, 6 de febrero, 1911.
“Omer Emeth” asumió una actitud dinámica frente a los escritos publicados. Trabajó con un grupo de niños colaboradores e involucró directamente al medio y a sus lectores. Vaisse era estricto y revisaba cada número antes de ser editado. En el número 219, del 27 de enero de 1913, examinaba un ejemplar en el tranvía de la ciudad, cuando un hombre mayor se burlaba; él, en cambio, defendía la lectura de El Peneca para todas las edades.
“Leyendo ‘El Peneca…
El Lúnes de la semana pasada, volvía yo en tranvía a mi casa cuando, llegando al paradero de el Mercado, se me acercó un suplementero ofreciéndome ‘El Peneca’. Recordé que no había examinado con suficiente atención ciertos pormenores tipográficos de mi querida revista y pensé que bien podía examinarlos allí, en el tranvía, sin pérdida de tiempo. Compré ‘El Peneca’ y me engolfé en su lectura. El carro, obstruida la via por otros, no se movía... De repente oí risas y miré... Dos caballeros, uno de ellos bastante anciano, parecían reírse de mí. "¿Por qué será?" - pensé yo... Observé a la descuidada y ví que el más anciano, meneando la cabeza, me miraba con lástima pareciendo decirle al vecino. "Vea Ud. un hombre con canas leyendo a. ‘El Peneca’!...
Esto era encantador... y, lo confieso, tuve que luchar conmigo mismo para no preguntar a aquel viejo reparón: "¿Qué diría Ud., señor mío, si supiese que no sólo leo ‘El Peneca’, sino que dirijo su publicación, que lo peino, lavo, visto alimento y corrijo todos los días como a hijo y que en él tengo puesto, más que en cualquiera otra cosa, mi corazón?...
Aquel viejo me habría, sin duda, declarado maduro para la Casa de Orates!...
Así son los juicios humanos!... Se puede ser viejo y mentecato y la mentecatez en un anciano es uno de los más tristes espectáculos que podemos contemplar.
El verdadero y prudente juicio habría sido éste: "Ya que este caballero lee con tanta atención una Revista para niños, es de suponer que en ella haya algo más de lo que parece Voy a comprarla y juzgaré por mis propios ojos!"
Si así lo hace Ud., venerable colega en años y canas, verá que ‘El Peneca’ puede ser leído con provecho y placer no sólo por los hijos y nietos de Ud.. sino por Ud. mismo...
Al fin y al cabo, puede Ud. hacer lo que tan-tos padres de familia que lo leen a vista y paciencia del público en tranvía, en tren, en los bancos de la Alameda y de la Plaza, y en todas partes.
No se dé, señor, tantos humos de hombre se-rio y acuérdese de la palabra de Cristo: "Si no fueseis semejantes a esos pequeñuelos, no entraréis en el reino de los cielos..."
OMER EMETH.
EL PENECA, n°219, 27 de enero, 1913.
Para el sexto aniversario, el director dio a conocer por primera vez los números vendidos en esa época: 20.000 lectores. La población chilena se calculaba, entre 1907 y 1910, entre 3.231.022 y 3.720.235 habitantes. El texto elogiaba los esfuerzos de los colaboradores y enumeraba a contribuyentes:
“CHARLAS
Seis años de vida
Hoy entra ‘El Peneca’ en el sexto año de su edad. Como lo habrán notado sus amigos, es un rollizo chiquitín que, al crecer en edad, ha ido creciendo también en sabiduría.
-Sabiduría! Muy macizo es este vocablo para que pueda convenir a tan pequeño personaje!
Pero no os dejéis asustar por la objeción. ¿Acaso no es pequeñita la hormiga y, sin embargo, hablando a los perezosos, solían los antiguos decirles: ‘Mirad a la hormiga y de ella aprenderéis sabiduría!’
"Peneca" ha imitado a la hormiga. Y si no, decidme si hay quién le iguale en el arte de descubrir y juntar colaboradores y colaboradoras.
Hermosa lista la de las niñas y jóvenes que, por amor a ‘El Peneca’, vienen día tras día enriqueciéndole con las primicias de su trabajo!
Ahí tenéis a Adami, María Stuardo, Bruja. Hortensia Olivares, Oscar A. Godoy, Carlos
A. Leyton, y cien más cuyos nombres son conocidos y amados de todos nuestros lectores.
¿No es sabiduría la que descubrió y juntó en un solo batallón a colaboradores tan inteligentes como constantes?
Al principio, no poco le costó a ‘Peneca’ el despejar el sitio invadido por innumerables malezas. Había colaboradores ‘pegajosos’ que, por ningún motivo, querían aceptar su expulsión. Las iras llegaron a punto de manifestarse en insultos tan groseros como anónimos...
Con Pero ‘Peneca’ no se intimidó.. tranquilidad luchó y hoy, olvidadas ya las peleas de antaño, sigue creciendo en paz y en armonía con sus veinte mil lectores.
Estos, no lo dudo, continuarán favoreciéndolo con su decidida cooperación, hasta que, en llegando a la edad de razón, que ya se acerca, sea ‘El Peneca’ el modelo o, si se prefiere, el espejo de los niños chilenos.”
OMER EMETH.
EL PENECA, n°262, 24 de noviembre, 1913.
El Peneca educaba ("enseñar, inculcar la moralidad, instrucción popular"), formaba a los ciudadanos ("formar caracteres sanos, fuertes y patriotas") y entretenía ("la delicia y el encanto, la distracción honesta"). Entre 1908 y 1921, el semanario fue adquirido principalmente por un público infantil de los sectores más pudientes de la sociedad chilena. En esa época, las familias trabajadoras tenían otras prioridades más urgentes. Hacia 1910 gran cantidad de niños abandonaban la escuela a temprana edad por falta de recursos económicos, viéndose obligados a trabajar o vagar por las calles del país. Por lo general, presentaban un débil estado de salud, causado por enfermedades, malnutrición y una alta mortalidad. La clase política chilena fue llamada a tomar medidas ante este estado catastrófico. En este contexto, Darío Salas declaró a principios de siglo: "Con estas páginas, a la salud y al bienestar de las familias de nuestro pueblo, cuya enorme mortalidad infantil constituye una vergüenza para nuestro país”.
Hacia principios del siglo XX, la escolaridad de los niños era limitada porque la educación primaria no era obligatoria. Un ejemplo de esta situación se refleja en las estadísticas de 1915: los inscritos en la escuela básica llegaban a 132 978 alumnos, mientras que la educación secundaria alcanzaba solo a 10 649. El Peneca, fundado en 1908, fue un motor más para incentivar la conciencia sobre la necesidad de educar a los niños chilenos.
A partir de la década de 1920, Chile inició un significativo proceso de desarrollo sociopolítico y económico. El Peneca logró paulatinamente atraer a cientos de nuevos lectores infantiles, cuyas familias, beneficiadas por la creciente estabilidad económica, pudieron adquirir publicaciones periódicas para sus hijos. Su producción y distribución experimentaron una expansión considerable. Este impacto fue evidente en el aumento sostenido de su edición.
En 1921, Elvira Santa Cruz asumió la dirección y, con el respaldo de la editorial Zig-Zag, emprendió la ambiciosa tarea de distribuirla hasta los rincones más remotos del territorio chileno. Por más de cinco décadas fue el más popular del país, con un tiraje en las décadas de los cuarenta y cincuenta de casi 240.000 ejemplares semanales. El semanario se leía en familia, se prestaba y se intercambiaba en quioscos especializados en revistas y libros usados, donde incluso se alquilaba por módicas sumas.
Como referencia para dimensionar su alcance, expertos calcularon en 1970 que un ejemplar de periódico era leído por al menos tres personas. Esta observación ha permitido contrastar las estadísticas demográficas chilenas con los datos de circulación del semanario, ofreciendo parámetros más objetivos sobre su impacto social y cultural.
El primer período data del 23 de noviembre de 1908 al 31 de enero de 1921. Su evolución en cuanto a contenido y estilo de dirección estuvo directamente relacionada con dos personalidades: Enrique Blanchard-Chessi y Emilio Vaisse.
Enrique Blanchard-Chessi (1870-1941), bibliógrafo, historiador y escritor, asumió la dirección desde el primer número, el 23 de noviembre de 1908, hasta el 30 de enero de 1911 (número 115), tal como él mismo lo consignó en su despedida. Su gestión marcó una estrategia editorial singular: aunque ejercía el mando efectivo, optó por no aparecer con su nombre, utilizando el título genérico de "El Director". Esta decisión sugería que El Peneca funcionaba como un trabajo colectivo, bajo su liderazgo, donde primaba el esfuerzo del equipo por sobre las individualidades. Dado que la publicación era nueva, esta táctica probablemente buscaba consolidar la propuesta editorial sin personalismos, enfocándose en la calidad del contenido producido en conjunto.
La primera vez que su firma apareció explícitamente fue en el número 26, fechado el 17 de mayo de 1909. Este ejemplar, de carácter extraordinario y a color, estuvo dedicado a "Arturo Prat y compañeros de gloria en el 30 aniversario de su heroísmo". Blanchard Chessi demostró su faceta como escritor e historiador.
Blanchard-Chessi se incorporó en 1913 a la Biblioteca Nacional de Chile. Su paso por El Peneca fue breve, pero intenso. Supo combinar el anonimato estratégico con la autoría en momentos clave y dejó un modelo de trabajo colaborativo que marcó los inicios de un semanario relevante en la historia cultural infantil chilena.
La revista comenzó con 16 páginas. Desde los primeros números incluyó secciones como "Informaciones de ‘El Peneca", que fue evolucionando con el tiempo para incorporar más ideas y elementos educativos y de entretenimiento. También aparecieron "Curso elemental de dibujo", "Uno y dos cuentos", "Enseñanza objetiva de idiomas" y "Niños precoces". Las historietas ilustradas ocupaban media página, y la narración se presentaba con frases debajo de las viñetas (formato conocido como "cartela" o "didascalia”). Otras secciones destacadas fueron "El Maestro Chambeco", "Recreaciones científicas", "Una página para fotos", "Labores de mano" y "Nociones de carpintería".
El número 116 (6 de febrero de 1911), eliminó de la portada el subtítulo "Semanario ilustrado para niños", dejando solo la palabra El Peneca.
En los primeros años, la ortografía aún conservaba rasgos del siglo anterior. Por un lado, se experimentó un ajuste progresivo a las normas modernas: regularizó, por ejemplo, el empleo de las letras "g" y "j" (como en el caso de “colejio", que pasó a escribirse “colegio”). Por otro lado, en publicaciones como las de los primeros años aún conservaban arcaísmos gráficos, como el uso de la letra "i" con valor de conjunción en lugar de la moderna "y" (por ejemplo: "llamo a su hermana i le dijo") y el empleo de la letra "x" para representar el sonido “s” (como en “esperimentar”, que más tarde pasó a escribirse “experimentar”). Estas prácticas terminaron por desaparecer con la consolidación de la ortografía académica a lo largo del siglo XX.
El "Correo de El Peneca" apareció en el segundo número. Fomentaba la escritura espontánea como ejercicio formativo y creaba una comunidad de lectores-corresponsales. Al mismo tiempo, rechazaba la intervención de los adultos y buscaba proteger a los participantes de la burla explícita de otros lectores:
“CONTESTACIONES AL CONCURSO
Muchas son las contestaciones que hemos recibido concernientes a la pregunta de qué se haria con cien pesos. Las iremos publicando a medida que el espacio de que disponemos en las pájinas nos lo permita i cumpliremos nuestra promesa de dar un premio,
Advertimos que las contestaciones se publican a la letra, es decir con la misma redaccion i ortografia de los infantiles corresponsales.
Una observacion. Hemos comprendido que algunas cartas, mui pocas por suerte, han sido escritas con intervencion
de grandes. El mérito de estas publicaciones está en el esfuerzo espontáneo que hace el niño i en la satisfaccion que él esperimenta al realizar su trabajo. El estímulo está en esa misma satisfaccion, no en la emulacion que procuraremos evitar. Por otra parte, nadie debe burlarse de los niños por los errores que cometan. Debe correjírseles; pero en ningun caso castigárseles con burlas. Si supiera no necesitaria estudiar.”
EL PENECA, n°2, 30 de noviembre, 1908.
El número 6, correspondiente al 28 de diciembre de 1908, añadió la sección “Charadas”,“Logogrifos”, “Jeroglíficos”, “Colaboraciones”, "Correspondencia", “Literatura” y “Variedades”. Estas brindaban a los niños una valiosa oportunidad de compartir sus experiencias y conocimientos mediante contenidos ingeniosos o ensayos. La interacción fomentaba el espíritu creativo de los jóvenes lectores y representaba una opción cultural única y pionera para su formación lúdica e ingeniosa:
“LITERATURA
DOS CORAZONES
RAUL i Alfredo eran dos niños amiguitos i vecinos.
El primero era estremadamente bueno, poseia un exelente corazon, sobre todo para con los pobres, de modo que tenia principios de verdadera caridad cristiana que se habia inspirado en los ejemplos de su hogar. Asi era que cuando sus padres le daban plata nunca la empleaba toda en darse gusto el solamente, i cuando pasaba algun mendigo por su casa era el primero en darle limosna. Por consiguiente, Raúl era querido i bendecido por toda esa pobre jente que él protejía con su pequeña mesada.
Lo contrario era Alfredo; éste era un niño de mui mal corazon, de censurables intenciones para con los Infelices, se mofaba de ellos.
Al caer la tarde de un dia caluros de verano, estando Raúl i Alfredo en la puerta de la casa de este último, se les presentó una mujer hermosa, semi cubierta la cara con un traje de viuda; se acerco a los niños i con un acento suplicante, a la vez tan suave que semejaba una queja de dolor, les dijo:
Una limosna, por amor de Dios! Soi una pobre viuda i con muchos hijos, que esperan en casa que les lleve un pan.
Raúl compadecióse en el acto i sacó de su bolsillo la pequeña mesada que había recibido de sus padres i la depositó en manos de esa desgraciada, quien con demostraciones de gratitud se alejó rápidamente, mientras Alfredo, con una sonrisa de desprecio, se burlaba de este acto de jenerosidad, i despidiéndose de su amigo fuése a su cаsа.
Ya era la hora de comida, él i todos sus hermanos se sentaron a la mesa, i cual no seria la sorpresa de Alfredo al reconocer en su madre la mendiga que momentos antes habia visto i que aun conservaba el disfraz.
Entonces su madre le contó que ella había tenido noticias de que su hijo Alfredo era sumamente malo con los pobres: que se burlaba de ellos, burlándose asi de la desgracia, sin socorrer a esos infelices teniendo como hacerlo; ella se habia disfrazado de mendiga con el fin de convencerse de algo que ella consideraba increible. En seguida lo amonestó severamente por su mal corazón, pidiéndole que reaccionara i que siguiera el hermoso ejemplo de su amigo Raúl, que tenia un corazon tan bondadoso.“
MARTA GALINDO IBAÑEZ.
EL PENECA, n°44, 20 de septiembre, 1909.
El número 79 (23 de mayo de 1910), en “Charlas i Recados” anunció, que “En esta sección se publicarán las comunicaciones de los niños que quieran dirijirse entre sí mismos. Deben ser mui cortitas, claras i respetuosas de acuerdo con la índole de la revista”. Cada recado llevaba un número de registro:
“CHARLAS I RECADOS
67. Señor Leopoldo Zepeda. ¿Qué hubo, querido compañero Leopoldo, como va su salud, sus estudios en el Liceo Miguel Luis Amunategui? ¿Ya debe estar en 2.o año de humanidades? Pues yo le deseo mil éxitos. Adios compañero, i contésteme. Marcial S. N. Calderon.
68. Señor Luis R. Correa. Que el 21 del presente, dia de tu cumpleaños, lo hayas pasado mui feliz, en compañia de tus estimados padres y hermanos son los deseos de tu amigo А. Сеsáreo Salcent.
69. Señor Inédito, Concepcion. Es un pensamiento hermoso, elevado, el que nos dedica; pero, en qué sentido mas ambiguo! ¿Cree usted que desconocemos esa via la de los nobles pensamientos? La señorita Aura une a su inteligencia un gran corazon: no creo, pues, ¡que la puedan preocupar vulgaridades!... En cuanto a mí ¡quién sabe! Por lo tanto ¡gracias! De usted atenta i S. S. Araucana.
70. Señorita Liguana. Querida amiguita: Todavia sigo mis estudios con bastante empeño en el Liceo Isabel Lebrun de Pinochet. Yo creía que usted se habia olvidado de mi, pero esta cartita me hace borrar esta idea. ¿Se ha mejorado? La saluda su amiga Maria Castro A.
71. Señor Carlos Ahumada J., Valparaiso.- Mui señor mio: Me ha sido mui halagüeño leer su encomiástica carta que me dirijió por intermedio de ‘El Peneca’, por la cual me espresaba su admiracion hácia mis humildes artículos i me estimulaba a continuar con mas ardor aun la jornada literaría que he emprendido desde las columnas de esta revista.
Agradezco, pues, sinceramente sus consejos i deseos i tenga la seguridad de que ellos no han sido indiferentemente recibidos por su mui atento i S. S. Carlos E. Peterson.”
EL PENECA, n°84, 27 de junio, 1910.
El “Correo de El Peneca” en el número 3 (7 de diciembre de 1908) preguntó: "¿Qué se haría con cien pesos?" Sus respuestas fueron enumeradas para premiar las mejores. El deseo de participar y ver sus nombres impresos reflejaba el afán de cada niño por integrarse y formar parte de un sentimiento cultural que unía el espíritu de esta comunidad lectora. La pregunta no era "qué te comprarías", sino "qué harías". Era una invitación al niño a pensar en el bien común. Una pedagogía de la solidaridad aplicada: el dinero (los cien pesos) constituía una herramienta para imaginar un mundo mejor. Al convocar a un comité de educadores para analizar las respuestas, establecía un puente entre el mundo infantil y el mundo académico-pedagógico, y garantizaba que el premio respondiera a criterios formativos. En un Chile de principios del siglo XX, con todas sus desigualdades, el semanario estaba sembrando la idea de que los niños, incluso los más humildes, podían soñar qué hacer con cien pesos.
“Informaciones de El Peneca
Concurso de los cien pesos.
Se han dignado aceptar la comision de informarnos sobre el mérito de las diez mejores respuestas enviadas al concurso. las respetables damas, señora Mercedes Villarreal de Briceño, doctora Eloisa Diaz, señorita Mercedes Montt (del Santiago College); señora Mercedes B. de Turenne, (directora del colegio La Ilustracion); señora Fanny de Retamal Balboa, (directora del Kindergarten Católico); el R. P. Fr. Ramon Mejia, (del Colegio San Pedro No-lasco); i los señores Fidelis P. del Solar, Miguel Anjel Gargari, (director de ‘La Prensa’): Heraclio Fernández, (director de ‘El Chileno’); i Enrique Barrenechea, director de la Biblioteca del Instituto Nacional i profesor en el Instituto Pedagójico. En el próximo número informaremos nuestros lectores sobre lo que tan respetables personas nos hayan comunicado.
Esperamos que el resultado del concurso, como el modo como procedemos, dejará el convencimiento de que procedemos con toda imparcialidad.
El premio será adjudicado, en consecuencia, con toda justicia.”
EL PENECA, n°11, 1 de febrero, 1909.
Las respuestas llegaban sin cesar al correo de Zig-Zag, por lo que se estableció una fecha de cierre. Los niños fueron premiados de acuerdo con los puntos otorgados por el comité. Un escolar de Valparaíso, cuya madre estaba enferma y sin recursos, recibió un reconocimiento especial: se le entregó un premio en dinero efectivo, una cuenta de ahorros y libros:
“El CONCURSO DE LOS CIEN PESOS
El triunfador ha sido, pues, en primer lugar, el niñito N. MOISES WITEMBG, de Val-paraiso, que dió testualmente la siguiente respuesta, tan injeniosamente inspirada, como niño, i tan espresiva i cariñosa para su madre:
Yo señor lo que haria como tengo a mi mamá mui enferma en el sanatorio de los Andes le an quemado uno de los pulmones, llo me compraria ropa para mí i iria a ver a mi mamá i le compraria bastantes pulmones para que no se le acabaran nunca, i me compraria mis útiles i sapatos para ir al colejio. N. Moises Witembg. Valparaiso.
Su corazon tan hermoso le ha dado el triunfo.
Hemos resuelto premiarlo con los libros ‘El Príncipe Coqueluche’, ‘La ciencia i el Hombre’ i una ‘Historia de Chile’; con una libreta de la Caja de Ahorros por veinte pesos a seis meses plazo, i con treinta pesos en plata.”
EL PENECA, n°15, 1 de marzo, 1909.
El relato “Un Nacimiento” describía a niños yendo al colegio, en primavera, una época donde la naturaleza se renueva. Mencionaba a"…uno de esos pobres rotitos que desde mui chicos tienen que trabajar para ganarse la vida, i a que el público de Chile ha bautizado con el nombre de suplementero..." ese suplementero era también un niño, pero de los que trabajaban y no iban a la escuela. Él, esta vez traía la buena nueva y era, de alguna manera un "ángel anunciador", como la primavera misma. La pregunta “¿es dulce?" era una pregunta infantil: lo nuevo, lo deseable, solo podía ser algo rico, algo que se disfrutaba. Y la respuesta del suplementero, con un "iñor" (señor) declaró que era El Peneca:
“UN NACIMIENTO
En una alegre mañana de Primavera, de esas en que parece que la naturaleza se empeña en hacer gala de su hermosura, nos dirijíamos al colejio varios compañeros cuando pasó junto a nosotros uno de esos pobres rotitos que desde mui chicos tienen que trabajar para ganarse la vida, i a que el público de Chile ha bautizado con el nombre de suplementero, aunque ellos llevan bajo sus bracitos todos los elementos de la prensa chilena i estranjera. El suplementero (que fué el que me dió la idea para escribir esta narracion) pasó pregonando su interesante mercancia, cuando despues de haberle oido gritar todos los nombres (tan conocidos para nosotros) de los diarios que se editan en esta capital, resonó en nuestros oidos un nuevo nombre. Guiados por nuestra curiosidad, todos a un tiempo rodeamos al suplementero i el mayor de entre nosotros elevó la voz para preguntar:
¿Qué otro diario es el que vendes?
Si no es diario patroncito.
¿Qué es entonces? ¿es dulce?
-Es una revista nueva que ha salido hoi no ma.
¿Cómo se llama?
-‘EL PENECA’ Iñor.
-‘EL PENECA’ gritamos todos a un tiempo. ¡A ver! ¡a ver! I todos nos precipitamos cerca del pobre chiquitin, porque todos estábamos ansiosos por leer esa revista que tantos dias habíamos oido decir seria dedicada a nosotros.”
Jilberto PEPE GIRON.
EL PENECA, n°2, 30 de noviembre, 1908.
El editorial del primer aniversario (22 de noviembre de 1909) reafirmaba la misión formativa hacia los niños chilenos en términos de: "distraerse y aprender" mediante lecturas que permitieran desarrollar sus facultades, nutrir su inteligencia, fomentar la expresión escrita autónoma:
“El aniversario de ’El PENECA’
(23 de noviembre de 1908 – 23 de noviembre 1909)
Feliz momento fue, sin duda, aquel en que se nos ocurrió esta publicación dedicada exclusivamente a las intelijencias tiernas, a quienes comienzan la vida o han recorrido sólo sus linderos sonrientes i que tienen siempre ante sí horizontes i perspectivas bellísimas…Nosotros deseamos que los lectores a que está dedicada la publicación se distraigan i algo aprendan; queremos que se acostumbren a desarrollar sus facultades i nutran su intelijencia con lecturas sanas, siempre morales, porque quien tiene malas tendencias cae irremediablemente; que escriban por sí mismos i, al fin, con la constancia, logren llegar a ser escritores distinguidos que honren a nuestra patria."
EL PENECA, n°53, 22 de noviembre, 1909.
Blanchard-Chessi tuvo una comprensión integral de la formación educativa, el devenir nacional y la ética ciudadana, con especial énfasis en la higiene y el acceso al conocimiento. Publicó ensayos cuyos títulos revelaban un programa instructivo: “La tuberculosis" (higiene pública),"Mala semilla" (prevención de vicios), "Mala costumbre" (conductas sociales), "Bibliotecas infantiles" (acceso a la cultura), "Amor a la Patria" (identidad nacional), "Escritores chilenos" (valoración literaria local), "Tres plagas" (problemas sociales urgentes),"Cómo llegamos a ser poderosos" (progreso nacional). La tuberculosis fue mostrada como un problema social, no individual. "En pro de la población infantil", el Dr. Maximiliano Valenzuela Basterrica veía la mortalidad infantil como emergencia nacional y el derecho a la vida de miles de niños, como una responsabilidad estatal:
“En pro de la población infantil
HACE algunos meses, al revisar un periódico norte-americano, encontramos la siguiente noticia:
‘La Municipalidad de Chicago aprobó recientemente la inversión de 10.000 dólares para proporcionar a los médicos de la ciudad todos los recursos necesarios a fin de que dediquen sus esfuerzos al estudio de las enfermedades de los niños’.
Seguía a esto un estenso comentario acerca de las atenciones que el Gobierno i las Municipalidades debieran prestar a todo lo que se relaciona con enfermedades infantiles.
Las crónicas de nuestros diarios jamas han rejistrado un hecho semejante. Lejos de esto las noticias que en ellas abundan no hacen sino llamar continuamente la atención hacia las enormes cifras, cada vez en aumento, de la mortalidad infantil.
No obstante, el incremento ostensible de estos males, cuyo orijen por otra parte puede concentrarse con absoluta precisión, la desidia de nuestras autoridades no sufre la mas mínima alteración. Algunos particulares Ilevados por filantrópicos instintos han creado instituciones destinadas a combatir algunas de las tantas causas que motivan estos males, pero desgraciadamente han encontrado de parte de las autoridades una indiferencia desalentadora que ha dado en tierra con muchas de esas instituciones.
Estas no pueden en nuestro pais entregarse a la sola iniciativa individual; requieren el apoyo de la autoridad pública.
Para instruirnos acerca de los medios que se usan en otros paises en estos casos no necesitaríamos buscar ejemplos en Europa, nos basta con mirar lo que ocurre en Arjentina en donde existen al amparo del Gobierno numerosas instituciones que constituyen un verdadero servicio de Hijiene i Sanidad pública infantiles.
Tiempo es ya de que en Chile tambien se preste atencion a estos problemas. “
Dr. don Maximiliano Valenzuela Basterrica.
Director de la Escuela de Dentística.
EL PENECA, n°18, 22 de marzo, 1909.
A través de su sección "Galería Nacional", se estableció un canon visual de la identidad chilena ilustrada. Su método combinaba breves perfiles biográficos con retratos fotográficos. Esta fórmula convirtió el tradicional álbum de próceres en un mecanismo de socialización política infantil, que empleaba la imagen como un recurso para fomentar la identificación con una élite culta y ejemplar, digna de imitación, tal como ocurrió en la Chile de principios del siglo XX. Entre las figuras destacadas aparecieron don Víctor José Victorino Lastarria (político y escritor), don Alberto Solar (militar y escritor), doña Mercedes Marín de Solar (educadora y poetisa), y don Antonio Espiñeira (escritor y agricultor) y don Andrés Bello (educador, filólogo, poeta y diplomático venezolano que redactó el código civil chileno).
“¡Seamos buenos!” fue una joya filosófica y moral que resumió, con claridad, la esencia que la revista quiso sembrar en sus lectores. Un maestro alemán, formado en la tradición filosófica europea, entregó esta lección a los niños chilenos. El ser correcto y bueno dignificaba a cada ser humano. La infancia era el momento crucial: lo aprendido en la niñez no desaparecía, quedaba grabado en el espíritu como un surco. La dignidad era el resultado de la bondad, no de tener poder o riqueza. El Dr. Wilhelm Mann escribió que el humano realizaba y completaba su propia existencia en la medida en que elegía el bien:
“¡SEAMOS BUENOS!
NACEMOS inconscientes a la vida; pero, al crecer, desarrollándose nuestras facultades, llegamos a disponer de los medios para poder aquilatar el mérito o demérito de nuestras acciones.
Cuando tenemos razon, i sabemos hacer uso de esta razon, nada ejecutamos sin que la voluntad determine nuestros actos. La razon (o poder de conocer), el libre albedrio (o poder de decidir) i la voluntad (o poder para proceder) son entónces, cuando conscientes, los árbitros responsables de cada uno de los hechos que realizamos, buenos o malos, en cada uno de los instantes de nuestra vida.
Si procedemos como séres buenos, que anhelamos el bien i procuramos hacer solo el bien, sin quererlo quizas, sin pensarlo muchas veces sentimos la mas dulce satisfaccion, pues nuestra conciencia está tranquila i algo estraño, incomprensible, premia nuestro justo proceder.
Mas, si por el contrario, vehementes, malos por hábito, ansiosos de poderes i riquezas, ambiciosos en fin, hacemos esfuerzos por conquistar lo que deseamos sin medir nuestras acciones, sin importarnos ni el bien ni la justicia, sin apreciar las consecuencias, i nos lanzamos a hacer el mal por adquirir falsamente un bien, ¡ai! entónces, nuestra conciencia queda intranquila, el remordimiento muerde nuestras entrañas i tarde que temprano llegamos a arrepentirnos de haber sido malos, de haber hecho el mal.
…¡Adelante! luchemos por el progreso i por el bien; busquemos la felicidad; trabajemos para hacernos grandes i dichosos, en cuanto la naturaleza nos permita, i jamas el remordimiento nos castigará.
¡Adelante! Adelante!
¡Seamos buenos!
¡Quien es bueno jamas tiene que arrepentirse de los actos de su vida!”
EL PENECA, n°22, 18 de abril, 1909.
DR. WILHELM MANN
Rector del Liceo de Aplicacion, anexo al Instituto Pedagojico. Todos debemos distinguir al doctor Mann como una eminencia del profesorado i de las ciencias.
Después de cinco meses los ejemplares se agotaban con frecuencia, lo que llevó a la editorial a pedir a los lectores que se inscribieran por seis meses o un año para garantizar su ejemplar. No se conocen las estadísticas de ventas en esa época, pero en el mismo semanario se hizo referencia del éxito en cuanto a sus ventas, cuestión que, bajo la dirección de Emilio Vaisse lo puso en tela de juicio. El Peneca número 70 (21 de marzo, 1910), anunció: “ya no hai colecciones completas, se venden ejemplares sueltos, exceptuando los números 1, 12, 14, 25, 26, 43, 44, 47, 50, 51 i 60, que se han agotado.”
El Peneca se diseñó como una lectura que quería “escuchar a sus lectores" y que entregaba el poder editorial a los niños. No los calificaban como "consumidores" o "suscriptores"; los llamaban “favorecedores”. Los invitaban a hacer el trabajo del editor: pensar en la estructura, en los equilibrios entre texto e imagen. Era un taller de desarrollo editorial colectivo. La lista de preguntas hacia los lectores incluía, "¿Qué secciones les agrada más?", "¿Les interesan los cuentos, los versos, la filatelia, la música, las caricaturas, la historia, el dibujo, las ciencias, las artes, los juegos de injénio? Y preguntaba: ¿qué querían leer?:
"Correo de El Peneca
¡En el próoximo número gran sorpresa!
Invitacion a nuestros lectores
EL PENECA, que desea complacer en lo posible a sus lectores, les invita, a que, por carta, le propongan un programa de su agrado para la publicacion, distribuyendo en las 16 pájinas el material literario i artículos que crean de interes.
Queremos, así, conocer aun mejor el gusto de nuestros favorecedores para satisfacer, principalmente, el deseo de la mayoria.
¿Qué secciones les agrada mas? ¿Les interesan los cuentos, los versos, la filatelia, la música, las caricaturas, la historia, el dibujo, las ciencias, las artes, los juegos de injénio? ¿Les agradaria se publicaran muchas pájinas de colaboraciones? ¿Los folletines deben ser cortos o largos? ¿Qué nuevas secciones deben abrirse? Tales son los problemas que, en un sumario, deben solucionar nuestros lectores.
Propóngamos, pues, un programa en que incluyan las secciones que tiene la publicacion determinen nuevas e indiquen si las secciones deben ser permanentes o publicarse una o mas veces al mes.
Para mas claridad, pueden formar el sumario por pájina, calculando la estension de los artículos i el tamaño de los grabados.
Creemos que de este modo realizaremos, en parte siquiera, el ideal de nuestros lectores. Deseamos, pues, saber si están contentos con EL PENECA o como estarian contentos con él.
Las comunicaciones deben ser dirijidas al Director de EL PENECA, Santiago. Teatinos 666.
Desde luego nuestros agradecimientos.”
EL PENECA, n°24, 3 de mayo, 1909.
El francés y el inglés eran puentes hacia otras culturas. Los niños chilenos aprendían que el mundo era grande y que ellos podían explorar a través del semanario. El conocimiento era construir, crear, experimentar, equivocarse y volver a intentar. Se alimentaba la curiosidad innata. La historia era un tejido de vidas ejemplares. Los próceres eran personas que habían enfrentado dificultades, que habían luchado por ideales y que habían fundado Chile.
Enrique Blanchard-Chessi concebía a los niños como semillas de una sociedad más libre, creativa y justa. Fue un innovador, pero no desafió el statu quo de la élite chilena ni puso en cuestión el sistema político imperante. Su proyecto formativo operó, así, dentro de los márgenes de la sociedad de su tiempo.
El discurso de despedida de Enrique Blanchard-Chessi en el número 115, del 30 de enero, 1911 enfatizó su rol como guía educador en concordancia con el “moralismo religioso”. Insistió en la bondad como camino hacia la felicidad, advirtiendo contra vicios como el juego y el alcohol. Buscó inculcar desde la niñez una “firme energía” para evitar conductas destructivas. Uno de los valores más importantes para este director fue la bondad: "Quise que fuéseis buenos".
Reconoció con pesar que no pudo incluir a todos los talentos juveniles por restricciones de espacio y tiempo, mencionando con emoción las campañas de caridad impulsadas por los niños, especialmente durante el Centenario de Chile (1910). Promovió la historia chilena como parte esencial de la formación, cultivando la identidad nacional. Se comparó con un “sol de ocaso” que se retiraba, pero pidió que su luz perdurara en la memoria de los lectores. Aseguró que la revista quedaba “en buenas manos”, subrayando la solidez del proyecto creado. Este discurso, más que una despedida, fue un testamento editorial que reflejó su convicción: la prensa infantil debía entretener, pero también formar ciudadanos conscientes y solidarios:
“Despedida del Director de ‘El Peneca’ (1908-1911)
Don Enrique Blanchard-Chessi
Santiago de Chile, 27 de enero de 1911
Quise que tuviéseis una publicación amena i útil, i ‘El Peneca’ mereció vuestra mas espontanea simpatía. Fui así su Director, desde su fundación hasta la fecha, i pude comprender cuánto vale el cariño inocente i espontáneo de los niños: el mas sincero.
Quise que fuéseis buenos porque sé que solo siendo buenos se puede ser feliz, a pesar de todos los pesares y reveses de la vida, i procuré aconsejaros, con el corazón en la mano, para que siempre tendiéseis al bien. Os hice resaltar las consecuencias de las malas inclinaciones i os llamé la atención, con toda mi alma, a los males intensos, desgracias irremediables que producen el juego, la bebida i todos los vicios en jeneral, a fin de que os acostumbráseis a evitarlos, desde niños, con firme enerjia i con decidida voluntad.
Os aconsejé, pues, como pude.
Quise también que trabajáseis vosotros mismos en la publicación, para que tuviéseis un estímulo vivo, grato, i fuísteis vosotros, bajo mi constante dirección, quienes hicieron, se puede decir, cada uno de los números de ‘El Peneca’.
Siento, sí, no haber podido estimularos a todos: el espacio de la publicación i el tiempo me lo han impedido. Mi anhelo fué ir dando a conocer poco a poco todas las juveniles intelijencias que acudían a mí, pero muchos, pero muchos esfuerzos han quedado desgraciadamente en el olvido esperando el turno que no les ha llegado.
Quise, ademas, que sintiéseis la más grande de las satisfacciones, la de hacer el bien, i con vuestro desprendimiento, tan jeneroso, para ayudarme, hicimos ¡feliz momento de mi vida! un acto de caridad que llegó a ser un ejemplo. ¡A cuántos niñitos pobres pudimos darles así alguna alegría, escasa, por cierto, en el Centenario de nuestra Patria!
Quise, todavía, que tuviéseis siempre, sincero, intenso afecto por nuestro Chile i procuré daros a conocer su hermosa historia.
Quise mucho mas: pero el término de la jornada me ha sorprendido.
Yo os dejo: pero no os desaniméis, ‘El Peneca’ queda en buenas manos. Solo ha llegado para mí tarde.
No todos mueren cuando muere el sol. I si yo fuí para vosotros como un sol de aurora, seré ahora solo como un sol de ocaso, que se retira lentamente i se envuelve en un manto ténue de tristeza…
Mas si ha quedado en vuestros corazones algún lampo de la luz de mis reflejos, no me olvidéis i estad ciertos que yo también, queridísimos lectores i colaboradores, os recordaré siempre con cariño.”
Enrique BLANCHARD-CHESSI.
EL PENECA, n°115, 30 de enero, 1911.
Con estas emotivas palabras se despidió Enrique Blanchard-Chessi de sus “penecas”. La editorial Zig-Zag ya había elegido a su sucesor: una figura inesperada para una revista infantil, pero conocida en los círculos intelectuales, que había aparecido mencionado en el número 2, alabando la primera edición del semanario en las páginas del diario El Mercurio. Se trataba de un sacerdote francés, monárquico militante y columnista de El Mercurio: Emilio Vaisse.
La partida de Blanchard-Chessi no supuso una ruptura, sino una evolución. Si el fundador había sido el arquitecto de una comunidad lectora basada en el afecto y la participación, Vaisse sería el riguroso pedagogo que afinaría el carácter de esa comunidad. Donde uno inculcó la bondad como camino a la felicidad, el otro la exigiría como deber moral. Ambos compartían la misma fe en El Peneca como herramienta de formación ciudadana.
Emilio Vaisse (1860-1935) dirigió el semanario desde el número 116 (6 de febrero de 1911), hasta el número 637 (31 de enero de 1921). Su llegada fue anunciada así:
“Nueva dirección de ‘El Peneca’
Desde el próximo número se harán cargo de esta revista: en la parte literaria el señor don Emilio Vaisse, cuyo seudónimo OMER EMETH es muy conocido del público, y en la artística el señor don Julio Bozo, distinguido dibujante que firma con el seudónimo MOUSTACHE.”
LA EMPRESA ZIG-ZAG”
Vaisse era un hombre singular: sacerdote francés, monárquico y crítico de la democracia moderna. Nacido en Languedoc en 1860, llegó a Chile como misionero en 1886. El primer destino fue San Pedro de Atacama, donde combinó la labor pastoral con la enseñanza. También fue columnista de El Mercurio, profesor de liceo y conferencista en la Universidad Católica. Murió en Santiago en 1935. Su pensamiento estaba influido por el movimiento Action Française. Criticaba el sufragio universal y la República Francesa, culpándolos de "calamidades" como el racionalismo y el liberalismo. Promovía el orden tradicional y la religión como pilares sociales. El seudónimo "Omer Emeth" (del hebreo, "Portador de la Verdad") reflejaba su visión de la verdad como un dogma moral. Para Vaisse, la democracia no constituía un ideal como sistema, y se declaraba abiertamente antidemocrático, afirmando:
"Los males de este siglo se deben a la República Francesa, a la democracia, al sufragio universal con toda secuela del libre examen, del racionalismo y de otras calamidades.”
Sin embargo, en El Peneca supo adaptarse. Durante su gestión, introdujo valores católicos a través de relatos con moralejas de caridad, honestidad y amor a la patria. Pero respetó el carácter plural de la revista. Su enfoque moral no le restó popularidad; al contrario, la consolidó. Aunque personalmente rechazaba la democracia, dirigió una publicación que fomentaba la participación infantil, como parte de un proceso de formación ciudadana. Adoptó tendencias modernizadoras y dio un giro hacia lo cotidiano y lo práctico: "Los males de este siglo se deben a la República Francesa, a la democracia, al sufragio universal con toda secuela del libre examen, del racionalismo y de otras calamidades". Esta frase, escrita en otro contexto, nunca se trasladó explícitamente a El Peneca, donde primó un tono constructivo y formativo. “Omer Emeth” fue un director atípico para un medio infantil: un sacerdote monárquico en un país republicano, un crítico de la modernidad al frente de un semanario innovador. Supo adaptar sus convicciones a un proyecto cultural ya establecido.
El 6 de febrero de 1911, Vaisse agregó el "Sumario", un índice detallado en la primera página. Esta sección, que se mantuvo hasta 1913, reflejaba el interés por dar orden y transparencia a la revista. En ella se desglosaba el contenido de cada número:
“SUMARIO:
A nuestros lectores - Un ‘Bleriot’ (era un plano para construir un aeromodelo. L.C.)
minúsculo, aeroplano para niños - El Niágara en casa -El León y el Macaco, fábula por don Belisario Guzmán Campos – La inteligencia de los animales, ratas…rateras – Una lección de historia natural (colaboración) – Segundito el inútil (caricatura) – La crueldad de Von Tinaja (caricatura) – Tres anhelos (poesía) – El pequeño Lord Fauntleroy (folletín) – Página filatélica - Historia muda (caricatura china).”
EL PENECA, n°116, 6 de febrero, 1911.
Vaisse estableció reglas claras para los colaboradores. No todo lo que enviaban se publicaba. Exigía calidad y originalidad. En una ocasión, respondió con firmeza a un joven que reclamaba por la no publicación de sus escritos: "Un joven de Valparaíso (no lo nombraremos para no dejar testimonio duradero de su petulancia) nos pide cuenta (con tono amenazador) de la no publicación ‘de sus versos, cuentos, charadas’ etc, etc ¡Qué temprana fecundidad y qué tupé! .“
"No lo nombraremos para no dejar testimonio duradero de su petulancia": hubo en esta decisión un gesto de misericordia, no exponer al niño al ridículo público, pero también una lección implícita: su actitud ejemplificaba lo que no debía hacer. Les pedía que firmaran con su nombre y apellido, que indicaran su edad y curso. Quería evaluar con justicia y también proteger a los niños de la vanidad:
“EDITORIAL
Un joven de Valparaíso (no lo nombraremos para no dejar testimonio duradero de su petulancia) nos pide cuenta (con tono amenazador) de la no publicación ‘de sus versos, cuentos, charadas’ etc, etc ¡Qué temprana fecundidad y qué tupé!
Dicho sea, pues, de una vez por todas: solo publicaremos aquello que merezca ser publicado y nos reservamos el derecho previo de corregir, cortar, abreviar y aún el de…suprimir.
El Peneca tiene por objeto fomentar la instrucción y educación de sus lectores. Deber suyo es, por consiguiente, examinar muy de cerca los escritos que, como primicias de su talento, le envían sus colaboradores. Así la publicación de aquellos escritos, á la vez que será instructiva y educativa para todos, favorecerá el talento, y no simplemente la vanidad de sus autores.
PD: Rogamos á cada uno de nuestros colaboradores firmen con su nombre y apellido sus comunicaciones (Un seudónimo no basta, si no viene acompañado con la firma verdadera). A esto hay que agregar: la edad del autor, el curso ó el año de estudios. Con estos datos podremos apreciar mejor las colaboraciones y ponernos en comunicación por carta con nuestros colaboradores, si fuese necesario.”
EL PENECA, n°117, 13 de febrero, 1911.
El director observaba en los escritos la falta de borradores y de corrección. Buscaba inculcarles disciplina y humildad intelectual. Usaba el cariñoso "Penequitas míos" para suavizar la crítica. Mencionaba a Blaise Pascal y Jacques Benigne Bossuet (gigantes del pensamiento y la prosa francesa en el siglo XVII). Si ellos, siendo genios, "borraban nueve veces" de cada diez palabras, ¿cómo no iban a hacer borradores los niños? Contrapuso la sabiduría del escritor viejo (que ha "pensado, leído y escrito tanto") con la inexperiencia infantil. La moraleja era que el buen escribir no era fruto de la inspiración repentina, sino del oficio y el trabajo. Su frase final fue ordenanza ("corregirán diez veces sus escritos"), pero dicha con la firmeza de un maestro que sabía que, al hacerlos trabajar más, los estaba ayudando a volar más alto:
“¿BORRADORES?
ARTE de mi tarea (y no la menos interesante) es la que consiste en leer no sólo las cartas que me dirigen los jóvenes lectores de ‘El Peneca’ sino también los artículos que, á modo de cola de volantín, suelen acompañarlas. Lectura curiosa é instructiva es ésta ya que, por decirlo así, abre para mi uso personal una ventana donde miro, como desde un palco, los minúsculos dramas y las pequeñas comedias de la vanidad y amor propio infantil.
Me propongo, queridos lectores, contaros parte siquiera de lo que estoy viendo todos los días en esos teatros que son las almas de los niños.
Primera observación mía: los niños (y en especial, las niñas) que escriben para ‘El Peneca’ no se dignan hacer borradores. ¿Es posible?... Conozco á escritores viejos que nunca envían á un diario un trabajo totalmente improvisado. Podrían ellos, sin mucha presunción, arriesgarse á improvisar dando rienda suelta á su imaginación y á su pluma. Son tan viejos; saben su oficio, han observado, han pensado, han leído y escrito tanto!... Pero no improvisan. Si vieseis, Penequitas míos, los manuscritos de Pascal y Bossuet en la Biblioteca Nacional de París, ¡qué buena lección de modestia recibiríais, oh, niños improvisadores y escritores..... improvisados! Esos grandes hombres escribían diez palabras y borraban á veces nueve, cuando no ahogaban en tinta la línea entera recién escrita…
Decidme, pues: ¿es natural que vosotros querais, de un solo golpe, sin estudio, sin reflexión, sin corrección alguna, escribir bien, escribir cosas dignas de salir en letras de molde?
¡Nó! no es natural... Sólo una vanidad hinchadísima y enfermiza ó tal vez la falta de experiencia os hace atreveros á tanto.
Conclusión: en adelante los Penecas colaboradores nuestros corregirán diez veces sus escritos antes de enviarlos á éste su afmo. Servidor.”
OMER EMETH.
EL PENECA, n°119, 27 de febrero, 1911.
Blanchard-Chessi había creado la "Galería Nacional", con perfiles de grandes figuras chilenas. Vaisse la reemplazó por las "Charlas", de enfoque más cotidiano y espiritual. Estas columnas abordaban temas de educación, comportamiento y actualidad. Las escribían Vaisse y su asistente Benjamín Oviedo, bajo el seudónimo "Magister". Más tarde, otros jóvenes redactores se sumaron.
En una de sus "Charlas", Oviedo habló del desaliento y el frío del corazón. No negaba el dolor del mundo, pero rechazaba la rendición. Terminaba con un llamado a mantener vivo el fuego del ensueño:
“CHARLAS
Bajo la cara adusta del espacio, dilata su imperio formidable entre las sombras y las nieblas. Como un fantasma pálido, se cierne sobre la naturaleza, aterida y triste. Sacude sus alas de nieve, y ante su conjuro, todo se paraliza súbitamente; hasta la vida parece que se siente sobrecogida.
El Invierno no es sino una de las fases de este espectro; pero una de las más horrorosas. El frío es el más cruel de los poderes de los elementos.
¿No sentís cómo se hielan vuestros miembros todos? ¿No sentis cómo se hiela vuestra sangre en las venas? No sentís cómo se hiela vuestra voluntad, y os quedáis paralizados? ¿No sentís cómo se os escapa la vida lentamente, sin que la podáis detener, con vuestra voluntad muerta? Y no sentís el horroroso beso de hielo de la muerte que os toca y os envuelve en una mortaja de frío, en la cual quedaréis prisionero para siempre?
La Muerte es el Frío.
El Miedo es el Frío.
El Dolor es el Frío!...
Sí, el Dolor es el frío, pero el más horroroso y el más terrible de todos los fríos: el del corazón.
¡Pobres de aquellos, cuyos corazones ya han sentido el beso de los labios de hielo del espectro.
En el yermo de esos espíritus no volverán a florecer las Rosas del Ensueño; ni volverán a la vida las verdes Frondas de la Esperanza.
Soplo de Muerte, el Frío pasa dejando en pos de sí la desolación y la muerte; y sólo se oyen los ruidos de los ensueños que se derrumban, en medio de los negros cataclismos del espíritu.
El frío del corazón es la muerte anticipada. Es la hija asesina que matará el entusiasmo antes de matar el cuerpo. Es la noche eterna de la desconfianza y el escepticismo cerniéndose sobre la campiña florida de la juventud.
¡Sursum corda!
Arriba corazón; no os dejéis envolver en la mortaja de la duda y del dolor; que los miembros se retuerzan de frío, pero que jamás se extinga el fuego del ensueño que alienta en el tondo de las almas.”
MAGISTER.
EL PENECA, n°294, 6 de julio, 1914.
Obiedo exploró la nostalgia escolar. Comparó la escuela con una colmena donde las abejas elaboran la miel en comunidad. La vida adulta, en cambio, era dispersión y soledad. El mensaje era claro: la escuela es un ensayo protector; la vida, un desafío:
“CHARLAS
LAS COLMENAS
Con las frescas brisas que nos trae marzo, se van a abrir las puertas de las escuelas. Y todo el enjambre bullanguero de muchachos y muchachas poblará otra vez los silenciosos recintos de esas colmenas, donde ellos, abejas que libaron en las flores, van a elaborar allí la miel para nutrir sus propias almas.
Confundido entre los transeúntes yo contemplo ese desfile que hormiguea por las calles a la hora de salida de los colegios. ¡Cuán lejanos están aquellos días en que yo iba también allí, entre aquellos parlanchines colegiales, con mis libros debajo del brazo y discutiendo sobre la bondad o la dureza de tal o cual maestro!
Ninguna fiesta era esperada por mí con más ansias que la apertura de las clases. Un súbito alborozo me conmovía el espíritu, y después de los días de vacaciones, volvía a las aulas con el corazón palpitante y lleno de curiosidad...
Iba a saber qué nuevos compañeros tendría; iba a saber con qué nuevos amigos podría contar en mis agitaciones de colegial. Y casi siempre quedaba satisfecho: junto a los rostros ya conocidos en los años anteriores y que tenían para mí una sonrisa cariñosa, veía rostros cuyos ojos me miraban con profunda curiosidad. como yo a ellos.
Después venían aquellos días de intimidad, en que todos nos sentíamos unidos por el deber común y por las tareas iguales. Un noble deseo de sobresalir nos estimulaba y era ese un aliciente poderoso para nuestros estudios.
Han pasado aquellos días de júbilo ingenuo y de sencillas alegrías. El torbellino de la vi-da nos ha dispersado como las hojas de Otoño, y unos se han ido por un lado y otros por el otro...
¡Ahora cuán distintas son nuestras amistades!
Ya no somos las abejas que elaboramos tranquilamente la miel que ha de nutrirnos; ya no trabajamos en las sosegadas colmenas. bajo la vigilancia paternal de los maestros. Confiados hoy a nosotros mismos, sin más guía que nuestro propio criterio, seguimos el camino, casi solos...
¡Felices vosotros, abejas que libáis en las flores para elaborar la miel que os ha de nutrir! Ojalá cuando abandonéis vuestras colmenas tengáis las alas fuertes, el corazón henchido con la miel que elaborasteis; ¡y que nunca os veáis obligados a emplear el aguijón!...”
MAGISTER.
EL PENECA, n°433, 5 de marzo, 1917.
El colaborador "Equis" valoraba la emoción sincera y la espontaneidad del sentimiento, pues consideraba que el lenguaje del corazón poseía una nobleza única. Temas como la gratitud, la humildad, el dolor purificador y la admiración por las almas nobles tenían para él un valor formativo. En su texto, experimentó con un diálogo interno entre su voz tímida y su voz decidida, imponiéndose finalmente esta última para reivindicar el derecho a expresar el amor y el reconocimiento sin temor a la imperfección. Para "Equis", la sinceridad del corazón valía más que cualquier retórica vacía.
“CHARLAS
GRATITUD
-Si, corazoncito mío... me aflige grandemente mi impotencia para exteriorizar tus nobles sentimientos; impotencia que me hace merecedora de tus reproches que, a pesar de ser amorosos, me hacen derramar tantas lágrimas...
De las lágrimas no te arrepientas, que cada una de ellas borra una mancha. Si... el dolor purifica... enaltece y sublima las almas... y las almas de ellos son asi… grandes, nobles y puras y lo sublime irradia, y sus luces bienhechoras alcanzan hasta el abismo obscuro en que yacemos los humildes corazones; y nos hacen vibrar de gratitud y amor hacia ellos.. y al fuego que producen estos sentimientos, se deshiela nuestra timidez, y ardemos en deseos de decirles: "Gracias, mil gratitudes os debemos, nobles corazones que desde vuestra altura descendéis hasta vuestro más humildes compañeros, para hacernos sentir dulces y santas emociones" Si, son emociones santas porque consuelan, y corrigen y porque nacen de almas purificadas en al sublime crisol del dolor.. y tú me prohíbes les manifieste esta gratitud...
-No, amado corazoncito, no te lo prohíbo, más ¿en qué forma les dirás lo que sientes? ¿En un estilo desnudo de riqueza y rico en pobreza?
-La forma en que mis sentimientos les presente nada importa para ellos que sólo buscan la sinceridad; y las palabras cuando salen de mi son siempre por ellos oídas. La verdad y el amor son hermosos por lo mismo que son sencillos... y ellos aman y son verdaderos... y es por eso que la revista en que imprimen sus ideas es por ti muy amada, porque yo te he enseñado a amar lo bueno... Más, ya no me importa tu cobardía... también los corazones tenemos nuestro lenguaje y nos comunicamos, aunque nos separe un abismo. Desde mi pobre asilo les diré lo grande y lo verdadero de la gratitud y el amor que siento por todos los que esparcen el aroma de su alma en las queridas páginas de ‘El Peneca’... Y ellos me oirán; y yo... les quedaré agradecido y satisfecho.”
EQUIS.
EL PENECA, n°555, 7 de julio, 1919.
La "Galería de los Penecas" permaneció. En ella publicaban fotos y retratos de niños y familias de los diversos estratos sociales, incluyendo suplementeros y trabajadores. Exhibían fotografías de sus jóvenes lectores, penecas de todas las edades. A través de escenas urbanas y rurales, negocios y hogares, imágenes de ciudades, campos, parques, avenidas y lugares caseros, la revista mostraba un Chile diverso.
Entre 1911 y 1921, la sección “Certamen Literario” contenía cuentos, fábulas y crónicas con moraleja, que solían ir acompañadas por ilustraciones de artistas chilenos y extranjeros. Se representó una transición con escritos más breves y prácticos, y por una participación infantil notablemente mayor, los cuales eran evaluados por la editorial y, en última instancia, por el director Emilio Vaisse.
Las colaboraciones aumentaron considerablemente, llegando a ocupar dos páginas completas. La sección “Miscelánea” recogía temas variados, escritos mayormente por niños, como informaciones de actualidad, opiniones y ensayos.
Se convocaba a concursos de “charadas”, “logogrifos numéricos,” “adivinanzas” y “anagramas”, mientras que "pasatiempos" publicaba las soluciones y nombraba a los penecas ganadores como "solucionista”.
En esta misma etapa, las historietas ilustradas y cómics adquirieron gran relevancia, creadas principalmente por caricaturistas nacionales. Fue un período de formación para una gran oleada de artistas que, más tarde, impactarían en las revistas chilenas. La editorial Zig-Zag logró en los primeros años congregar, bajo contrato o por encargo, a algunos de los mejores periodistas, escritores, dibujantes e intelectuales del país.
Entre los colaboradores destacó la figura de Ramón Arminio Laval Alvial, folklorista e intelectual chileno, quien contribuyó con numerosos cuentos y fábulas, ya fueran de su autoría o recopilaciones.
El período entre 1908 y 1921 sentó las bases de El Peneca. Estableció una estructura de secciones sólidas y bien definidas, que se mantendría prácticamente inalteradas hasta su cierre. La editorial concilió su fin educativo, expresado en las tres fases más importantes de la literatura infantil: educar, formar y entretener, manteniendo por sobre todo su naturaleza comercial. En este equilibrio, la revista sembró raíces de una ciudadanía unida por el patriotismo, forjando desde la infancia un sentido de pertenencia a una nación común. En esa línea, combinó relatos de moraleja explícita, ambientaciones medievales y exóticas, y una estética modernista, fusionando tradiciones pedagógicas del siglo XVII–XIX con el lenguaje comercial del cambio de siglo. Para comprender su impacto, es necesario mirar de cerca sus componentes fundamentales: las portadas, las colaboraciones infantiles, las secciones de entretención, la vida social que generó en torno a sus concursos y su correo, así como los cómics y la literatura que publicó a lo largo de sus más de cinco décadas de existencia
La portada era la carta de presentación de la revista, establecía el primer vínculo visual con el lector. Para lograrlo, Blanchard-Chessi y Vaisse reunieron a un variado equipo de artistas, pintores, fotógrafos, dibujantes y caricaturistas, cuyas creaciones conectaban con el público infantil y estimulaban su imaginación. Las portadas se convirtieron en un lienzo en constante evolución, donde ilustraciones y retratos fotográficos se combinaban con logotipos y tipografías cambiantes. En ocasiones, se reprodujeron obras de reconocidos pintores chilenos y extranjeros, no siempre vinculadas al contenido interior, sino publicadas por su mera belleza, acercando así el arte a los niños.
Sin embargo, la mayoría de las ilustraciones y fotografías no llevaban firma. El anonimato era la regla. Los fotógrafos, en particular, permanecieron en las sombras, mientras los niños retratados se convertían en pequeños famosos. Esto reforzaba la idea de que el semanario estaba centrada en el lector y en la comunidad, no en los autores.
La primera imagen de la cabecera fue diseñada por José Foradori, quien la fue modificando según las diversas propuestas didácticas. En la primera etapa, incluía penecas sencillos y juguetones; uno de ellos llevaba un calcetín roto, con el dedo gordo asomando. Más tarde, Foradori reemplazó a los tres niños iniciales por una ronda de penecas alrededor de la palabra "Peneca", incluyendo un bebé sereno que transmitía tranquilidad. “Pepin” ilustró la sección de las “Colaboraciones” con una luna, donde un pequeño ilustraba la cara de la luna con colores blancos. Emilio Álvarez, por su parte, dibujó una cabecera ambientada en una sala de clases, evocando educación y formación.
La cabecera fue ilustrada también por diversos artistas y dibujantes (algunos de ellos anónimos o con seudónimos), como Julio Bozo, Víctor Orellana, F. González, y un artista que firmaba con las mayúsculas R. H. En muchas ocasiones, la portada solo necesitaba el recuadro con la palabra El Peneca; las ilustraciones, fotográficas y reproducciones de obras de arte que eran una exposición artística que llamaba por sí sola la atención.
Las ediciones especiales, como las de Fiestas Patrias y el 21 de mayo eran particularmente elaboradas y constituían artefactos formativos, en los que emergían el diseño innovador, el simbolismo patriótico y el espíritu nacional. Un ejemplo de ello fue la portada del 13 de septiembre de 1909 (número 43), donde se imprimió el escudo de Chile, desplegándose, como un emblema nacional y cultural. El escudo chileno llevaba un campo tricolor (blanco, azul y rojo) con una estrella plateada (blanca en este caso) al centro. Flanqueado por un huemul y un cóndor, adornado en el centro con plumas tricolores que rememoraban los sombreros presidenciales.Figueroa Ruiz dedicó años de esfuerzo para conseguir que Zig-Zag lo contratara finalmente como profesional fijo.
Para las navidades, en el número 58 del 27 de diciembre de 1909, presentaba a un pequeño músico tocando el contrabajo, reflejando el espíritu festivo y navideño de la época:
“Artista Imberbe
A la tierna edad en que las ideas
se revelan tardas, lentas y confusas,
ya el chico conoce las semi-corcheas
i toda la ciencia de las semi-fusas.”
José Foradori lograba que los niños se vieran a sí mismos en las portadas. En el número 16 (8 de marzo de 1909), retrató a niños jugando en una playa, con el mar y el cielo fundidos en azul.
La portada del primer aniversario (número 53, 22 de noviembre de 1909) fue síntesis de una familia, titulada "Cumple-años". La escena, en tonos violetas, distribuía los roles con precisión: el niño en el centro, como la infancia en formación; el padre, vestido de negro, inclinado hacia su hijo, como autoridad y sustento; la madre afectuosa y la abuela, como la tradición familiar.
En el número 105 (21 de noviembre, 1910), apareció una ilustración firmada por "Pepín": el travieso “Chambeco” (personaje creado por Emilio Álvarez), rodeado de niños en una ronda que sumergía a los lectores en un mundo de fantasía y movimiento.
La portada del número 284 (27 de abril, 1914) "En el Biógrafo" presentó una minuciosa ilustración creada probablemente por José Foradori, realizada en blanco y negro, mostraba el retrato de un elegante abuelo con sus nietos, vestidos de gala, mientras asistían a una función en el teatro.
(1886-1948) fue un ilustrador de la editorial Zig-Zag. Trabajó bajo el seudónimo "Chao". En el número 15 (1° de marzo, 1909) representó, mediante tres colores, a un señor mayor sentado en una banca de la Plaza de Armas, típico lugar de encuentro de la ciudadanía santiaguina:
“LA FUENTE DE CASTALIA
En medio de la vida i sus rigores,
cuando se cuentan ya muchos abriles,
en sus pájinas llenas de fulgores
ofrecerá EL PENECA a sus lectores
un mundo de recuerdos juveniles.
Apuntes tomados del natural en la Plaza de Armas, por
Chao.”
Sobresalió por fusionar el humor refinado y la narrativa visual. El retrato satírico en el número 3 (7 de diciembre,1908), acompañado de sus propias rimas, demostró su doble talento como dibujante y escritor. Figueroa Ruiz poseía un trazo expresivo que lograba captar la dualidad de lo humano, mostrando su habilidad para retratar la condición humana entre la ironía y la ternura. Un claro ejemplo fue la caricatura dedicada a “Don Samuel A. Lillo, inspector jeneral de la Universidad”. Figueroa Ruiz definió el arte de la caricatura con estas palabras:
“Don SAMUEL A. LILLO
Inspector jeneral de la Universidad
“La caricatura es un retrato con exajeraciones. Es una broma como cualquier otra. Cuando se la hace con gracia, con talento mas bien dicho, sin molestar a la persona a que se refiere i se la presenta bien, con caracteres que la hagan distinguirse, merece aceptación i, en consecuencia, es digna de aplausos.”
Emilio Álvarez (1891-1959), conocido por su seudónimo "EA/Pun TT" fue un multifacético artista que destacó en la narrativa gráfica, con el título “PARA LA RISA”, en el “Cuento sin gracia” número 25 (10 de mayo,1909), innovó el uso de metáforas visuales y lo fusionó con humor absurdo, ilustrando un padre con sus tres hijos. Al pie del dibujo se leía un dialogo en castellano imitando a un extranjero: “-Mi tener tres hicos, - decia un alemán-,i todos ser mui buenos: Juan, no bebe; Otto no fuma; i Pedro …Nolasco”.
La exposición en la sala de El Mercurio en 1915 fue un reconocimiento excepcional. El texto de “Magister” (Benjamín Oviedo) analizaba la pintura “Los trasnochados”, destacando “la poderosa intensidad” y reivindicando el “refinado espíritu” de Álvarez:
“MISCELANEA
EXPOSICION DE EMILIO ALVAREZ
Hace días se abrió en uno de los salones de El Mercurio una exposición de diferentes dibujos, debidos a la experta mano de nuestro conocido dibujante Emilio Alvarez. El material que compone la exposición puede dividirse en tres grupos, formados respectivamente por Retratos, Caricaturas y Cuadros. Sobresalen entre los primeros, los admirables retratos del escultor Canut de Bon y del niñito Lattanzi, verdaderos modelos de exactitud y de precisión.
Entre los personajes caricaturados, hay varios que son bastante conocidos en nuestro mundo intelectual, como los señores Popelaire y Latorre.
Y, finalmente, entre los cuadros, llama la atención por la poderosa intensidad, el de los ‘Trasnochadores’ en el cual Alvarez ha dejado mucho de su alma sentimental y de su refinado espíritu.
Entre la falanje de jóvenes artistas, la figura de Emilio Alvarez se ha destacado con marcado relieve, y sus dibujos, donde quiera que se vean, evocan inmediatamente a su autor, pues llevan en si un sello característico de enérgica originalidad.
Y como, a pesar de todos los tropiezos propios del camino, este joven artista continúa luchando, no dudamos que llegará por fin a esa cumbre de perfeccionamiento que todo artista anhela y que nosotros lo deseamos con sincero cariño.”
MAGISTER.
EL PENECA, n°362, 25 de octubre, 1915.
Dibujó la caricatura de “Don Fernando Álvarez Sotomayor” número 45 (27 de septiembre, 1909), capturando con agudeza a un pintor español durante su residencia chilena, a quien también honraba con un verso: “De su talento al calor, las obras de sus pinceles, los más hermosos laureles, le han conquistado al pintor Álvarez Sotomayor”.
Su obra gráfica ofreció una perspectiva culta y accesible al público infantil creando caricaturas como: El "Doctor Mann" número 50 (1 de noviembre,1909), quien era “Profesor de Sicolojia Esperimental del Instituto Pedagójico”.
Luis Fernando Rojas (Casablanca, 1857-1942) fue un ilustrador, litógrafo y caricaturista chileno de principios del siglo XX. Reconocido por su talento desde la niñez, se formó en el Instituto Nacional y luego en la Escuela de Bellas Artes de Santiago. A pesar de la magnitud e influencia de su obra, su legado enfrentó una paradoja desconcertante. Hasta el año 2014, una parte importante de sus creaciones había permanecido en el anonimato, diluida en el vasto océano de publicaciones periódicas como las revistas Zig-Zag, El Peneca, La Época y Sucesos.
Sus trabajos aparecían en las páginas de diarios y revistas de su tiempo, pero su nombre no logró traspasar con la misma fuerza a la historia gráfica de Chile. Esto ha resultado especialmente insólito considerando su participación directa en la documentación de la contienda nacional como fue la Guerra del Pacífico. Consciente de este riesgo, ya en 1911, Enrique Blanchard-Chessi intentó rescatarlo del olvido mediante un artículo que reseñaba su trayectoria como corresponsal en el enfrentamiento de Chile entre Perú y Bolivia. No solo lo elogiaba, sino que reclamaba para él un lugar en la memoria de los chilenos. Este temprano intento de consagración subrayaba la contradicción que definió su figura: un artista masivamente visto en su época y, al mismo tiempo, un fantasma en la historiografía oficial.
Ilustró bajo los seudónimos "LFR" y "Marius". Un ejemplo es la página central de la edición número 22 (18 de abril,1909), donde retrató el fusilamiento de los hermanos Carreras. Al pie de la imagen se leía: “Luis le dijo a su hermano Juan José: Acuérdate que somos soldados chilenos y que debemos morir como tales…”.
Junto con los textos de “Cabo Moya”, creó también la serie “Las aventuras de Sánchez.
La melancólica premonición que Blanchard-Chessi plasmó en las páginas de El Peneca en 1911, lamentando el injusto olvido del artista y temiendo que su ocaso fuese en la pobreza, se cumplió trágicamente tres décadas después. En 1942, Luis Fernando Rojas halló la muerte en el más absoluto desamparo por parte de las instituciones. El único y póstumo reconocimiento, excepcional y simbólico, consistió en recibir sepultura en el Museo de los Veteranos del 79, privilegio reservado en exclusiva a los militares, entonces conferido solo a un civil en mérito de su labor como corresponsal de la gesta castrense:
“GALERIA NACIONAL
El dibujante Rojas
Es demasiado alto para ser artista chileno.
i sin embargo, nació artista i, por desgracia, del arte ha tenido que vivir.
En su rostro denótase siempre una sonrisa amarga que, sin ser irónica, es la espresion mas exacta de contínua conformidad...
No representa cincuenta años de edad, con su gallardo cuerpo de jóven, a pesar de las canas que resaltan en su bigote; pero, en verdad, ha vivido ya medio siglo, i bien perdido para él.
Debió ser mucho i ha sido poco, en comparacion de lo que es. Se reveló artista sorpresivamente i su vida continúa siendo una sorpresa, en medio de la lucha egoísta de los modernos... I desde que nació hasta el presente siempre ha sido el mismo.
Una noche, hace muchos años, en 1875, demostró con un solo esfuerzo lo que prometia ser. Estaba de visita siendo un niño, en casa de don Cárlos Wood, i allá, casi en un rincón, sentado con modestia, escuchaba silencioso la conversación de su madre con el dueño de casa.
En esos momentos llegó don Máximo Cubillos, periodista jóven que, con ocasion de la Esposicion Internacional que se celebraba en Santiago, acaba de fundar una revista interesante con el título del "Correo de la Exposición".
Venía desesperado. Habia buscado por todas partes un artista, un dibujante litógrafo para poder publicar algunos grabados al lápiz en su revista i no habia logrado su objeto.
-En Santiago no hai un solo dibujante que me pueda sacar de este apuro, decia. No sé qué hacer...
El niño Rojas (tenía 17 años,L.C.) escuchaba ansioso, con verdadero interes estas palabras. Poco a poco fué acercándose al grupo, i al fin, se animó a hablar al señor Cubillos i le dijo:
-Señor, yo сrео que podria hacer lo que usted desea...
- Usted?
-Sí, señor.
¿Sabe dibujar entónces? ¿Conoce el modo de trabajar en piedra?
Sí, señor, contestó balbuciente, con verdadera timidez el imberbe artista.
-Bueno, hombre, bueno; haremos una prueba, contestó Cubillos con desconfianza; pero alentado de esperanza por la decision del muchacho. Mañana, le agregó, le daré un trabajo.
Al dia siguiente mui temprano llegó Cubillos en un coche a la casa de Rojas i le entregó una estatuita de Bargaghi, ‘El primer amigo’ i le dejó la direccion para que le llevara una prueba litográfica del dibujo...
Gran apuro fué entónces el de Rojas, pues en verdad no sabia dibujar en piedra.
Conocía un litógrafo, Mr. Saling, i fué a verle.
- ¿Podría hacerme un servicio de darme algunas instrucciones para dibujar en piedra?
- Con mucho gusto, le contestó Saling. ¿Va a dibujar en piedra?
- Si, señor…
Despues de varios ensayos, Rojas, lleno de alborozo, pudo comprender que realizaba la empresa en que estaba, i pronto, como un loco de contento, habiendo logrado manejar los lápices litográficos, llegaba ante el buen litógrafo que aprobó inmediatamente el trabajo.
-Vamos a tirar una prueba, le dijo Mr. Saling, sonriendo, i tomó una esponja húmeda para pasarla sobre el dibujo.
¡Por Dios, señor! ¿qué va a hacer. Me va a borra el dibujo...
¡Oh! no tenga cuidado, le contestó. Así se hace esto.
Poco despues el bueno de Mr. Saling le entregaba una magnífica prueba hecha con tinta litográfica.
Rojas, sin saber cómo, salió corriendo a la calle i se la llevó al señor Cubillos.
Este, con lágrimas en los ojos, lo abrazó cariñosamente i le dió todo el trabajo para el ‘Correo de la Esposicion’.
Así comenzó don Luis Fernando Rojas su carrera de artista. Fué él, durante muchos años, el único dibujante artístico de Chile. No hai obra histórica de Chile o de arte de años atras que no haya sido ilustrada por él. Desgraciadamente, ha vivido del arte i no ha podido consagrarse, como merecia, esclusivamente a su culto.
Así, Chile, ha perdido al mejor de sus artistas.
Las necesidades de la vida, podria decirse, le arrebataron en parte su talento.”
E. B-CH.
EL PENECA, n°113, 16 de enero, 1911.
Julio Bozo Valenzuela (Pailimo, Chile, 1879 -1942) ilustrador chileno reconocido por sus distintivos bigotes que inspiraron el apodo artístico "Moustache". Bozo Valenzuela fue nombrado director artístico del semanario junto a Emilio Vaisse. Desarrolló una carrera destacada en El Peneca y en la revista “Zig-Zag” durante las primeras décadas del siglo XX. En el número 130 (15 de mayo, 1911) se publicaron tres ilustraciones suyas; una fue la cabecera de “Charlas”, otra acompañaba el cuento “El león”, (cuento brahmánico) y la historia “La barba del Obispo”. Se retiró en la década de 1920, dejando un legado importante.
Manuel Guerra Urquieta "MaxX" (1878-1941) conocido como "MaxX" (1878-1941), fue un pionero del cómic y la narrativa gráfica en Chile. Innovó fue el uso de viñetas rectangulares para organizar secuencias narrativas, rompiendo con la tradición de ilustraciones aisladas o viñetas regulares. Esta técnica anticipó el lenguaje del cómic moderno:
“CHARLAS
Una nueva historia de Chile
Querido lector: contemplando estas imágenes gozarán tus ojos, se iluminará tu mente y se encenderá en amor a Chile tu corazón.
Nosotros mismos gozaremos más que nadie al ver por fin cumplirse un deseo que estábamos desde mucho tiempo acariciando y que sólo por falta de un artista no se había cumplido en años anteriores.
El Sr. D. Manuel Guerra, (Max) cuyas dotes artísticas son de todos conocidas, ha tomado a su cargo la preparación de la parte gráfica de esta historia, lo cual, es, desde luego, una garantía de éxito.
OMER EMETH.
El Peneca, número 454, 30 de julio 1917.
Galvarino Lee "Bonsoir" (1879-1952) conocido por su sátira gráfica, creó personajes populares que retrataban con humor la idiosincrasia chilena. Su trabajo en El Peneca estableció arquetipos del imaginario nacional.
Jorge Délano bajo el seudónimo "Coke" (1895-1980) comenzó su carrera a una edad temprana en El Peneca y fue contratado por la editorial Zig-Zag, donde participó en una gran variedad de publicaciones. Su legado fue la fundación, dirección, edición e ilustración de su propia revista de sátira política, “Topaze”. En 1964 recibió el Premio Nacional de Periodismo.
En la edición de 1914, un compañero de curso del Instituto Nacional recordaba la vida estudiantil de este carismático artista:
“COLABORACION
LA EXPOSICION DE LAS CARICATURAS DE COKE
El miércoles último clausuro Coke la hermosa exposición de cuadros que durante varios días fue el tema obligado de las columnas de los diarios y de las reuniones sociales.
El público culto que invadió los salones de “El Mercurio’ rió sinceramente ante las ingeniosas caricaturas y tuvo para el joven autor sonrisas cariñosas y apretones de manos.
Paseamos por el salón evocando cosas viejas. ¡Ah, aquellos días cuando éramos compañeros de clases en el Instituto! Coke sonreía al recordarlo. Él era el que llevaba la alegría a las aulas.”
EL PENECA, n°350, 2 de agosto, 1915.
Juan Francisco González Ramírez "Huelen" (1894-1976) heredó el legado pictórico de su padre (uno de "los cuatro maestros chilenos"), fusionó en las caricaturas el rigor académico con la frescura de la ilustración popular. “Huelen” estudió en la Escuela de Artes y Oficios. Desde joven trabajó como dibujante en diversas revistas y también en El Peneca. “Se sumaron dibujantes (El Peneca), como Juan Francisco Ramírez (Huelen), hijo del reconocido pintor del mismo nombre, ilustrando las primeras páginas y caricaturas.”
Pedro Subercaseaux, bajo el seudónimo “lustig” (en alemán significa gracioso) (1880-1956), estudió en la Academia de Artes en Berlín y fue uno de los pintores clásicos más destacados de Chile. Desarrolló una carrera dual entre el arte académico y la gráfica popular: sobresalió como ilustrador y caricaturista. Colaboró con la editorial Zig-Zag, donde creó en 1906 el famoso "Federico Von Pilsener". En el número 96 (19 de septiembre,1910), bajo la ilustración que fue copiada por “L.Paper”, se leía con un estilo caricaturesco emulando el acento alemán: “ Von Pilsener: A mi gustar mucho leeg ‘El Peneca’ pogque tiene monitos i yo también fui pegnequita”. Este personaje era acompañado por su perro llamado “Dudelsackpfeifergeselle” (que significaba soltero que toca la gaita). Pedro Subercaseaux, creador de una de las primeras historietas chilenas, terminó sus días ordenándose como monje benedictino.
Walter Barbier (1880-1923) fue un artista e ilustrador, guionista, y dibujante de cómics. Su producción tenía un estilo vibrante. Barbier desarrolló un lenguaje visual cálido que combinaba la observación realista con toques de comedia, ironía y aventura. Si bien la mayoría de sus colaboraciones consistían en ilustraciones de las historietas seriadas, en el número 115 (30 de enero de 1911) realizó una caricatura a un intelectual: “Instituto de Inglés, el Sr. Webster E. Browning -titulado de la Universidad de Princeton, Estados Unidos”, destacando un perfil definido y el uso de claroscuros que remarcaban la fisonomía de un hombre de estudios.
En la edición número 269, del 12 de enero de 1914, se ofreció un espacio a la figura del artista Walter Barbier. El texto legitimaba la obra al destacar que exponía en El Mercurio y borraba la frontera entre arte “culto” y “satírico”, mostrando que un mismo creador podía dominar ambos registros:
“CHARLAS
Walter Barbier
W.Barbier: he ahí una firma muy popular entre nosotros ¿Qué lector de ‘El Peneca’ no la conoce y no la aprecia?
W. Barbier hace desfilar en ‘El Peneca’ semana tras semana, los personajes de una comedia que encanta a los niños.
Con buen humor y malicia, pinta el artista a los Levacorta, a Cain, y a Barrabás, a Ñor Carmelo, a los Miaucitos y a cien más cuya vida y milagros son conocidos y celebrados de nuestros lectores y amigos.
Pero así como sabe W. Barbier dibujar para chicos, dibuja también y con maestría para los grandes.
Dos exposiciones de sus obras lo demuestran: una, que se llama ‘El Peneca’, la otra que, poco ha, se inauguró en ‘El Mercurio’.
En la sala de Exposiciones de ‘El Mercurio’ encontrarán nuestros lectores una colección de retratos (portraits-charges) que despertará la más merecida admiración. De allí saldrá consagrada la maestría de W. Barbier”.
OMER EMETH.
El colaborador Francisco A. Lira D. le dedicó un soneto, "Tu Fantasía", donde describía su imaginación como una fuerza divina, serena y triunfante.:
“TU FANTASIA
(Para el eximio caricaturista y dibujante. W. Barbier)
Tiene el encanto y las celestes galas
del lago azul y de la mar en calma;
es el querube de marmóreas alas
quien secreto dialoga con el alma.
Harta de lucidez, de paz henchida,
anda de flor en flor como la brisa;
en jardines olímpicos se anida
y el misterio del Arte diviniza.
Es del triunfo la blanca mensajera
que como fiel y eterna compañera
te está augurando una esperanza fina
Y con asiduo y presuroso vuelo,
por espacios de lumbre diamantina,
como el incienso se remonta al cielo.”
FRANCISCO A. LIRA D.
EL PENECA, n°334, 12 de abril, 1915.
Rodolfo Lenz Danziger (Halle, Prusia 1863 - Chile, 1938) fue un erudito alemán nacionalizado chileno, doctor en Filosofía y lingüista (dominaba 13 idiomas). Incursionó en el folklore y las artes gráficas, trabajó para El Peneca y para Zig-Zag.
Paul Dufresne (1866-1918) llegó a Chile desde Francia a finales del siglo XIX. Fue un ilustrador que enriqueció el catálogo visual de la revista “Zig-Zag” y de El Peneca con un estilo europeo, sirviendo de puente cultural entre continentes. La llegada exacta a Chile no pudo ser constatada.
Carlos Zorzi grabador y litógrafo, pintor e ilustrador italiano, llegó a Chile en 1894. Colaboró con El Peneca y otras publicaciones. No hay registros claros sobre su fecha de nacimiento y lugar de fallecimiento. Desarrolló una extensa carrera en la revista “Zig-Zag”. Sus trabajos se distinguían por una paleta de colores vivos, detalle y una sensibilidad narrativa que logró capturar el imaginario de la época a través de una perfecta expresión pictórica.
Apel·les Mestres (1854-1936), artista y caricaturista español de reconocida trayectoria, colaboró con El Peneca desde su primer número, donde publicó la historieta "Placer Amargo". Esta narraba cómo un niño, tras imitar a su padre fumando un cigarrillo, sufría fuertes dolores de estómago. Bajo las cuatro viñetas que componían la tira, la redacción incluyó la siguiente cita:
“Nota: -Estos dibujos son del famoso artista español Apel·les Mestres. Los lectorcitos aficionados al dibujo pueden admirar en esta página y otras que daremos, la finura y delicadeza del trabajo. Así irán formando su gusto artístico.”
EL PENECA, n°1, 23 de noviembre, 1908.
Benjamin Rabier (1864-1939) fue un ilustrador, caricaturista y autor francés, reconocido por su versatilidad y por su contribución a la historieta ilustrada. Su trabajo abarcó desde dibujos satíricos hasta personajes animales antropomórficos, lo que lo convirtió en un referente de la cultura popular europea de principios del siglo XX. En el número 22 (18 de abril de 1909) apareció "Cosas de sapos", un cómic semi mudo, con solo una didascalia bajo cada viñeta, que mostraba cómo unos sapos se burlaban de una culebra. En el mismo ejemplar apareció "Cómo se caza un gato". Más tarde, en el número 130 (15 de mayo de 1911), publicó "Una visita en el aeropato".
La portada número 73 (11 de abril, 1910) imprimió un retrato firmado por el artista alemán Franz Defregger (1835-1921). La imagen exponía a un niño pintado en blanco y negro, descalzo, sentado con su mascota en un lugar de trabajo. Vestía ropas casi harapientas y se encontraba en un ambiente casero.
La edición del 14 de agosto de 1911 (número 143) presentaba a un orgulloso joven zapatero ilustrado en blanco y negro con matices luminosos, en una obra firmada por el artista Emilio Dupré quien fue un ilustrador y pintor activo a finales del siglo XIX y principios del XX, vinculado a revistas y editoriales chilenas. Algunas fuentes sugieren que podría haber sido de origen francés o italiano o quizás descendiente; no hay confirmación. Colaboró en El Peneca y trabajó para la revista “Zig-Zag”, ilustrando portadas y avisos publicitarios.
Paralelamente, como ya se ha mencionado, en los salones del diario El Mercurio, se solía disponer de una sala especialmente acondicionada para albergar exposiciones. Estos eventos culturales no pasaban inadvertidos para los colaboradores, quienes frecuentemente dedicaban referencias y crónicas sobre pintores y artistas de la editorial:
“CHARLAS
IMPRESIONES
(La exposición de cuadros del señor Alfredo Lobos)
Hoy he ido por segunda vez a visitar la exposición de cuadros del joven artista señor Alfredo Lobos, que existe en uno de los salones de ‘El Mercurio’ y he vuelto más encantada aún, de ese grupo de pequeñas telas tan finitas y lindas...
No soy ni pintora ni artista, así es que no intento hacer una crítica digna de esos cuadros; sólo quiero decir la impresión, que ese conjunto de telitas dejaron en mí.
Confieso que he adivinado en ellas, mucho de verdadero; de la naturaleza bien interpretada, pues en cada uno, creía reconocer un paisaje conocido, una ensenada vista ya... o una pálida marina, tranquila y bella, como las que he contemplado tantas veces, y me parecía entonces que el autor había transportado a esas telas jirones de naturaleza real, con sus encantos infinitos... y las admiro, porque tienen vida, porque dejan la misma impresión que nos da un paisaje o una marina verdadera.
A mi parecer, sobresale entre ese conjunto de obritas, ‘La Perla del Salón’, como la llamo yo, una noche, titulada ‘Nocturno’ (N.o70), una serena noche, tan delicada y cierta, como jamás entre las noches pintadas que conozco, había visto. Es una telita pequeña, pero elocuente. Ella nos habla de una solitaria callejuela, con sus casas alienadas muy graves v tristes... Es una noche azul y encantadora, en que el aire susurra melodías... y las sombras de los árboles, al reflejarse en los muros, semejan musas enlutadas. ¡Oh...! yo pienso que el artista, al estampar en la tela aquella noche... el genio del ‘Arte’ ilumina su cerebro con el rayo más poderoso del talento...
Siento no tener elocuencia, con qué expresar mejor, la impresión que ese conjunto de telitas tan finas y lindas dejaron en mí, por eso cábeme solamente enviar a su autor sinceras felicitaciones.”
CELIA DIAZ PALACIOS.
EL PENECA, n°339, 17 de mayo, 1915.
Buena parte de las portadas y páginas interiores carecían de cualquier indicación de autoría: algunas ilustraciones no llevaban signatura y las fotografías nunca fueron firmadas. El uso de seudónimos en las ilustraciones era una práctica común en la época. Bajo un "alias", estos artistas producían composiciones para el consumo masivo en revistas, periódicos y publicidad, un trabajo que a menudo era considerado "menor" en su tiempo. El seudónimo les permitía habitar ambos mundos: proteger su seriedad como artistas de taller mientras se dedicaban a la ilustración comercial.
La portada del 16 de febrero de 1914 (número 274) mostró una fotografía de niños alegres haciendo muecas, titulada “Concurso de visajes". Esta imagen era una práctica recurrente en las revistas ilustradas de entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. El término “visaje” aludía a una mueca exagerada del rostro. El concurso constituía un ejemplo de cómo el entretenimiento impreso de la época exploraba la captura de la espontaneidad y el humor presentes en lo cotidiano.
Fue común que las tapas se imprimieran con fotografías de niños provenientes de familias tradicionales chilen as, como Luisita Hucke Perín, Oscar Braun Menéndez, Julita Durán Bachler y Raquelita Narváez Quinteros. Igualmente mostraban a niños montados en vacas, retratando escenas propias de la vida de campo, tal como “Jugando a la Gallinita Ciega”, “Paseo Campestre” y de escenas urbanas (como la del número 317, correspondiente al 14 de diciembre de 1914) de niños jugando a las bolitas en la calle, con el subtítulo "Jugando a los hoyitos". Se capturó la vestimenta, el entorno urbano y las formas de esparcimiento de la época, al tiempo que validaba una tradición lúdica que perduró por décadas en áreas públicas.
Las imágenes de las portadas y de las páginas interiores alternaban entre dos mundos: el de las élites y los niños, de la alta sociedad, y el del pueblo llano, con trabajadores y los hijos en el campo y en la ciudad. Esta dualidad no era contradictoria y contribuía a construir una imagen cohesionada de "lo chileno".
Posteriormente, los dibujos adoptaron un tono impresionista que buscaba conectar a los lectores con el mundo natural y lo divino. Las fechas religiosas eran anunciaban mediante representaciones de la Virgen María y de ángeles. Las imágenes del niño Jesús, y de Cristo eran acompañados por la Virgen y los apóstoles. La portada del 20 de marzo de 1911 (número 122) creada por Emilio Dupré en blanco y negro titulada "Amor Materno", representaba a una mujer velando a su hijo enfermo junto a su otro niño.
En el número 387, del 17 de abril de 1916 apareció un retrato en blanco y negro de un joven vestido con sotana titulado “Un iniciado”.
La edición número 388, del 24 de abril de 1916 incluyó el cuadro titulado “Marter (mater) Dolorosa” (madre sufriente), que representaba a la Virgen María sentada, portando en su falda la corona de espinas de Jesucristo.
En el número 437 (2 de abril,1917), apareció un retrato anónimo de la Virgen bajo el mismo título. En esta ocasión, la figura era sostenida por dos acompañantes que, por su aspecto, parecían ser también santas.
La imagen del número 391 (15 de mayo de 1916), titulada "El sueño eterno" mostraba a un bebé fallecido. Para la sensibilidad de la época, este tipo de representaciones constituían un vívido recuerdo de las almas de los difuntos y funcionaban como un recurso visual que ayudaba a las familias a procesar el duelo.
El número 574 (17 de noviembre, 1919), retrató a María Hilda García rezando y vestida de primera comunión.
"Una tertulia" fue una ilustración anónima publicada en el número 186 (10 de junio,1912) que empleaba la caricatura antropomórfica, dotando a animales de rasgos humanos para satirizar comportamientos sociales. La obra resultaba adelantada a su época por el movimiento y la vitalidad que emanaba del dibujo en blanco y negro. En la escena, los animales representaban una sociedad satisfecha y llena de sí misma, donde los personajes bailaban en un vasto salón, atendidos por animales mozos dibujados a menor escala para subrayar y destacar su posición social inferior.
La enigmática firma de "Leonard" acompañó la vida de la publicación desde mediados de 1916 y desapareció tras la partida de su segundo director. Jamás se desveló su rostro tras el seudónimo.
A partir de 1916, el semanario perdió colorido, aunque ocasionalmente logró imprimir portadas en dos tonalidades, alternándolas semanalmente para mantener cierto atractivo visual. Especialmente a mediados del segundo período, solían mostrar un diseño poco atractivo para el público infantil, compuesto generalmente por retratos de niñas y niños en diferentes escenarios o por figuras de animales.
Las portadas ilustradas por artistas resultaron solo ocasionales, pues la tendencia predominante fue el uso de fotografías. La revista, sin embargo, editó portadas ilustradas por importantes artistas, como la del número 300 (17 de agosto de 1914), que al parecer fue una pintura de Jean Geoffroy (1853-1924), famoso por las escenas de la infancia. El número 322 (18 de enero de 1915) incluyó una pintura del artista griego Georgios Jakobides (1852-1932). La ilustración central de la portada del número 442 (7 de mayo de 1917), titulada “¡QUE FRÍA ESTÁ EL AGUA!”, fue del artista chileno Emilio Álvarez.
La portada del número 419 (27 de noviembre de 1916) corrió a cargo del dibujante F. González, y la del 522 (18 de noviembre de 1918) fue obra de Víctor Orellana L. De ambos artistas, sin embargo, apenas se conservan registros biográficos: no existe documentación que arroje luz sobre sus vidas.
EL PENECA, n°300, 17 de agosto 1914.
EL PENECA, n°332, 18 de enero 1915.
EL PENECA, n°442, 7 de mayo de 1917.
Algunos creadores enfrentaron el olvido. Ilustradores, guionistas, historietistas y fotógrafos trabajaban sin que su contribución fuera valorada. La mayoría solo obtuvo reconocimiento después de años, o de manera póstuma. Pero el legado perduró. Las creaciones quedaron grabadas en la memoria afectiva de los lectores, influyeron en artistas posteriores y se convirtieron en parte inseparable de la historia gráfica de Chile.
Los fotógrafos desempeñaron un papel crucial en la documentación visual de Chile. A través de sus lentes, capturaron escenas de la vida cotidiana, el tejido urbano, la arquitectura y los paisajes del país, con especial atención a ciudades como Santiago y Valparaíso, así como a numerosas localidades rurales. Con una mirada a la vez artística y documental, estos profesionales retrataron también a cientos de "penecas". Este vasto conjunto de imágenes constituye un archivo fotográfico único que hoy permite asomarse a la fisonomía y la atmósfera de un Chile ya desaparecido.
Las portadas, ilustraciones y fotografías entre 1908 y 1921 fueron un campo de experimentación artística que conjugó rigor académico y novedad estética, retrato de élite y escena popular. Las portadas fueron un potente imán visual que anticipaba el espíritu de cada número. La nómina de ilustradores constituyó un quién es quién de la gráfica de la época y sentó las bases de un lenguaje visual propio que combinó la tradición pictórica europea con la idiosincrasia chilena.
El anonimato y la precariedad del reconocimiento profesional atravesaron como una constante la historia de estos creadores, y figuras como Luis Fernando Rojas, a quien Blanchard-Chessi intentó rescatar del olvido, murieron en la pobreza décadas después, víctimas de un sistema editorial que los condenó al anonimato.
El período analizado representa el momento de mayor esplendor y experimentación de la revista. A partir de 1916, la pérdida gradual del color anticipó el ocaso de esta primera etapa. Pero los "fundamentos visuales para una edad de oro de las revistas chilenas" ya habían sido establecidos."
Blanchard-Chessi celebró el primer aniversario destacando que el principal objetivo era fomentar la creación original entre los jóvenes colaboradores, rechazar el plagio para elevar la calidad literaria y preparar un contingente de niños que pudieran integrarse activamente a la redacción:
“El aniversario de ‘EL PENECA’
(23 de noviembre de 1908 - 23 de noviembre de 1909)
FELIZ momento fué, sin duda, aquel en que se nos ocurrió crear esta publicacion dedicada esclusivamente a las intelijencias tiernas, a quienes comienzan la vida o han recorrido sólo sus linderos sonrientes i que tienen siempre ante si horizontes i perspectivas bellísimas.
Fué en realidad hermosa inspiracion, de que nos felicitamos nosotros mismos, pero sin petulancia, la que tuvimos, de proponer este semanario, para publicarlo como un deleite i a la vez insensible instruccion de la niñez. ¡I hemos sido correspondidos!
El Peneca ha vivido ya un año, rodeado de cariño i aplausos. Si publicáramos to-das las cartas que hemos recibido i que continuamos recibiendo alentándonos en la tarea, aplaudiéndonos constantemente, tendríamos que ocupar las pájinas del periódico esclusivamente con ellas.
¡No! agradecemos a todos esos corazones sencillos i grandes que comprenden nuestro modesto esfuerzo i que nos envian sus votos de felicitaciones i aun sus bendiciones; pero debemos sólo limitarnos a agradecérselas íntimamente i a continuar, así, sin bulla, i sin desear aplausos públicos, el trabajo emprendido.
No hay nada mas satisfactorio que luchar con fruto, que moralmente nosotros lo obtenemos, i sabiendo que se acepta gustoso el esfuerzo Iniciado.
Esto nos basta para estar contentos.
Nosotros deseamos que los lectores a que está dedicada la publicacion se distraigan i algo aprendan; queremos que se acostumbren a desarrollar sus facultades i nutran su intelijencia con lecturas sanas, siempre morales, porque quien tiene malas tendencias cae irremediablemente; que escriban por sí mismos i, al fin, con la constancia, logren llegar a ser escritores distinguidos que honren a nuestra patria.
Aun mucho tenemos que hacer para realizar nuestros ideales; pero con la cooperacion de nuestros mismos jóvenes colaboradores creemos que llegaremos al fin, al resultado que buscamos.
Pocas se hacen ya las pájinas del semanario para publicar las colaboraciones que recibimos i, francamente, quisiéramos darles gusto a todos. Por esta razon continuaremos alentando, en la medida que nos sea posible, a todos los que deseen iniciarse, ensayarse en las letras; pero procuraremos especialmente en adelante, publicar lo mejor, i claro, lo orijinal.
¡Fuera los plajios!
En breve, ademas de varias novedades i reformas, daremos algunas indicaciones de redaccion i noticias de los diversos jéneros literarios para facilitar a nuestros buenos amigos los medios para escribir mejor. No concluiremos estas líneas sin lamentar por una parte no poder dar a luz, ahora, todas las felicitaciones que hemos recibido con ocasion del aniversario de esta publicacion, i sin repetir que agradecemos en el alma la bondad i cariño que nos demuestran para ‘El Peneca’.”
E. B-CH.
EL PENECA, n°53, 22 de noviembre, 1909.
En la misma publicación del aniversario se elogió a Raquel Olimpia Martínez Rojas, cuyas historias eran populares entre los lectores:
“NUESTROS COLABORADORES
Señorita Raquel O. Martinez R.
ENTRE los colaboradores más constantes, mas modestos I mas intelijentes e ilus-trados de "El Peneca" ocupa lugar sobresaliente la señorita Raquel Olimpia Martinez Rojas.
Son innumerables las cartas que hemos recibido a propósito de sus hermosísimas fantasias i siempre morales artículos que dan a conocer su vivo talento.
No hay dia, ademas, que no recibamos alguna peticion de parte de los lectores para que se publique su retrato.
Si igual peticion se ha hecho con respecto a otros colaboradores de "El Peneca", ninguno ha tenido tantos votos como la señorita Martinez.”
EL PENECA, n°53, 22 de noviembre, 1909.
Las secciones "Comentarios" y "Variedades" dieron a conocer cartas de los lectores, que incluían críticas sobre comportamientos, agradecimientos, sugerencias, impresiones e incluso pésames. La colaboradora Berta R. L. abordó el tema de la pobreza desde una perspectiva ético-cristiana. Esta autora apuntaba a una transformación de la mirada hacia quienes venían de posiciones sociales más vulnerables. “Berta recomendaba una práctica concreta de caridad cristiana”, cuando los menos afortunados llamasen a nuestras puertas, no debería limitarse a la mera limosna. El acto cristiano exigía acogerlos con genuina compasión y satisfacer sus necesidades en la medida de las posibilidades. Esta conducta misericordiosa traía consigo recompensas: las bendiciones de Dios y la promesa eterna de salvación cuando concluyese el peregrinaje terrenal:
“VARIEDADES
LA POBREZA
La pobreza no es un castigo de nuestro Creador, por esta razón no es desgracia ser pobre ni tampoco mirar en menos a los que pisan un lugar más bajo que nosotros.
Teniendo presente lo anterior, sabremos conducirnos con aquellos infelices que llegan a nuestras puertas en busca de limosna, debemos atenderlos con cariño i satisfacerle sus necesidades, si podemos. Conduciéndonos de esta razón recibiremos en esta vida las bendiciones de nuestro Creador i de nuestros amigos. I mas tarde, al abandonar esta tierra encontraremos abiertas las puertas del cielo."
Berta R.L.
EL PENECA, n°63, 31 de enero, 1910.
En septiembre de 1910, Blanchard-Chessi detalló los nombres de algunos jóvenes colaboradores y sus respectivas funciones, acompañando cada nombre con una pequeña nota y una fotografía. Expresó su gratitud tanto hacia los colaboradores como hacia los escritores consagrados que contribuyeron al crecimiento del semanario, y aseguró que El Peneca guiaría a los lectores hacia lugares importantes en la literatura y el periodismo nacional. Luego indicó: “Los colaboradores deben dar en el colejio el ejemplo como estudiosos. No publicaremos en lo sucesivo ningun artículo de aquellos que, según informes, sepamos que no estudian. La obediencia i el estudio son la primera condicion del que desea ser algo”:
“Los Colaboradores de ’El Peneca’
Don Abel Guevara. Nuestro dibujante ‘Paper’
Don Oscar de la Barra, colaborador de ‘El Peneca’, poeta digno de estímulo.
Señor Hernán Diaz Arrieta, premiado en el primer certamen de ‘El Peneca’ i hoi autor de un hermoso librito.
Don Manuel Bianchi Gundián, colaborador de ‘El Peneca’ premiado en el primer certamen literario.
Don Nicanor Castro Morales, colaborador de 'El Peneca' con artículos de historia de Chile.
Don Carlos Ceppi, colaborador de ‘El Peneca’. poeta
Don Luis A. Pezoa colaborador de 'El Peneca' con artículos varios.
Señor A. Toro (‘Lancaster’) colaborador de 'El Peneca' con artículos de historia i geografía.
Señorita Rosa Williams Ibáñez (‘Pierrette’) intelijente colaboradora de 'El Peneca'.
Don Misael Concha Aranda, colaborador de 'El Peneca' con artículos varios.”
EL PENECA, n°96, 19 de septiembre, 1910.
El mismo número 96 (19 de septiembre, 1910) Bernardo A. Cruz escribió un ensayo firmado con el seudónimo "Anjel Lucero", sobre el significado y el impacto del centenario:
“CENTENARIO DE CHILE
Algunos de estos futuros grandes escritores escriben sobre varios fines, uno por amor a la patria (describiendo episodios históricos), otros por amor al arte ( escribiendo composiciones sentimentales de mérito literario), aquellas artículos de fondo, distinguiéndose entre ellos el señor Valderrama, que en un arranque de verdadero patriotismo, esclamó con énfasis en sus ‘Apreciaciones’: En ‘El Peneca’ se posan los primeros retoños del arte que cultivan los que más tarde serán calificados de ‘literatos’, llevando en su frente la insignia i honra para nosotros de ser chilenos.”
EL PENECA, n°96, 19 septiembre, 1910.
El 21 de noviembre de 1910, en el segundo aniversario, se hizo un balance editorial que reflejaba logros y propósitos cumplidos, destacando su misión educativa y periodística. La publicación se comprometió a introducir mejoras en la redacción y diseño gráfico para mantenerse relevante y entretenida. Se agregó una galería fotográfica con los rostros de los colaboradores:
El 2.º aniversario de ‘El Peneca’
El próximo dia 23 cumple "El Peneca" su segundo año de existencia i tiene la satisfaccion de continuar la tarea que se impuso desde su fundacion rodeado del cariño i fama que le han dispensado no solamente los niños, si no tambien los grandes que han comprendido la mision tan alta que se desempeña en el periodismo nacional i que tiende, de todo corazón, a hacer el bien, a deleitar instruyendo i a honrar a nuestra siempre querida Patria. Ahora evolucionará, procurará introducir mejoras en la redaccion i a hacerlo, en lo posible, a la vez que instructivo, con la enseñanza de dibujos, la de idiomas que se reanudará, las lecciones de bordados, los ejemplos prácticos de moral, ect., ect., lo mas entretenido posible con muchas caricaturas i grabados de actualidad.
Aprovechamos la ocasion para ofrecer a nuestros lectores algunos retratos de nuestros colaboradores. Como se sabe, en el número del Centenario publicamos muchos, ahora algunos mas i próximamente nos será grato poder presentarlos todos. Muchas felicidades deseamos, pues, a todos los lectores i especialmente a nuestros colaboradores, en ocasion de este aniversario de ‘El Peneca". ya que la publicacion les pertenece.
Señor Domingo Rojas, el colaborador de ‘El Peneca’ con artículos de carácter periodísticos.
Señor Eduardo Flores Ibarra, colaborador de "El Peneca" con artículos varios.
Señorita Josefina Robles (Estrella), colaboradora de ‘El Peneca’ con artículos literarios.
Señor Agustin Aravena, colaborador de ‘El Peneca’ con artículos i poesías.
Señorita Laura Corvalan (Aura), colaboradora de ‘El Peneca’ con cuentos i fantasias.
Señorita Rosa Cucurull (Rosina), colaboradora de ‘El Peneca’ con cuentos i fantasias.
EL PENECA, n°105, 21 de noviembre, 1910.
El tema de la madre ocupó un lugar especial, exaltando la obediencia y el cariño que los niños debían profesarles. Se vinculó a la naturaleza y a la tierra como vías para fomentar la devoción cristiana. Paralelamente, el patriotismo y el amor a Chile emergieron como motivos recurrentes. Los siguientes títulos de las colaboraciones ilustraban estas temáticas: "La Mendiga", "Mi Madre", "La Honradez", "Amor a Dios", "La Caridad cristiana", "Patria", "Sin madre", "Primavera", "Otoño", "Flor de pasión", "Un buen corazón", "El trabajo", "El estudio", "La pobreza", "Cómo se divierte el pueblo en Valparaíso" y "El sueño de un peregrino".
El colaborador Abel Guevara, "L. Paper", caricaturizó en el número 102 (31 de octubre,1910), a un profesor y diputado chileno sobre fondo blanco. La representación de un "profesor y diputado" en un marco de honor cumplía una función de consagración cívica. Al incluir esta figura en un medio dirigido a la infancia, se le confería un reconocimiento público y una autoridad incuestionable. La elección de “Don Armando Quezada” simbolizaba la fusión entre el saber y el poder cívico; era el ciudadano modelo, que ponía la educación al servicio de la nación.
En enero de 1911, Estanislao Hernández escribió "Advertencia de un huaso", destacándose por un estilo lingüístico innovador, utilizando un lenguaje campesino auténtico, incorporando modismos, refranes populares y manteniendo la fonética rural:
“COLABORACIONES
‘ADVERTENCIA DE UN HUASO’
(En lenguaje popular)
Ahora que estamos cerca del mes de las ánimas se me viene a la memoria un cuento que refirieron cuando fuí al campo.
Diga, iñor, no e vaya a golver miu tarde di’onde ña Margarita, mire, iñor, que por ei onde’sta la mancha e patagua an ucedio hartosos chascos…Yo le voi a relatar uno que me sucedió a mí mesmo l’dia de san…, cuando venía e güelta dionde on Pancho Salazar, com'usté comprenderá, iñor, estaban de santo ese dia i yo venia un poco rascao onde stuve echándole trago i cueca com'un rediaulo con la…
-Bueno, ¿i el cuento?”
Estanislao Hernández D, Santiago, 6 de octubre de 1910.
EL PENECA, n°114, 23 de enero, 1911.
Las Colaboraciones eran de inspiración cristiana: "La Oración", "Jesús", "Súplica", "Caridad", “La fuente de la vida”, “Sendero ilusionado”, “Noche de Navidad”, “La Pascua del huérfano”, “Sueño”, “Dolor y consuelo”, “Evocación”, “Plegaria de almuerzo”, “Duelo del jardín”, “¡A Dios!”, “Alma que agoniza”, “En el mes de los muertos”, “Al cóndor de la gloria”, “Año Nuevo” y “Sacrificio”. En la prosa “Por qué escribo”, el colaborador con el seudónimo “Adami” expresaba con sensibilidad los motivos íntimos que lo impulsaron a escribir:
“COLABORACIONES
POR QUE ESCRIBO?
(Para H. Pinochet S.)
La primera vez que escribí, no supe ni cómo fué, sólo sé que lo hice temblando, por el justo temor de si mis palabras serian dignas de ser publicadas. Me inspiraron la luz adorable de unos ojos. ¡Los ojos de mi madre!
Escribo cuando veo alejarse mis floridas ilusiones; cuando siento en mi alma la paz y la tranquilidad; cuando reina el silencio de la tarde y acuden a mi memoria recuerdos de días felices.
Escribo en la hora de misteriosa calma; cuando aparece la primera claridad de la mañana, los pajarillos dejan oir sus melodiosos trinos y las flores abren sus corolas, Escribo al ver la luz adorable de unos ojos llenos de misterio, dulces y fascinantes. Ojos del color que mi vista admira y adora.
Escribo porque en el alma tengo memorias de dolor ó de alegría; memorias que no me basta sentirlas, sino escribirlas. Tengo la convicción de que lo escribo no tiene ningún mérito, pero siento un placer infinito en hacerlo, ¡Me alivia!
Por último, escribo... porque me gusta escribir... Estas frases que te dedico, reflejo fiel de mi pensamiento, mezcla de alegrías y de lágrimas, te las envío para satisfacer tu curiosidad.
Ellas te dicen por qué escribo.”
ADAMI.
EL PENECA, n°186, 10 de junio, 1912.
En octubre de 1912 bajo la sección "Charlas", “Omer Emeth” escribió una breve reflexión sobre "La lección de una rosa". En ella proponía a los niños una lectura distinta a la de los libros comunes: la del gran libro de la Naturaleza, creado por Dios. A través de la imagen de una rosa junto al camino, advertía sobre los peligros morales y espirituales de la calle, y los invitaba a valorar la protección del hogar:
“CHARLAS
LA LECCION DE UNA ROSA
Lectores incansables son los niños de hoy día y no seré yo quien les reproche su afición a la lectura. No...
Los libros, cuando buenos, son nuestros mejores amigos, los más sinceros, los más fieles, los que más nos sirven y menos cuestan. ¡Qué
espléndidos amigos son ellos!... Pero hay un libro superior a todos y es, precisamente, el que menos leemos. Lo tenemos, día y noche, abierto ante nuestros ojos. Sus páginas son tan inmensas como la tierra y el cielo. Las letras son allí de flores y de estrellas, sus vocablos no son muertos como los que llenan las páginas de los libros ordinarios: son seres vivos, que aman y sufren, que hablan y cantan con una elocuencia y armonía verdaderamente divinas...
¿Qué título lleva ese libro?... Intitúlase: El Mundo o la Naturaleza y su autor es Dios...
¿Lo habéis leído alguna vez? ¿No os agradaría leerlo y buscar en él las lecciones que para vosotros escribió el "autor supremo", el literato perfecto, el "poeta" de los poetas? (1)
Por cierto, que os agradaría y que aquella lectura os sería provechosa.
Abramos hoy una de las más diminutas páginas. Acerquémonos a un jardín, de esos que hay en Santiago y que, con la primavera están luciendo todas sus galas. No tratemos de leer la página entera... Nos falta tiempo para ello...
Veamos una sola línea; menos aún, una sola palabra; consideremos una "rosa".
Héla ahí, a la orilla del camino, recién abierta. Es fresca y bella y nos dice: miradme... La miramos y ¿qué vemos?
Oh! su hermosura es tan evidente como la luz del sol, pero...
Hay un pero... La miro y ve que la proximidad del camino no es saludable para su belleza.
Pasan cerca de ella automóviles que la manchan con los residuos de su bencina mal quemada y la salpican con los impuros polvos que levantan, pasan coches y carretas que completan la obra del automóvil y no falta algún caminante desalmado para poner en ella sus manos inmundas...
¡Pobre rosa! ni el espacio de un día dura intacta tu hermosura... con todo, es ella un vocablo escrito con tinta de carmín por la mano de Dios, y ese vocablo se lee: "Cuidado!" Cuidado, niños y niñas que leéis estas líneas;
cuidado con la vecindad de la calle, esto es, con los que por allí pasan manchándoos con el polvo impuro que levantan... No es buena la calle para los niños ni para las flores... ¡Cuánto más hermosas y más duraderas son las que crecen en el centro del jardín, en el patio de una casa cerrada, en un hogar puro y santo!...
Recorred los jardines y veréis cuán cierto es lo que os digo. Veréis que, lejos de los caminos, las flores y las hojas brillan sin mancha y viven seguras...
Conclusión: Cuidado con la calle!... Amad la paz y la seguridad de vuestro hogar. Allí, cariñosos jardineros sabrán cuidaros y floreceréis sanos de cuerpo y alma como las flores de Dios... ‘Cuidado!’...”
OMER EΜΕΤΗ.
Poeta significa Hacedor o Creador.
EL PENECA, n°205, 21 de octubre, 1912.
Un lector adulto que se identificó como "uno que no es peneca" respondió sobre el contenido de "La lección de una rosa". El 15 de noviembre de 1912, manifestó las preocupaciones sobre los niños "callejeros" y las niñas "ventaneras". Discrepaba del castigo corporal y proponía, en cambio, colegios católicos, internado y vida religiosa. Emilio Vaisse reconoció, mostrándose de acuerdo en lo fundamental, sosteniendo que el castigo sin ira aún tenía un lugar en la educación.
Ambos pasajes reflejaron la ansiedad de la clase media urbana santiaguina de 1912. La ciudad crecía, los automóviles aparecían y los niños tenían acceso a espacios públicos no controlados:
“CHARLAS
A PROPOSITO DE CALLEJEROS Y VENTANERAS
parece que las charlas del 21 de Octubre y del 11 del corriente no han caído en oídos de sordos.
Por la carta que publicamos a continuación verán nuestros lectores que aquellas charlas han sido discutidas, comentadas y mejoradas.
"Santiago, Noviembre 15 de 1912. Se-ñor Director de ‘El Peneca’. Presente.-Muy señor mío:
Delicadísimo y muy atinado fué su artículo-editorial de ‘El Peneca’ del 21 del pasado Octubre, y complemento de él es lo que usted, contestando una carta de un padre de familia, dice en el editorial del 11 del presente.
Su remedio "bíblico" del castigo, me merece, sin embargo, algunas observaciones, que me voy a permitir exponerle, sin detenerme a considerarlos, en obsequio a la brevedad y claridad: sólo los enumeraré.
El castigo es eficaz, a mi entender, en parte, o más bien dicho, relativamente; pues si la niña o el niño están enviciados, aquella con la ventana y éste con la calle, o son caprichosos o de genio duro, de poco o nada les servirán los castigos corporales en la suposición de que usted se refiere a ellos porque harán perder a los niños la vergüenza que les queda o los harán, lo que es peor, odiar a sus padres.
Si no se enmendaran con los consejos y amenazas, ni con las privaciones de paseos, dinero, regalos, etc., ni con uno que otro castigo corporal, aplicado oportunamente y sin ira, me atrevería a proponer a usted o al ‘padre de familia’ que a usted pidió consejo, lo siguiente:
1.0 Retirar a la niñita del Liceo y colocarla en un colegio católico, e Igualmente,
si no lo está, poner en colegio católico al niño
2.0 Inculcarles en la casa, secundando la acción del buen colegio, sentimientos religiosos, y hacerles prácticas piadosas, no en exceso, para que no les tomen fastidio.
3.0 Si siempre persistieran en la ventanería y callejería, que los ponga de internos. En uno o dos años, estando de internos, se olvidarán de ventanas, puertas de calles y calles y de las amistades de veçindad y vicios que estas relaciones y la ventana o la calle originan irremediablemente, y, agregándose al colegio y al hogar, serán buenos niños.
Baste, por ahora. Mas como conviene ampliar el ‘plan curativo’ a que he dado comienzo en esta carta, en observaciones que son hijas más de la experiencia que de la lectura, en una próxima lo completaré, si es que a la presente, siendo de su agrado, le da publicidad.
De usted muy Atto. y S. S. Uno que no es peneca."
RESPUESTA
"Muy señor mío: Soy del mismo parecer que usted, pero creo que, antes de proceder al encierro del callejero y de la ventanera, algunos castigos bien aplicados podrían dar excelentes frutos.
Hoy los padres de familia desconocen la virtud del castigo oportuno y cristianamente aplicado.
Pero preciso es decir la verdad: si el castigo ha de aplicarse con ira y en son de venganza, mejor es abstenerse. El remedio, en tal caso, es peor que el mal.”
OMER EMETH.
EL PENECA, n°210, 25 de noviembre, 1912.
El director no dudaba en rechazar las contribuciones de los lectores cuando sospechaba plagios. El compromiso con la originalidad lo llevó a advertir públicamente contra aquellos que, buscando un rápido reconocimiento personal, optaban por el camino más fácil. Muestra de ello fue la contundente declaración que publicó en 1913:
“PLAGIARIOS
Pero sucede que, muy misericordioso para con los niños en todos sus pecados, no puedo soportar en ellos, ni en nadie, la farsa...
Un farsante, sea grande o chico, sea viejo o joven, sea aristócrata o plebeyo, es mi enemigo personal. Podrá ser el más simpático de los hombres o de los niños, tener más labia que un Cicerón, no me convencerá ni logrará que lo soporte. Un farsante y un purgante de Palma Christi son para mí, una sola y misma cosa.
Están pues los plagiarios en muy mala situación cuando, para vestirse de plumas ajenas, escogen a ‘El Peneca’.
Es como si un zorro, en vez de los matorrales en que nació escogiera para pasearse la Alameda o la Plaza de Armas.
Buena caza les esperа! ”
OMER EMETH.
EL PENECA, n°223, 24 de febrero, 1913.
El relato "Una noche en el desierto", enviado desde Talca el 24 de agosto de 1913 por un niño que usaba el seudónimo "Zuidersee", exponía la experiencia de perderse durante una noche en el desierto chileno:
“Colaboraciones
UNA NOCHE EN EL DESIERTO
Solo, lejos de todo sér viviente, cansado ya, me entregue al sueño.
Mucho tiempo debí de haber dormido, pues al despertar me encontré cubierto por una ligera capa de arena; me incorporé, vi a mi alrededor, junto a mi yacía un esqueleto humado, ¡Había amanecido! Aun la luz no era intensa, y no sólo pude ver lo que antes había visto, sino una llamarada de gas, era un fuego fatuo, el fantasma del helado desierto.”
Talca, 24-VIII-1913.
EL PENECA, n°253, 22 de septiembre, 1913.
El texto escrito por Roberto Meza Fuentes celebró el sexto aniversario, en el número 262, del 24 de noviembre de 1913. Nombró uno por uno a los colaboradores, quienes habían sido seleccionados minuciosamente. Elogió y destacó el trabajo en poesía y prosa de los jóvenes autores. Estaba seguro de que la participación en la revista marcaría un cambio fundamental en sus vidas. Compartió las actividades literarias, los debates y los desafíos intelectuales, mencionando a los fundadores de la academia "Juventud". También recogió un debate iniciado por Celia Díaz Palacios, junto con discusiones sobre plagio y errores editoriales del semanario. Llamó a los lectores y colaboradores a unirse y seguir el paso de la excelencia creativa. Afirmó que el director arrojaba las primeras composiciones al basurero cuando era necesario, que no tenía descanso y que su propósito era enseñarles a dar los primeros pasos en la vida literaria. Fue un homenaje explícito a la labor pedagógica y editorial de "Omer Emeth", reconociendo en la exigencia y la dedicación el motor de la revista.
La madurez bajo la dirección de “Omer Emeth”: aniversarios, naturaleza y afectos.
En noviembre de 1914, al celebrarse el séptimo aniversario el director escribió una editorial, donde valoró los obstáculos superados para mantener el semanario con vida. Reconoció a quienes habían sido pilares en esa travesía. Evocó la figura del fundador, Enrique Blanchard-Chessi, y destacó a un grupo de colaboradores que, con su talento y dedicación, lograron según él, revertir los momentos críticos y consolidar el crecimiento de la publicación:
“Los siete años de ‘El Peneca’
¡Hoy ‘El Peneca’ entra a los siete años!...
Para una revista que se publica en Chile, esto es, en un país donde las publicaciones periodísticas mueren por docenas, cual párvulos mal cuidados, el seguir viviendo y, lo que es más, creciendo después de entrar a los siete años, es toda una hazaña.
Cierto es (lo confieso): creo haber contribuido a esta evidente prosperidad; mas no olvido ni al fundador de esta revista, señor Blanchard-Chessi, ni a mis colaboradores.
Hubo, hace algunos años, un momento, en el ‘El Peneca’ pareció marchitarse y acercarse a la tumba. Fué preciso que un médico lo cuidase hora por hora so pena de muerte para el pobre niño….
Llamados oportunamente, dos médicos en vez de uno, lo tomaron a cargo.
Uno de ellos fue mi amigo y excolaborador don Julio Bozo (Moustache) quien, combinando su ciencia médica con la buena voluntad mía, hizo el milagro de resucitar al moribundo ‘Peneca’.
Desde entonces la revista ha ido creciendo en edad y vigor y es hoy una de las que cuentan en Chile y en los países vecinos con el mayor de los lectores.
Ayúdame con celo infatigable el distinguido poeta don Benjamín Oviedo M. (Magister) y a ambos, préstanos su inteligente colaboración el joven don José M. Molina Guzmán.
Pero pecaríamos de injustos si no recordásemos aquí al eximio Walter Barbier y a los colaboradores que hacen su aprendizaje literario a la sombra de ‘El Peneca’.
En aquella admirable falange distinguirse las señoritas Adami (Aida Moreno), Marta Guerra H., (Brisa), Blanca Inda y los señores Roberto Meza F., Carlos Leyton, Francisco Lira y Antonio Morris.”
OMER EMETH.
EL PENECA, n°314, 23 de noviembre, 1914.
Para la ocasión del séptimo aniversario el colaborador Oscar Alfonso Godoy M. rindió un homenaje a sus amigos y colegas, a quienes describía como una generación de jóvenes escritores formados en las páginas. Esta cita ha permitido dimensionar el rol del semanario como una escuela literaria:
“COLABORACION
Hablamos, como se comprenderá, de los primeros días de nuestra publicación... de esos días lejanos en que la dirigía Enrique Blanchard.
Y en el último tiempo, desde 1911 para adelante, desde que la experta mano de Omer Emeth, ha guíado la débil, pero valiosa barquilla, a través del agitado océano de la opinión. ¿cuántos jóvenes viajeros hacia el codiciado puerto de las Bellas Letras, no han hecho en su seno generoso una larga jornada?.
Ahí están Benjamin Oviedo Martinez y Francisco A. Lira. Bruja y Brisa, Evaristo Molina H. v Antonio Morris, Adami y Bruma, Carlos A Leyton y Roberto Meza Fuentes, María Stuardo Teresa Mogrovejo, José Molina Guzmán y Angel Custodio Hernández, Celia Díaz Palacios y Teresa Zunino Chacón... por no citar más... Ahí están todas estas jóvenes personalidades de las letras chilenas, formadas en las páginas de ‘El Peneca’.
Hemos creído ocioso analizar la obra de cada uno de estos nombres, ya que los lectores la conocen demasiado... Por esto nos contentamos solamente con enviarles un caluroso aplauso y gritarles:
Adelante!... Adelante!...”
OSCAR ALFONSO GODOY M.
EL PENECA, n°314, 23 de noviembre, 1914.
Emilio Vaisse forjó una visión de la naturaleza como manifestación visible de lo divino, convicción que lo llevó a editar poesías y narraciones dedicadas a exaltar: "El Otoño", "Golondrinas", "Primavera", "A los campesinos" y "La noche". En su período, Vaisse anticipó nociones como la conexión entre la belleza natural y la valoración del mundo rural frente a la incipiente urbanización. El poema del lector Sergio Atria, titulado "Mañana Campesina", expresó cabalmente esta visión.
“COLABORACION
Mañana Campesina
“Hay en el campo un silencio de idilio,
tan dulce y hondo que llega hasta el alma.
De la tierra sube un perfume a lirio
y del cielo baja un aroma a calma.
La fresca brisa matinal roza
las hierbas. Como una oración ferviente,
asciende, lento, el humo de las chozas
y se pierde en el azul, mansamente.
Bajo la gloria del cielo, el sol ríe
de júbilo y su risa se deslíe
centelleando por el oro del trigo.
Y por la tierra maternal y buena
fluye una quietud tan honda y serena
que yo, entristecido, la bendigo…"
EL PENECA, n°348, 19 de julio, 1915.
El 6 de marzo de 1916, en el número 381 de El Peneca, Pastora Guerra Olivares ofreció a sus compañeras de curso un relato titulado “Hermosa prueba de afecto”. A través de la historia de Juana, la autora despliega una reflexión en torno a valores como la generosidad, el sacrificio y la solidaridad:
“CHARLAS
Hermosa prueba de afecto
(A mis recordadas compañeras del tercer año)
Desde ocho meses antes del onomástico de su mamá, a Juana interrumpía en sus preocupaciones escolares el pensamiento del ofrecimiento que podría presentarle en tan dichoso día.
Después de mucho pensar y reflexionar, decidió a ofrecerle un regalo compuesto de sacrificios y privaciones; para esto depositaba secretamente el dinero que a menudo le daban.
Cuando tuvo lo suficiente para ejecutar su obra, se dirigió a la costurera dándole la plata para que le comprara géneros y calzado; pues el obsequio para su mamá consistía en que en el día de su santo le presentaría bien vestidas a tres niñitas, hijas de una pobre viuda, que a ella le tenía mucho cariño; y que la miseria se había adueñado de su humilde hogar.”
PASTORA GUERRA OLIVARES
EL PENECA, n°381, 6 de marzo, 1916.
El 15 de mayo de 1916, en el número 391 de El Peneca, la joven colaboradora María Victoria Bravo publicó el poema “¡No era mujer!”, dedicado a la memoria de su profesora fallecida, Atilana Silva Reinoso. En este texto, la figura de la docente se construyó a partir de dos metáforas recurrentes: la alondra, que remitía a la voz melodiosa y al canto tempranero, y la estrella, que evocaba la luz, la guía y la trascendencia espiritual:
“COLABORACION
¡NO ERA UNA MUJER!
(a la memoria de la alondra que, con el nombre de Atilana Silva Reinoso, pasó por el
mundo entonando su lánguida canción)
¡No era mujer!...
¡No era mujer la vivió soñando!
¡No era mujer la que pasó cantando!...
Era la alondra de luz que huyo del cielo
y que vino a este mundo de desvelo
a entonar una canción.
Era alondra de luz que formó un nido
con violetas, con rosas. Y escondido
guardó su corazón.
Era una estrella arrancada de los cielos
y traída a vivir en este suelo
en forma de mujer…
Era estrella: rasgó los densos velos
Era alondra: fugaz emprendió el vuelo
¡para nunca volver!...
¡No era mujer la que vivió soñando!
¡No era mujer la que pasó cantando!”
María Victoria Bravo.
EL PENECA, n°391, 15 de mayo de 1916.
Benjamín Oviedo Martínez (1894-1974) publicó su primer poemario, "Ingenua" (1913-1918). A los dieciséis años, mientras cursaba el quinto año de humanidades, dio a conocer un poema en homenaje a sus primeras maestras. La oda, titulada "Mi primer día de colegio", se convirtió en un testimonio de gratitud hacia quienes guiaron los primeros pasos de su formación escolar:
“MI PRIMER DIA DE COLEGIO
(A mis primeras profesoras, las señoras Amelia Barra y Berta Rencoret)
Aún conservo las gratas sensaciones
de ese día feliz que asistí a clase,
de ese día primero que nos hace
concebir las más dulces ilusiones.
¡Cuánto amor al estudio, qué alegría,
despertóse en mi espíritu inocente,
cuánta dicha y contento, dulcemente,
inundaron a mi alma en ese día!
Allí madres hallé, tan cariñosas
como la misma madre que tenía,
vigilantes de la conducta mía
y de todos mis actos cuidadosas.
Vosotras encendeis la luz que alumbra
al hombre en el sendero de la vida,
desde la tierna infancia adormecida
hasta de la vejez en la penumbra.
A vosotras, que siempre cual amigo,
cual hijo tratásteis con dulzura,
de las dichas os debo la más pura
y siempre agradecido yo os bendigo!”
BENJAMIN OVIEDO MARTINEZ.
(16 años de edad. V año de humanidades)
EL PENECA, n°210, 25 de noviembre, 1912.
Estos versos capturaron la atmósfera festiva del inicio de año, integrando elementos de la naturaleza, la pradera, las flores y la primavera:
“¡Año Nuevo!
La natura hoy se muestra engalanada con su mágica hermosura;
hoy ostenta la pradera
la belleza de sus flores,
de las flores que le trajo la risueña Primavera
y que exhiben sus colores
y que exhalan sus perfumes deliciosos
por doquiera.
Y allá lejos, tras el monte,
donde se extiende el horizonte,
se oye el Eco quejumbroso
con su acento bajo, extraño,
que repite tenuemente
-cual suspiro- Feliz año.”
BENJAMIN OVIEDO MARTINEZ.
EL PENECA, n°163, 1ro enero, 1912.
La relación entre "Magister" y su círculo de lectores constituyó, desde su posición como editor-guía, un importante diálogo literario. El 30 de marzo de 1914, la joven autora que se ocultaba tras el seudónimo "Bruja" le compuso un texto donde los lectores aspirantes a escritores encontraban tanto a un crítico exigente como a un mentor alentador:
“EL SUEÑO DE POETA
Afectuosamente, al señor Benjamín Oviedo Martínez, sincero homenaje de admiración a su talento
Noche de invierno. El viento deja oir sus tristísimos lamentos y al pasar entre las desnudas ramas de los árboles, éstas crujen, produciendo un ruido extraño, como el tétrico choque de viejas osamentas.
En los cielos no brilla ningún astro y sólo uno que otro rayo de luz que se escapa por las hendiduras de las puertas y ventanas de alguna vivienda, interrumpen las densas tinieblas.
En su sencilla habitación, sentado junto a una mesa, está el poeta; su frente pensativa orlada de hermosos cabellos y sus ojos que son el reflejo de un alma inteligente, muestran también, la huella dolorosa de una vida de pesares.
De repente, apoya la frente entre sus manos y fijando la mirada en la llama brillante de la lámpara, parece que sueña. Y en verdad, así es: su espíritu desprendido por los largos viajes del pensamiento se transporta una vez más a lejanos horizontes.
Y sueña que se encuentra en una gran avenida es primavera; a su paso nacen flores, de los cielos caen rosas y su mirada vagabunda, al perderse en los lejanos confines, sólo ve flores... siempre flores, bajo la bóveda del firmamento que cual un solo diamante tallado en el infinito, arroja en mil diversos rayos, una inmensa claridad sobre la tierra.
Y él sigue andando (mejor dicho) deslizándose, pues sus pies no rozan, el suelo.
Después de haber caminado así algún trecho, divisó al final de la avenida, una soberbia morada, construída, al parecer, con rayos de luna y pétalos de flores sobre un pedestal de rosadas nubes. Esta debe ser la mansión de la aurora, suspiró el poeta; pero al querer colocar el pie en el regio umbral, un concierto universal atronó el espacio; entonces quedóse atónito, sin poder hacer el menor movimiento; tan grande fué su emoción!”
BRUJA.
EL PENECA, n°280, 30 de marzo, 1914.
En la sección "Charlas” "Magister" abordaba el tema del carácter y la voluntad, apoyándose en la sabiduría clásica de Plutarco. A través de sus reflexiones, invitaba a los jóvenes lectores a una introspección honesta y al cultivo de virtudes alejadas de la vanidad:
“CHARLAS
EL CARACTER
Siempre que oigo hablar a ciertas personas acerca del poder de su propia voluntad y acerca de la fuerza que su carácter posee para mandarse a sí mismo y no obedecer sino a si mismo, se me ocurre pensar si esas personas, antes de hacer tan atrevidas afirmaciones, si habrán estudiado lo bastante para llegar a comprender todas las complicaciones de su espíritu.
Porque, según creo, para que la acción de la voluntad se manifieste libremente sobre nuestros deseos y sea capaz de someterlos a sus mandatos y guiarlos a su modo, es preciso que el alma se haya purificado hasta un grado tal, que no queden en ella impulsos que puedan oponerse a dichos mandatos ni desviar dichas órdenes.
Y esa purificación del alma indica un grado tan alto de perfeccionamiento, que pocas son las personas que llegan a alcanzarlo y, natural es suponer que los que tal grado de perfección alcancen, estarán muy lejos de la vanidad y la jactancia, para alabarse a sí mismos y proclamarse los únicos soberanos de sus acciones.
Como observa Plutarco, quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos, y para lograr ser el único amo de sí mismo, fuerza es desterrar todos los vicios que puedan doblegarnos y luchar contra todos ellos hasta lograr vencerlos.
De nada sirven esos alardes que tan comúnmente hacemos, queriendo convencer a los demás de algo que nosotros mismos no estamos convencidos; pues ese afán que nos lleva a hablar continuamente de virtudes y excelencias que pretendemos poseer, no son sino desesperados esfuerzos para cubrir y ocultar defectos que no hemos podido o no hemos querido corregir.
En vez de dedicarnos a hablar a cada persona de buena voluntad que quiera escucharnos, o, muchas veces, aún a las que no quieran escucharnos, de nuestras pretendidas virtudes, debemos dedicarnos a combatir nuestros vicios que cada cual los tiene y procurar desprendernos de ellos y de su odioso dominio, pues ese será el único medio de lograr la completa independencia de nuestras acciones y el libre ejercicio de nuestra voluntad.
No debemos olvidar jamás la frase de Plutarco y poner todo nuestro empeño en que no se realice en nosotros: Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.”
MAGISTER.
EL PENECA, n°561, 18 de agosto ,1919.
J. M. Molina Guzmán presentaba y elogiaba la figura de Francisco A. Lira. El texto reconocía su trayectoria en el mundo de las letras:
“COLABORACION
FRANCISCO A. LIRA D.
Bastante conocido es de los lectores de El Peneca la firma de Francisco A. Lira D. Ella señala a uno de los colaboradores más laboriosos de ese enjambre de jóvenes talentos literarios que tienen por columnas las páginas literarias de esta revista.
Las líneas de la silueta intelectual de Lira D. están ya precisadas; es un poeta de alma. Gran parte de su producción la ha dado a luz en estas. columnas y la lectura de ella hasta parece fijar su personalidad.
En muchas ocasiones se nos ha presentado este autor como valioso paisajista. La Redacción de El Peneca, en el último certamen literario que organizó, reconoció el valor de su obra otorgándole un primer premio.
Una gran parte de la obra de Lira consiste en una colección de sonetos que él titula ‘Perfiles’. sencillas composiciones con cariñosos aplausos a inteligentes niños. De igual índole ha escrito gran número de sonetos dedicados a jóvenes intelectuales. En ellos une al sincero aliento una marcada novedad.
Encuéntrase ya en prensa su obra ‘Hacia el Ideal’. Es una composición en versos que sintetiza el alma de Lira. Ella no desdice en nada el concepto en que he tenido de su personalidad literaria y, a no dudar, igual sucederá con los que los lean, Se Imprime en un folleto de 16 páginas y va precedida de un ‘Frontis’ de Benjamín Oviedo Martínez.
El género a que pertenece ’Hacia el Ideal’ no había sido aún cultivado por Francisco Lira: presenta su obra, por lo tanto, una nueva fase de su fecunda labor. En su nueva producción, si no se encuentra el vivo colorido de sus paisajes, se oye, en cambio, el grito poderoso de un noble pecho de artista.
Vayan hasta su autor por los presentes renglones mis más sinceros deseos que la obra que lanza a manos del público, le valgan el aplauso, sino de todos los lectores de aquellos que en su alma llevan algo esa dulza de la vida que se llama poesía...”
J. M. MOLINA GUZMAN.
EL PENECA, n°334, 12 de abril, 1915.
Bajo el seudónimo "Flor del Aire" una joven colaboradora respondía con emotividad a los mensajes de las lectoras, revelando al semanario como un sitio de encuentro y comunidad:
“COLABORACION
(Para los lectores que me han pedido vuelva a escribir, y en especial a ‘Ida” y a “Flora)
Había pensado en dejar sin respuesta el manojito de frases cristalinas que me dedicaron en días pasados dos almas grandes de mujer, y no he podido resistir el deseo de hilvanar estas líneas, portadoras de mi gratitud a ‘Flora’, ‘Ida’ y aquellos lectores piadosos que me piden que vuelva. ¿Por qué se va de ‘El Peneca’ Nhina…? La echaremos mucho de menos …-me han dicho las chiquillas locuelas y los muchachos que me conocen personalmente. Yo me siento conmovida. Esas frases de cariño y nostalgia han vibrado en el templo en ruinas de mi corazón como una vieja melodía…Y me pregunto: ¿Quién será esa ‘Ida’ angelical que ruega por mí y me quiere en el anónimo…? ¿Otra amiguita desconocida como ‘Eira’ y ‘Blanca Lira’?
¡Oh!.. yo quiero que sepan que en este corazón apasionado, vaso lleno de dolor y Poesía , vivirán eternamente sus recuerdos!”
FLOR DEL AIRE
EL PENECA, n°512, 9 de septiembre, 1918.
En 1920, la lectora M. Teresa Sepúlveda B. envió un poema que contenía una oración enseñada por su abuela. El poema reflejaba la tradición oral de transmisión intergeneracional de la fe, mostrando cómo las abuelas mantenían un vínculo espiritual y afectuoso más allá de la muerte. La publicación de este tipo de composiciones fomentaba la expresión literaria infantil con contenido religioso y gracioso (en el sentido de "lleno de gracia" o devoción):
“MI VIRGENCITA
Tengo en mi cabecera
una virgen muy bonita;
me la regaló abuelita
el día que yo cumpliera
cinco años de existir.
Después que muera, me dijo
siempre a ella rezarás;
y con mucha devoción,
y con fe en el corazón
a mí me encomendarás.
Y han pasado los años
desde que ella murió;
por ella un Ave María
siempre, siempre rezo yo,
cómo es cierto, virgen mía,
que, por mí, yo rezo dos."
M. Teresa Sepúlveda B.
EL PENECA, n°589, 1.o de marzo, 1920.
El diálogo vivo: correo, cartas, respuestas y la comunidad nacional.
Más allá de los cuentos y versos, la revista contestaba personalmente cada carta, publicaba mensajes entre lectores y se convertía en un centro de intercambio nacional de ideas. El número 2, correspondiente a la edición inaugural, publicó un artículo sobre “Omer Emeth”. Fue uno de los primeros colaboradores y, dos años después, asumió como director:
“INFORMACIONES DE ’EL PENECA’
A OMER EMETH- Si la gratitud es un deber, i para las almas bien intencionadas ella es en realidad una satisfacción natural, nosotros cumplimos placenteros con el deber de manifestar a Omer Emeth nuestro mas sincero reconocimiento por el hermosísimo, jeneroso i bien pensado artículo que se ha servido dedicar a ‘EL PENECA’ desde las columnas de El Mercurio.
‘Omer Emeth‘, no solo es un escritor brillante i ameno, sino también sociólogo, un filósofo profundo, mas bien dicho, que honra a la publicación de que es colaborador. Por eso nos sentimos altamente honrados por su artículo.
Gracias, mil gracias, nuevamente.”
EL PENECA, n°2, 30 de noviembre, 1908.
El director (Enrique Blanchard-Chessi) asumió la tarea de dialogar con los penecas en "Nuestras respuestas", dentro de la sección "Correo de El Peneca". Las consultas eran enumeradas de la siguiente manera:
“CORREO DE EL PENECA
Nuestras respuestas
227. Señores Guillermo i Pepe Cabrera Mac Millan. Pte. Todavia está coja, pues. Que esté completo.
228. Señor J. M. Torres. Valparaiso. -Con mucho gusto; pero, росо а роcо. Están buenos, gracias.
229. Señor Eduardo Flores L.-Pte.-No quedará desairado.
230. Señor Leopoldo Muñoz Cabrera. -Viña. ¡Vaya que es diablo usted! Aquí nos tiene, pues. Muchas gracias.
231. Señor Cárlos Ceppi A.-Pte. Sirvase pasar a nuestra oficina, de 10 1/2 a 11 1/2, cualquier dia.
232. Señor Pedro Alvárez L. Valparaiso. Su carta nos ha atraido. Sí, trabaje, ¡adelante! Siempre nos tendrá a sus órdenes. Muchas gracias.
233. Señor J. G. E. Pte. Concerniente, a los de los artistas no determinamos edad. ¿Por qué no pasa a vernos?
234. Señorita Pilar Hernández. Pte.-Es usted mui benévola; muchas gracias. ¿El Director?... sólo se llama Director.
235. Señorita Elena Guzman. Valparaiso. Cuando sean tomadas de algun libro debe indicarse. Preferimos orijinales. Gracias.
236. Señorita Maria Perla Maria. Pte. ¡Vaya con la salida! Mas, sabe quién es aquí el curioso? Un señor Rebolledo... nuestro fotógrafo, persona mui competente i mui buena... Con que, no habrá que aprovechar la máquina. ¿Qué mas quiere que le digamos, pues?
237. Señorita Laurita Castillo Vega.-Valparaiso. ¡Cuánto nos encanta su galanteria! Gracias. ¿no? Esperamos, pues. El Director aprecia muchísimo lo que le manda. tambien Chambeco.
238. Señor Juan Villarroel J. Valparaiso. Pronto le enviaremos carta.
239. Señor Fidel Muñoz Cano. Viña. -La fotografia i demas en nuestro poder. Pronto le escribiremos.
240. Señorita María Bravo.- Valparaíso. - Muchas gracias. Son las ideas i los esfuerzo que por ella se hacen lo que debe apreciarse.
241Señorita Filomena Carvajal G.- Illapel.- ¿En saco roto? Nó por cierto. Espere y verá al fin.”
242. Señorita Soledad Rainiere.- Pte. - Vamos a publicar una lista de todo lo aceptado. Paciencia pues.
243. Señorita Violeta O.M.- Pte. –…Pero sin compromiso de tiempo.
244. Señor Sancho García- Valparaíso tiene dificultades.- Puede calmarse.
245. Señor C. Heimpel.- Pte. -Son dos personajes que no nos interesan.
246. Señorita Maria Elena Freferick.- Lea lo que decimos al número 244.
247. Señor Eujenio Amunátegui M.- Pte.- Pase a vernos.”
EL PENECA, n°25, 10 de mayo, 1909.
Se recibían escritos, preguntas y contribuciones que se publicaban a medida que el semanario cobraba vida. Quienes sobresalían con sus aportes eran invitados a sumarse a la redacción, colaborando directamente en la edición de los contenidos enviados por otros lectores:
“Notas i Comentarios
SOLICITUD
Valparaiso, Julio 27 de 1909. Señor Director de ‘El Peneca’. Santiago.
Mui señor mio:
Seria su mas agradecido si Ud. se dignara proponer al señor Moya lo siguiente: que si él encontraba conveniente se sirviera publicar en el distinguido ‘Peneca’ los hermosos cuadros históricos de Chile, que con tanto entusiasmo leimos la toma del Morro de Arica i varios otros que conservamos como un recuerdo de su distinguido ‘Peneca’, i tambien el retrato de varios héroes chilenos, como por ejemplo Portales, Rodriguez, etc.
Sin mas que esto, S. S. S. José C. Dominguez.”
“ENTRE AMIGAS
(A mi amiga Rosita que reside en Concepcion)
Mi inolvidable amiga:
Aunque la distancia que nos separa es enorme, ésta no ha hecho estinguirse el puro afecto que te profeso desde el dia feliz que tuve la dicha de llamarte amiga. ¡Amiga!
¡Palabra dulce i acariciadora que encierra lo mas noble, lo mas bello! ¡amistad! perfume misterioso que emana de las almas buenas, un alma pequeña es incapaz de sentir ese celeste dón que se Ilama amor.
Pero, ¿has considerado alguna vez lo que esa palabra significa? ¿O crees por ventura que es una palabra fria, sin objeto, sin forma, pronunciada, pero no sentida?
No me califiques estas mal redactadas Iíneas de lataso, nó, son la espresion sincera de mis sentimientos!
Tu amiga que te adora. Josefina.”
EL PENECA, n°37, 2 de agosto, 1909.
Facilitar la interacción directa entre los lectores constituyó, sin duda, una innovación para su época. El correo tradicional, lento y a menudo el único conducto disponible, era entonces el principal nexo de comunicación. Zig-Zag había creado sedes propias para la distribución de sus publicaciones, como El Mercurio. Así, cientos de niños de ciudades y apartados poblados rurales fueron entretejiendo una red nacional de intercambio infantil. El Peneca se convirtió en un lazo de incalculable valor en un país de geografía tan inmensa y, con tantos rincones, profundamente aislada como Chile.
“CHARLAS I RECADOS
En esta seccion se publicarán comunicaciones que los niños quieran dirijirse entre sí mismos. Deben ser mui cortitas, claras i respetuosas, de acuerdo con la indole de la revista)
“1. Señor Oscar Solari Chandon, Santiago. -Siempre eres aficionado a los jeroglíficos? Contesta. Pepe.
Señor Guillermo 2.o Gibbs, Santiago.-Sé que usted pertenece a los boys scouts; ¿como podría pertenecer yo?-Carlos Gómez.
2.Señorita Carmela Ibáñez, Talca. ¿Piensas venir tambien el próximo verano? Tu prima Isabel.”
EL PENECA, n°77, 9 de mayo, 1910.
“8.- Señorita Julita Conde B., Valparaíso. No se imajina lo sólo que me encuentro ahora que están enfermos mis hermanitos. No tengo con quien jugar. A usted la echamos de menos todos en la casa. ¿Qué le parece? - Edmundo Escobar M.
12.- Carlos Perez, Tacna. - Mi papá irá en la próxima semana. - Juanita Ivens.”
EL PENECA, n°78, 16 de mayo, 1910.
“68.- Señor Luis R. Correa. - Que el 21 del presente, día de tu cumpleaños, lo hayas pasado mui feliz, en compañía de tus estimados padres y hermanos son los deseos de tus amigos- A. Cesáreo Salcent.”
71. Señor Carlos Ahumada J., Valparaiso. Mui señor mio: Me ha sido mui halagüeño leer su encomiástica carta que me dirijió por intermedio de ‘El Peneca’, por la cual me espresaba su admiracion hácia mis humildes artículos i me estimulaba a continuar con mas ardor aun la jornada literaria que he emprendido desde las columnas de esta revista. Agradezco, pues, sinceramente sus consejos i deseos i tenga la seguridad de que ellos no han sido indiferentemente recibidos por su mui atento i S. S. Carlos E. Peterson.”
EL PENECA, n°84, 27 de junio, 1910.
“111. Señorita A. Ponce. Querida amiguita:
Sentí mucho no haberte convidado el Domingo cuando fuimos a la chacra a buscar huesillos; pero fué porque creí que estabas en Machalí.
Muchos saludos a la Estercita i Cuchito.С. González.
Rancagua, 11 de Julio de 1910.
“112. Señorita Olimpia Martínez R.-Perfectamente; el desden es casi siempre pagado con el desden. ¿No es verdad, entonces, que segun esto aquello llegaria a ser justo? (Sentimos suprimir una frase latina por estar incorrecta i, por lo mismo, incomprensible). Roberto Sánchez. B.
113. Señorita Raquel Balmaceda L -Presente-. Querida Raquelita: Me has calificado mui mal al llamarme, "ingrata", pues sabes que mi enfermedad me deja pocas horas de que disponer.
Respecto a lo que me dices del Liceo, nada te puedo decir, pues siento mui poca mejoria, i segun opinion del doctor no volveré hasta que esté completamente restablecida.
Te espero en casa el Miércoles próximo. Tengo muchas cosas que contarte. Te abraza. Graciela Silva C.
114.-А. С. S.-Temiendo perturbar la felicidad que le he deseado, no le escribí por correo, en el dia de su onomástico, pero en cambio, admita por medio de esta revista mis humildes felicitaciones. M. M. T.”
Santiago, 13 de Julio de 1910.
EL PENECA, n°87, 18 de julio, 1910.
Con frecuencia, la dirección publicaba notificaciones acerca de las fotografías enviadas que debían ser retiradas, ya sea por no cumplir con los estándares editoriales o por no llevar el nombre del retratado. Los lectores, además, planteaban consultas variadas y específicas:
“PASATIEMPOS
CORRESPONDENCIA
Daniel Castañeda Marcias. - Puede pasar a retirar su fotografía, porque no se puede reproducir.
Incógnita. - El libro a que Ud. se refiere se puso en venta en las librerías del centro.
M. Teresa Zunino Chacón. - Sírvase comunicarnos si su libro ‘Lágrimas y Sonrisas’ está aún en las librerías o en qué parte se puede encontrar. Rogamos igualmente que nos envíe su dirección.
Gastón Buollon B. – Diríjase a sus autores correo 2º.”
EL PENECA, n°346, 5 de julio, 1915.
“PASATIEMPOS
Además de la sección “Correspondencia”, donde se respondían consultas de los lectores, la revista introdujo una innovadora sección de mensajes “telegráficos”:
“CORRESPONDENCIA TELEGRAFICA
Carlos A. Faura.- Si los trabajos que nos prometen son buenos se publicarán.
Roberto Flores.- Los trabajos deben venir en tinta china.
Dewet Bascuñán. - Los números atrasados valen diez centavos y deben pedirse al administrador de ‘Zig-Zag’. El pago puede hacerse en estampillas.”
EL PENECA, n°424, 1.o de enero, 1917.
“PASATIEMPOS
Correspondencia
Señor Leonel. - Estamos de acuerdo, Esperamos.
Señor Hualo. - Próximamente.
Señorita Malvaloca. - Gustosos publicaremos su composición. No desmaye, señorita; si a
veces no contestamos, es por falta de espacio o de tiempo, pero nunca de voluntad.
Señor Fritz Conrads. -Traspasamos su consulta a la sección ‘preguntas y respuestas’ de ‘Zig-Zag’.
Señorita C. Bernán. - Con mucho gusto, próximamente. Gracias.
Señor Daniel E. Monega. -Próximamente.
Señor Enrique Ericksen Q. -No hay duda de que Ud. conoce bien la métrica, ¿no es verdad? Pues bien, en una de los trabajos que nos envía, hay un detalle que nos inspira fuertes sospechas.
Galería de Penecas. - Rogamos a las personas que nos envían fotografías, pongan los nombres en el respaldo de éstas y no en cartas o papeles apartes, pues es muy fácil que se extravíen y los retratos, sin nombre, no podrían publicarse.
Señor C. Bernardino López. Si la composición que nos envía como suya no fuese tan conocida, la publicaríamos con el nombre de su verdadero autor, que es Juan de Dios Peza, Que no se repita.
Señor L. Dévia y Román Paciencia, señor. Ya le llegará su turno,
Señorita Manuela González, Guárdese para Ud. el elemento de sus pasatiempos.
Señor Modesto Ortiz R. Creemos que en la sección ‘preguntas y respuestas’ de ‘Zig-Zag’, se ha dado una fórmula para hacer tinta. Nosotros no poseemos ninguna, de lo contrario se la daríamos gustosos.
Señor ‘Voy solo mejor’. Ud. comprenderá que nos es imposible hacer el oficio de mensajeros. No tenemos derecho para meternos en sus asuntos, ni tampoco para meter a nuestros lectores en cosas que no les interesan más que a Ud. Como lo dice en su firma, ‘va solo mejor’.
Señorita Maria Conque. Ya hemos repetido muchas veces que el único requisito necesario para colaborar, es enviar trabajos buenos.
Señorita Rebeca Retamales. Mande algo mejor.
Señorita Cara Sucia. Estamos cansados de repetir que no se cobra nada,
Señor Oscar Chávez, Si Ud. supiera cuántos pasatiempos tenemos, de seguro no nos exigiria tal prontitud.
Señor Jorge Steck M. Si todos los colaboradores de esta sección nos enviaran pasatiempos tan buenos y ordenados como los suyos, nos evitariamos muchos dolores de cabeza y ahorraríamos tiempo. Muchas gracias.
Señorita Sibilia Loreno.- Fijese un poco más cuando nos envíe pasatiempos. Los dos están malos; basta sólo contar las letras de los nombres de los poetas citados y los del anagrama para ver el error. Las letras de los dos poetas suman 39 y las del anagrama 36, ¿qué tal?
Esta vez hemos corregido, pero no siempre tenemos tiempo.
Señor Jorge Hidalgo R. Muy bien, Muchas gracias.”
EL PENECA, n°606, 28 de junio, 1920.
La revista abrió apartados de “Costura”, de “Clases de dibujos”. Los “Juegos injeniosos” eran invenciones e ideas para armar, inventar y entretener. Los concursos premiaban a los ganadores en el número siguiente o subsiguiente.
Los juegos didácticos eran amplios y perseguían el objetivo de formación y orientación de los niños por el aprendizaje humanista y científico. Incluían instrucciones de diferentes habilidades relacionadas con artes aplicadas y oficios, como labores de mano y nociones de carpintería.
En 1908, la revista publicó un mensaje dirigido especialmente a las niñas: una carta en forma de consejo, escrita por una tía a su sobrina, en la que le enseñaba a bordar unos zapatitos. Con un tono cálido y familiar, la tía evocaba la intimidad del hogar y buscaba, a través de esa actividad manual, promover en la niña las virtudes domésticas:
“LABORES DE MANO
Empecemos. Necesitas ante todo 20 centímetros de tela plié, esa tela se compone de cuatro partes, pues es necesario para los dos zapatos cuatro partes iguales. Conseguido esto, calca el dibujo: aquellas cerezas frescas i maduras...
Como color, el blanco siempre es el mas elegante; puedes tomar seda delgada o satín lijero i en seguida doblarla; elije el que resalten bien el bordado.
Creo querida sobrinita podrás hacer esta pequeña sorpresa para regalársela a tu hermanito chico, a quién podrás aun dar mayor alegría, si se la llenas con bombones.
Hasta la próxima semana Inesita querida; mil caricias de tu tía.”
DADE.
EL PENECA, n°6, 28 de diciembre, 1908.
La edición número 116 incluía instrucciones para que los niños construyeran un aeroplano minúsculo, bautizado como "Mono Plan", una muestra más del interés de la revista por fomentar la creatividad y la experimentación:
“UN BLERIOT MINUSCULO
Aeroplanos para niños
¡Quién tuviera un aeroplano!... Así, con envidia, exclamaban miles de niños, mientras Cattaneo en su Blériot volaba por sobre Santiago... ¡Ah. quién tuviera un aeroplano!...
Pues, nada es más fácil... Basta fabricarlo.
Todo niño inteligente puede ser constructor de aeroplanos. Sí, señor: puede serlo y para ello bástale un listón, un bambú, cartón, cartulina, alambre, cola de carpintero y... habilidad que se adquiere pronto y sin gastos.
Mirad, niños, en los sencillísimos dibujos de esta página, estudiadlos con atención, y seguid con cuidado las instrucciones que voy á daros, y antes de ocho días, tendréis un aeroplano que volará maravillosamente.”
EL PENECA, n°116, 6 de febrero, 1911.
Se publicaron regularmente “adivinanzas”, “rompecabezas”, “jeroglíficos”, “problemas matemáticos” y una sección “filatélica” sobre la historia del sello postal y las técnicas de coleccionismo. Aparecieron de forma periódica “lecciones de dibujo”, como la incluida en el número 134 del 12 de junio de 1911.
La sección "Nuestros Certámenes", vigente desde el 5 de junio de 1911 (número 133) hasta el 27 de diciembre de 1920 (número 632), organizaba competencias de “charadas”, “logogrifos numéricos”, “anagramas” y concursos variados. Los ganadores y los "solucionistas" que resolvían los acertijos, eran reconocidos con nombre y apellido.
Se implementaron “dos certámenes” diferenciados: un Certamen mensual dirigido a los lectores del Norte y del Sur, y un Certamen quincenal exclusivo para los de la zona de la capital:
“CHARLAS. - NUESTROS CERTAMENES
El creciente éxito de la sección Pasatiempos y Recreaciones Intelectuales de ‘El Peneca’ nos obliga á atender particularmente los deseos de nuestros lectores del Norte y del Sur de la República.
De Iquique escribe un entusiasta peneca: ‘¿Cómo quiere usted que nosotros tomemos parte en la solución de problemas, charadas, logogrifos y adivinanzas, cuando, si enviamos una solución, ésta ha de llegar siempre atrasada? ¿Por qué no abre ‘El Peneca’ una sección especial para nosotros y nos acepta soluciones por muy atrasadas que sean?’
Razón tienen nuestros lectores del Norte. La distancia que los separa de la capital hace necesaria una innovación. Por consiguiente ‘El Peneca’ abre hoy una serie de certámenes cuyos plazos permitirán a todos sus lectores lucir su habilidad en la solución de nuestros problemas.
Certámen mensual. - Este certámen hasta el 6 de julio y será seguido mensualmente de otros.
La repartición se hará del modo siguiente: Se formarán listas y grupos de solucionistas y si, por ejemplo, diez solucionistas hubieren resuelto los problemas de una misma serie, se sacará á la suerte el nombre del agraciado. Publicaremos los nombres de cada uno de los solucionistas que tomen parte en el certámen apuntando el número de soluciones acertadas por ellos.
Certamen quincenal. El certámen quincenal durará desde hoy hasta el 15 de Junio y, como el anterior, se repetirá cada quincena.
Las soluciones deberán llegar el día 15 del próximo mes.
Los premios serán:
1.er premio: una suscripción de 6 meses á ‘Zig-Zag’ ó de un año á ‘Selecta’ ó ‘Familia’.
2.0 premio: una suscripción de un año á ‘El Peneca’.”
EL PENECA, n°133, 5 de junio, 1911.
“Omer Emeth” defendió la publicación de “Juegos y Pasatiempos”. Argumentó que el propósito principal era entretener, no aburrir a los lectores con lecciones científicas densas. Sostuvo que los juegos mentales, como acertijos, jeroglíficos y rompecabezas, ayudaban al desarrollo cognitivo de los niños. Estos fomentaban habilidades críticas como la observación, la memoria y el razonamiento. Citó para finalizar una adivinanza, calificando al lector critico (quizás mayor) de ‘jumento’ (burro):
“EDITORIAL
Juegos de Ingenio
"¿Qué objeto, qué utilidad pueden tener esos juegos y pasatiempos con que usted llena hasta dos páginas de ‘El Peneca?’¿No valdría más que tan valioso espacio lo llenara usted con una buena lección de moral, de historia ó geografía, con la explicación de un punto de física ó de química, con algo científico en fin?... Basta ya de charadas, logogrifos, adivinanzas, jeroglíficos y todas las demás inutilidades!...."
-Así habla uno de nuestros lectores que á buen seguro ha debido perder la memoria, cuando no el juicio. Y si no, vamos á cuentas.
El primer mandamiento de toda Revista, sean chicos ó grandes sus lecto-res, es: ‘No aburrir!’ Esto equivale a decir que en ‘El Peneca’ no han de admitirse latas pretendidamente científicas, como las que suele enviarnos el lector aludido y que nosotros, con especial cuidado, echamos al canasto por absolutamente inútiles.
En cambio, los reprochados pasatiempos son sumamente provechosos para el desarrollo mental del niño.
Tomemos nuestros ejemplos en el último número. En la página 14 hay un cuadro que representa un salón con su mobiliario y decoración. Según reza el ‘problema’ trátase de encontrar en aquel cuadro 17 defectos que desde el primer instante no son visibles. ¿Será inútil intelectualmente el trabajo mental que ejecutará el niño criticando cada parte del mobiliario, la chimenea, puestas y ventanas del salón? Acaso no se desarrolla así en el niño el don de observación, la memoria (que le proporcionará los modelos ó términos de comparación) y el raciocinio?
En la página 13 hay un logogrifo numérico cuya solución, aunque no muy difícil, le exige al niño algunos conocimientos de geografía, gramática é historia natural.
¿Será inútil que, jugando, el solucionista las avive en su memoria?
Lo mismo diremos de la adivinanza (muy fácil y hermosamente versificada) y de la charada de la misma página (1).
Esos cuatro ‘pasatiempos’ son otros tantos ejercicios de gimnástica mental capaces de desarrollar, en un niño inteligente, la curiosidad, madre de la ciencia, la memoria, la imaginación y el raciocinio. No se nos hable, pues, de inutilidades y, sobre todo, no se pretenda ‘latearnos’ con trozos seudo-científicos que, más que lecciones, serían ‘pociones dormíficas’ para los niños.
EL PENECA, n°122, 20 de marzo, 1911.
Cuando El Peneca fue fundado en 1908, la situación de la infancia en Chile era dramática. La mortalidad infantil superaba el 20% en gran parte del país, y las principales causas eran la desnutrición, las enfermedades endémicas y la explotación laboral. Miles de niños trabajaban desde edades tempranas en condiciones infrahumanas: en las minas, cumplían turnos completos bajo tierra; en la agricultura, como mano de obra barata; y en las ciudades, desempeñando oficios callejeros como lustrabotas, vendedores de diarios (los llamados "canillitas"), o sirvientes en casas acomodadas. La esperanza de vida infantil era precaria, y la sobrevivencia constituía una lucha diaria; el abandono y la muerte temprana eran un destino común.“Un caso que sí ha sido estudiado por la historiografía en esta materia es el de los niños y niñas que se emplearon durante muchos años en las fábricas de vidrio, donde se presentan algunas cifras sobre el porcentaje de los obreros que trabajaban en la industria alfarera, de cerámica y de vidrio entre 1903 y 1926, donde no deja de impresionar que para ese período la cantidad de infantes llegaba a constituir casi el 30% del total de operarios y nunca fue menor al 20% de estos”.Esta realidad reflejaba la ausencia de una legislación laboral efectiva y la tolerancia social ante la explotación infantil. No fue sino hasta el 26 de agosto de 1920 que se promulgó la primera Ley de Instrucción Primaria Obligatoria (Ley No. 3.654), que se exigía cuatro años de enseñanza para niños entre 7 y 13 años. Su aplicación fue lenta y desigual, y el trabajo infantil continuó siendo masivo durante décadas. Y aunque las familias pobres no podían comprarlo, El Peneca sembró una idea: los niños merecían algo mejor.
Educación como redención.
Blanchard-Chessi y Emilio Vaisse lo sabían. Por eso, desde los primeros años, la revista impulsó una campaña constante a favor de los niños. Publicaban retratos de intelectuales dedicados a la pedagogía, fotografías de liceos y escuelas, y artículos que invitaban a los niños a valorar el estudio.
Exponían los establecimientos emblemáticos, el Liceo de Hombres de Valparaíso y el Instituto Nacional de Santiago. Así, la idea abstracta de “patria” descendía al nivel de las aulas y los patios. Retrataban niños de escuelas más humildes, como los alumnos de la escuela pública de Ovalle, cuya imagen apareció en el número 94, del 5 de septiembre de 1910. A través de la fotografía, probaban que niños de escasos recursos, estaban en el camino de la educación.
En 1910, Chile celebró cien años de independencia. El Peneca se sumó con un acto concreto: organizó una campaña de caridad para los niños pobres.
La revista pidió donaciones de ropa, juguetes y alimentos. También convocó a voluntarios, especialmente niños con talentos artísticos, para organizar una fiesta de beneficencia. A través de esta plataforma, movilizaron recursos materiales y el trabajo voluntario de los niños; además, ensayaron un modo particular de articular la participación infantil en el relato nacional.
El llamado fue claro; donar, ofrecer trabajo voluntario, inscribir a los niños y las familias de comunidades pobres para celebrar el Centenario de Chile:
“¡GRAN NUMERO ESTRAORDINARIO DEL CENTENARIO!
EL DIRECTOR DE ‘EL PENECA’
ruega a las personas caritativas se sirvan a enviarle
ROPITAS I JUGUETES NUEVOS O USADOS
para repartirlos a los niñitos pobres en los días del Centenario.
También agradecerá a las CASAS DE COMERCIO que todo aquello que pueda ser útil a los niñitos pobres, i que ellas deseen ofrecerle con dicho objeto.
¡Hagamos felices a los niños!
¡Démosles ropitas, alimento, dulces i juguetes!”
“A LOS LECTORES DE ‘EL PENECA’
que deseen ayudarnos con su trabajo personal en este esfuerzo que hacemos por la alegría de los niñitos pobres en el Centenario, les agradeceremos que se sirvan a pasar a nuestra oficina, de las 11 a 12 A.M. i de 6 a 7 P.M. Si saben música i canto, muchísimo mejor, para realizar una idea al respecto: deseamos organizar una fiesta de beneficencia.”
DIRECCION: SANTIAGO, TEATINOS 666.
EL PENECA, n°90, 8 de agosto, 1910.
Para ello, la editorial estableció un diálogo nacional y se invitó a enviar ideas sobre cómo celebrar esta festividad con la consideración especial hacia los niños pobres:
“Celebración del Centenario
A LOS LECTORES DE ‘EL PENECA’
Vengo a llamar vuestra atención hacia un punto que parece no habéis notado; pues yo también quiero tener mi pequeña parte en la idea de la señorita Posada i dar otro rumbo a su indicación.
Todos vosotros sois buenos; todos tenéis en vuestro corazón un jérmen de caridad i amor; despertad, pues, el primero i dirijidlo con acierto hacia el segundo.
Dice la señorita Posada que reunamos dinero i lo obsequiemos a los niños ‘pobres’. Su idea es excelente, digna de su alma de niña; sin embargo, yo digo otra cosa, obsequiadla a los niños ‘huérfanos’.”
Raquel Olimpia MARTINEZ. R.
EL PENECA, n°76, 2 de mayo, 1910.
El director colaboró activamente con los clubes de la revista para reunir dinero, anunciando los montos recaudados y el nombre de los donadores. Dio a conocer en el número 95 (12 de septiembre de 1910), que se realizaba un “GRAN CONCIERTO INFANTIL”, el día 14 de septiembre, en el TEATRO VARIEDADES, ubicado entre Huérfanos y Agustinas en la ciudad de Santiago,
Posterior a esta actividad, publicaron fotos de los pequeños artistas que participaron en aquel evento. Entregaron también detalles de las organizadores, reforzando un discurso de solidaridad:
“La fiesta de los niños
El gran Concierto de ‘EL PENECA’
Por la prematura de tiempo no alcanzamos a dar en el último número un detalle completo del gran concierto organizado por ‘El Peneca’ á beneficio de los niños pobres, concierto que tuvo lugar el miércoles 14 del presente en el Teatro de Variedades.
Antes que nada, debemos dejar constancia de la buena voluntad i jenerosidad ilimitada de los empresarios del Biógrafo Kinora de la Compañía Cinematográfica del Pacífico, que pusieron a nuestra disposición tanto el teatro como el biógrafo para esta obra de caridad, i lo mismo debemos decir del distinguido maestro don Fernando Navarrete, que filantrópicamente nos ayudó, acompañando al piano, en algunos números, a los chicos, i que fué una cooperación valiosa que nos libró de mas de un percance. También debemos agradecer la buena voluntad de don Eleodoro Nieto para desempeñar el papel de Maestro Chambeco.”
EL PENECA, n°97, 26 de septiembre, 1910.
El 3 de octubre de 1910 (número 98), se realizó el reparto de juguetes y del dinero recaudado. Frente a las oficinas de la editorial Zig-Zag, en Teatinos 666. llegaron miles de familias en espera de los regalos.
El Peneca también retrataba a los trabajadores humildes con respeto. Un ejemplo fue Miguel Zamorano, un vendedor de diarios del Portal Fernández Concha, en la Plaza de Armas de Santiago. La autora lo describía como una persona digna y trabajadora, bien considerada por los ciudadanos que solían adquirir allí los diarios y revistas. A pesar de no haber tenido membresía formal en el Colegio de Periodistas, Zamorano era referido como un "periodista" debido a su conexión con las noticias y el público. Representaba al "pobre honrado":
“ZAMORANO
Ayer tarde fui con mi mama al centro a comprar ciertos artículos para la casa.
De pronto, al pasar por el Portal Fernández Concha esquina de Estado, compro ‘El Peneca’ al simpático cojo Zamorano, como cariñosamente le llaman a este inválido, que ha sabido descubrir el secreto para ganarse honradamente la vida sin necesidad de recurrir a la caridad pública como hacen tantos que deberían trabajar.
El contacto con los hombres de las diferentes capas sociales, de las damas, de los jóvenes, de los políticos i estudiantes que acuden a su tosco escritorio, en busca de los diarios, han hecho de Zamorano todo un personaje. Allí en la acera poniente de la calle Estado formando ángulo con la Plaza de Armas se vé, sin que falte un solo dia, desde la salida hasta la puesta de sol, sentado sobre un tosco cajon de madera, cuando no de pié, apoyado airosamente sobre su pierna de palo al lado de su otro inseparable cajon en que tiene para espender cuántos diarios i revistas sale a luz en Santiago i Valparaiso.
Tal es Miguel Zamorano, el cojo i manco del Portal Fernández Concha, periodista como él dice que no ha entrado, sin embargo, al Círculo de Periodistas.
Todos lo quieren porque es en realidad digno i honrado i hartamente trabajador.
¡Viva, pues, Zamorano!”
Ines ESPEJO DIAZ.
EL PENECA, n°89, 1.o de agosto, 1910.
Cuando un terremoto azotó Italia, se organizó junto a los lectores una campaña para recaudar fondos destinados a las víctimas. Bajo el título "Óbolo de los niños", la dirección elogió la solidaridad de los niños chilenos:
“NUNCA olvidaremos la espontaneidad con que nuestros lectores acudieron al llamado que les hicimos en favor de los huérfanos de Italia por causa del terremoto que asoló a Messina i Calabria.”
EL PENECA, n°21, 12 de abril, 1909.
En el mismo ejemplar, se incluyó un registro fotográfico que documentó la vida de los niños de los estratos populares de Valparaíso. Las imágenes mostraban aulas humildes y alumnos participando en obras teatrales escolares, así como a niños brincando en parques públicos, en calles empedradas, niños suplementeros y repartidores de diarios. Estas representaciones y escenas cotidianas revelaban la inocencia infantil y las duras realidades del trabajo infantil. El Peneca retrató al filántropo don Manuel Acevedo, quien creó y dirigió el asilo de suplementeros en Valparaíso. Las fotografías de estos niños fueron presentadas como caridad ilustrada y un ejemplo de “protección benéfica”:
“ASILO DE SUPLEMENTEROS DE VALPARAISO
A la iniciativa del laborioso industrial porteño don Manuel Acevedo cuenta Valparaíso con un establecimiento beneficioso para esos mensajeros alegres i bulliciosos, que se llaman ‘suplementeros’, i que llevan de casa en casa las hojas impresas de Valparaíso i la capital.
EL asilo de Suplementeros sirve de albergue a los niños que venden diarios, i también, gracias a su director i fundador, que en todo ha pensado, de casa de alimentación, del cuerpo i del alma. Los ‘suplementeros’ tienen allí, en la avenida Colón 2 un buen comedor e infinidad de aulas de estudio.”
EL PENECA, n°21, 12 de abril, 1909.
Kindergarten católico: orden y obediencia.
Paralelamente, en 1908, El Peneca publicó una fotografía de los alumnos de un kindergarten católico. Los niños, uniformados como marineros, fueron retratados en poses disciplinadas que exaltaban la obediencia, el orden y la sumisión a la autoridad, valores centrales en la educación de la época:
“EN EL KINDERGARTEN CATOLICO
Serjio Lecaros, F., Eduardo Laval M. i Osvaldo del Río A., tres alumnos que obtuvieron distinción unánime.
CON éxito sobresaliente se realizó no hace mucho la fiesta de repartición de premios en el Kindergarten Católico dirijido por la señora Fanny de Retamal Balboa."
EL PENECA, n°6, 28 de diciembre, 1908.
Esta sección formó parte de una narrativa que exaltó a la élite educada y política del país, reforzando la idea de que la caridad era un deber moral de las clases altas.
El 7 de junio de 1909 (número 29), don Fernando Ramón Orrego Vicuña fue retratado. Era hijo de un literato y había comenzado a usar pantalones largos, un ritual simbólico de ingreso a la adolescencia.
En el número 46 (4 de octubre de 1909), la revista publicó una foto de los miembros de las familias Río Montt, Río Aldunate y Río Castillo. Estas familias pertenecían a la élite política y social del país.
Las imágenes vinculaban sangre, apellido y poder, sugiriendo que el liderazgo nacional era un asunto hereditario. El 23 de mayo de 1910 (número 79), aparecieron los nietos del héroe naval Arturo Prat: "Arturito y Camilito Undurraga Prat".
La sección "Vida Social" enaltecía a las figuras militares y políticas de la nación. Entre los más destacados, incluyó a Jorge Huneeus, ministro de Justicia e Instrucción; a Enrique Barrenechea, director de la Biblioteca del Instituto Nacional; y al comandante don Jorge Barceló Lira, director de la Escuela Militar.
El 11 de julio de 1910 (número 86), publicó la imagen de Williams Rebolledo Ibáñez vestido de marinero, a quien presentó como “descendiente de dos ilustres chilenos”, “nieto del almirante Williams Rebolledo i de don Adolfo Ibáñez”.
Junto a estos niños, daban a conocer aquellos infantes prodigiosos como Claudio Arrau de 6 años, que fue apodado como el “Mozart chileno”, cuya precocidad artística se utilizaba para exaltar el talento nacional:
“UN PRODIJIO MUSICAL
NOS es verdaderamente grato poder presentar a nuestros lectores el retrato de Claudito Arrau León, verdadera precocidad, talento musical, que aun no cuenta con seis años de edad i toca en el piano las obras de los maestros como Beethoven, Mozart, Bach etc. No ha tenido mas estudios musicales que las que él solo, espontáneamente, ha hecho por la observación i sus interminables preguntas.”
EL PENECA, n°46, 6 de octubre, 1909.
La revista también mostraba a niños de otras partes del mundo. Publicaba noticias sobre príncipes europeos, herederos de fortunas, hijos de zares. Eran imágenes que construían un imaginario de prestigio y sofisticación. El 5 de julio de 1909 (número 33), se anunció el nacimiento del "futuro emperador Jermánico. El príncipe Guillermo, hijo mayor del heredero del trono de Alemania. Nació el 4 de julio de 1906". Esta nota reflejaba la admiración por las aristocracias europeas, validando un orden social basado en linaje. El 11 de julio de 1910 (número 86), aparecieron los hermanos Marshall y Henry Field, herederos de una de las mayores fortunas estadounidenses, junto al Zarevitch Alexis Nicolaivitch (heredero del zar ruso).
El texto presentó a Ramón Barros Luco (1910-1915) no como un jefe de Estado, sino como una figura casi patriarcal que asistía personalmente a este acto de caridad. El título "Su Excelencia" y el énfasis en su presencia física ("con asistencia de S. E. el P. de la República") buscaban investir al acto de un aura de solemnidad y legitimidad suprema. Al repartir juguetes a "huerfanitos", Barros Luco representaba al padre de la patria que cuidaba de los hijos más desvalidos. Era la imagen del Estado como familia, donde el presidente era el padre proveedor y protector:
“NOTICIAS
POR LOS NIÑOS POBRES
Un acto tan hermoso como simpático fué el realizado el Lúnes pasado en la casa de la Protectora de la Infancia, en donde, con asistencia de S. E. el P. de la República, don Ramon Barros Luco, se hizo a los huerfanitos un reparto de juguetes comprados con dinero reunido por los alumnos del medio pupilado del Instituto Nacional. Este acto de caridad debe ser un ejemplo que debe imitarse.
Debemos, efectivamente, acordarnos de los pobres niños que no tienen comodidades i que mucho ménos pueden disfrutar de las delicias que les trae la posesion de un juguete.
Ahora tenemos, ademas, el agrado de informar a nuestros lectores de que ‘El Mercurio’ reunió, como nosotros lo hicimos cuando el Centenario, tambien juguetes para obsequiar a los niños pobres en el año nuevo.
Nos es, pues, altamente satisfactorio que hoi otras personas continúen la obra que realizamos nosotros en Setiembre, con la ayuda de nuestros colaboradores.
EL PENECA, n°111, 2 de enero, 1911.
En contraposición a la solidaridad promovida por el semanario, la historia de Rockefeller contada por colaborador Antuco Bezadenell, trasladada al contexto chileno, resultaba irónica. Un niño de las minas o de las fábricas no tenía la más remota posibilidad de emular a aquellos emigrantes que, según la leyenda, habían triunfado desde la nada, aunque se turnaran la misma ropa para sobrevivir. Si un niño trabajaba doce horas en una fábrica de vidrio o en el socavón de una mina, y moría de tisis, la silicosis que devoraba los pulmantes de los mineros, a los doce años, la culpa, según esta lógica, no recaía sobre el patrón ni sobre el sistema, sino sobre él mismo, por carecer de la suficiente "fortaleza". La anécdota se reducía entonces a una moraleja tan simple como cruel: "Rockefeller, uno de los hombres más ricos del mundo, empezó su vida pasando la más horrorosa miseria".
“PRINCIPIOS DIFICILES
Nunca debemos desanimarnos con la pobreza y las dificultades en el principio de nuestra vida. La anécdota que váis a leer da una excelente prueba de esto. Ella demuestra cómo Rockefeller, uno de los hombres más ricos del mundo, empezó su vida pasando la más horrorosa miseria.
Rockefeller salió muy joven de su patria para irse a los Estados Unidos a probar for-tuna. Por el mismo tiempo y con idénticas intenciones partía un amigo de él, llamado Schmidt. Rockefeller y Schmidt eran, en esa época, tan pobres que no tenían más ropa que la que llevaban puesta.
Un día, de vuelta de la fábrica, ya en Nueva York, donde ambos trabajaban, iban tan distraídos que Rockefeller pisó, sin querer, a un perro que dormía en la vereda. El animal lanzó un grito y enfurecido por el dolor, atacó a Rockefeller. Felizmente no alcanzó a morderlo, pero sí a rasgarle la ropa, dejándola en un estado que era imposible su uso. El futuro millonario quedóse desesperado. Sus pocos ahorros no le permitían comprar ropa nueva. ¿Qué haría? ¿Cómo iría a trabajar al día siguiente?
Reflexionando estaba cuando su compañero tuvo una idea.
En la fábrica se trabaja día y noche. Al día siguiente pidió trabajo para la noche, lo que el patrón consintió.
De esta manera Rockefeller iba a la fábrica y trabajaba el día entero, volvía a la casa, se desnudaba y Schmidt vestíase y trabajaba en la noche,
Hoy ambos están riquísimos. Por esto, es claro, que nadie debe desesperarse por ser pobre. El trabajo y el valor pueden llevar al hombre de la más cruenta miseria a la más asombrosa opulencia.”
Versión de
ANTUCO BEZADENELL RIVEZ B.
EL PENECA, n°325, 8 de febrero, 1915.
La sección "Vida Social" de El Peneca mostraba un Chile contradictorio. En las páginas convivían el niño pobre que recibía un juguete en el Centenario y el niño rico que era retratado como futuro heredero del poder.
La revista ofrecía a los lectores un espejo donde la desigualdad aparecía como un hecho natural, mitigado por la caridad, pero nunca cuestionado como problema estructural.
Sin embargo, al mostrar a los niños pobres con dignidad y a los trabajadores con respeto, El Peneca sembraba una semilla de conciencia social. En ese sentido, fue un reflejo de su tiempo, pero también un adelanto de lo que vendría.
El desarrollo de las historietas ilustradas como medio de entretenimiento masivo tuvo sus raíces en Europa antes de consolidarse en Estados Unidos. En 1869, el artista alemán Wilhelm Busch publicó "Max und Moritz, eine Bubengeschichte in sieben Streichen" (Max y Moritz, una historieta de niños en siete travesuras) en el periódico Fliegende Blätter (Páginas sueltas). Esta historieta ilustrada, considerada precursora del cómic moderno, presentaba una narración secuencial con viñetas acompañadas de versos humorísticos. Las repetidas y maliciosas bromas de Max y Moritz contra los vecinos desencadenaban una venganza colectiva, resultando en un final a la vez humorístico y sombrío para los dos niños protagonistas.
En 1895, Richard Felton Outcault creó "The Yellow Kid" , (El niño amarillo), publicado en el New York World de Joseph Pulitzer. Se introdujo globos de diálogo y una estructura narrativa definida (con didascalia), consolidando el formato del cómic en la prensa estadounidense. El intercambio cultural entre Europa y Estados Unidos marcó un hito en la evolución del cómic: Ilustradores alemanes emigrados a los Estados Unidos, como Rudolph Dirks (creador de "The Katzenjammer Kids", en el año 1897 e inspirada en Max y Moritz), adaptaron el estilo europeo al mercado norteamericano. Los artistas se influenciaban mutuamente, mientras que otros copiaban personajes y técnicas, lo que dio lugar a nuevas series. Este género emergió como el primer fenómeno cultural masivo de la era moderna. Las tiras cómicas diarias y los primeros cómics books revolucionaron el mercado periodístico, demostrando una capacidad sin precedentes para impulsar la venta de diarios, revistas y periódicos nocturnos. Se creó un lenguaje narrativo innovador que combinaba imagen y texto. Chile no permaneció ajeno a esta revolución. Publicaciones pioneras como El Peneca adoptaron este formato e integraron hábilmente, cómics e historietas ilustradas con contenidos literarios tradicionales. Esta fusión representó una contribución única a la cultura popular chilena.
La distinción entre cómic e historieta ilustrada no presentaba diferencias notables, pues ambos formatos compartían características que frecuentemente se entrelazaban. Tanto los cómics como las historietas ilustradas podían ser autocontenidos (historia completa en una sola entrega), ocupar una página completa o ser seriados. Las historietas ilustradas solían ser más literarias, con un estilo cercano al cuento ilustrado, donde las “cartelas” llevaban gran parte del peso narrativo. Los cómics, en cambio, tendían a una mayor autonomía visual, con secuencias de viñetas que fluían mediante acción y diálogos en globos, o bien con “didascalias”. Frente al alto costo y las restricciones de derechos de autor que afectaban a las producciones extranjeras, principalmente europeas y norteamericanas, la respuesta estratégica de la editorial Zig-Zag fue crear versiones propias de dichos formatos, valiéndose del talento creativo nacional y ajustándose minuciosamente a los hábitos de consumo y las particularidades culturales del público chileno.
La primera mitad del siglo XX en Chile fue un periodo de efervescente innovación, liderado por un grupo pionero de ilustradores, caricaturistas, periodistas, escritores y guionistas. Zig-Zag supo reunir tanto a artistas formados en academias como a autodidactas. En este dinámico entorno, los creadores producían cómics e historietas ilustradas y experimentaban con viñetas de diversos formatos. Autores chilenos, en su mayoría anónimos, crearon obras que incorporaron innovaciones, entrelazaron influencias extranjeras y las adaptaron para el público chileno. Las páginas albergaban un mosaico de cómics breves, algunos de tan solo tres viñetas, mientras que otros ocupaban la página completa. Algunas tuvieron una vida efímera; otras perduraban por ser el principal atractivo, como “Chambeco”, que se convirtió en una figura querida y recurrente.
En el número uno, del 23 de noviembre de 1908, apareció la primera imagen de una viñeta que cubría media página y representaba a un padre que amonestaba a su hijo mientras la madre aparecía al fondo:
El papá: Sé obediente, hijo, y no llores, y acuérdate que en este mundo no hay sino una sola madre.
El niño: A Dios gracias que no hay más que una, que si no á este paso yo ya estaría en el otro mundo.
En el número 2 (30 de noviembre,1908) se editó: "Cómo se caza una mosca", "En la peluquería" e "Historia muda". El número 11 (1° de febrero, 1909) incluyó "Un columpio sorprendente", una tira de solo tres viñetas que mostraba a niños asombrados por sus propias travesuras.
En el número 16 (8 de marzo de 1909), la viñeta "Zis zas, Cataplum chinchin" fue diseñada con un mismo estilo minimalista y de manera anónima. El número 12 (7 de febrero de 1909) presentó "En los últimos exámenes: examinados y... penecas", donde las viñetas eran pequeñas y variadas. Esta técnica de viñetas de distintos tamaños que se superponían creaba un ritmo ágil, moderno y audaz para la época.
La historieta "Las aventuras del burro Calígula" apareció en el número 21 del 12 de abril de 1909, a lo largo de dos páginas. En ella se retrataba la rivalidad entre el burro y su amo, don Esculapio, con escenas de humor absurdo entre animales y humanos.
En cómics como "El gato viejo", "El hombre de madera" y "Jumbo detective", 16 viñetas diminutas en una sola carilla mostraban una narrativa avanzada para la época. Las series "Cosas de chinitos" y "Las aventuras de los chinitos" (número 21 del 12 de abril de 1909) retrataron a tres niños asiáticos cuyas largas trenzas eran usadas como recurso cómico y narrativo. Hoy puede parecer un estereotipo, pero en su época era una forma de acercar a los niños chilenos a otras culturas.
En "Los inconvenientes del progreso", publicada el 13 de enero de 1913 en el número 217, predecía cómo sería la alimentación en el año 1997 y presentaba una visión futurista en la que la gente, en lugar de comer productos frescos, consumía pastillas alimenticias. En la historieta "El sastre nocturno", publicada en el número 268 del 5 de enero de 1914, el autor empleó secuencias a dos colores. Rendía homenaje a aquellos oficios que se ejercían únicamente por virtud del talento innato.
La historieta muda "Lo mejor es enemigo de lo bueno" en el número 273 (9 de febrero, 1914), prescindió de diálogos, basándose únicamente en el humor visual. "Las Vertientes" (mismo número) usó viñetas semicirculares, reemplazando la estructura cuadrada tradicional.
En el número 314 (23 de noviembre de 1914), los personajes escapaban de los límites de las viñetas tradicionales. Utilizaba recuadros redondos que interactuaban libremente en el espacio de la página para simular una escena de acción donde corrían tras sus mascotas. Este recurso, que transformaba la página completa en un campo de juego único.
"Los dos enemigos" en el número 391 (15 de mayo, 1916), las viñetas eran cuadradas, rectangulares y semicirculares que se alineaban unas con otras sin dejar vacío entre ellas.
El número 436 (26 de marzo, 1917) presentó "El Jugador y el Diablo", con personajes de cabezas desproporcionadamente grandes, rompiendo con la anatomía convencional.
Raúl Figueroa, "Chao", dio vida al cómic “Cachencho” (encarnó el modelo de personaje "figura outsider"), cuyo primer episodio, "Siete días de un Chupa dedos", debutó en el número 3 (7 de diciembre de 1908). Esta serie, estructurada en una sola viñeta, ocupaba una carilla, advertía con siete caricaturas a los jóvenes lectores sobre los peligros de los malos hábitos. El 29 de marzo de 1909, Figueroa publicó en el número 19 la historieta "La triste historia de Cachencho: Lo que le ocurrió en seis días". El éxito del personaje motivó una segunda entrega en el número 21, correspondiente al 12 de abril de ese mismo año. A través de las desventuras del protagonista, se transmitía un claro mensaje moral sobre las consecuencias de la desobediencia y la falta de virtudes:
“LA TRISTE HISTORIA DE CHACHENCHO.
LO QUE LE OCURRIO EN SEIS DIAS.
1. Cachencho también tenía el mal hábito de comer tierra.
2. Un día, tuvo la desgracia de tragarse junto con la tierra un cuesco de guinda.
3. Las consecuencias no se hicieron esperar. Del hígado le salió un retoño de guindo.
4. I este retoño se transformó en un arbusto.
5. I este arbusto en arbolillo que él mismo regaba inconscientemente con sus lágrimas.
6. Lo que acabó por transformarlo en un jigantesco árbol de cuyas ramas se colgaban los niños para comer las guindas que producía abundantemente…”
EL PENECA, n°21, 12 de abril, 1909.
"Las aventuras de Sánchez, letras del Cabo Moya, ilustraciones, sin música, de Marius” (Luis Fernando Rojas: "Marius") se publicó en el número 108 (12 de diciembre de 1910) y concluyó el 23 de enero de 1911 (en el número 114). La serie retrataba las caóticas peripecias de Sánchez, un personaje pobre y valiente, inmaduro y testarudo. Sánchez anhelaba convertirse en colaborador de El Peneca. Su primer fracaso fue absurdo: no lograba siquiera introducir su manuscrito en el buzón del correo. Atormentado por la miseria, desarrolló la idea fija de emigrar a “América” para buscar fortuna. Esta obsesión lo llevó a una sucesión de desventuras: robar bicicletas, embarcarse clandestinamente, ser devorado por una ballena que lo expulsó con un estornudo, hacerse marinero y ver truncado su sueño americano al ser devuelto a Valparaíso. Allí, sin aprendizaje alguno, cayó en nuevos líos que concluyeron con su desaparición definitiva: montó un globo y desapareció para siempre entre las nubes.
En "Efectos de un año de colegio" número 21 (12 de abril,1909) creada por Emilio Álvarez, “Pun-TT”, satirizó el desafío de los niños de mantenerse ordenados en un año de clases. Ademasdio vida a uno de los personajes más emblemáticos en el primer número: "El Maestro Chambeco". Este singular payaso-pedagogo se convirtió en el alma del semanario, fusionando educación y entretenimiento con maestría. Su fisonomía era inconfundible, con la nariz afilada, silueta esbelta y movimientos elásticos. Poseía un carácter ingenuo y sabio, una mezcla de bondad y ternura. Enseñaba el abecedario mediante piruetas, juegos y versos rítmicos. La historia incluía a un niño infante apodado "Bebé", orgulloso de saber el abecedario y la aritmética. "Chambeco" lo puso a prueba. Al comprobar que "Bebé" aún no dominaba bien las letras, lo consoló y comenzó a enseñarle, formando cada letra con su propio cuerpo:
EL PENECA, n°1, 23 de noviembre, 1908.
En el número 2, del 30 de noviembre de 1908, se veía a “Chambeco” instruyendo a su alumno Bebé exhibiendo con piruetas a las letras "C" y "D". El pequeño interactuaba con el profesor y, en el verso, lo expresaba con gran regocijo:
“Bebé con grande alegria,
de Chambeco contemplaba
las piruetas que le hacia,
i a cada gracia decia:
¡Esto es lo que yo deseaba!
Si ya la A i la B
por ti mismo yo he aprendido
con tu juego divertido,
enséñame ahora la C.
i seré tu agradecido.”
“Chambeco” se convirtió en el personaje favorito de los niños. Los poemas que acompañaban las viñetas reforzaban las lecciones y creaban una complicidad única, demostrando que el aprendizaje podía ser una aventura con gracia.
En el número 25 (10 de mayo, 1909), José Foradori inmortalizó a "Chambeco" con un retrato en primer plano que ocupó toda la portada. Esta imagen, cargada de expresividad, mostró al payaso pedagógico en su máximo esplendor.
En el número 63 del 31 de enero de 1910, “Pepin” ilustró solo su cara junto a un Peneca que saludaba desde lo alto de un globo terráqueo.
El personaje generó una inusual devoción en el público infantil. Los niños esperaban con ansias sus lecciones y travesuras. Al completarse la enseñanza del abecedario, los lectores se mostraron preocupados por su destino; incluso llegaron a preguntarse si había muerto. El duelo por su inesperada partida provocó una reacción colectiva: «Los niños lo amaban, lo extrañaban y exigían su regreso». Para muchos lectores, el personaje no era una ficción, sino un maestro real, y su desaparición generó un vacío afectivo que la dirección de la revista debió abordar. La respuesta llegó en números posteriores, donde se integraron las voces de los niños:
“Continuan los homenajes al
Intejérrimo Maestro ‘Chambeco’
Santiago, 30 de Julio de 1909.- Presente-Señor director de ‘El Peneca’- Estimado i respetado señor:
A mí me ha pasado lo mismo que a la señorita Blanca Rainerie Lanes, que con las lágrimas me habría bastado para formar un rio, al saber por el ‘Peneca’ la terrible i triste noticia de que Bebé se comió a nuestro maestro Chambeco.
Pero usted también, señor, no se figura el gusto que me dio al leer el último número de ‘El Peneca’, en el que nos dice usted que Chambeco está vivo; pero, pobre i viejo, i que tan vivo está que nos encarga que le escribamos si estamos contentos con él, me parece que sí, a lo menos a mí me ha caído de una simpatía tan profunda, pero tan profunda, que no se la puedo espresar ni a Ud. ni a él mismo. De usted se despide respetuosamente su A.S. S.”
Celia Diaz Palacios
EL PENECA, n°34, 12 de julio, 1909.
“Viña del, 6 de julio de 1909- Al ilustre Maestro Chambeco:
Yo espero que Chambequito
que pronto has de salir,
de ‘El Peneca’ en las hojas,
para hacernos reír.
Sal, pues, maestro mío,
que te prometo ser
discípula aplicada,
i mui mucho que aprender.
Queremos a Chambeco
sea grande o chico,
sea niño o viejo,
venga pobre o rico.
Acepta Chambequito,
mi pobre inspiración,
Dios quiera que lueguito,
Se te ablande el corazón.”
Anina Sanhueza Rodriguez.
EL PENECA, n°34, 12 de julio 1909.
“Concluyen los homenajes al
Intejérrimo Maestro chambeco
Dígale a Chambeco que tengo mucha pena porque se fue i quedo contenta con sus sabias lecciones.
Se despide una lectora que quiere a ‘El Peneca’.”
S.S.S. María Castro A.
EL PENECA, n°35, 19 de julio, 1909.
Con la salida del director Enrique Blanchard-Chessi, la revista anunció oficialmente el “Fallecimiento del honorable Chambeco” con una ilustración conmemorativa en tono naranja sepia y una poesía melancólica que formalizaba su partida:
“FALLECIMIENTO DEL HONORABLE ‘MAESTRO CHAMBECO’
Con el corazon ya seco de tanto i tanto llorar sé que os he de amargar, pues me es mui triste anunciar que ha fallecido ‘Chambeco’.
La salud del profesor se agravaba por instante: ya no era el sabio escritor ni tampoco el creador el de risita constante....
Ya no fumaba ‘pitillos’ su aspecto era funeral... Para sanarse del mal emprendió viaje a Catillo i otro después a Chillan.
El ‘Bebé’ siempre afanoso solícito le seguia: el chico asi lo pedia i su acento quejumbroso al maestro conmovia!....
Está el chico desolado... pues la cruel enfermedad lo tiene en cama postrado. murmura Bebé a su lado: Señor... Tenedle bondad!.
Ya se va a morir Chambeco.... i el Bebé ante una mesa, en esa maldita pieza piensa que con su embeleco a la muerte se atraviesa,
-Voi a hacer mi testamento... ¡adios, revista querida!.... No me erija monumento... (Solloza en este momento el Bebé a lágrima viva!...).
I quiso hablar... mas no pudo, ya no tenia razon... solo articuló perdon, la muerte con su aire rudo le sopló en el corazon!
Su alma cual blanca paloma tendió el vuelo presurosa: jimió la selva angustiosa i el sol tras perdida loma ocultó su faz llorosa!!!...”
JULIO DELL ORTO PRIETO.
EL PENECA, n°115, 30 de enero de 1911.
En noviembre de 1911, Walter Barbier emprendió la revitalización del querido personaje “Maestro Chambeco”. Lo reintrodujo en un nuevo formato de cómic, conservando sus rasgos esenciales, la nariz afilada y el cuerpo estilizado, que lo hacían inconfundible. El público recibió con entusiasmo su regreso; la redacción se inundó de cartas que celebraban el regreso milagroso del maestro:
“EL MAESTRO CHAMBECO
(serie primera)
Hace mucho tiempo que nuestros lectores, no tienen noticias del maestro Chambeco. Han de saber que el pobre Chambeco estuvo mucho tiempo sin empleo y en la mayor miseria. Tal era su pobreza, que una vez, de una sardina, tuvo que hacer tres raciones para tres días.”
EL PENECA, n°156, 13 de noviembre, 1911.
Walter Barbier consolidó su lugar como uno de los mayores exponentes del género de cómic o historietas ilustradas con series como “Los Levalarga”, “El Dieciocho, de ño Carmelo”, “Paco, Quico y Caco”, “Barrabasita”, “Aventura de Huauhuau”, “Pepino Carpintero”, “La guerra de las empanadas” y “Semibreve y su acordeón”. Acompañó al semanario durante años, también como ilustrador que complementaba numerosos ejemplares literarios. El humor y la sátira también tuvieron un lugar destacado, como lo demostró la serie "Las vacaciones de Caín". En el número 174, correspondiente al 18 de marzo de 1912, apareció esta entrega protagonizada por el incorregible “Caín 2.º Piña”, un personaje travieso y despreocupado cuyas aventuras solían terminar en divertidos percances. Con un estilo gráfico sencillo y un texto que combinaba la ironía con la moraleja implícita, dejaba entrever ciertas lecciones sobre las consecuencias de los actos impulsivos:
“LAS VACACIONES DE CAIN
Jornada VIII
1. Paseando a orillas del rio, el incorregible Caín 2.o Piña divisa la red de un pescador tendida en el río.
2. ¡Buena oportunidad para hacerme de una hamaca para dormir la siesta! -se dice Caín- y como la palabra 'ajeno' no existe para él, saca la red y la arrastra hasta su casa con mayor frescura y con uno que otro pejerrey enredado.
3. Instala la hamaca entre dos árboles. Y después de depositar en ellos la Corbata, Chaleco y Calcetín….
4. Se sube él también y se disponen los cuatro animales a dormir la siesta cómodamente.
5. Pero el hombre prepara y Dios dispone. Las mallas de la red que habían sido hechas para sostener pejerreyes y no Caínes, se rompieron y todo el mundo cayó a plan.
6. Y la siesta ese día fue muy incompleta, pues con el golpe se le durmieron a Caín las piernas y la rabadilla."
EL PENECA, n°174, 18 de marzo, 1912
Walter Barbier estaba entre los artistas más queridos. Semana a semana arrancaba risas a grandes y chicos. Detrás de su humor gráfico ocultaba una historia personal marcada por el sufrimiento. En el número 273, del 9 de febrero de 1914, la colaboradora Aida Moreno con el seudónimo “Adami” dedicó estas líneas al revelar la faceta íntima del artista, ofreciendo un retrato conmovedor que contrastaba con la alegría que Barbier plasmaba en las viñetas:
“WALTER BARBIER
‘La risa es una máscara que disimula el dolor’.
Mucho tiempo hace que admiraba y quería al autor de los graciosos personajes del ‘Peneca’, Pero estaba en un error. Creía que así como él hacía reir, a su vez él reia; pero, ¿puede reir el que lleva el peso de su desgracia? Walter Barbier podrá decirlo.
Poco conozco de su vida: sé que es un gran artista de alma privilegiada, pues ha comprendido que al público, en general, poco le importaría su tristeza, que podría haber retratado fielmente, y por eso se dedicó a la caricatura, haciendo las delicias de los grandes y chicos.
Pocos habrán sufrido con la tranquilidad de él los dolores físicos y morales; pero ha sabido luchar y su voluntad ha triunfado. En su frente ancha y pensadora no han cabido las ideas mezquinas y por eso Walter Barbier vive para dicha y bien de su Patria.
La naturaleza, poco prodiga para él lo privó de las delicias de la infancia y quizás si también de las ilusiones de la juventud, ud, más terrible aún, pues el corazón comprende mejor y siente más la necesidad del cariño. Mi alma ha comprendido la de Walter Barbier y él puede estar seguro que ha encontrado una alma hermana que de lejos lo admira y goza con sus triunfos. Y vosotros que reís al leer los percances de la familia Levacorta, quered mucho a Barbier, que él necesita del cariño de sus semejantes. Os lo doy a conocer muy a la ligera; pero sabed y no olvidéis que su vida ha sido muy triste...”
ADAMI.
EL PENECA, n°273, 9 de febrero, 1914.
En enero de 1918, Walter Barbier publicó una carta en el diario La Opinión de Santiago y reclamó la autoría exclusiva de la serie “Los Levacorta”. La respuesta de la editorial, encabezada por Emilio Vaisse, fue categórica: la propiedad intelectual de la serie correspondía a la empresa. Según la postura oficial, Barbier había creado las historietas durante su relación laboral, bajo contrato editorial, lo que convertía a los personajes en propiedad institucional. El hecho de que la historieta fuera publicada por Zig-Zag impedía, en la interpretación de la época, cualquier reclamación del autor.
Barbier buscaba lo que hoy denominaríamos reconocimiento de los derechos de autor, en un contexto donde predominaban los acuerdos verbales o informales. Mientras la editorial concebía “La familia Levacorta” como un producto reemplazable dentro de su maquinaria comercial, Barbier la consideraba una creación personal e intransferible. Zig-Zag respaldó la posición de su director, consolidando así el control de la empresa sobre lo publicado en el semanario, en un conflicto que anticipaba las tensiones entre creación artística y lógica industrial.
“CHARLAS
La Familia Levacorta
Es esta una familia predestinada a toda suerte de aventuras.
No le bastan las que ya ha experimentado en las páginas de la revista.
Descontenta con el último percance, o sea con la horrenda secuestración que viene padeciendo en los Cerrillos de Teno a manos de los bandidos, busca aventuras periodísticas en Santiago. Es un afán de publicidad verdaderamente extraño en quién ha salido durante tantos meses en letras de molde y en monos de varios colores…
Pero hay que tomar a las gentes como son. Ejemplo de sus rarezas: no se conforman los Levacorta con haber nacido en la casa de ‘El Peneca’. Quiere ahora el señor Walter Barbier ser su autor y, por lo tanto, su dueño.
En ‘La Opinión’ de Santiago (12 de enero de 1918) aquel distinguido artista escribe al Director de ‘El Peneca’ una carta en que emite esta pretensión.
A todas las razones aducidas por el señor Barbier contestamos:
1° La idea de la serie Levacorta es propiedad del Director de ‘El Peneca’.
2° Y no solo es propiedad del citado Director la idea fundamental, sino que también le pertenece el desarrollo de aquella idea.
El señor Barbier ha olvidado que, para cada número de "El Peneca", el Director de la citada revista le remitía un croquis manuscrito o esquema detallado, cuyo desarrollo o realización en forma de dibujo era encargado al citado señor Barbier.
Este hecho es de notoriedad pública en ‘Zig-Zag’.
Extraño, pues, que el señor Barbier, haya publicado una carta como la aludida arriba…
No tengo el menor inconveniente en reconocer que el señor Barbier por medio de sus dibujos contribuyó al buen éxito de los Levacorta; pero no acepto en manera alguna que pretenda hacerse dueño de la serie Levacorta en calidad de autor.
Todas las series de alguna extensión publicadas en "El Peneca"(como ser Los Levacorta, Ñor Carmelo en Europa, Cain 2o Piña, La Escuela Eléctrica de Mr. Savage, etc…etc) han sido ideadas por mí.
Este, lo repito, es un hecho notorio.
Por lo demás, los dibujos originales publicados en ‘El Peneca’ por el señor Barbier bajo el título de Bromas (las cuales constituían series de páginas sueltas) son los únicos en cuya producción no he contribuido.
A estos me refería yo en una carta que cita el señor Barbier y en la cual le decía que ‘su reemplazante sabría respetar los dibujos y series ideadas por él…’
Esas Bromas han sido son y serán respetadas…”
EMILIO VAISSE.
(Omer Emeth).
Director de El Peneca.
EL PENECA, n°480, 28 de enero, 1918.
Aunque su reclamo no prosperó, marcó un precedente significativo sobre la autoría en el campo de la historieta nacional. Barbier perdió la disputa legal. La editorial reafirmó así su modelo de producción en serie, donde los creadores eran considerados reemplazables y las historietas, meros engranajes de una industria en expansión. En el número 447, del 7 de enero de 1918, el dibujante "Leonard" retomó la serie. Sin embargo, medio de esta polémica, el dibujante publicó en el número 484, del 25 de febrero de 1918, "Los Levacorta (ver anexo)", que interrumpía la serie habitual. La imagen retrataba políticas de la época, posiblemente con la intención de arbitrar o, al menos, visibilizar el debate sobre los derechos de autor. Más que una toma de posición explícita, la historieta pareció operar como un comentario visual sobre las relaciones de poder en el ámbito nacional. Al final de la página, se anunciaba que "Los Levacorta" regresarían en una semana, pero ese regreso nunca ocurrió.
Previamente, “Leonard” había optado por crear la historieta ilustrada "Chaplin en Chile", publicada el 30 de abril de 1917 (número 441). La despedida de este personaje tuvo lugar en el número 460, del 17 de septiembre de 1917, cuando apareció bailando una cueca chilena en homenaje a "Chaplin". Finalmente, el número 470, del 18 de noviembre de 1917, marcó el fin definitivo de la serie. Sin embargo, para entonces solo el título conservaba el nombre de "Chaplin en Chile", ya que el contenido había perdido todo vínculo con el famoso personaje internacional.
Entre 1908 y 1921, El Peneca se consolidó como un auténtico laboratorio de cómic e historieta ilustrada. Se adoptó recursos estilísticos provenientes de Europa y Estados Unidos, desde las viñetas mudas hasta las páginas sin marcos, pero supo imprimirles un sello propio, caracterizado por el humor absurdo, la moraleja implícita y la ternura de personajes como el "Maestro Chambeco".
Esta experimentación temprana demostró una comprensión del cómic como lenguaje autónomo, mucho antes de que el medio fuera reconocido como tal. El semanario supo combinar la influencia foránea con la creación local, gracias al trabajo de dibujantes como Emilio Álvarez, Raúl Figueroa, Walter Barbier y muchos otros, quienes forjaron un estilo reconocible y cercano al público infantil.
La función pedagógica alcanzó su máximo exponente en el "Maestro Chambeco", un payaso que enseñaba el abecedario con piruetas y cuyo fallecimiento ficticio, desencadenó una conmovedora reacción colectiva entre los niños lectores, evidencia del vínculo afectivo que la publicación había logrado construir con su audiencia.
Sin embargo, este florecimiento creativo no estuvo exento de tensiones. El anonimato y la precariedad del reconocimiento profesional atravesaron todo el período. Un caso emblemático fue el conflicto entre Walter Barbier y el director Emilio Vaisse por la propiedad de "Los Levacorta", que instaló un precedente significativo sobre la autoría en la historieta nacional y puso en evidencia las condiciones injustas en que trabajaban sus pioneros.
En conjunto, la sección de cómics e historietas ilustradas de El Peneca constituyó un laboratorio narrativo y visual de primer orden. Este panorama permite comprender mejor parte de los orígenes del cómic e historietas ilustradas en Chile, su convivencia con otras formas literarias y el surgimiento de los primeros íconos populares, sentando así las bases de una tradición del cómic nacional.
La literatura infantil hunde sus raíces en las tradiciones orales y en los primeros intentos pedagógicos de figuras como Comenius, cuyo Orbis Sensualium Pictus (1658) sentó un precedente fundamental. No obstante, fue durante la Ilustración (siglo XVIII) cuando las narrativas populares comenzaron a ser registradas por escrito, consolidando un género que, a principios del siglo XX, encontraría en El Peneca un vehículo excepcional para su adaptación y creación autóctona en Chile.
Blanchard-Chessi y Emilio Vaisse, movidos por un profundo compromiso con la infancia nacional, convirtieron la revista en un ejercicio fundamental de interrelación creativa. Su método consistió en traducir y difundir cuentos, narraciones y mitos europeos, pero también en publicar cuentos folclóricos chilenos, fábulas morales y leyendas locales. El repertorio abarcaba desde relatos contemporáneos hasta adaptaciones de los clásicos universales y las grandes historias de aventuras, sin descuidar los ensayos pedagógicos en tono coloquial. De este modo, El Peneca supo mezclar la identidad cultural de Occidente con las narraciones de los campesinos chilenos, ofreciendo a sus lectores un universo donde aparecían temas recurrentes: la superación de pruebas, la prudencia ante el peligro, el respeto a las normas sociales, la humildad frente a la soberbia y la recompensa al esfuerzo o la bondad. Junto a estos valores, también habitaban en sus páginas palacios, maravillas y una magia que favorecía a los protagonistas en los momentos de mayor riesgo.
El primer número, El Peneca publicó el cuento "El pescador y el espíritu" (número 1), donde un pescador era liberado por el genio de una botella. El espíritu lo recompensaba llevándolo a un lago encantado, donde la princesa, bajo un hechizo, debía azotar a su esposo. El rey mataba al hechicero, rompía la maldición, y el amor triunfaba.
Era un cuento clásico de hadas: magia, princesas, reyes y final feliz:
“EN tiempos de entonces vivía á orillas de un lago un pobre pescador y su familia. Como de costumbre salió aquél un día en su bote, á tender las redes ansioso de obtener una buena pesca pues la miseria y el hambre azotaban su hogar. Pero la suerte se mostraba esquiva, y al sacar sus redes, despues de larga espera solo encontró por único botin una misera botella de metal cerrada y lacrada. Aguijoneado por la curiosidad la abrió y en el instante empezaron á escaparse del gollete gruesas
y negras columnas de humo que esparciéndose tomaron en su parte superior el aspecto de un rostro horripilante de espesa y desgreñada barba y que en su centro
poseía dos ojos que parecían lanzar rayos de fuego con su mirada.
El espíritu habló: Oh tú el mas feliz de los mortales, le dijo, me has hecho un gran bien, librándome de esa estrecha prisión en que me había encerrado un hada maligna; voy a recompensarte por tu acción. Y tomando al humilde pescador, entre las masas del humo, le condujo como una nube por los aires á orillas de un lago encantado, Alli lo dejó el espíritu y desapareció. El pescador al verse con tanta pesca á la vista sintió intenso placer. ¡Cuánto pan no podría dar á sus pobres chiquitines con el producto de lo que iba á obtener!
Hablaba aún cuando sintió los pasos de la princesa enfermera que venía á cumplir, como todos los dias, con su triste misión de azotar á su esposo. El rey profundamente emocionado se escondió tras de unas cortinas y empezó despues á deslizarse ocultamente hácia la pieza vecina, al lugar donde estaba el lecho del hechicero. Una vez allí desenvainó repentinamente su espada, se lanzó sobre el viejo inerme y le cortó la cabeza.
Entónces pasó algo muy raro. De todas partes se sintieron voces y alegres rumoreos; del campo surgieron palacios y hermosas casas, y numerosos habitantes cruzaban felices las calles, abrazándose efusivamente. El encanto había cesado.
El príncipe y la princesa llenos de júbilo y agradecimiento dispusieron grandes festejos en honor de su salvador y le acompañaron despues hasta sus reinos, donde conocieron al pescador por cuya causa volvieron á la vida real, y le colmaron de grandes beneficios.
El PENECA, n°1, 23 de noviembre, 1908.
El 21 de diciembre de 1908 (número 5) apareció el cuento "Cómo el zapatero Maruf llegó a ser rei". Al zapatero lo premiaron por su alma cándida. La suerte le reservó una sorpresa al entrar a una sala, donde encontró hadas que le pusieron un anillo para que solicitara un deseo. El rey lo concedió (al deseo) y le entregó a su hija en matrimonio, y él pidió: "Quiero ser rei para hacer caridad a todo mi pueblo". El deseo se cumplía.
"Almendrita" fue el primer cuento serializado en la sección "Folletín". Su publicación comenzó en el primer número (23 de noviembre de 1908, no se editó hasta el número 2 y concluyó el 11 de enero de 1909 (número 8). Este cuento de hadas, basado en el texto de Hans Christian Andersen escrito por primera vez en 1835, fue adaptado para el semanario. Narraba la historia de una niña diminuta que, tras superar peligros, encontraba su lugar en el mundo. El final era una lección de pertenencia y transformación.
El cuento seriado fue "Hansel i Grethel" entre el 18 de enero (número 9) y el 7 de febrero de 1909 (número 12). Lo reprodujeron en el "Folletín" y se basó en la recopilación de cuentos de los hermanos Grimm de 1812. Los niños perdidos en el bosque, la casa de turrón y azúcar, la bruja malvada. Era un cuento oscuro, pero también una lección de astucia y supervivencia.
El cuento de Alberto Mauret Caamaño “la historia de un rei malo i una pulga vivaracha” con ilustraciones de Emilio Álvarez, fue un poema seriado que comenzó el 22 de febrero y concluyó en el número 18 del 22 de marzo de 1909. La pulga picaba al rey sin cesar, hasta que los súbditos se rebelaban. Era una sátira política disfrazada de cuento infantil. Y terminaba con una moraleja:
“LINDO CUENTO EN VERSO
Recomendamos a nuestros lectores la atrayente lectura de la Historia de un Rei malo i una pulga vivaracha que comenzamos a publicar en el presente número. Es un lindo cuento en versos, debido al distinguido poeta don Alberto Mauret Caamaño e ilustrado talentosamente por el joven dibujante don Emilio Alvarez.”
EL PENECA, n°14, 22 de febrero, 1909.
“¿Qué quieres pulga de mí,
que me causas tal tormento?
-Que dimitas al momento,
i partas lejos de aquí.
Sufre el pueblo negras penas,
entre el hambre i el horror;
i hoy, gracias a mi valor,
rompe el pueblo sus cadenas.
Acata el rei su destino;
i seguido de su perro,
de la muerte i el destierro
sigue el áspero camino.
Por fin, los fieros deslices
se olvidaron del monarca;
i fueron en la comarca
todas las jentes felices.
Niños que oís con delicia
la historia del rei tirano,
aprended desde temprano
a practicar la justicia.
Que despues, cuando esforzados
entréis al mundo a luchar,
como sabies respetar
sereis también respetados.”
MAURET
EL PENECA, n°18, 22 de marzo, 1909.
"Khan Kilin-Kon-Kun" (número 19, 29 de marzo de 1909) fue un cuento con moraleja. Un rey exigía que su hijo se casara con una mujer capaz de bordar las armas imperiales en la punta de una aguja. Una joven rechazaba la tarea con ironía. La historia cuestionaba las exigencias absurdas del poder. Una joven del reinado rechazó esta tarea mediante una carta irónica:
"…que sea capaz de bordar las armas imperiales en la punta de una aguja de marfil de las que emplea su Majestad para rascarse las orejas cuando le pican."
"Señor: lo que pide Vuestra Majestad para otorgar la mano de su hijo, es una cosa imposible. Guárdese Vuestra Majestad su Príncipe heredero i haga acopio de marfil para las cien mil rabadillas que habrá de adornar el día del concurso; pero seguramente no se contará entre ellas la de vuestra súbdita, -Luz de la Selva."
EL PENECA, n°19, 29 de marzo, 1909.
"El Tesoro de Salomón" (número 125, 10 de abril de 1911) transportaba a los lectores a Oriente. Dos amigos encontraban un mapa misterioso y viajaban a Jerusalén. El tesoro estaba protegido por el legendario rey Salomón. Al regresar, recibían pepitas de diamantes. Era una historia de aventuras y recompensa.
"Las aventuras del Barón Münchhausen", obra escrita por Rudolf Erich Raspe y publicada en 1785, fue difundida en los números 270 y 271 (19 y 26 de enero de 1914) bajo el título “Por copia El Tatarita” (seguramente el seudónimo del traductor y adaptador). En la primera serie, "Primer viaje del barón", se describía su temprana pasión por los viajes, inspirada por las historias de su padre. Este noble que recorría el mundo, exageraba las hazañas e inventaba encuentros increíbles. Era humor, fantasía y una crítica a la vanidad.
El cuento árabe "Los dedos de la mano" del 15 de enero de 1912 (número 165), adaptado por Luis Larraín desde Valparaíso, era una reflexión sobre el orden social y la justicia. Larraín relató un conflicto político entre un poeta rebelde y el califa, donde la estructura social quedó simbolizada mediante la anatomía de la mano: el pulgar significaba el trabajo y, con ello, al pueblo; el índice representaba el arte, la inteligencia y el ingenio; el anular simbolizaba la fuerza; el meñique personificaba a la mujer, la gracia. El soberano era el corazón, que dominaba el conjunto y dirigía el juego de la mano. Si uno de los cinco desaparecía, la armonía acababa. Frente a la exigencia del pueblo, el califa le cedió el poder al poeta; este, al tenerlo, quedó incapacitado para ejercer la soberanía. El califa recuperó el poder y proclamó:
“Perdono al poeta su osadía y doy a su hermana todas mis riquezas que adjudicaba en el poema. La desigualdad está en la Naturaleza. Pero, Tranquilizaos; la igualdad llega en la hora de la muerte.
Amer dejó a la posteridad su nombre que ilustró en Oriente el islamismo.
Su dedo encerrado en un saquito de terciopelo verde bordado de oro se conserva todavía en la gran mezquita de Bagdad, y su poema ‘Khamsa’ (los cinco) es el tratado de filosofía más sabio y más completo de los que se han escrito en lengua árabe.”
Luis Larraín, Valparaíso
EL PENECA, n°165, 15 de enero, 1912.
"La Virgen de las Ruinas" (número 249, 23 de agosto de 1913), de Fernán Caballero, narraba la historia de una pastora que ascendía al cielo. La Virgen la llevaba consigo. Era un cuento de fe y redención:
Cuando se acercaron a la choza vieron una claridad muy grande y se figuraron que estaba ardiendo por lo cual apresuraron el paso; pero cuando entraron en ella, no vieron fuego sino unos mancebos, cuyas túnicas blancas resplandecían tanto, que causaban aquella claridad. Cerca de la pastorcita estaba una señora muy hermosa, reclinando la cabeza de aquella sobre su pecho, y cuando se acercaron vieron a la pastorcita sonreír, suspirar y morir. Entonces la Señora hizo seña a los bellos mancebos, que se acercaron y tomaron en sus brazos a la pastorcita que aún muerta, conservaba su sonrisa, y se la llevaron al cielo, porque aquellos mancebos eran ángeles y la Señora la Virgen de las Ruinas, y esta se volvió a su nicho para ganar más almas al cielo.”
Fernán Caballero.
EL PENECA, n°249, 23 de agosto, 1913.
"El cazador feroz" (número 201, 23 de septiembre de 1912), una leyenda alsaciana trataba sobre la falta de fe. Un barón y su hija despreciaban las tradiciones cristianas. Ambos morían en una cacería. El barón pasaba a la memoria como "el cazador feroz". Era una advertencia contra la arrogancia.
"El Tesoro de la Alhambra" (número 223, 24 de febrero de 1913) era un cuento árabe sobre caridad y astucia. Un español auxiliaba a un moro moribundo. Este le revelaba la ubicación de un tesoro. El alcalde intentaba robarlo, pero la astucia del moro permitió al español recuperar su parte. La historia reivindicaba la generosidad y la inteligencia.
El 20 de febrero de 1911, el número 118 de la revista publicó la fábula "El Asno y el Perro", con texto de L. Ehrer e ilustraciones del dibujante "Moustache". Un perro daba una lección a un burro por su egoísmo, subrayando la ayuda mutua como una ley natural, ejemplificada en los líquenes, donde algas y hongos se sostienen recíprocamente. El burro egoísta acababa devorado por un lobo, mientras el perro hambriento, en vano, le pedía auxilio. El nombre del autor aparecía como L. Ehrer, aunque podría tratarse de E. Lehrer, quizás un error de impresión:
"Ayudarse mútuamente es una ley natural…
Así nos lo enseñó nuestra última lectura científica con el ejemplo del líquen, es decir, de esa ‘sociedad vegetal’ llamada Liquen y compuesta de un alga y un hongo que se ayudan ambos á vivir. alimentándose y protegiéndose mutuamente.
Hermoso ejemplo que a cada paso nos es dado por la naturaleza toda!...
Pero vemos con frecuencia que los hombres y aún los niños rehusan aprender y poner por obra tan espléndida lección.
La Fontaine, disfrazando de animales á los hombres nos cuenta que, por muy terminante que sea la ley de la mútua ayuda,
‘Sin embargo el asno un día no la quiso respetar...’
¿Qué diremos nosotros? Amos, asnos canes y lobos, hay entre los hombres... y los ‘asnos-hombres’ ó, si prefieres, lector amigo, los ‘hombres-asnos’, egoístas y gozadores sin entrañas, tarde temprano tienen o tendrán que vérselas con el señor Lobo.”
En el número 141, fechado el 31 de julio de 1911, apareció una historia que cautivó a sus jóvenes lectores. Se titulaba "Las rosas del poeta", y en sus páginas se narraba una escena tan delicada como reveladora. El escritor era nada menos que Hafez de Shiraz (c. 1315–1390), el célebre poeta persa cuyo nombre verdadero era Khwaja Shams al-Din Muhammad Hafez-e Shirazi. En la ciudad de Shiraz, conocida en Persia como la "ciudad de las rosas", el poeta observó un día a una joven que cortaba sigilosamente las rosas de su jardín.
Pero Hafez, en lugar de detenerla, sintió curiosidad y decidió seguirla en silencio. Mientras caminaba tras ella, los versos comenzaron a fluir en su mente. No eran versos de reproche, sino de sabiduría: "Deja la rosa al rosal. Cortada, ella va a morir y así perderás tú su belleza y su perfume. Deja la rosa al rosal."
El poeta comparaba a la joven con la abeja, que extrae la miel de las flores sin dañarlas jamás. Le aconsejaba respirar el perfume, admirar la hermosura, pero respetar la vida de la rosa. Y le advertía: si la dejas, dirán de ti:
‘No puedes, acaso, sin destruirla, aprovecharte de cuanto hay exquisito en ella? Respira su perfume, admira su belleza, respétala! La abeja saca de las flores la miel, más no las daña en rada. Deja la rosa al rosal.
‘De ti, si la dejares, dirán: ‘oh! ¡sabio! oh! espiritu clemente!’ y si no la dejares: ‘oh! ¡crueles manos, oh! corazón sin piedad!’ Deja pues la rosa al rosal".
La muchacha, sin embargo, no robaba por maldad. Vendía las rosas a una dama noble por un alto precio. Con ese dinero compraba tela y comida para llevárselas a una mujer pobre y moribunda. Al descubrir esta motivación desinteresada, el corazón del poeta se llenó de alegría. La historia no era de robo, sino de compasión.
En la misma edición, “Omer Emeth”, lanzó un desafío a los jóvenes poetas de Chile. El certamen consistía en traducir al verso castellano los versos en prosa del poeta persa. El premio para el ganador: una suscripción anual a la revista “Selecta” o a “Familia”. El segundo lugar recibiría una suscripción a El Peneca. Ambas traducciones serían publicadas con el retrato de sus autores.
Pero hubo un problema: las cartas no llegaban a tiempo. Las direcciones de los participantes no estaban bien señalizadas, y fue necesario alargar el plazo del concurso. A pesar de los contratiempos, la convocatoria fue un éxito.
“Un Concurso
Recomiendo a mis jóvenes é inteligentes lectores la lectura del cuento intitulado ‘Las Rosas del Poeta’ que es la joya de este número, En el hallarán una poesía de Hafiz, célebre poeta oriental, la cual, aunque vestida en humilde prosa, es un modelo de finura, delicadeza y hermosura.
Al señalárosla, queridos lectores, muéveme el deseo de provocaros å traducirla en verso castellano.
Entre vosotros hay poetas ó aspirantes á poetas. ¿No se animará alguno a devolver á los versos de Hafiz la armonía de que los priva la prosa de nuestra traducción?
Ahí, tenéis, ¡oh! jóvenes poetas, un lindo tema para ejercitaros y lucir vuestra habilidad.
Abro, pues, un certamen para la traducción en verso de las estrofas de Hafiz.
A la mejor traducción dará en premio ‘El Peneca’ una suscripción anual á ‘Selecta" ó á
‘Familia’. A la que fuese calificada segunda, daremos una suscripción anual á ‘El Peneca’.
Ambas serán publicadas en esta revista con el retrato del respectivo traductor.
A la obra, pues, ¡oh! jóvenes poetas! Al luchar con el vate persa aprenderéis á discernir el perfume de la verdadera poesía y la inspiración brotará de vuestras almas como del rosal brotan las rosas.”
OMER EMETH.
El PENECA, n°141, 31 de julio, 1911.
“Composiciones premiadas
‘DEJA LA ROSA AL ROSAL’
(Primer Premio)
‘-No toques esa rosa. Mira, niña,
que así pierde su encanto virginal.
No robes su belleza y su perfume.
Deja, niña, la rosa á su rosal!
‘¿No puedes, díme, acaso, sin destruírla,
cuanto exquisito encierra aprovechar?
Respira su perfume y su belleza admira,
sin su encanto marchitar.
‘La abeja, de las flores, cuidadosa
saca la miel que lleva á su panal
y no les causa ni el más leve daño...
¡Ah! déjale la rosa á su rosal!
‘De tí, si la dejares ¡oh clemente!
dirán: ‘¡oh, sabio, espíritu inmortal!
Si nó: ¡qué corazón, qué manos crueles!
¡Déjale, pues, la rosa á su rosal!’.”
M. TERESA MOGROVEJO.
El PENECA, n°145, 18 de agosto, 1911.
En el número 141 (31 de julio de 1911) aparecoó por capítulos "La Reina de las Nieves", del escritor danés Hans Christian Andersen (acompañada con los dibujos de “Moustache”), cuento que concluyó en el número 146, el 4 de septiembre de ese mismo año. Este relato, impregnado de encanto y maravilla, transmitía un mensaje sobre la amistad y la lealtad. Gerda, la valiente heroína, emprendió la búsqueda de su querido amigo Kai, a quien había secuestrado la misteriosa "Reina de las Nieves". A lo largo de la travesía, atravesó ríos, bosques y mundos desconocidos, guiada y transportada por aves y animales que la condujeron hacia reinos de extrema frialdad. Finalmente llegó fa la casa de una mujer finlandesa, quien le entregó un reno y le indicó el lugar donde podría encontrar y salvar a Kai. Era un relato sobre la amistad, el amor y la perseverancia.
El artista Apel·les Mestres escribió una parábola, "La Herradura", publicada el 21 de agosto de 1911 (número 144), y la acompañó con un dibujo. Un hombre que encontraba una herradura en su camino y la clavaba en su puerta, creyendo que lo protegería de cualquier daño. Sufrió tres desgracias: primero, un lobo mató a sus ovejas; después, unos ladrones robaron su casa; y finalmente, un rayo incendió su vivienda. En cada ocasión, el vecino ridiculizó su fe en el poder protector de “la herradura”, pero el hombre insistió en que la fe en esa “herradura” había salvado la puerta, mientras ignoraba por completo la realidad de las pérdidas.
"La Noche Buena en todo el orbe", publicada en el número 162 del 25 de diciembre de 1911, era un texto escrito en Madrid a finales del siglo XIX por el anónimo "A. de C.". En él, se describían las costumbres navideñas de diferentes países, reflejando el interés de la revista por acercar a sus jóvenes lectores a tradiciones universales y fomentar una visión cosmopolita desde la infancia:
“Alemania guarda en mucha parte las mismas costumbres que Inglaterra durante la Navidad, como pueblo nacido del mismo origen.
El resto del mundo cristiano sigue, según la procedencia de las naciones, las huellas de España, de Francia, de Inglaterra ó de Italia, pero celebrando siempre esta noche santa, Noche Buena, de pura alegría en el hogar, de sublime solemnidad en el templo; noche en que todo parece que vive y siente y goza al recuerdo de los primeros vagidos de un Niño; en que el alegre ruido de las panderetas y de zambombas ahuyenta todas las penas y todos los cuidados, y despierta, hasta en el corazón más empedernido, esos santos ecos de la infancia que hacen levantar la vista al cielo, buscando allí la inocencia perdida, y encontrando quizás el perdón y el arrepentimiento, como dice hermosamente uno de nuestros mejores novelistas.”
A. DE C.
Madrid, diciembre de 1897.
Novelas por entregas.
El Peneca publicó novelas cortas y seriadas. "La moneda de cinco pesos" (números 96 a 115, 1910-1911) narraba la historia de un chico de 13 años que trabajaba sin descanso. Encontrar una moneda de cinco pesos simbolizaba la llegada de mejores tiempos. A los 28 años, era un acaudalado industrial. Era una historia de esfuerzo y recompensa:
“Su dinero se encontró así puesto de manera no solo a asegurar su fortuna sino a triplicarla, de modo que se casó desde luego con una muchacha jóven i buena a quien queria, pero que no tenia nada.
Habiéndose vuelto uno de los mas ricos comerciantes de Paris, Santiago Morlot pensaba mui menudo en su niñez, al camino que habia tenido que hacer para llegar a su posicion presente, i sobre todo el dia en que habia encontrado el billete de cinco pesos.
Así fué que con este motivo todos los 15 de cada mes Santiago no se acostaba jamas sin haber abierto su ventana por cualquier tiempo que hiciera i echado en la calle un billete de cinco pesos, rogando a Dios que la hiciese caer en buenas manos, i que permitiera al mismo tiempo aprovechara a la persona que lo encontrase.”
El PENECA, n°115, 30 de enero, 1911.
"El Pequeño Lord Fauntleroy", (1849-1924) obra de Mrs. Frances Hodgson Burnett, escrita en 1886 apareció por entregas desde el 6 de febrero (número 116) hasta el 13 de marzo de 1911 (número 121). La historia transcurrió en un ambiente contemporáneo y abordaba valores como la sinceridad y la bondad de un niño heredero, abandonado por su abuelo aristócrata. Fue un reencuentro que idealizó la bondad infantil como fuerza transformadora capaz de superar diferencias sociales.
Cuentos como "La Isla de los Juguetes", "La Flor del Manzano" y "Haz siempre el bien" operaban como máquinas morales. Los buenos eran recompensados; los malos, castigados. Los transgresores enfrentaban castigos ejemplares, como se demostró en "Los tres pelos del diablo". El regente usurpador era condenado por resistirse al designio divino. Era una lección de humildad y aceptación del destino:
“El joven llegó al palacio real, y entregó al Rey los tres pelos del Diablo. El Rey quedó satisfecho al ver los cuatro asnos cargados de dinero, y le dijo:
-Vive con tu esposa. Pero, hijo mío, dime: ¿de dónde has sacado tanto dinero?
-Lo he recogido de la orilla opuesta de un río que he pasado.
¿Podría yo coger otro tanto? le preguntó el Rey.
-Y mucho más le respondió el joven. El avaro monarca se puso en camino, y al llegar al río hizo señas al barquero para que le pasase. El barquero le hizo entrar, y apenas llegaron al otro lado, le puso el remo en la mano, y saltó fuera. El Rey quedó de barquero en castigo de su maldad, y debe de seguir siéndola todavía.”
El PENECA, n°128, 1 de mayo, 1911.
Ramón Arminio Laval Alvial (1862-1929) fue un cuentista y recopilador de la tradición oral chilena. Trabajó como funcionario por más de tres décadas en la Biblioteca Nacional, donde llegó a ocupar los cargos de subdirector y, en dos períodos (1909 y 1921), y de director interino. Además, figuró como miembro fundador de la Sociedad de Folklore Chileno en 1909. Laval destacó como una figura central en la recopilación de narraciones campesinas y urbanas del país. Fue un pionero en el estudio e investigación del folclor chileno. Su obra reunió leyendas, mitos y relatos transmitidos de generación en generación, con lo cual preservó la identidad cultural y el lenguaje popular de principios del siglo XX.
El cuento "Los tres consejos" (30 de agosto de 1915, número 354), recogido de la tradición oral por Ramón A. Laval e ilustrado por Walter Barbier. Un hombre pobre y sin empleo decidió marcharse para buscar trabajo y mantener a su familia. Juan vendió los muebles por mil pesos, se quedó con trescientos para el viaje y dejó setecientos a su esposa Rosa y a su hijo. En el camino encontró a un anciano que vendía consejos. Juan los compró con el poco dinero que llevaba. Al acercar sus labios al oído de Juan, el anciano murmuró: "Estos son los tres consejos que te harán feliz si los sigues: “No dejes lo viejo por lo mozo; No preguntes lo que no te importe; y no te dejes llevar de la primera nueva”.
"El árbol de las tres manzanas de oro" (4 y 11 de octubre de 1915, números 359 y 360) describía como reino dependía de un árbol mágico. Un monarca rico tenía tres hijos y vivían en un palacio donde crecía un manzano, de tronco de plata y hojas de bronce. El árbol producía tres manzanas de oro cada año. Un ladrón misterioso las robó durante tres años consecutivos. A pesar de la guardia armada, los centinelas caían en un sueño irresistible antes de la medianoche, lo que permitía el robo y amenazaba la suerte del reino.
Esta narración constituyó un ejemplo del sincretismo en ciertas tradiciones narrativas chilenas. Por una parte, presentaba similitudes con los cuentos tradicionales europeos, especialmente con los relatos de hadas y maravillas, en su estructura heroica, la presencia de elementos mágicos (como el árbol de metales preciosos y las manzanas de oro) y el motivo del robo repetido bajo un hechizo de sueño. Por otra parte, incorporaba descripciones de costumbres arraigadas en Chile, como la ceremonia del mate, las comparaciones de la maldad con la "hiel", el uso de hierbas como el cedrón y las cáscaras de naranja para preparar la infusión, y el trato cercano con la "comadre" o figura vecinal.
El siguiente fragmento, extraído de "El árbol de las tres manzanas de oro", ilustró perfectamente esta fusión:
"El árbol de las tres manzanas de oro
(Recogido de la tradición oral, por Ramón A. Laval)
Anduvo todavía varios días, siguiendo caminos y cruzando bosques en que no encontraba a nadie, hasta que por fin llegó a una choza que se levantaba a orillas de un arroyo. En la puerta estaba sentada una vieje cita de aspecto agradable, que tomaba tranquilamente su mate, que ella misma se cebaba. El príncipe saludó afablemente y le preguntó si podría decirle en dónde encontraría el águila de las plumas de oro y a la princesa que tenía prisionera. La viejecita le contestó que seguramente podría darle algunas noticias que le interesaran, pero que era bue no que bajase del caballo para que se sirviera un matecito y descansara. El príncipe accedió a los deseos de la anciana, quien le cebó su buen mate con hojas de cedrón y cáscaras de naranjas, y después lo condujo a una pieza en que había una excelente cama, que el príncipe, que no había reposado en lecho desde cue había salido de palacio, encontró más blanda y agradable que la que tenía en sus habitaciones.”
El PENECA, n°360, 11 de octubre, 1915.
Ilustración de Walter Barbier para el cuento “El árbol de las tres manzanas de oro”.
En la sección "Cuentos populares chilenos" apareció su versión de "El pájaro Malverde" (referido por Raimundo Vera, de 46 años, de Santiago). Su entrega duró desde el número 192 (22 de julio de 1912) hasta el número 196 (12 de agosto de 1912). Aunque el relato seguía la estructura de los cuentos maravillosos europeos, la ambientación era chilena y su vínculo con la tradición oral local revelaba el sincretismo del folclore nacional. Un rey estaba ciego y envió uno por uno a los hijos a buscar una pluma del "pájaro Malverde". El primero y el segundo quedaron atrapados en el camino por amor y nunca más volvieron. Solo el tercero, con ayuda de un "negrito mago", consiguió llevar al "pájaro Malverde" al palacio; los hermanos le tendieron una trampa. El rey recuperó la vista y comprendió que estos hijos mayores le habían robado el ave a su hermano menor para conseguir prestigio y honores.
El 10 de junio de 1912 (número 186), un relato costumbrista describía la vida rural en Casablanca, un pueblo campesino cerca de la ciudad puerto de Valparaíso. Pedro, era un niño de seis años a quien crió una campesina, Juana María, mientras los padres trabajaban en el Canal de Panamá. Tras años de ausencia, los padres volvieron a Chile para buscar a Pedro. Aquí lo importante era narrar las emociones y situaciones comunes en la vida de muchas personas. En el mismo número, aparecieron el cuento corto “Fatal y afortunado” y la Leyenda del Norte de Chile escrita por E. Blanco titulada “La maravilla de Chile” (números 345 y 346, del 28 de junio y 5 de julio de 1915), ilustrada por Walter Barbier.
Benjamín Oviedo coordinó textos y adaptaciones, y con frecuencia reescribió los contenidos. Fue el autor de versiones como “El rey topo” y “Las botellas mágicas”, publicadas en el número 314 (23 de noviembre de 1914). En la narración “La nariz de Tom Gin”, aparecida el 2 de diciembre de 1918 (número 524), “Magister” relató la historia de Tom, un aristócrata parisino y alcohólico. Deseoso de liberarlo del vicio, le prometió concertar un matrimonio con su prima. Al llegar a París, ella lo encontró completamente ebrio y, espantada, huyó. Finalmente, él superó su adicción, contrajo matrimonio y dejó el alcohol para siempre. Historia con un final milagroso.
Oviedo adaptó “El horno encantado”, “La condecoración”, “El misterio de Pavía”, “Los dos hermanos”, “La gruta de las hadas” y “La princesa y el pastor”. Coordinó el trabajo de jóvenes traductores y escritores, entre ellos “Clary” (seudónimo), José Pino, Marta Castro Simms, “Tatarita” y muchos más.
“El Lobo mañero” se publicó como cuento seriado en dos números, 378 y 379, correspondientes al 14 y 21 de febrero de 1916, e ilustrado por Walter Barbier. La princesa permaneció encerrada durante años en una cueva donde nunca veía la luz. Aunque los muebles y la mesa estaban encantados y cada día tenía comida, su cautiverio era perpetuo y oscuro. Su madre, la reina de Portugal, con la ayuda de la reina de las hadas (vestida de una viejita), emprendió el rescate. Finalmente, después de siete años, lograron salvarse. Mientras la madre y el hada actuaban con sigilo y paciencia, "el lobo mañero" quedó encerrado en su propia cueva, donde murió de hambre.
"De mal en peor", aparecido en el número 628 (29 de noviembre de 1920), presentaba a don Timoteo, un hombre que, tras trabajar toda la vida, obtuvo su jubilación y rehusó salir de casa, argumentando que estaba muy bien, pero empezaba a quedar paralítico. La anciana esposa, preocupada, llamó al médico; este no hizo caso de los consejos de ella. Un amigo que lo visitó, al verlo débil, lo invitó a consultar a una bruja. Ella le aconsejó que debía buscar unos hongos en el bosque durante tres semanas. Ya repuesto gracias a las caminatas diarias al bosque, don Timoteo descubrió que la bruja era en realidad la esposa del médico. Esta revelación resultó ser una lección contra la terquedad, la cual aseguró su salvación.
Entre 1908 y 1921, El Peneca desarrolló un proyecto editorial coherente y ambicioso en materia de literatura infantil. Lejos de limitarse a traducir o reproducir relatos extranjeros, la revista construyó una propuesta selecta y pedagógica que supo combinar tradición y modernidad, universalidad y arraigo local. Difundió cuentos maravillosos, fábulas, leyendas y novelas seriadas de la literatura universal, pero su aporte más distintivo fue integrar la tradición oral chilena y el folclor nacional. La colaboración sistemática de Ramón A. Laval, pionero en los estudios folclóricos del país, permitió que los niños lectores accedieran a relatos como ”El árbol de las tres manzanas de oro”, ”El pájaro Malverde” o “El lobo mañero”, donde la estructura del cuento maravilloso europeo aparecía fundida con escenas, costumbres y habla popular de Chile: el mate con cedrón, las comparaciones con la “hiel”, la figura de la comadre, los campesinos de Casablanca o los trabajadores anónimos del Canal de Panamá.
Asimismo, la sección demostró una capacidad de experimentación formal e interactiva. Estimuló la participación activa a través de certámenes de traducción poética, como el inspirado en las rosas de Hafiz, concursos literarios y escritos de colaboración.
En términos pedagógicos, la literatura infantil de El Peneca operó como una máquina moral de eficacia sutil y constante. La recompensa a los buenos, el castigo ejemplar a los soberbios, egoístas o malvados, la exaltación de la ayuda mutua, como en la fábula del asno y el perro, inspirada en los líquenes, y la condena a la codicia, como en “El tesoro de Salomón” o en “Los dedos de la mano”, configuraron un universo narrativo donde la ética no era un apéndice, sino el eje mismo de cada historia. Los niños aprendían, casi sin advertirlo, que la generosidad, la perseverancia y la humildad tenían recompensa, mientras que la arrogancia y el egoísmo conducían inexorablemente a la ruina.
Finalmente, cabe destacar que esta producción literaria no habría sido posible sin la labor de un equipo estable de escritores, adaptadores, traductores y coordinadores, muchos de ellos anónimos o bajo seudónimo, encabezado primero por Enrique Blanchard-Chessi y luego por Emilio Vaisse (“Omer Emeth”), y con figuras clave como Benjamín Oviedo, Luis Larraín, Alberto Mauret Caamaño, José María Salaverría y tantos otros.
La editorial Zig-Zag ya tenía preparada a la sucesora. Una mujer joven, culta, viajada, feminista y decididamente moderna. Comenzaba el período más brillante en la historia del semanario.
Trabajó con un equipo multidisciplinario de profesionales, artistas e intelectuales chilenos. Este grupo se encargó de la creación de contenidos, traducciones, guiones, ilustraciones y fotografías. Destacó especialmente la participación de Blanca Santa Cruz Ossa, hermana de Elvira, quien formó parte de la editorial en diversas ocasiones.
Elvira Santa Cruz Ossa adoptó el seudónimo: “Roxane”. Este nombre remitía a la bella heroína amada por Cyrano en el drama heroico Cyrano de Bergerac, del francés Edmond Rostand (1897). La propia Elvira explicó el origen de este nombre literario el 3 de octubre de 1921 (número 672), revelando algo íntimo de su personalidad:
“Mi seudónimo
Mi iniciación literaria fué deliciosa. Con la punta del lápiz en entre los labios pasaba las horas ideando los más estrafalarios episodios, las más fantásticas aventuras: "Si describiera aquello como un naufragio en el que по teniendo qué comer adormecíamos el hambre con lecturas suicidas?" y luego se me ocurría transformar el entarimado de las casuchas de baño en una piragua de indios y las costas de la Serena en un país salvaje. En tales cavilaciones perdí dos dias íntegros, hasta que por fin al tercero y último día, no sé qué musa bienhechora me inspiró la idea de narrar los acontecimientos tal como habían sucedido y mis impresiones con la naturalidad que las había sentido. Así lo hice.
De éste mi primer artículo literario, sólo recuerdo la frase final que, abarcando sin duda mi alegría de vivir, la grandiosidad de la tierra, del cielo y del mar, me hacían concluír en un rapto de entusiasmo exclamando: "¡Cuán bueno es Dios...!"
Al querer estampar un pseudónimo al pie de mi composición, mi pluma no titubeó un momento, y con energía escribió bajo la vigorosa frase final este nombre de "Roxane" que dos lustros de mi vida han hecho tan familiar. Edmundo Rostand formaba por aquel entonces mi mayor entusiasmo literario y continuamente estábamos recitando en casa escenas de Cyrano de Bergerac…La pluma más secundaba al pensamiento de un acto inconsciente, irreflexivo: de tal modo habían impresionado mi espíritu los versos del poeta que el nombre de su heroína se identificaba, inconscientemente casi, con mi propio sér.”
Apenas una semana después, el 7 de febrero de 1921, con el número 638, “Roxane” asumió oficialmente la dirección, convirtiéndose en la tercera directora. Su vínculo con la publicación era anterior, pues colaboraba como redactora en la sección "Charlas" desde una fecha no precisada. Con una personalidad audaz y una sólida trayectoria intelectual, imprimió un estilo renovado, plenamente alineado con los cambios sociales y políticos que vivía el país.
Elvira Santa Cruz Ossa nació en Valparaíso el 21 de marzo de 1886, en el seno de una familia pudiente. Asistió al colegio católico de monjas Sagrados Corazones y luego estudió sociología en Francia, especializándose en trabajo femenino y protección de la infancia. En los viajes por Francia y Estados Unidos tomó conciencia de que existía otro mundo más allá de las convenciones de la clase alta chilena. Fue testigo de la larga tradición del sufragio femenino estadounidense (el Congreso aprobó el voto femenino en 1920, mientras que en Chile las mujeres lo obtendrían recién en 1949). En 1916 publicó en Estados Unidos la primera novela, “Flor Silvestre”, con la que obtuvo el primer premio en literatura en la Universidad de California.
En 1918 ingresó como redactora en El Mercurio, La Nación y la revista Zig-Zag, donde permaneció cerca de cuatro décadas. Por la misma época integró el Club de Señoras (fundado en 1916). Participaba en las conferencias sobre el derecho a voto político. Murió el 7 de noviembre de 1960. Su epitafio reza: “El viaje maravilloso ha terminado. Redúceme tierra para volver a la luz.”
A continuación, revisaremos los aspectos más relevantes de su vida, obra y legado, incluyendo el testimonio exclusivo de dos cercanas colaboradoras.
El 14 de octubre de 1923, El Mercurio publicó un discurso de Elvira Santa Cruz sobre “Las actividades de la mujer chilena en el pasado, en el presente y el porvenir", dictado en la Conferencia Femenina del 12. Allí presentó un resumen de su trabajo. En este ensayo trazó un mapa de tres tiempos. En el pasado rescató el heroísmo callado de las mujeres: junto a caudillos, en epidemias e inundaciones y en la Guerra del Pacífico. En el presente, “Roxane” describió un despertar feminista influido por el mundo. Las chilenas ya accedían a títulos universitarios, pero chocaban contra dos muros: el prejuicio social contra la mujer trabajadora y una legislación civil que convertía a la casada en menor de edad, sin derecho a sus propios bienes. Aun así, la acción florecía en escuelas, sindicatos, lucha antituberculosa, protección infantil y arte. Hacia el porvenir, no pidió un poder agresivo, sino una política limpia: salubridad, protección de los débiles, erradicación de vicios. La emancipación económica era la llave. La meta última era la unión fraterna entre mujeres del mundo, porque ella creía con fuerza, que cuando las mujeres reinasen, las guerras cesarían:
"Las actividades de la mujer chilena en el pasado, en el presente y el porvenir"
"La Conferencia Femenina del 12"
“Con frecuencia se fundan instituciones similares a las ya establecidas cuando con un poco de tolerancia de una parte y un poco de abnegación y desinterés por otra, se podrían unir ya que un mismo ideal las anima. En los Estados Unidos existen esas Asociaciones nacionales de bienestar social en las que el niño desvalido va encontrando escalonada aquella protección que le recibe al nacer, le ayuda en sus primeros años de lactancia, le lleva de la mano a la escuela y luego le forma y le guía en su primera juventud.
El actual presidente de la Republica don Arturo Alessandri ha enviado durante tres años de su Gobierno repetidos mensajes a las Cámaras, pidiendo que se modifique la humillante condición civil de la mujer chilena; pero aún no se consiguen esas reformas solicitadas reiteradas veces por nuestro primer mandatario.
Entretanto como decía al comenzar, son nuestros legisladores los retrógrados y los apegados a la tradición o acaso los indolentes que no desean ocuparse de estas reivindicaciones. Se diría que los parlamentarios no comprenden la injusticia que comenten al mantener en ese estado de sujeción a la mujer chilena, a la mujer fuerte y valerosa, inteligente y buena esa mujer que lucha y se desvive por combatir los males sociales, por atenuar la mortalidad infantil, por enseñar al que no sabe…
¿Cómo es que, sin tener independencia económica, sujeta al capricho del hombre o del esposo que puede arrebatarle hasta sus gajes y salarios, cómo es que la mujer chilena ha logrado equiparase con el hombre en todas las actividades sociales?”
Elvira Santa Cruz Ossa. (Roxane)
El Mercurio del 14 de octubre de 1923.
En 1917 ingresó a la Junta de Beneficencia Escolar, institución que proporcionaba desayunos y almuerzos a niños en situación de pobreza. Allí creó un centro de recopilación de vestimenta infantil para distribución nacional.
La Colonia Escolar "Presidente Alessandri" fue una iniciativa que combinó el esfuerzo de "Roxane" con el apoyo del presidente Arturo Alessandri Palma. El proyecto comenzó en 1927 con la creación de la primera Colonia Escolar de Vacaciones por parte de la Junta de Beneficencia Escolar. En 1935, gracias al apoyo de su amigo presidente Alessandri, esta institución pudo construir un edificio propio en Reñaca. Así lo relataba Celia Pérez Ureta en su texto publicado el 20 de octubre de 1945, en el número 1923:
“COLONIAS ESCOLARES DE CHILE.
Soñando con el mar…
Bajo el alero cariñoso y bienhechor de ese palacio que levantaran hace 10 años, el amor del gran visionario, nuestro ex presidente don Arturo Alessandri, y la perseverancia incomparable de Roxane, llegan a cobijarse, cual bandada de tímidas palomas, nuestros débiles escolares.”
El PENECA, n°1923, 20 de octubre, 1945.
Esta iniciativa fue resumida en 1947 con honda compasión por un colaborador bajo el seudónimo "Caracol":
COLECTA NACIONAL PRO COLONIAS ESCOLARES
PAGINAS ESCRITAS POR UN CARACOL
“Parecerá extraño que yo, un caracol, sea un escritor. Pero puede haber sabiduría aún en los seres más pequeños y humildes.
Escribo en la arena y con una tinta que exuda mi propio cuerpo, una tinta plateada, que, si debería guardarse, no sería en un tintero común, sino en una estrella.
…Vivo en Montemar, y, por lo general, estoy pegado como una lapa a una gran roca. Otras veces ruedo hasta la arena, y, en algunas ocasiones, también navego.
Conocí a un grupo de chiquillos que pertenecían a una Colonia Escolar. Venían asustados. Muchos no conocían el mar. Varias señoritas los vigilaban como a una parvada de pollos. Ignoro cómo son las parvadas de pollos; pero sé que esta frase da una idea muy exacta de un grupo de inquieto, que debe protegerse con ternura. Así ocurría en aquella colonia.
Desde mi roca yo miraba a aquellos chiquillos. Siempre observo a los hombres, y admito que son inteligentes, audaces y valerosos. El tipo que más conozco es el marinero y el pescador. Sé que al hombre se le considera el rey de la creación. Pero (me preguntaba yo, examinando a aquellos niños), ¿podrán ser reyes alguna vez estos críos débiles, pálidos y asustadizos? Una ola, al estallar contra una roca, los llenaba de pavor. La quemante luz del sol obligábalos a buscar refugio en la sombra y a cerrar penosamente los ojos…
…Al principio siempre es así -oí que decía una de las cuidadoras-. Vienen agotados por la pobreza de sus hogares. No tienen ánimo para cantar y jugar. Han sufrido hambre, frío y desamparo. Sus padres, ni aun con los mayores sacrificios, pueden proporcionarles buen alimento. En sus viviendas no hay bienestar, ni luz de sol, ni aire respirable. Tampoco hay higiene. Tiene razón Roxane cuando dice que no se puede censurar a un pobre porque gasta su dinero en pan que aplaque el hambre, en vez de invertirlo en jabón para lavarse….
….He sabido que el martes 30 de septiembre se verifica la colecta pro Colonias Escolares, y no he podido resistir el deseo de escribir esta historia, para que ustedes, lectorcitos, conozcan el milagro que yo presencié y ayuden a que continúe realizándose. Creo que todos son generosos y que no se negarán a cooperar noblemente. Además, hablen con sus padres, y ellos también querrán demostrar su bondad contribuyendo a la colecta del martes 30 de septiembre.”
El PENECA, n°2023, 20 de septiembre, 1947.
Elvira Santa Cruz nunca dejó de apoyar estas iniciativas. En 1948 hizo un llamado a los jóvenes de familias acomodadas para que contribuyeran a esta obra solidaria, buscando recaudar fondos para niños enfermos y de escasos recursos:
“COLECTA PRO COLONIAS ESCOLARES
Roxane hace un llamado a sus lectores y les ruega que sean generosos. El 30 de septiembre próximo, cuando les sea solicitada una ayuda, no la nieguen y, más aún, den de sí cuanto puedan dar en favor de los alumnos primarios de Chile.
Hay tres establecimientos para atender a los escolares de Santiago: la Colonia Escolar ‘Presidente Alessandri’, de Reñaca; la Colonia Escolar ‘Puga-Concha’, de Cartagena, y la Colonia Escolar ‘Roxane’. Esta última, situada en una región cordillerana, fué inaugurada en 1947 y cumple una labor magnífica en pro de los niños que, por sus afecciones broncopulmonares, no resisten el clima marítimo.”
EL PENECA, n°2076, 25 de septiembre, 1948.
Elvira Santa Cruz escribió la obra teatral “La familia Busquillas” (1918) y “El voto femenino” (1920). Estas creaciones rompían con los esquemas tradicionales. “El voto femenino” mostró la lucha organizada de mujeres por el sufragio, culminando con una victoria política. La audacia temática le valió severas críticas en los círculos sociales. Un amigo le escribió:
“La Familia Busquilla
Señorita Elvira Santa Cruz
Distinguidísima Amiga
La felicito y la compadezco. Deseo ser su primer verdugo a la fuerza de ser su amigo. Ha entrado Ud. por un nuevo camino literario que le dará infinitos sinsabores: es el más tortuoso, el más obscuro y, al mismo tiempo, el más sugestivo de todos los senderos que surca la inclinación intelectual, y la felicito a imitación de todos los demás que hemos sido invitados a su casa para aplaudirla, pero no la felicito bien convencido; y, como me siento su amigo sincero, permítame no ahogar la realidad en la frívola y a veces malsana formula de la etiqueta cumplida, pero embustera…”
El 5 de agosto de 1923, publicó un artículo en El Mercurio titulado "Una obrera chilena", donde exigió reformas legales para ampliar los derechos patrimoniales de las mujeres casadas. Denunció cómo el Código Civil de la época permitía que los maridos administraran arbitrariamente los bienes y salarios de las esposas, afectando especialmente a la clase trabajadora. "Roxane", interpeló directamente a las mujeres privilegiadas:
“Si ahora nos juntáramos también todas las damas chilenas, todas las que tenemos un hogar abrigado y un afecto que conforta el alma, si todas unidas fuéramos a golpear a los fuertes del congreso…
…si en las reformas del código civil encuentran oposición los artículos que se refieren a la administración de los bienes heredados o a la posesión de la patria potestad, por lo menos que se aprueben los que conceden a la mujer la libre administración de sus pagos y salarios.”
El Mercurio, 5 de agosto, 1923.
En la sección “El libro de la naturaleza”, Elvira Santa Cruz escribió un ensayo poético sobre el significado de la naturaleza, asociada como parte del universo terrenal. A través de abril, describía a Aprilis, la diosa romana de las flores, como una figura que traía vida y vegetación. Finalizaba la exposición indicando la importancia del trabajo físico e intelectual para el progreso humano:
“EL LIBRO DE LA NATURALEZA
-EL MES DE ABRIL-
Muy diferente del terrible dios Marte es la diosa que da nombre al cuarto mes del año. Sigue al pesado carro del dios guerrero un espíritu al lado, leve y sutil como la brisa, cubriendo de flores las huellas de las crujientes ruedas. Es APRILIS, es decir ‘el que abre’. Aunque no en todos los países guarda la misma relación la unidad de tiempo con los movimientos de la tierra, y, por consiguiente, con las diferentes estaciones del año, era para los romanos ABRIL el mes que abría las puertas de la vida a la naturaleza aletargada y aterida por los fríos del invierno. De este mes decían con admiración ‘Omnia aperit’, esto es, "abre todas las cosas" pues los campos, valles y bosques romanos se revestían de verdura y parecían despertar de un largo sueño de soledad y tristeza.
En la parte sur de nuestro hemisferio con el mes de abril se inicia el otoño, y la tierra, cansada de producir, se entrega al merecido reposo otoñal, preparando en sus entrañas la savia que hará reverdecer los campos en los futuros día de primavera. El otoño tiene también sus encantos, pues habiendo la naturaleza llegada a la plenitud de su esplendor, nos ofrece sus frutos maduros y sus flores semillantes.
Es la época de las vendimias y de las cosechas de granos; el hacendado llena sus graneros y el inquilino seca sobre el techo de su rancho la chuchoca, los higos, los huesillos y el ají. Los árboles comienzan a perder su hojas amarillentas y cobrizas y quedan desnudos como esqueletos expuestos a las frías borrascas del invierno, Toda la naturaleza parece descansar mientras el hombre, la mujer y el niño, que disfrutaron de un largo reposo durante los días de verano, vuelven al trabajo y al estudio reconfortados con aquellos brillantes días de sol y de alegría.
Vamos a trabajar porque es ley del universo desarrollar energías y contribuir al progreso del mundo, los unos con la labor de sus manos y los otros con el trabajo intelectual.”
ROXANE.
EL PENECA, n°646, 04 de abril, 1921.
En una época donde se esperaba que las mujeres de su clase se dedicaran al hogar y la beneficencia, “Roxane” construyó una carrera profesional, luchó por los derechos laborales y enseñó a las lectoras, a través de las páginas de El Peneca, a creer en sí mismas. Su mirada editorial transformó la publicación en un vehículo de cambio, donde el optimismo, lejos de ser simple ingenuidad, se convirtió en herramienta pedagógica, donde la solidaridad y la alegría eran motores de transformación:
En la columna "Hacia el Optimismo" (1923), escribió:
“Uno es feliz cuando desea hacerlo, y a la felicidad viene siempre el saber valorar su vida, al que persuadido nada vale tanto. Como la alegría del momento que nada sobrepasa al bienestar de las horas presente, se adapta al divino querer de las cosas eternas.”
En el plano político, manifestó afinidad con las ideas liberales de Arturo Alessandri Palma, líder del Partido Liberal que gobernó Chile en dos periodos (1920-1925 y 1932-1938). Alessandri (1868-1950), provenía de una familia ilustre y destacó por su compromiso social. A los 24 años, escribió la innovadora tesis: "Habitaciones para Obreros".
Fue elegido senador por Curicó en 1891, donde señaló la necesidad de democratizar la vida de los chilenos. Al asumir la presidencia, impulsó políticas de orientación popular, lo que le valió el apodo de "El León de Tarapacá" por su conexión con las masas obreras, mineras y trabajadoras del norte de Chile.
El 26 de agosto de 1920, el presidente Juan Luis Sanfuentes promulgó la Ley de Educación Primaria Obligatoria. Durante la administración de Alessandri, que empezó el 23 de diciembre de 1920, se extendió esta política a nivel nacional y se universalizó. Reconociendo el valor de esta reforma, “Roxane” se sumó a esta causa y se declaró seguidora de estos ideales:
“Cuando en enero de 1921 el gerente de la empresa Zig-Zag me ofreció la dirección en El Peneca, mi primer movimiento fue de rechazo.
Mi espíritu está más dispuesto a fundar una revista revolucionaria, respondí yo al gerente, y no a una revista para niños.
La época anterior había sido de lucha ardiente por las reivindicaciones democráticas. Alessandri había subido a la presidencia y todos los partidarios estábamos intoxicados de ardores políticos y sociales. ¡Reflexione!, me dijo nuestro inteligente 'director'; pensé en el bien que podía hacer a los niños; piense en ellos a su vez, pondrían suavidades de cuna en mi vida; pensé que haría de mi cargo de directora una misión espiritual.
En todo mi espíritu de mujer hay gérmenes de madre y de maestra.”
EL PENECA, n°940, 22 de noviembre, 1926.
Para comprender la dimensión humana y editorial de Elvira Santa Cruz, nada reemplaza la voz de quienes trabajaron a su lado durante décadas. En 1988, mientras revisaba los archivos de la Biblioteca Nacional, tuve la oportunidad de entrevistar a dos de sus más cercanas colaboradoras: Odilia Navarro, conocida por su seudónimo "Ketmis", y Olga Villalón, quien fuera secretaria personal de Roxane desde los años treinta hasta el cierre.
Ambas eran ya señoras mayores, cuando conversamos. Habían comenzado su vínculo con El Peneca como jóvenes colaboradoras literarias, publicando cuentos y poemas. Luego fueron contratadas por la propia “Roxane”, convirtiéndose en piezas clave de la maquinaria editorial.
La entrevista se realizó en Santiago en algún día de aquel año 1988. Solo conservo la memoria del mes y el año. Grabé la conversación en una vieja grabadora de cassette. Poco después, mi casa en Macul fue robada y con ello la grabadora original.
Antes del hurto, transcribí fielmente sus palabras a máquina de escribir. Las páginas amarillentas, son todo lo que queda de aquel encuentro. Las he respetado en su integridad.
Lo que sigue fue un diálogo directo de dos mujeres que, desde las trastiendas de El Peneca, colaboraron en el desarrollo del semanario.
“Desde que Elvira Santa Cruz se hizo cargo de El Peneca, elegía generalmente a mujeres como asistentes. Su primera secretaria fue Matilde Rubilar. Más tarde Silvia Azocar y, finalmente, fui yo -Olga Villalón-, quien ocupó ese cargo desde los años treinta hasta que la revista dejó de existir. En esa misma época se incorporó Odilia Navarro “Ketmis” como secretaria de redacción. Comenzamos a trabajar siendo jóvenes y habiendo sido anteriormente colaboradoras literarias del semanario. Odilia se encargaba de seleccionar, de traducir y de adaptar la literatura extranjera llegada para El Peneca desde Francia, Inglaterra o Estados Unidos. Mi conocimiento de esas lenguas era básico; generalmente tenía una comprensión vaga de los textos y trataba de mantener el contenido de la historia. Yo -Olga- seleccionaba las innumerables colaboraciones de los lectores y clasificaba los trabajos literarios de los niños, como también los aportes que eran atractivos. Elvira Santa Cruz decidía la línea general de su edición y trabajaba directo con los artistas y creadores de la revista.
El carácter de Elvira Santa Cruz era dominante. No aceptaba críticas y supervisaba atentamente nuestro trabajo. Solo a su sobrino Mario Silva Ossa le permitía dibujar libremente.
La directora interfería directamente sobre el estilo de vida de nosotras; nos orientaba a llevar una vida autónoma e independiente. Era optimista y Elvira nos transmitía valores independientes. Nos presionaba para que alquiláramos nuestros propios departamentos y aprendiéramos a vivir solas, hecho que para esa época constituía una gran prueba de liberación femenina.
Trabajábamos diariamente más de doce horas en la editorial, coordinando a los escritores, guionistas, muchas veces a traductores oficiales, ilustradores y las cartas de los lectores. Lográbamos lanzar más de 240.000 ejemplares cada semana. Este éxito inspiró a Elvira Santa Cruz para exportar El Peneca a los países de habla hispana.
Después de la jornada de trabajo asistíamos a Elvira Santa Cruz en la organización de las "Colonias Escolares de Verano" -después se agrega a las Colonias de Vacaciones el nombre del presidente Arturo Alessandri-. Estas funcionaban durante dos meses, en enero y febrero, en la localidad de Reñaca, Viña del Mar. Se invitaba a vacacionar a escolares de escasos recursos, que se destacaban por sus buenas calificaciones.
La fuente de financiamiento de estas "Colonias Escolares de Verano" consistía en el aporte obtenido de diferentes empresarios, de otras personalidades y de las tradicionales “Onces" organizadas por Elvira Santa Cruz con su "Club de Señoras" y con el apoyo económico de su gran amigo Arturo Alessandri Palma.
A finales de los años cuarenta, se percibían claramente los cambios que se estaban dando con respecto a los medios de comunicación y de la masiva entrada de las nuevas revistas de cómics extranjeras en el mercado nacional. "Roxane" no tenía el interés de modificar su línea de dirección. Su deseo era dejar en este cargo a su sobrina, para lo cual comenzó a prepararla con meses de anticipación, pero esta iniciativa fracasó.
Después de su retiro en el año 1951, la revista fue desapareciendo del mercado. Los dueños de la editorial Zig-Zag no tenían interés en revivir El Peneca. Prueba de ello es que todas mis iniciativas (Odilia Navarro, una de las últimas directoras), no recibimos el apoyo necesario.
El 7 de noviembre de 1960 murió Elvira Santa Cruz de un ataque al corazón. Ella deseaba que su concepto de vida siguiera incentivando a las nuevas generaciones de jóvenes del país y que en la lápida quedara grabado:
“El viaje maravilloso ha terminado. Redúceme tierra para volver a la luz.”
Hasta el momento, se desconocen los motivos exactos que precipitaron la renuncia o el despido de Santa Cruz. Según se deduce la carta que envió a Joaquín Edwards Bello, su salida estuvo rodeada de circunstancias excepcionalmente complejas.
Ningún diario de la época mencionó las causas reales de su partida. Elvira Santa Cruz escribió una breve carta mecanografiada a Bello al abandonar la revista. Reveló que se retiró "por la puerta trasera", mientras ordenaron omitir cualquier mención del hecho en los medios de comunicación chilenos y le negaron el pago de sus prestaciones laborales:
“Señor don Joaquín Edwards Bello
Mi querido amigo:
Como Ud. ha sido siempre tan gentil conmigo, quiero conversar con Ud. sobre mi retiro de El Peneca enviándole además mi sentimental despedida, Mi adiós Al Peneca. 1920 - 1951.
Me alejo porque en la Empresa Zig-Zag se molestan cuando baja una revista y comienzan a hostilizar a la directora. Roxane aguanta poco…
Parece que a Gustavo Helfmann le pareció excelente mi decisión. No me llamó ni por cortesía y ha dado orden a las revistas de silenciar mi partida, acaso por temor de que disminuyeran los lectores de El Peneca.
Por lo demás no era fabulosa la suma que yo ganaba como creen muchos.
Mi sueldo no llegaba al vital: $ 3.800.
Comisiones de 30.000 ejemplares para arriba 3 centavos por ejemplar y 1 centavo los vendidos en el extranjero. Total, más o menos $4.800 semanales.
En la empresa Zig-Zag he trabajado 38 años consecutivos.
Dicen que no tengo derecho al desahucio porque en 1947 repartieron la suma que ordenaba la ley 8.332.
Le doy todos estos datos por si Ud. quisiera comentar mi retiro, es decir la jubilación de Roxane.
Para mí ha sido verdaderamente una liberación y podré dar todo mi tiempo y el dinero también, a las Colonias Escolares que son la razón de mi vida ya larga larguísima...,
Lo saluda con admiración y afecto de siempre su amiga Roxane
Firma de Roxane a mano.”
Esa carta, escrita al calor de la despedida, desnudó la desilusión de una mujer que había participado en la construcción del semanario infantil más exitoso de Chile. Abandonaba la editorial sin reconocimiento, sin prensa y sin el pago de sus prestaciones laborales. El silencio de los diarios, bajo el alero de la familia Edwards, y de Gustavo Helfmann operó como una estrategia deliberada para borrar su legado.
La muerte de Elvira Santa Cruz, el 7 de noviembre de 1960, coincidió con el cierre definitivo de El Peneca (25 de diciembre de 1960), sellando simbólicamente el fin de una era.
En el número 637 (31 de enero de 1921), presentó un programa de trabajo detallado. Dividió los contenidos en doce áreas, cada una con un propósito claro:
“CHARLAS
El 7 de febrero se hará cargo de esta revista la señorita Elvira Santa Cruz Ossa, conocida en el mundo de las letras con el pseudónimo de Roxane.
Su programa de trabajo es el siguiente:
‘A fin de que los lectores de EL PENECA puedan formarse una ligera idea del nuevo rumbo que daremos a esta revista, dividiré los principales temas en secciones, haciendo de cada una un resumen:
1.a Sección -La Vida Infantil- Noticias sociales, escolares y humorísticas. Para mantener el interés de esta sección admitiremos correspondencia, datos y fotografías.
2.a Sección -Hombres y mujeres célebres- Pequeñas biografías de todos los personajes notables de la historia, de todos los sabios, músicos, artistas, descubridores e inventores mundiales. Los aniversarios gloriosos de la patria, tendrán cabida en esta sección en la fecha de su conmemoración.
3.a Sección -Historias, cuentos y leyendas- Se darán historietas fantásticas, leyendas chilenas, cuentos de hadas, magos y hechiceras con lindas ilustraciones. Nuestros pequeños lectores viajaran por el mundo de lo inverosímil con gran deleite.
4.a Sección -Los por qué de penequita- Esta sección no exige comentario ni exposición. Su fin es resolver multitud de preguntas que naturalmente surgen en el espíritu despierto y curioso de los niños.
5.a -Folletín- Obras escogidas entre las mejores lecturas para niños, de grandes autores europeos y americanos.
6.a -Cuentos gráficos- Páginas por nuestros mejores dibujantes.
7.a - Reinos de la naturaleza, ilustrados- Clasificaciones generales, instructivas y llenas de amenidad.
8.a -Láminas para colorear y páginas para armar- En esta sección enseñaremos a mezclar los colores para iluminar los croquis que se presenten a concurso, y les enseñaremos también la manera de construir puentes, iglesias, casas y muebles con cajas de fósforos, cartulina o papel.
9.a-Juegos y pasatiempos- Lecciones de magia y prestidigitación infantil; acertijos, charadas y rompecabezas. Soluciones de los números anteriores.
10. -Colaboraciones infantiles- Admitimos versos, cuentos, charadas etc.
11.a-Importante Correspondencia- De la directora con los lectores y de los lectores entre sí. ‘Cuadro de honor’ de los diferentes colegios durante todos los meses del año.
12. -Un poco de cada cosa- Caricaturas, fotografías, concursos literarios, anécdotas, maravillas, celebridades, chistes, modismos, sport, etc., etc.
Habrá, además, algunas páginas de avisos con ilustraciones humorísticas.
LA REDACCION.”
EL PENECA, n°637, 31 de enero, 1921.
La sección de “Charlas” fue reemplazada por “Vida Infantil”, que apareció en la primera página. Al pie de la página especificaba: “No se admite ningún dato indiscreto. Las cartas para esta sección deben ir dirigidas a la ‘Vida Infantil’ de El Peneca”. Estos textos detallaban eventos sociales, médicos, escolares, y religiosos de niños de la alta sociedad de la época. En algunas ocasiones incluía noticias de lectores menos acomodados:
“VIDA INFANTIL
“El Corderito pasará las vacaciones estudiando sus exámenes. ¡Pobrecito!
Mínima Chispita se ha taimado porque no la llevan a Viña del Mar. Para consolarla su mamá le ha prometido suscribirla al PENECA.
Los niños bailarines Max y Marcelo se ejercitan en danzas fantásticas en la pintoresca terraza de Zapallar.”
EL PENECA, n°638, 7 de febrero, 1921.
Olguita Rioja pasa todo el día con el Príncipe Fernando, quien le ha enseñado a equilibrarse en la bicicleta al pasar el puente.
Alfonso Diaz irá a los Padres Franceses. Le auguramos una medalla de honor.
Perlita está muy ufana porque todos sus amiguitos le han celebrado mucho su reportaje a La Maravillita. Dice que una vez al mes nos ofrecerá sus colaboraciones y que piensa reportear al Niño que salió a rodar tierras, a Norita Netby, a “Blanquita Villaroel”, el Petit Pierrot y a Mario Alessandri por ser hijo del Presidente.
Mario Undurraga veranea en Viña del Mar, deslumbrando a sus amistades con el Plackard.”
EL PENECA, n°639, 14 de febrero, 1921.
“El domingo 19 se verificó en el Club de Señoras una linda fiesta de Pascua. Todos los niños fueron obsequiados con juguetes, dulces y refrescos. Mariita Brieba cantó unas tonadas muy graciosas. También cantó Delita Reyes Izquierdo el "Cielito Lindo" y 40 sacó en la rifa un gran carrousel,
Entre los niños asistentes notamos a los Echeverria Baeza, Balmaceda Ossa, Vicuña Ossa, Viera Gallo, Vicuña Barros, Ahumada Prieto, Vial Freire, Jara Barros, Pereira Correa, Pérez de Arce Plummer, Prieto Casanova, Corvallo Stagg. Walker Vial, etc.. etcétera.
-Pedrito Echeverria Baeza fué operado últimamente de la garganta; los médicos quedaron asombrados de su valentia; sabemos que ya está mejor y nos alegramos de ello, deseándole pronta mejoría y salud.
-Con motivo de hacer su Primera Comunión en la iglesia de San Ignacio, el domingo 11 del actual, I niñito Federico Navarro Alvarez, ofreció una matinée a las 4 de la tarde en su casa habitación, aun grupo de sus amiguitos. Las horas se pasaron fugaces, debido a las atenciones que se les hicieron por parte del festejante y hermanas, haciéndole los honores al espléndido buffet, donde abundaron los pasteles, helados, sandwich y bombones, acompañados por una agradable música.”
EL PENECA, n°684, 26 de diciembre, 1921.
En 1921, El Peneca agregó la sección "Charlas y Poesías". Esta iniciativa respondió a las necesidades de la actualidad cultural, conectando a los jóvenes lectores con una nueva forma de creación artística.
Un ejemplo de ello es el poema, publicado en la edición 650, del 2 de mayo de 1921. Su autora, "Incógnita", describió una escena nocturna en un jardín, imbuida de emociones intensas como la nostalgia, la tristeza y un deseo de venganza. El texto "Venganza", narraba un conflicto sobre sueños olvidados y la búsqueda de reparación a través de la naturaleza.
Resultaba significativo que se incluyera un texto con una carga emocional tan intensa. Esto reveló la capacidad de los jóvenes lectores para conectar con emociones complejas y con una poesía de corte romántico y moderna. La autora invocó a la naturaleza, la brisa, los gnomos, el cierzo, como instrumentos para destruir los recuerdos dolorosos: "esos mis ensueños que desgarró el olvido". El clímax del poema llegó cuando pidió al viento que matara esos recuerdos. La verdadera venganza no consistió en destruir el pasado, sino en comprobar que su capacidad de amar y recordar permanecía intacta. Por eso concluyó: "Ya estás vengada".
“VENGANZA
Para Flor de Mayo
La luna, hostia de luz, alzada por divinas e invisibles manos sobre el altar del bosque, guarnecido de fragantes y floridas colgaduras, acaba de iluminarlo... levanto la pesada cortina de madreselvas que me separa de él: la música arrulladora, el fragmento favorito. desgrana sobre el jardin, encantado por el sortilegio de la argentada lumbre, una cascada de recuerdos!
¿Estaban aquí...? ¿Son protegidos de la noche...? ¿Los trae Momento de otro jardín lejano y perfumado ante cuya can-cola hermética sollozan olvidados mis en-sueños...? También quiero cerrar yo mi verjel: también yo quiero herir como me hieren; cerraré la verja, que la brisa glacial entuma esas memorias, que los gnomos malignos les arranquen sus alas y mueran de dolor v frío bajo el fulgor plateado de la luna! ¡Oh, sí, me vengaré! y esa misma música que arrulló mis quimeras arrullará la punzante embriaguez de mi venganza! –
Brisa, hazte más fría, más aún, trae en tu manto ese hielo asesino de la estepa. Gnomos del bosque, extremad vuestra crueldad contra estos temerarios ensoñares que vienen a llamar a mi verjel... Así brisa, así, que venga el cierzo en tu ayuda... no tengas piedad nó ¿la tuvo alguien con esos mis ensueños que desgarró el olvido?
¡Mátalos, cierzo, dije, y mi corazón abriendo su regazo y cobijando amoroso esos recuerdos, me respondió gozoso: ¡Nena, no pidas más! ¡Ya estás vengada!
INCOGNITA
EL PENECA, n°650, 2 de mayo, 1921.
El poema escrito el 31 de enero de 1921, por E. De la Barra A., retrataba a un combatiente orgulloso que entraba en la arena metafórica de la vida para luchar contra el destino y los desafíos. Confiaba en la fe y en su propio corazón como armadura. Montado en un caballo, simbolizaba la búsqueda de ideales y la determinación para superar obstáculos y alcanzar la victoria. Era una invitación a la valentía y a la determinación:
EL PENECA, n°637, 31 de enero, 1921.
“Roxane” creó una sección que rompía con lo habitual: "Hombres y mujeres célebres". Por primera vez, las mujeres tenían un espacio como figuras históricas, intelectuales y luchadoras. Publicó numerosas biografías de mujeres que habían marcado una diferencia en la historia. Los perfiles destacaban diversos modelos de excelencia femenina. Ejemplos de este esfuerzo fueron la biografía de "Cornelia, madre de los Gracos", presentada como símbolo de la virtud republicana a través de la educación de sus hijos, Tiberio y Cayo Graco, y el perfil de Marco Tulio Cicerón, maestro de la oratoria, quien completaba el cuadro de virtudes cívicas e intelectuales:
“HOMBRES Y MUJERES CELEBRES
‘Cornelia, la madre de los Gracos’
Cornelia Scipion, hija del gran conquistador de Cartago, vivía en el Roma en el siglo I antes de Jesucristo. Casada con el tribuno romano Tiberio Sempronio Graco, tuvo de este matrimonio dos hijos, llamados el uno Tiberio y el otro Cayo.
Amábales Cornelia con pasión, educóles en la virtud y en la nobleza y se propuso fue ran ellos dignos ciudadanos de Roma.
Un día recibió la visita de una elegante patricia, que sólo acertaba a hablarla de sus trajes y joyas, hasta que acabó por decirla: -Ya sé que tenéis también joyas muy preciosas. ¿No querréis enseñármelas?
Levantóse Cornelia, salió de la estancia y reapareció al corto rato llevando de cada mano a sus dos hijos ya mayorcitos. "Estas"-dijo, "son las únicas joyas de que os han hablado."
Fueron aquellos hijos hombres heroicos, y toda Roma reconoció que debían a su madre el ser tan valientes y justicieros.
Tiberio Graco trabajó por mejorar las condiciones del pueblo y obligar a los propietarios a que dividiesen esos grandes estados cultivados por esclavos que sufrían tiranías y tormentos. Defendiendo los derechos de la plebe, cayó el valiente Tiberio, herido en una refriega contra los antiguos patricios que monopolizaban la fortuna y el poder.
Cayo siguió defendiendo los ideales de Tiberio, y gracias a su elocuencia logró humillar a los nobles que habían dado muerte a su hermano. En medio de su popularidad nunca despreció al desvalido o al menesteroso, y murió como un valiente.
-Estos hermanos honraron siempre a su madre, y aún en vida le levantaron una estatua con la inscripción "Cornelia mater Grachorum", esto es, "A Cornelia, madre de los Gracos."
Gran destino es ser madre de hombres heroicos.”
CRI-CRI
EL PENECA, n°651, 9 de mayo, 1921.
La edición del 25 de julio de 1921 (n°662), expuso un texto sobre la vida de "Doña Javiera Carrera de Valdés", hermana de los héroes de la independencia, quien luchó junto a ellos. Los acompañó también al exilio y soportó la ejecución de sus tres hermanos. Aunque su vida estuvo marcada por hechos dramáticos, al volver a Chile continuó la lucha para repatriar los restos de Luis, Juan José y José Miguel Carrera, fusilados en Mendoza:
“HOMBRES Y MUJERES CELEBRES
‘Doña Javiera Carrera de Valdés’
Esta ilustre matrona nació en Santiago, en 1871. Fueron sus padres don Ignacio de la Carrera y doña Francisca de Paula Verdugo, pertenecientes a la aristocracia colonial. Muy joven se casó con don Manuel de la Lastra, de quien tuvo dos hijos, quedando viuda a la temprana edad de 19 años. En 1800 se casó en segundas nupcias con el doctor don Pedro Díaz Valdés.
El gran prestigio de doña Javiera y el ascendiente que tenía sobre sus tres hermanos: José Miguel, Juan José y Luis Carrera, jefes de alta graduación del ejército, hicieron de ella la heroina de la Patria Vieja, como en la Nueva fué la mártir.
Así en 1810, lanzando a sus hermanos en la arena de la agitación, se hizo un gran nombre político y casi una potencia en la República. Un año después, empujando a José Miguel, recién llegado de Europa, y a sus otros hermanos, a los vaivenes de la revolución, se constituyó, por el éxito de su empresa, en una suprema autoridad; y, por último, el año 1812, en que imperaron con todo su esplendor y todos sus extravios, esta señora fué la cúspide de la revolución y el irresistible consejo de sus promotores.
Proscritos los Carreras después de la batalla de Rancagua, doña Javiera acompañó a sus hermanos al otro lado de los Andes y siguió la suerte de éstos, sufriendo en su compañía gran-des trabajos.
La existencia de doña Javiera fué miserable y agitada durante dos años y, por fin, las amarguras se juntaron a la muerte de Luis y Juan José, que fueron aprehendidos en Mendo-za, procesados como conspiradores y ejecutados en la plaza pública el 8 de abril de 1818. La infeliz señora no pudo salvar a sus hermanos del patíbulo, a pesar de los esfuerzos que hizo.
Al saberse en Buenos Aires que José Miguel había vuelto de Estados Unidos y se había unido al general Ramírez, en Entre Ríos, el Gobierno de la ciudad arrestó a doña Javiera en su casa. Después la desterró a un fuerte de la Pampa, de donde, con la salud quebrantada, fué transladada cerca de Buenos Aires, y después encerrada en un convento.
Conseguida su libertad, y porque su hermano José Miguel se incorporó al ejército del Alto Perú, ella se escapó a pie de Buenos Aires y se refugió en un buque de guerra del Brasil, para asilarse más tarde en Montevideo. Habiendo entrado victorioso José Miguel a Buenos Aires, doña Javiera fué a abrazarlo por última vez.
A fines de septiembre de 1821, supo en Montevideo la muerte de José Miguel, que había si-do fusilado en Mendoza el 4 de septiembre del mismo año. Esta catástrofe la abatió de tal manera que se temió durante varios meses por su vida. Restablecida milagrosamente, prolongó voluntariamente su destierro hasta la caída de la administración O'Higgins. En 1824 llegó a Valparaiso.”
En sus últimos años, como en toda la vida, la señora Carrera dió pruebas de ser muy caritativa. Estando para morir, dejó muchos lega-dos para obras de Beneficencia.
Esta ilustre dama, cuyas virtudes e infortunios han hecho tan célebre su nombre, murió el 20 de agosto de 1862, y sus exequias fueron dignas de su alto merecimiento.
Incorporaron figuras como “Gabriela Mistral” (futura Nobel de Literatura) y heroínas nacionales como “doña Paula Jaraquemada” y “Antonia Salas de Errázuriz”, esta última reconocida por salvar vidas durante la independencia:
“Antonia Salas de Errazuriz
Benemérita de la Patria.
La ilustre matrona nació en Santiago el 13 de junio de 1788, y fueron sus padres el célebre filántropo don Manuel de Salas y Corbalán y la señora doña Manuela Palazuelos y Aldunate, ambos pertenecientes a las más distinguidas familias.
Dotada la señora Salas de Errázuriz de un genio alegre y festivo, se la vió, desde sus más tiernos años, ser la compañera inseparable de su caritativo padre, y en sus diarias visitas al hospicio, de que éste fué fundador, ya a las cárceles y presidios, Ilevando muchas veces en sus tiernos brazos el vestido que debía cubrir la desnudez del necesitado.
Inspirada en las ideas de libertad que germinaban en su corazón y que hicieron de su señor padre y esposo uno de los primeros mártires de nuestra independencia, la señora Salas de Errázuriz se portó como una gran patriota y una gran matrona. Su entereza y resignación no la abandonaron un momento en aquella época aciaga. No se le oyó una sola queja por los sufrimientos que le causaba el destierro a Juan Fernández de su anciano padre y de su esposo: antes, al contrario, animosa y resignada, se ocupaba ya en buscar recursos para cubrir las fuertes contribuciones que le imponía el gobierno español, ya en mandar víveres a los desterrados, ya en adquirir noticias donde poder comunicarles y que pudiesen consolarlos en el destierro, y para lo cual tenía que burlar la vigilancia del Gobierno por mil ingeniosos medios, hasta que, con la victoria de Chacabuco (12 de febrero de 1817) volvieron aquéllos de su destierro.”
(escrito por) “JONES”.
EL PENECA, n°671, 26 de septiembre, 1921.
La publicación también mantuvo su línea de perfiles históricos e intelectuales, presentando a “Platón y Aristóteles” como bases del pensamiento occidental, a Alejandro Magno como paradigma de liderazgo y a “Julio César” como estratega militar ejemplar. Entre las biografías breves destacaron las de “Wolfgang Amadeus Mozart” y el pianista chileno “Claudio Arrau”. A este último le dedicó un homenaje que incluyó un texto de Santa Cruz sobre su juventud y una reveladora nota al pie: “Claudio Arrau nos ha dicho que él era un entusiasta lector de El Peneca y que en Berlín muchas veces suspiró de ganas de tener esa revista.”
“HOMBRES Y MUJERES CELEBRES
‘CLAUDIO ARRAU’
En Alemania la Ley de Instrucción Obligatoria se ejerce con mucha estrictez, de manera que Claudio Arrau, aun siendo extranjero, debía asistir a la escuela. Tuvo, pues, que estudiar humanidades, idiomas, y además asistir a los diferentes cursos del Conservatorio de Música. En la actualidad sabe 4 idiomas y posee brillantes conocimientos científicos, artísticos y literarios.
Desde que los maestros alemanes oyeron tocar por primera vez a Claudio Arrau, unánimemente le declararon genial y se dedicaron a instruirle con gran entusiasmo, particularmente su profesor, el maestro Krausse, quien le denominaba cariñosamente su ‘niño prodigio’.”
ROXANE
EL PENECA, n°653, 23 de mayo, 1921.
Se rindió homenaje a Guillermo Zañartu Irigoyen, aviador mártir de 1921 cuyo acto de sacrificio al intentar salvar a su copiloto conmovió al país:
“HOMBRES Y MUJERES CELEBRES
GUILLERMO ZAÑARTU IRIGOYEN
El guardiamarina Zañartu será un ejemplo para toda la juventud chilena; nunca olvidará ella esa lección impresionante y sublime de abnegación, de sacrificio y de supremo patriotismo que engrandecerá para siempre la memoria del joven mártir…
Cuán hermoso homenaje sería que todos los PENECAS abriéramos una suscripción, a fin de juntar dinero para colocar una placa de bronce sobre su tumba con una inscripción que dijera:
‘Los PENECAS de hoy al compañero mártir’. “
PERLITA
EL PENECA, n°643, 14 de marzo, 1921.
El colaborador Dante Varas Aratta, nacio en Valparaiso, destacó la trayectoria meteórica de Renato Zanelli (1892–1935), un barítono y luego tenor chileno-italiano que conquistó los escenarios líricos más prestigiosos del mundo como la Metropolitan Opera (Nueva York), el Teatro San Carlos (Nápoles), la Royal Opera House (Londres) y el Teatro de la Ópera de Roma. En los años 1920 reinventó su voz como tenor, especializándose en roles heroicos como Otello de Verdi. La muerte prematura por cáncer en 1935 (a los 43 años) cortó su carrera. Hoy es recordado como uno de los grandes tenores dramáticos de la época:
“RENATO ZANELLI
Entre los artistas de mayor fama, contaremos al Señor Renato Zanelli, notable barítono nacional que ha cosechado ovaciones brillantes en los Estos Unidos.
Nació en Valparaíso, siendo sus padres don Ottorino Zanelli, de nacionalidad italiana y doña Margarita de Zanelli, perteneciente esta última una de las familias más conocidas del país.
El año 1916, debutó en la temporada oficial de ópera en Santiago, donde el público le tributó entusiastas aplausos y la critica la auguró un brillante porvenir.
Más tarde hizo un contrato con uno de los más competentes empresarios, comprometiéndose a cantar durante cuatro años en las temporadas que verificaran en el Metropolitan Opera House, cuya fama como primer coliseo del mundo sería osado discutir. Su debut en la gran ciudad neoyorkina fue brillantísimo, resaltando en el papel de ‘Amonasro’ de la ópera Aida, obra que ha inmortalizado al famoso Verdi. Este notable coloso de la lírica, está comprometido con la Compañía Víctor, para la impresión de su admirable y bien timbrada voz.”
DANTE VARGAS ARATTA
EL PENECA, n°657, 20 de junio, 1921.
Un momento de gran significado fue la publicación en 1921 del poema "El Cardo" de Gabriela Mistral (1889-1957). Con 32 años, comenzaba a consolidarse como voz literaria en Chile. Este hecho resultó particularmente revelador porque la autora aún no alcanzaba reconocimiento internacional (Premio Nobel de Literatura en 1945). Compaginaba la labor pedagógica en escuelas rurales con la creación poética, mientras buscaba difundir su obra. "El Cardo" presentaba una parábola cristiana donde una flor humilde, símbolo de resistencia, era la única que lograba ver a Cristo, destacando la belleza de lo marginado.
Esta publicación temprana, hoy casi una pieza de colección, puede leerse como metáfora de la propia Mistral: como ese cardo que, desde lo árido, alcanzó a vislumbrar lo divino en el arte:
“EL CARDO
Por Gabriela Mistral
UNA vez un lirio de jardín, de un jardín rico, preguntaba a las demás flores por Cristo. Su dueño, pasando, lo había nombrado al alabar su flor recién abierta. Una rosa de Sarón, de viva púrpura, contestó:
-No le conozco. Tal vez sea un rústico, pues yo he visto a todos los príncipes.
-Tampoco lo he visto nunca- agregó un jazmín, menudo y fragante, - y ningún espíritu delicado ha dejado de aspirar mis pequeñas flores.
- Tampoco yo- añadió todavía la camelia, fría e impasible. – Será un patán; yo he estado en el pecho de los hombres y de las mujeres más hermosas.
Replicó el lirio:
-No se me parecería si lo fuera, y mi dueño lo ha recordado al mirarme, pasando, esta mañana.
Entonces la violeta dijo:
Uno de nosotros hay que, sin duda, le ha visto; es nuestro pobre hermano de cardo. Vive a la orilla del camino y conoce a cuantos pasan, y a todos saluda con su cabeza cubierta de ceniza. Aunque humillado por el polvo, es dulce, como que da una flor de mi matiz.
-Has dicho una verdad- contestó el lirio. - Sin duda, el cardo conoce a Cristo; pero te has equivocado al llamarlo hermano nuestro. Tiene espinas y es feo como un malhechor. Lo es también, pues se queda con la lana de los corderillos, cuando pasan los rebaños.
Pero, pero dulcificando hipócritamente la voz, gritó, vuelto al camino:
-Hermano cardo, pobrecito hermano nuestro, el lirio te pregunta si conoces a Cristo.
Y vino en el viento la voz, cansada y como rota, del cardo:
-Si; ha pasado por este camino y le he tocado los vestidos, yo, un triste cardo.
- ¿Y es verdad que se me parece?
- Sólo un poco, y cuando la luna te pone dolor. Tú levantas demasiado la cabeza. El la lleva un poco inclinada; pero su mano es alba como un copo y eres harto feliz en parecértele. Nadie lo comparará nunca con el cardo polvoroso.
-Di, cardo, ¿cómo son sus ojos?
El cardo abrió en otra planta una flor azul.
- ¿Cómo es su pecho?
El cardo abrió una flor roja
- Así va su pecho-dijo
-Es un color demasiado crudo; hace daño
– dijo el lirio.
- ¿Y qué lleva en las sienes por guirnalda, cuando es primavera?
-El cardo elevó sus espinas.
-Es una horrible guirnalda – dijo la camelia – Se le perdonan a las rosas sus pequeñas espinas; pero esas son como las del cactus, el erizado cactus de las laderas.
- ¿Y ama a Cristo? – prosiguió el lirio, turbado, - ¿Cómo es su amor?
-Así ama Cristo – repuso el cardo, echando a volar las plumillas luminosas de su corola muerta hacia todos los vientos.
- A pesar de todo, dijo el lirio, - querría verle. ¿Cómo podría ser, hermano cardo?
-Para mirarlo pasar, para recibir su mirada, haceos cardo del camino, - respondió.
-Él va siempre por las sendas, sin reposo. Al pasar me ha dicho: ‘Bendito seas tú, porque floreces entre el polvo y alegras la mirada febril del caminante’. Ni por tu perfume se detendrá en el jardín del rico, porque va oteando en el viento otro aroma: el aroma de las heridas de los hombres.
Pero, ni un lirio, al que llamaron su hermano; ni la rosa de Sarón, que él cortó, de niño, por las colinas; ni la madreselva trenzada, quisieron hacerse cardos del camino; y, como los príncipes y las mujeres mundanas, que rehusaron seguirle por las llanuras requemadas, se quedaron sin verle nunca.”
FIN
EL PENECA, n°649, 25 de abril, 1921.
En una nota escrita por Elvira Santa Cruz, en el número 663, del primero de agosto de 1921, comunicaba a los lectores que: “Esta distinguida escritora (Gabriela Mistral) ha prometido enviar sus mejores cuentos a El Peneca.”
El himno de El Peneca fue, en esencia, el testamento cívico de Elvira Santa Cruz después de una década de dirección: un recordatorio de que, más allá de las dificultades, existía un territorio común y un honor compartido por el que valía la pena luchar. Cualquier niño, sin importar la clase social o ciudad de origen, se sintiera parte de un mismo suelo sagrado. La ciudadanía no se heredaba por sangre, sino por habitar ese territorio.
EL PENECA, n°1203, 7 de diciembre, 1931.
Elvira Santa Cruz cambió la relación entre editor y lectores infantiles al instituir un modelo afectivo que operaba como contrapunto al enfoque de su predecesor, el padre “Omer Emeth”. Mientras “Emeth” había concebido el semanario como "depósito sagrado" de valores católicos, “Roxane” enunció una pedagogía alternativa donde la ternura y el diálogo suplantaban a la autoridad. El fragmento de 1922 (sin fecha exacta) revelaba este nuevo camino:
“...enseguida pasó a manos de Omer Emeth, el sacerdote inteligente y bondadoso, que lo entregó como un depósito sagrado al ciudadano de una mujer; acaso cuando los niños crecen y se sienten llenos de vigor y de voluntad propia se doblegan más fácilmente ante el cariño de una madre, que desarma sus arrebatos y caprichos con ternura y mimos, ante la autoridad severa y rígida de un hombre.”
El PENECA, 1922 sin fecha exacta.
Elvira Santa Cruz comenzó a dirigir El Peneca en un Chile que, bajo el gobierno de Arturo Alessandri Palma y la Constitución de 1925, comenzaba a ensanchar sus derechos sociales. Tradujo ese espíritu reformista al lenguaje de la revista: un llamado a la fraternidad entre todos los niños, sin distinción de clase, como lo expresó en noviembre de 1922 al invitar a El Peneca a "abrir sus brazos" ante ricos y pobres, niños y obreros. Fue una declaración de principios culturales, no partidistas, que concebía la lectura como un puente entre mundos sociales distintos:
"AL PENECA
Descúbrete pues ante todos ellos, ante el rico y el pobre, ante el niño y el obrero, ante los que te adornan y los que te venden, abre muy amplios tus robustos brazos juveniles en un gesto de amor, de gratitud y de confraternidad que los encierra a todos.
…y en seguida vuelve al maternal regazo de tu 'Roxane.'”
EL PENECA, n°732, 27 de noviembre, 1922.
EL PENECA, n°1282, 10 de julio, 1933.
Inicialmente, trabajó con el material heredado de los anteriores directores. Conservando esta línea, comenzó a buscar nuevas historietas. Incorporó en las páginas centrales la historieta ilustrada "Sueños de un penequita", que se mantuvo desde el 14 de febrero de 1921 (número 639) hasta el 18 de abril de 1921 (número 648). Las "Aventuras de un empresario de circo" se estrenó el 25 de abril de 1921 (número 649). La historieta "Aventuras de dos gemelos" alcanzó gran popularidad, publicándose desde el 2 de mayo de 1921 (número 650) hasta el número 675 del 24 de octubre de 1921. Una historieta que, sin duda, superó toda expectativa de éxito y se mantuvo vigente por décadas, fue “Quintín, el aventurero”. Esta serie logró conquistar a miles de niños, invitándolos a soñar con viajes a todos los rincones del mundo y a vivir experiencias extraordinarias e inimaginables para la época. Era una "máquina de sueños", ofreciendo una ventana a un mundo de posibilidades ilimitadas, ampliando los horizontes de lo que podían imaginar para sus propias vidas. El propio anuncio capturaba perfectamente este espíritu:
“QUINTIN, EL AVENTURERO
En la próxima semana comenzaremos la estupenda serie de aventuras de un niño contratado por una compañía cinematográfica en su viaje alrededor del mundo. La novela es de palpitante interés y de gran actualidad.”
EL PENECA, n°675, 24 de octubre de 1921.
Los penecas la intercambiaban y deseaban seguir las peripecias. Este fenómeno resultó particularmente relevante, ya que los entrevistados en este estudio aún lo recordaban con claridad.
Cabe destacar, como anécdota, la inclusión de Quintín, en El Peneca N° 645 (28 de marzo de 1921), con la historieta "La extraña aventura de Quintín", ilustrada por A. Alvial Bensen. Su estructura narrativa, similar a la de los cuentos, presentaba un secuestro que se resolvía con la aparición de un genio que reintegraba al protagonista a su hogar. El trazo de Alvial Bensen reflejaba la introducción de peligros reales, siempre neutralizados por soluciones mágicas.
Concursos, encuestas y participación de los lectores.
Las secciones "Colaboraciones", "Correspondencia", "Deporte", "Cómo interpreta Adolfito lo que lee en El Mercurio", “Cómo interpreta Adolfito lo que lee en ‘La Nación’", "Cómo interpreta Adolfito lo que lee en ‘Diario Ilustrado", "Juegos", "Pasatiempos", "Un poco de cada cosa", “Encuesta” y “Página para armar”, se alternaban según la aceptación del público. Se incorporó una gran variedad de concursos y sorteos para atraer a nuevos grupos infantiles: los penecas fueron convocados a participar en competencias musicales, certámenes sobre ríos chilenos y concursos de hadas y fábulas. Elvira Santa Cruz impulsó también la participación activa de los niños en eventos como fiestas, aniversarios y diversos clubes:
“ENCUESTA
¿COMO LE GUSTARIA QUE FUERA EL PENECA?
Respecto a la pregunta formulada en el número próximo pasado, lo único que yo cambiaría sería poner los recortes en hojas sueltas, pues cuando se recortan estropean alguna novelita u otras de las interesantes cosas que EL PENEQUITA nos trae.”
De Ud. su Aftm, y SS.- Red Hair.
EL PENECA, n°645, 28 de marzo, 1921.
“Hugo Coello. Mi opinión es de que EL PE NECA fuera de 24 páginas, tuviera láminas en colores y tambien reservaran una hoja para que coleccionaran una serie de poesías de distintos autores conocidos, y como lo es actualmente, no es de mi agrado.
Eduardo González, Jorge Peña, Julio Garcia, Jorge Tapia, José Caballero, Oscar Berrios, Ignacio Sepúlveda Garcés, Sergio Azócar, E. González M.-Pte. Hemos estado de acuerdo de no comprar nadie su revista porque sale muy fea.
Nosotros la queremos ilustrada y con muchas charadas: todavía más, con un premio de un libro ilustrado.
Le aseguro que si Ud. no cambia pronto de opinión se va a ir al suelo su revista; porque nosotros hemos hecho propaganda por todo el Liceo Amunátegui (1) de que si no sale mas o menos como antes, no lo compre nadie; también hemos dado plazo hasta el lunes 28 de marzo; y si el que lo compre le daremos capote.
Nenita. A mi me gusta EL PENECA tal como está dirigido, por una persona firme, va-lente e inteligente como es Ud. y creo que esta revista será y es el ideal de todas y de todos los "penequitas".
Roxane desea saber si es ésa la opinión de todo el Liceo Amunátegui."
EL PENECA, n°646, 4 de abril, 1921.
“L. Matus. Según creo, tengo derecho para reclamar, pues, como alumno del Liceo Amunátegui. No todos pensamos del mismo modo. Me gustaría que tuviera 28 páginas, una de éstas dedicada al sport. La página para armar y colorear debía estar en blanco por el lado opuesto. Pues esta revista dirigida por una persona inteligente como lo es Ud. debía ser mejor.
Julio Sepúlveda, Raúl Braun C., Manuel Durán, Eduardo Díaz T., Benjamín Arceu, Héctor Morello, Waldo Parraguez. Pte.-Todos nosotros somos del ‘Liceo Amunátegui’, y como usted desea saber si todo el Liceo es de esa idea, que salió en el número anterior, le aseguramos que no, y que todos lo hemos comprado.
Somos de la idea que siga igual, pero que traiga, 20 o 24 páginas, para que así no se demoren tanto en publicar los pasatiempos colaboraciones que se mandan y que la página para armar y colorear venga por el otro lado en blanco, y que siga teniendo Mamá en vez de Papá.
Con gran estupor hemos visto en EL PE NECA de hoy, en la sección encuesta, que unas señores toman el nombre de ‘todo el Liceo Amunátegui’, para dar ‘capote’ a esta hermosa y floreciente revista.
Los firmantes González, Peña, García, etc.. no pasan más allá de ser vulgares usurpadores de opinión, pues ‘todo’ el Liceo no está representado en tales señores.
Su revista, señorita, es sumamente apreciada en nuestro Liceo; sólo que algunos desequilibrados pretenden lo contrario.
Con todo, ¿qué ganaría EL PENECA con ser leído por los nueve tipos usurpadores?
Sírvase, pues, disculpar nuestro rudo vocabulario, pues irrita mucho el artículo que va contra nuestro Liceo.
Nos suscribimos de Ud. SS. SS.-Dante Alighiere. Charles Noramoza.
Jorge Finch. Yo desearía que EL PENECA tuviera de 20 a 24 páginas, v que viniera con láminas de color; me gustaría también si siguieran con los sueños de un penequita y espero que sea así.
EL PENECA, n°647, 11 de abril, 1921.
EL PENECA, n°1161, 16 de febrero, 1931.
EL PENECA, n°1161, 16 de febrero, 1931.
El impacto y la aceptación de este proyecto quedaron confirmadas décadas más tarde, en los años sesenta, cuando “Roxane” describió su labor y su filosofía en una entrevista concedida al diario El Mercurio:
“EL MERCURIO
Nunca escribí una historia que encerrara violencia, venganza o malas pasiones. Daba al niño un cuento romántico. Cada lector, de diverso temperamento encontraba en 'El Peneca' una lectura que lo entusiasmara. Así, de 6 mil ejemplares con que recibí la revista, llegó hasta 240 mil.”
El día 14 de noviembre de 1921 en el número 678 se anunció una edición especial cargada de sorpresas, confirmando el vínculo entre ella y los lectores:
“VIDA INFANTIL
En el próximo número celebrará ‘EL PENECA’, su aniversario. Con tal motivo traerá 24 páginas de lectura interesantísima, un artículo de Roxane a sus pequenitas y otras sorpresas:
Marcela y Gonzalo Vieragallo se han instalado ya en el tercer piso de su linda casa en la calle Moneda. Próximamente darán una matinée infantil para estrenar su saloncito.
María Pascal Lyon es una de las más entusiastas colaboradoras de EL PENECA. Nos dicen que ha escrito un cuento lindísimo, pero que no desea que se conozca su pseudónimo, porque su prima Virginia desprecia esta revista infantil y la encuentra buena sólo para los bebés.
Guillermo Santa Cruz está volviendo locas a las monjitas que tienen la paciencia de enseñarle a leer. Su amiguito Raúl lo gana lejos en aplicación.
Alejandro Herreros Nebel está hecho un dechado de perfecciones. Ya sabe el alemán mejor que el Kaiser.
Rebequita Varas Herreros sigue siempre hablando y pensando en francés. Dicen que ya no sabe hablar castellano.”
El artículo conmemorativo de “Roxane” (1923) funcionó como una lente excepcional para entender este fenómeno: más allá de las cifras espectaculares, se proclamó que era “La revista que más se lee en Chile":
“Económicamente el triunfo ha sido completo. De una revista que apenas tiraba 10,000 ejemplares, hemos hecho un semanario a tal punto deseado y buscado por los niños, que, al enterar mis dos años de dirección, veo salir el presente número con 50,000 ejemplares. EL PENECA bate el récord jamás alcanzado por otra revista chilena. EL PENECA es la revista que más se lee en Chile.”
EL PENECA, n°744, 19 de febrero, 1923.
Con motivo del quinto aniversario de su dirección (1926), se registró un gran éxito comercial. Las cifras de ventas alcanzaron un récord de 68.000 ejemplares semanales, según registros de la editorial Zig-Zag.
“Cinco años han transcurrido desde el 22 de marzo de 1921 hasta hoy. Cinco años gloriosos, si cabe decirlo. ¿por qué no? este niño, eternamente niño, ha triunfado en todas sus fases. Económicamente lleva un tiraje superior a los 68 mil números. Y al decir de su directora, es la revista que tiene mayor circulación en el país.”
EL PENECA, n°905, 22 de marzo, 1926.
El hecho de que El Peneca tirara 150.000 ejemplares en 1938 fue un dato extraordinario que revelaba que existía un público lector infantil y juvenil suficientemente amplio para sostener semanalmente una tirada de esa magnitud con una red de quioscos y suscripciones eficientes. Si consideramos que un solo ejemplar era leído por varias personas (hermanos, primos, vecinos, en escuelas, etc.), el alcance real de la revista era aún mayor.
La década dorada y la estabilidad del equipo. Aniversario número 35, del 2 de noviembre de 1942.
Con una foto magnífica de Elvira Santa Cruz y textos de homenaje, se reafirmaba el cariño y respeto que inspiraba. El poema "Saludo", de Mirthala, y el testimonio de “Ketmis”, quien trabajó con ella en la Colonia Escolar de Reñaca, mostraban a una directora que era vista como una figura materna y una guía espiritual. “Ketmis” lo resumió diciendo que “Roxane” era "el cerebro, el nervio de 'El Peneca'", y que su éxito radicaba en que "ha mirado hondamente el corazón de los niños" y "sabe siempre lo que les gusta a sus lectores":
EL PENECA, n°1772, 2 de noviembre, 1942.
El número 1928 de El Peneca, correspondiente al 24 de noviembre de 1945, celebró su 38 aniversario. Esta edición fue concebida como un homenaje a las personas que hacían posible la revista, destacando la antigüedad y lealtad de figuras como “Ketmis”, “Coré” y Atria, quienes demostraron que El Peneca era una "casa" donde el equipo crecía y permanecía. Con ello, se transmitió el mensaje: "Si nuestros creadores llevan tantos años aquí, es porque la revista es buena y confiable (L.C.)".
La edición incluyó un retrato de “Roxane” y “Coré” en los talleres de imprenta, así como ilustraciones que presentaban a otros miembros destacados del equipo, entre ellos Olga Villalón (secretaria general), “Ketmis” (secretaria de Redacción), Elena Poirier (Dibujante) y Alberto Lungenstras (Dibujante).
El número 2188, fechado el 18 de 1950 fue una despedida, entre el éxito y la pérdida. Recordaba los números: 9.000 ejemplares al principio, más de 200.000 después. La cifra era la prueba de un sueño que había trascendido fronteras y se había convertido en el compañero de infancia de toda una América Latina. "Treinta años, queridos lectores, es un período inmenso para ustedes. Para mí también lo es, pero no lo he sentido así, acaso porque en la vorágine del trabajo no hay tiempo para calcular cómo pasa la vida." Era la manera de acercarse a los niños, de decirles que ella también había sido joven en esa aventura.
Su sobrino, Mario Silva Ossa, había desaparecido en marzo. Nadie supo cómo, ni dónde, ni por qué. Solo que salió a "tomar un fresco" y nunca volvió. Fiel a su estilo, abrió las páginas para que Atria, Elena Poirier y todos los que amaban a “Coré” pudieran despedirse. Ella, en cambio, guardó silencio en aquella publicación.
Y en el editorial de ese número, escribó: "Son dos o tres generaciones de lectores apasionados, los que me acompañan en este XLII aniversario del triunfante 'Peneca'. A todos ellos envía un saludo cariñoso la directora Roxane, quien va descendiendo hacia el ocaso de la vida, sin amarguras ni desalientos, porque todo se embellece con el amor que le han manifestado siempre sus hijos predilectos: los lectores de 'El Peneca'."
Era su despedida. Suavemente, sin estridencias, como quien cierra una puerta sin hacer ruido.
Al concluir su dirección en 1951, Elvira Santa Cruz formuló en un texto de despedida una lúcida teoría sobre las necesidades afectivas de la infancia que anticipaba los principios de una nueva era:
“El niño de por sí es exigente, pide constante renovación, algo nuevo que sobresalte e impresione sus sentidos, que le haga soñar, reír o pensar."
EL PENECA, n°2233, 22 de septiembre, 1951.
Reconoció explícitamente el trabajo colectivo que sustentó el éxito, destacando particularmente a los colaboradores:
"Recuerdo el precoz e insistente Kukufate (Rial o Ketmis) a Manuel Huebner, a muchos otros compañeros en sus composiciones literarias; en el dibujo a Coke, Fidelicio Atria, a los Monteolas, a los Almae, a Elena Poirier, y al genial Coré, cuyas portadas y dibujos inmortalizaron su nombre."
EL PENECA, n°2233, 22 de septiembre, 1951.
A lo largo de su trayectoria (1921-1951), El Peneca consolidó un modelo literario-gráfico que supo armonizar tradición y modernidad, como lo revelaba sus ejemplares de 1926 y 1948. Esta mirada diacrónica demostró que la revista preservó su identidad como "lectura favorita de miles de niños".
La pervivencia de los cómics, las novelas por entregas, progresivamente más extensas, y el delicado equilibrio entre instrucción y esparcimiento descansaban en múltiples factores. Entre ellos, sobresalían la renovación estética de las portadas, que viraron hacia un lenguaje visual más ágil, y la irrupción de Mario Silva Ossa ("Coré"), cuyo trazo, desde 1932, conferiría el sello gráfico definitivo a la publicación. A ello se añadió el incremento del formato a 36 páginas, que otorgó una mayor cohesión temática y visual al conjunto.
La comparación entre las ediciones de 1926 y 1948 demuestra la vitalidad editorial, y ofrece una radiografía de dos momentos en la historia de la revista: los años 20 (albores de la industria cultural) y los años 40 (edad de oro de las revistas chilenas), desde el Chile de principios de siglo hasta la urbanización acelerada de mediados del siglo XX:
apareció en la portada la ilustración de "La Bella y la Fiera", seguramente dibujada por uno de los hermanos Alvial. En las páginas interiores se incluyeron "Charlas y poesías", viñetas ilustradas que narraban, en formato seriado, la historia de "Carmañola, el valiente". Además, en el mismo número se ofreció la historieta seriada "Quintín, el aventurero", junto con "Los padecimientos de la tía Cutufa" y la novela seriada "La herencia de Tomás Seytón". También apareció el cómic "El excursionista y sus ayudantes, el mayor Palote, Pegote y Papiro". En las páginas centrales destacó la serie de cómic "Carlitos Chaplin", junto a secciones como "Nuestros colaboradores" y "Miscelánea". El cómic "Un estornudo peligroso", "Juegos y pasatiempos", "Rompecabezas" y cuentos cortos de colaboradores jóvenes como "La doctora de los terneros" (dedicado al colaborador Lautaro) completaron el contenido. Anuncios publicitarios, un nuevo episodio de "Quintín, el aventurero" y, finalmente, en la contratapa, la historieta serializada "Rosita la intrépida" terminaron de conformar esta edición.
tuvo una portada ilustrada por Coré, que presentó a todo color a la Virgen María y su hijo, rodeados de pequeños angelitos. En las páginas interiores se incluyó la historieta ilustrada "Corazón valiente" en formato seriado, junto con "Poesías juveniles". Apareció la novela seriada "Aventuras de Chiche", seguida del cómic de larga duración "Durga-Rani, reina de la selva". El cuento "El cuarto rey Mago", ilustrado en blanco y negro por Fidelicio Mardones Atria, compartió espacio con "Villancicos" (apropiados para el número navideño). Nuevos episodios de "El correo del zar", "Adivinanzas", "Dos valientes" y "Escuela de vagabundos" se sumaron al contenido. Se anunció el comienzo de la serie "El capitán audacia", junto con anuncios publicitarios. El cómic "Los dos chiflados", la continuación "El regreso de Sandar", la sección "Correspondencia" y una nueva edición de "Corazón valiente" en la última página completaron el semanario La contratapa mostró una ilustración a todo color de "El correo del Zar".
Elvira Santa Cruz seleccionó las obras más conocidas de la literatura clásica mundial para niños y jóvenes, adaptándolas en series continuas que cautivaron a generaciones completas. Junto a su equipo, transformó estos relatos mediante un lenguaje comprensible para el público infantil ávido de conocer mundos encantados, paisajes fantásticos y personajes desconocidos.
Esta visión innovadora convirtió al semanario en una potencia creativa sin precedentes, estableciendo nuevos estándares. Trascendió su rol de producto editorial para convertirse en una verdadera plataforma de expresión colectiva para los niños. Fue, en esencia, una red social décadas antes de la era digital.
Bajo la dirección de “Roxane”, El Peneca alcanzó su máximo esplendor visual. Se llenó de color, de movimiento y de fantasía. Fue la época de los grandes ilustradores, que se formaron en las páginas de la propia revista y luego se convirtieron en figuras centrales de la cultura chilena.
Las portadas: de la fotografía a la caricatura.
Las portadas conservaron inicialmente los contenidos y diseños de los predecesores, presentando retratos de niños de familias acomodadas, como el de Adrianita Schroder Saelzer, quien apareció el 21 de febrero de 1921 (número 640) y, en el siguiente (el 641), donde fue retratada junto a la madre. En la portada del 21 de marzo de 1921 (número 644), se publicó la fotografía de un grupo de niñas con su abuela materna: "Olga y Aninat Gómez Albrecht con la abuelita de Boroa”. El 28 de marzo de 1921 (número 645), se exponía una fotografía en blanco y negro de “Una porteña”, habitante de la ciudad portuaria de Valparaíso. Los retratos de Mimi Huebner, Enriquito Pascal, Teresita Calvo Vial, Estercita Matte Alessandri, Alicia Larraín y Mariita Subercaseaux Vial, reflejaban un tono tradicional y familiar. A fines de 1921, este enfoque se complementó al introducir la caricatura de "Carlitos Chaplin”. La transición de lo fotográfico a lo caricaturesco marcó un cambio hacia la cultura popular, sintonizando con el fenómeno global de Charles Chaplin en el cine mudo (figura omnipresente en los años veinte).
Lautaro (1901-1986), y Aníbal Alvial Bensen.
Entre los primeros dibujantes que colaboraron con Elvira Santa Cruz destacaron los hermanos Lautaro (1901-1986) y Aníbal Alvial Bensen. en la portada del número 648 (18 de abril, 1921), publicó "La niña de la fuente", una ilustración a dos colores firmada con su nombre. Lautaro, en particular, fue reconocido con el Premio Nacional de Periodismo, mención dibujo, en 1970. Un ejemplo de la fusión entre arte y literatura se encontró en el número 669 (12 de septiembre, 1921), donde los hermanos Alvial desplegaban su talento en una ilustración que capturaba la esencia del cuento de los hermanos Grimm "Hansel y Grethel". En la portada, un bosque enigmático envolvía a los dos niños de espaldas, mientras una bruja de silueta inquietante emergía en la entrada de la casa. El detalle estaba en un texto corto, al pie de la portada, escrito para avivar la imaginación de los jóvenes lectores:
“HANSEL Y GRETHEL.- Después de estar perdidos en el bosque durante tres días, Hansel y Grethel encontraron una casa cuyas paredes eran de turrón y las ventanas de azúcar cande. Como tenían mucha hambre, Hansel arrancó varios pedazos, los cuales comenzaron a comer ambos hermanos. De repente la puerta se abrió y apareció una vieja, muy vieja, con una cara terrible. Los niños, asustados, dejaron caer el azúcar y el turrón, pero la vieja, en vez de reñirles, les invitó a entrar.”
Algunas de las tapas, como "Horno mágico" número 651 (9 de mayo, 1921), hacían referencia a cuentos y leyendas publicados en el interior de las páginas. Otras, como la del número 652 (16 de mayo, 1921), introducían relatos como "La campanita mágica". En la cubierta del número 657 (20 de junio, 1921), la ilustración "El elefante blanco" incluía un texto integrado al dibujo, invitando a leer la historia de un príncipe convertido en elefante por un hechizo, “EL ELEFANTE BLANCO. - El elefante blanco cogió con su trompa la corona real y echó a correr con ella”.
Fidelicio Atria Mardones, conocido en el mundo del dibujo por la firma "A", fue uno de los ilustradores más importantes que tuvo Chile en el siglo XX. Su formación la hizo en la Escuela de Bellas Artes.
La especialidad fue el claroscuro en blanco y negro. Atria sabía equilibrar luces y sombras con gran precisión técnica. Su línea era impecable, y manejaba el contraste entre el blanco y el negro para crear profundidad, atmósfera y emoción en cada dibujo.
En el número 1149, Jorge Aldunate G. realizó un balance de los colaboradores del año y, al evaluar a los dibujantes, escribió textualmente: "En esta sección no tomamos en cuenta a Atria, porque resultaría baldío el hacerlo" Atria era consagrado que no necesitaba ser evaluado, pues su nombre era sinónimo de calidad y trayectoria. Había ingresado a El Peneca en 1921, a los 17 años, ilustrando un cuento de su amigo Ralph Stanssel, y para 1930 ya era una de las figuras más destecadas.
Atria fue uno de los dibujantes más estables y longevos de la publicación. Durante décadas, fue el encargado de dar vida visual a las páginas interiores. El 17 de enero de 1927 ilustró la serie de Blanca Nieves (numero 948). Los títulos de secciones como "Charlas y poesías". El talento también se extendía a los dibujos que acompañaban las secciones de poesía y pasatiempos, y ocasiones a la creación de portadas. La editorial Zig-Zag, junto con la imprenta Universo, le encargó los diseños de la edición de "La Biblioteca Fantástica". Su influencia fue notable y los discípulos imitaron el estilo, adaptando los trabajos al trazo característico de Atria. Sus ilustraciones siguen siendo un ejemplo de oficio, de técnica y de sensibilidad artística. Cada dibujo fue una pequeña obra de arte que acompañó la infancia de miles de niños chilenos:
“NUESTROS COLABORADORES
Atria: ¿A que repetirle una vez más que es usted un dibujante en el amplio sentido de la palabra?
Tienen sus cosas un encanto misterioso. Admiro yo los lirios negros, los desmelenados tulipanes; los interiores japoneses; las cobras fascinantes y elásticas, y, en fin, todo lo que es original y exótico. ¿Como no admirar entonces al dibujante que poco a poco se releva?
He oído tantas palabras elogiosas respecto a su labor; es tanta la simpatía con que cuenta entre la gente joven, que, si empezara a desmenuzar y a hacer historias una a una, se pondría usted más orgulloso que el sultán de barba azul. Y eso no. Puede que tal vez lo hicieran dormirse sobre sus laureles y con ello acarrearía un mal. ¿Acaso no es gente como usted la que necesita el mundo intelectual?
Lo saluda: MENPHIS.”
EL PENECA, n°834, 10 de noviembre, 1924.
El 28 de noviembre de 1932, en el número 1250 de El Peneca, Atria y Mario Silva Ossa compartieron el podio en el certamen del XXV Aniversario. Atria obtuvo el Segundo Premio (Fuera de Concurso). Fue un reconocimiento al talento, pero también el punto de partida de dos trayectorias que, siendo igualmente brillantes, tomaron rumbos diferentes.
Apenas una semana después, el 5 de diciembre de 1932, Atria ilustró la portada del número 1251. El dibujo, titulado "Congo, el titán", mostraba una figura central cuidadosamente enmarcada, con un fondo que sugería un entorno selvático o exótico. Impreso a dos colores, la ilustración revelaba su capacidad para crear volumen y profundidad mediante el contraste de luces y sombras.
EL PENECA, n°1251, 5 de diciembre, 1932.
Número 794 (4 de febrero de 1924): Ilustración de una madre con su hija al atardecer. Número 897 (25 de enero de 1926): Dibujo de un cuento taoísta sobre el dominio de los sentimientos, donde el personaje principal irradia serenidad.
Número 2022 (13 de septiembre de 1947): "El abanderado de la Patria", sobre hechos históricos escritos por “Roxane” en conmemoración de las Fiestas Patrias.
Número 2078 (9 de octubre de 1948): Ilustraciones para "El descubridor de América, Cristóbal Colón".
Número 2086 (4 de diciembre de 1948): Dibujos para el cuento "La escoba sabia".
Fue uno de los caricaturistas y dibujantes más influyentes de Chile. Nació en 1911 y desde los siete años llenaba cuadernos enteros con dibujos, un temprano talento que lo llevaría a convertirse en una figura central del humor gráfico chileno.
Aunque su familia lo impulsaba hacia una carrera "seria”, llegó a inscribirse en Medicina en la universidad, pero su vocación pudo más y se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de Santiago.
En 1932, con solo 21 años, inició una colaboración con el reconocido dibujante Jorge Délano (conocido como "Coke"). Fruto de esa alianza nació "El Pobre Diablo", un personaje picaresco que anticipaba el humor popular que años después explotaría en Condorito. Luego trabajó en las revistas El Pingüino y Can-Can, donde fue puliendo su estilo ágil, expresivo y cercano al habla común.
“Pepo” llegó a El Peneca durante la tercera etapa, un periodo complejo en que la revista no lograba consolidarse tras la retirada de la directora. Allí coincidió con colegas de primera línea: Elena Poirier, Themo Lobos, Renato Andrade y Alfredo Adduard.
En 1949 creó Condorito, la revista que albergaría al personaje más emblemático de Chile. La historieta, protagonizada por un cóndor pícaro, bonachón y siempre en apuros, trascendió generaciones y se mantiene vigente hasta hoy, con traducciones a diferentes idiomas.
Tuve la oportunidad de entrevistar a René Ríos Boettiger (ca.1990), en el contexto de esta investigación. Lamentablemente, la grabación de esa conversación fue sustraída junto con otros materiales en un robo sufrido en mi domicilio en Macul. No obstante, conservo en mis apuntes algunos comentarios que vale la pena recuperar: por ejemplo, “Pepo” recordaba que en El Peneca los dibujantes trabajaban con pluma y tinta china, (sin correcciones digitales), y que el director les pedía que los niños reconocieran en las viñetas a sus propios vecinos. El humor, decía, nacía de la observación directa del barrio.
En el número 818 (21 de julio de 1924), apareció una llamativa portada ilustrada por "Dicky Spark," seudónimo cuya identidad real nunca se esclareció. En ella, una niña estaba sentada sobre un cojín, ante un fondo blanco, absorta contemplando su reflejo en un espejo de marco tallado.
Unos meses después, el número 841 (29 de diciembre de 1924) incluyó una ilustración firmada con el seudónimo "Norfolk". La imagen representaba a un tierno bebé rubio de ojos azules, lo que reforzaba el estilo lírico y soñador de la publicación. Con esta colaboración, "Norfolk" se sumó a la lista de artistas anónimos.
En el número 896 (18 de enero de 1926), Víctor Orellana firmó e ilustró la tapa "Preparándose para el verano", donde una niña regordeta y simpática irradiaba felicidad. Al mes siguiente, en el número 897 (25 de enero de 1926), volvió a dibujar a la misma niña, esta vez cerrando un ojo con expresión juguetona, acompañada de la pregunta: "¿Habré salido aprobada?".
Aunque no se ha podido reconstruir su biografía, el estilo de Orellana, con figuras redondeadas y rasgos exagerados, revelaba claras influencias del cómic y la caricatura.
Más allá de las firmas, las portadas de El Peneca representaron a niños disfrutando momentos cotidianos o jugando en columpios, enfatizando la inocencia y el sentido de comunidad, como se apreció en el número 834 (10 de noviembre de 1924). También se ilustraron pasajes de cuentos y leyendas, como "La Bella y la Bestia" en el número 894 (4 de enero de 1926), donde una princesa se acercaba a la bestia afectada por su partida. Al pie de la imagen se leía: "La Bestia enfermó de pena a causa de la ausencia de la Bella".
Esta época lasm portadas como "Alí Babá y los cuarenta ladrones", "El príncipe jorobado", "El gato con botas" y "Mi amigo Pierrot parte a la Luna" navegaban entre lo figurativo y lo abstracto, bañadas en una paleta de colores pastel.
Los rostros de los Pierrot, tanto el protagonista como sus acompañantes, y la propia luna compartían un lenguaje visual de formas redondeadas que se repetían incluso en los globos de la canasta elevándose al cielo. Las siluetas circulares llegaban a dominar gran parte de la composición. De carácter marcadamente experimental, estas imágenes evocaban el espíritu del arte moderno de los años veinte, en el que las formas se liberaban de las convenciones para explorar nuevos estilos visuales.
Estos ejemplos ilustraban la diversidad de criterios que coexistían en El Peneca en cuanto a la autoría de los dibujos. Desde el anonimato absoluto hasta el reconocimiento explícito del autor, pasando por el uso intermedio de seudónimos que, si bien preservaban cierto crédito creativo, permitían el resguardo de la identidad real.
La política editorial al respecto fue flexible, variando según el período histórico y, muy probablemente, según los acuerdos individuales con cada artista.
Para conmemorar el vigésimo cuarto aniversario, El Peneca realizó un homenaje a los fundadores mediante la reedición de la primera portada. Esta icónica imagen, creada originalmente en 1908 por José Foradori, fue reproducida como tributo nostálgico y como reafirmación de la continuidad editorial de la revista. Se honraba la herencia gráfica y establecía un diálogo visual entre las nuevas generaciones de lectores y los primeros niños que habían visto nacer la publicación También fue un puente entre dos épocas: la de los inicios, marcada por el trazo académico y europeo de Foradori, y la de la madurez editorial, que ya contaba con el talento de ilustradores como Fidelicio Atria y desde 1932, con Mario Silva Ossa ("Coré"):
“EL PENECA (Facsímil de la portada del primer número de ‘El Peneca’
Hoy se celebran los niños chilenos, con general regocijo, el XXIV (24) aniversario de la revista que nació en los albores del siglo XX, irradiando luz y alegría en el mundo infantil. El penequita creció, se embelleció y adquirió sabiduría. Hoy es un semanario importante, prestigioso y cada vez más amado por la falange juvenil de Chile.
¡Viva ‘EL PENECA’ y viva Chile!”
EL PENECA, n°1201, 23 de noviembre, 1931.
Elena Poirier fue una ilustradora y artista visual chilena, reconocida por la prolífica y delicada obra que dio vida a portadas e interiores de libros, especialmente en el ámbito de la literatura infantil y juvenil. Nacida en Chile en 1921, demostró desde temprana edad un talento excepcional para el dibujo. La carrera profesional comenzó cuando el padre de una de las amigas, empleado en la editorial Zig-Zag, mostró los croquis a Mario Silva Ossa, "Coré", quien inmediatamente la invitó a colaborar. Poirier tejió en las ilustraciones mundos mágicos. Su labor fue, en esencia, custodiar un reino de fantasía para los niños, haciendo que lo fantástico pareciera brotar de lo cotidiano: un puente entre lo imaginado y lo perceptible.
Ilustró protagonistas de historias como "El último faraón" (adaptada por Odilia Navarro "Ketmis"). Destacó con dibujos a todo color, como la contratapa del número 2005 (17 de mayo de 1947), y en blanco y negro con adaptaciones de “Ben Hur” (número 2051, 3 de abril de 1948). También trabajó en "El Correo del Zar" y "Pimpinela Escarlata".
El número 2188 (18 de noviembre de 1950) fue un ejemplo representativo de uno de los método de su trabajo. En esta ocasión, dividió la portada en cuatro viñetas, una elección que generaba una dinámica visual innovadora. Cada viñeta presentaba una microhistoria, capturando un momento distinto de aventura. Este recurso funcionaba como una especie de "avance" o tráiler gráfico, condensando en una sola imagen a cuatro personajes, escenarios y situaciones diferentes.
También realizó "El archipiélago maldito" (número 2189, 25 de noviembre de 1950).
En el número 2216 (2 de junio de 1951) apareció la ilustración "Silvano y sus tesoros", que mostraba a un príncipe bajo el mar rodeado de sirenas. En el número 2297 (20 de diciembre de 1952), al hacer que los rostros de un niño y una niña ocuparan la carilla completa, Poirier colocó el foco en la emoción y la reacción de estos dos penecas frente a un diminuto establo y el nacimiento del niño Jesús.
Para los lectores de la década de 1950, el fondo marino era un escenario tan exótico y misterioso como la luna o la jungla africana. La figura de un príncipe en este entorno evocaba inmediatamente reinos perdidos como la Atlántida, fusionando la fantasía medieval con la imaginación submarina. La presencia de sirenas representaba la enigma del peligro del océano. En la tradición clásica, las sirenas no eran criaturas dulces, sino seres poderosos, fascinantes y misteriosos.
Poirier se fue de Chile en 1957, pero nunca dejó de enviar las ilustraciones a editoriales chilenas. Falleció en Roma en 1998.
Mario Igor Vargas (1929-1995) El Príncipe negro de la ilustración chilena.
A los 14 años, comenzó a enviar las ilustraciones a El Peneca, donde fue aceptado de inmediato. Inició la carrera como colaborador, trabajando bajo la dirección de Mario Silva Ossa. Más tarde, se desempeñó en publicaciones como la revista “Okey” y en la famosa “Condorito”. El talento para el dibujo le valió el apodo de "Príncipe Negro" entre los amigos. Tras el fallecimiento de "Coré", asumió las portadas con Elena Poirier y Alfredo Adduard. Mantuvo una estrecha amistad con Abel Romero, con quien compartió labores en la editorial Zig-Zag. Cuando esta empresa pasó a manos de Quimantú, Igor continuó el trabajo allí y, posteriormente, en la Editorial Gabriela Mistral. Pese a la trayectoria, falleció en 1995 en condiciones económicas precarias.
Alberto Lungenstras: el hombre detrás de “Quintín, el aventurero.”
Alberto Lungenstras trabajó desde muy joven en El Peneca. Tenía un talento natural y una vocación temprana por el dibujo.
Entre cuentos y aventuras, Lungenstra dio vida en múltiples ocasiones al personaje "Quintín, el aventurero" cuando las entregas del extranjero no llegaban a tiempo. Este personaje se pegó tanto a este dibujante que en la redacción le pusieron el apodo de "Quintín".
Nicomedes Guzmán "Ovaguz" (1914–1964): del dibujo a la crítica social.
Comenzó a dibujar para El Peneca a los 15 años, revelando un talento precoz para las artes visuales. Más tarde se consolidó como escritor, destacándose por la capacidad para transitar entre el dibujo y las obras cargadas de crítica social y sensibilidad popular. El 15 de febrero de 1937, en el número 1947 de El Peneca, publicó un poema titulado "La modorra", acompañado por una ilustración de Fidelicio Atria. Esta colaboración representó una fusión ejemplar: el lápiz de Atria dialogando con la palabra de Guzmán. Aunque fue más conocido por la obra literaria, “La sangre y la esperanza” (1943), el paso por El Peneca demostró su versatilidad como artista, un puente entre el lápiz y la palabra. El seudónimo "Ovaguz" era un juego común entre los colaboradores de la época:
“CHARLAS Y POESIAS
Modorra….modorra:
canícula estival…;
deseos de no hacer
nada,
deseos de
Descansar, dormir,
bajo la fronde
alada
de la estación verde
con brochazos
de oro…
Los árboles, todos,
callan.
silencian su laxitud…
sólo un sauce
cuenta sus penas
al río …”
OVAGUZ
El Peneca n°1947, 15 de febrero, 1937.
Themo Lobos (Temístocles Lobos, 1928-2012): el creador de dos mundos.
Fue dibujante, ilustrador de historietas y creador de personajes chilenos. Nacido en Santiago en 1928, demostró el talento artístico desde joven.
La carrera comenzó de manera precoz en El Peneca, donde participó primero con pequeños dibujos y luego se integró formalmente al equipo de dibujantes entre 1951 y 1960. Encontró inspiración en personajes como "Quintín, el aventurero". "Coré", quien "le infundió el amor por el dibujo".
Estudió en la Escuela de Artes Aplicadas y trabajó para la editorial Zig-Zag, el diario La Nación, la revista El Pingüino y Barrabases.
Themo Lobos participó en la revista “Mampato” desde su creación en 1968. La revista fue diseñada por el colega y gran amigo, el arquitecto y dibujante Eduardo Armstrong (1921–1973), quien además creó al personaje principal "Mampato" junto a Óscar Vega (1945–2007). Lobos diseñó figuras que se convirtieron en referentes ineludibles de la cultura chilena: Kilikilis, Golagolas, Ogú, Alaraco y muchos más.
Mampato sintetizaba cuatro elementos clave que la hicieron única: historia, humor, crítica social y ciencia ficción.
Themo Lobos dejó una contribución significativa a la historieta chilena gracias a la singular capacidad para fusionar la historia con un estilo gráfico y narrativo inconfundible. Este creador falleció en Valparaíso en 2012.
Fue un maestro de la ilustración chilena. En la etapa posterior al fallecimiento de Mario Silva Ossa "Coré", imprimió un estilo distintivo: trazos nítidos, líneas depuradas y una paleta de colores cálidos. Ilustró la portada "Los chanclos de la fortuna" en el número 1789 (1 de marzo de 1943), así como las portadas de los números 1790 "Sandar, el Titán", (8 de marzo de 1943) y 1791 "La cabeza de la Medusa", (15 de marzo de 1943).
En el número 2160 (6 de mayo de 1950), titulado "La princesa Zulima", Adduard plasmó a un joven atlético de anatomía escultural en combate contra un tigre furioso; el cuchillo lo pintó brillante, otorgándole un instante de tensión dramática.
El número 2161 (13 de mayo de 1950) presentó "Lo que vio la llanura", donde dos geishas en kimonos de seda jugaban al ajedrez bajo la vigilancia de un guardián, encapsulando una armonía entre cultura y naturaleza.
En el número 2179 (16 de septiembre de 1950), dos niños en rígida posición militar saludaban a una bandera chilena desplegada sobre un fondo amarillo oro.
En 1951, el número 2231 (15 de septiembre de 1951) ofreció otro ejemplo destacado: una ilustración conmemorativa de las Fiestas Patrias. En ella, un soldado cadete enarbola la bandera chilena. Los colores blanco, azul y rojo del emblema patrio resaltaban con elegancia, contrastando sobre un fondo de amarillo pastel que realzaba el intenso rojo de la enseña nacional.
Adduard fue un ilustrador y creador del personaje "Don Bilz", que aparecía una y otra vez como una tira de tres viñetas cómicas tomando este refresco. Colaboró en revistas infantiles y de entretención como Mamita, Aladino y El Cabrito.
En 1965, recibió el Premio Nacional de Periodismo en la mención Dibujo, coronando una carrera dedicada en la que supo fusionar humor, crítica social y una factura visual impecable. Sus obras educaron y entretuvieron a generaciones de niños chilenos.
Raúl Manteola fue un dibujante chileno. Colaboró con El Peneca y también con revistas argentinas, como “Para Ti”, país donde se radicó por años debido a que su trabajo como pintor era mejor remunerado que en Chile. Reconocido como un gran retratista de mujeres, trabajó en las portadas de revistas famosas como “Ecran”
"Los Almaes" fueron nombrados con este seudónimo por Elvira Santa Cruz en su despedida como directora, el 26 de septiembre de 1951. Nunca se conocieron los nombres verdaderos.
Renato Andrade descubrió su vocación en la adolescencia, inspirado por las revistas cómicas de la época. El talento lo llevó a convertirse en dibujante de la editorial Zig-Zag. Entre ellas destacaban "Pirulín" (personaje creado para la revista Cabrito), "Cachupín" y "Cucharita".
Colaboró en las revistas de fútbol Barrabases y en la revista de humor picaresco “El Pingüino”, ambas creadas por el destacado editor Guido Vallejo. Permaneció en El Peneca hasta fines de la década de 1960, siendo testigo y partícipe de su fin.
Antes de que Mario Silva Ossa "Coré" convirtiera la ilustración en el alma visual de El Peneca, hubo otra forma de mirar a los niños: la fotografía. En los primeros años, la revista publicó retratos de niños, pero casi nunca revelaba quién estaba detrás de la cámara. El anonimato era la regla.
Sin embargo, durante su dirección, ocurrió algo excepcional. Ella decidió romper con esa práctica y nombrar a algunos fotógrafos. En un gesto único en la prensa infantil chilena de la época, las páginas de El Peneca mostraron firmas como "K. Nanyo", Jorge Valck, Odber Heffer y Carlos Charlín Munizaga.
Detrás de esos nombres había historias fascinantes: un fotógrafo japonés formado por retratistas de la casa imperial, un pionero del cine en Valparaíso, un canadiense que defendió la fotografía como arte, y un chileno perseverante que fundó laboratorios universitarios.
Gennosuke Kakegawa ("K. Nanyo").
En las portadas del número 671 (26 de septiembre de 1921) y los números 675 y 676 (24 y 31 de octubre de 1921), aparecieron por primera vez fotografías firmadas por Gennosuke Kakegawa, quien trabajaba bajo el seudónimo "K. Nanyo". Kakegawa, formado en Japón bajo la tutela del tío, retratista de la casa imperial japonesa, había fundado en 1915 el estudio fotográfico "Nanyo" en Chile. Retrató a Gabriela Riesco Stuven, Luchita Bulnes Sanfuentes, Roberto Vargas Biggs y Luis Subercaseaux Aldunate. Kakegawa regresó a Japón en 1960, cerrando un capítulo significativo en la fotografía chilena.
Jorge Valck (1853–1933).
En las portadas del número 677 (7 de noviembre de 1921) y los números 680 y 682 (28 de noviembre y 12 de diciembre de 1921), las fotografías llevaron la firma de Jorge Valck, miembro de una familia pionera en el rubro. Su padre, Enrique Valck, había llegado a Chile en 1852. Jorge, asociado con Félix Leblanc, estableció un estudio en Valparaíso dedicado a retratos y paisajes. Valck también incursionó en el cine, fundando en 1924 la productora "Valck Films". Tomó fotos de Albertito Tuteleers, Fernando Torres Maillard, Rebeca Schiavietti-Schiavetti y Olga Vijil Simson.
Odber Heffer (1860–1945).
El fotógrafo canadiense Odber Heffer, considerado uno de los precursores de la fotografía artística en Chile, capturó el retrato de Lucy Jara Barros que apareció publicado en el número 659 (4 de julio de 1921). La trayectoria profesional se inició en 1887, cuando llegó a Valparaíso, en ese entonces el principal puerto y centro cultural del país, donde estableció el primer estudio fotográfico. Tras consolidar la reputación como retratista, vendió el taller porteño al reconocido fotógrafo Jorge Valck y trasladó el negocio a Santiago, dedicándose durante décadas a fotografiar a la élite chilena. Heffer no solo ejerció como fotógrafo profesional, sino que fue un activo promotor de la fotografía como expresión artística, distinguiéndose por la defensa de la fotografía aficionada como práctica creativa. El legado marcó un punto importante en la valoración cultural de la disciplina fotográfica en Chile.
Carlos Charlín Munizaga (1890–1950).
En el número 661 (18 de julio de 1921) se retrató a Pilita Subercaseaux. Carlos Charlín Munizaga fue un fotógrafo chileno cuya vida y carrera estuvieron marcadas por la perseverancia, el talento y el aporte al desarrollo de la fotografía documental y educativa en Chile. Desde joven, asumió la fotografía como un oficio y medio de sustento, perfeccionándose hasta alcanzar la maestría técnica. A pesar de las adversidades económicas que lo llevaron a perder el negocio en más de una ocasión, la pasión por la imagen lo mantuvo en pie. En 1948, asumió un rol clave al hacerse cargo del laboratorio fotográfico de la Dirección de Información y Cultura (DIC), dependiente del Ministerio del Interior, que luego fue traspasado a la Universidad de Chile. Fue parte del Instituto de Cinematografía Educativa, contribuyendo a la creación del Departamento de Fotografía y Cine de la universidad. Charlín Munizaga lo dirigió hasta el fallecimiento, dejando un legado en la formación de generaciones de fotógrafos y en la documentación visual de Chile. En reconocimiento a la labor, la Universidad de Chile bautizó con el nombre el laboratorio fotográfico que él mismo organizó, honrando así la dedicación y el aporte a la cultura visual del país.
Mario Silva Ossa, conocido bajo el seudónimo "Coré", nombre de origen bíblico que alude a la defensa de la igualdad y que para el joven artista representaba la búsqueda de un camino creativo propio. Inició la colaboración oficial en El Peneca en 1932. Sin embargo, la vinculación con la publicación comenzó antes, cuando Elvira Santa Cruz Ossa, la tía, lo invitaba recurrentemente a ilustrar.
Nació el 9 de marzo de 1913. Desde la niñez empezó a dibujar. Se educó en el Colegio de San Ignacio y llegó a estudiar arquitectura, donde cursó hasta segundo año.
El Peneca estaba celebrando su XXV Aniversario (Bodas de Plata) en noviembre de 1932. Era una efeméride importante: 25 años siendo "la revista infantil más amada de los niños chilenos".
La estrategia para festejar despegó dos frentes:
Un sorteo con premios increíbles (un auto para niño, una radiola de $1.800, una filmadora, etc.) para atraer a los lectores. Un certamen literario y artístico para descubrir nuevos talentos y renovar el contenido de la revista.
El jurado estaba compuesto por figuras de peso en la literatura chilena de la época: Hernán del Solar, escritor, crítico y académico, quien más tarde ganaría el Premio Nacional de Literatura, Luis Enrique Délano, cuentista, novelista y periodista y "Roxane". La presencia de este jurado le daba al certamen prestigio y seriedad. Además, se buscaba renovar el vínculo con los jóvenes lectores y descubrir nuevo talento gráfico y literario. Los más destacados entre los concursantes fueron “Coré” y Fidelicio Atria.
El Primer Premio (Fuera de Concurso) fue para Mario Silva (“Coré”). La categoría "fuera de concurso" solía usarse para trabajos de una calidad tan sobresaliente que los jueces decidían premiarlos por encima de la competencia regular, o bien, para colaboradores habituales que ya tenían un nombre, pero en este caso, tratándose de un joven de entre 16 y 19 años (“Coré” nació en 1913), era una forma de destacarlo y darle un espaldarazo definitivo. Fue su lanzamiento oficial como ilustrador.
El Peneca n°1250, 28 de noviembre, 1932.
tapa y contratapa
Las ilustraciones de "Coré" destacaron por un estilo estético fino y equilibrado, marcado por curvas sinuosas y trazos de influencia barroca. Trascendieron la función complementaria para convertirse en dibujos autónomos, donde el dominio magistral de la plumilla en tinta china y las acuarelas de tonos vibrantes otorgaban una vitalidad única. Cada creación poseía detalles meticulosos y precisión técnica, estableciendo un diálogo visual tanto con los clásicos literarios como con los autores anónimos de la revista.
La firma era un estilo inconfundible con el que firmaba y presentaba la primera página:
El Peneca n°1286, 7 de agosto, 1933.
Como testimonio de su proceso creativo, El Peneca incluyó el croquis original en blanco y negro junto a la versión final a color, por ejemplo, en la portada número 1761 (12 de septiembre de 1942). Este ejercicio comparativo ha permitido apreciar su dominio técnico en el tratamiento de sombras y volúmenes desde la fase preliminar hasta la obra terminada. El croquis revelaba cómo el artista equilibraba con precisión el trazo a tinta para luego otorgar libertad absoluta al color.
En 1943, realizó las ilustraciones para el libro juvenil “Lautaro, joven libertador de Arauco” escrito por Fernando Alegría. Enriqueció con dibujos la edición juvenil chilena de “Corazón” (1886), célebre obra del italiano Edmondo de Amicis (1846–1908).
Plasmó con sus ilustraciones la primera edición de “Cocorí” (1947), del escritor costarricense Joaquín Gutiérrez (1918–2000), quien años después participaría en proyectos editoriales vinculados a Quimantú. Este libro fue publicado originalmente por Editorial Rapa Nui y más tarde recibiría el Premio Rapa Nui .
"Coré" impulsó su propia editorial bajo el nombre de Editorial Cervantes S.A., lo que reflejaba la constante búsqueda de autonomía creativa y el compromiso con el arte gráfico y literario de Chile.
Una contribución trascendental fue la colaboración con el pedagogo Adrián Dufflocq (1905-1993) en la creación del “Silabario hispanoamericano”, publicado por la editorial Zig-Zag en 1945. Esta obra, destinada a los niños de habla hispana, formó parte de un proyecto de alfabetización. Cientos de generaciones de niños se instruyeron con el método desarrollado por Adrián Dufflocq, mientras que Mario Silva Ossa, como dibujante, acompañó gráficamente a estos niños en los primeros pasos hacia la lectura, fusionando pedagogía y arte. Este material didáctico, enriquecido con los dibujos de "Coré", quedó atesorado en el corazón de quienes recuerdan aquella primera lección infantil: ma-me-mi-mo-mu.
El retratista de la infancia marginada.
Mario Silva Ossa asumió un rol testimonial: retrató repetidamente a los pequeños vendedores callejeros, enfatizando su dignidad, esfuerzo y fortaleza. Los dibujos inmortalizaron escenas de infancia marginada, lustrabotas, vendedores ambulantes, canillitas, convirtiéndose en un espejo social de la época.
Entre las ediciones más representativas destacaron:
1354 (ilustración de un pequeño diarero, 29 de octubre, 1934),
1510 (un peneca diarero corría y anunciaba El Peneca, 25 de octubre, 1937),
1667 (ilustración de un niño leyendo El peneca, sentado en un globo terráqueo, 28 de octubre, 1940),
1672 (un anciano encorvado, llevando con ternura y delicadeza en los hombros a un bebé, 2 de diciembre, 1940),
1714 (“Semana del niño”, primer plano del rostro de un niño campesino con el cabello negro y un sombrero sencillo, 22 de septiembre, 1941),
1766 (“Semana del niño”, una pequeña abrazando a la muñeca de trapo, 21 de septiembre, 1942),
1772 (reparto del semanario a toda velocidad por un niño del pueblo, corriendo al lado el fiel perro callejero, 2 de noviembre, 1942),
1923 (“Soñando con el mar”, un pequeño niño pobre de rostro triste, nostálgico y con zapatos rotos, sentado frente a una tinaja llena de agua con un barquito de juguete, 20 de octubre, 1945),
2027 (“Semana del niño”, un pequeño y su fiel perro mirando una vitrina llena de juguetes del futuro, 18 de octubre, 1947),
1933 (“Feliz año nuevo”, un viejo veterano de la segunda guerra mundial, encorvado llevando en los hombros un bebé, que representaba la esperanza. En la mano un rifle, y en su culata posaba una paloma blanca de la paz, 29 de diciembre, 1945) y
2131 (“Semana del niño”, un pequeño lustrador de zapatos, conlas suelas agujereadas, sentado alrededor de su cajón de limpieza y equiparado con los elementos de limpieza, 15 de octubre, 1949).
Estas ilustraciones tenían en ocasiones un fondo amarillo, dorado o mostaza brillante que envolvía toda la escena detrás de los personajes, sin texturas ni detalles que distrajeran.
Las fechas patrias, la Independencia, el Combate Naval de Iquique y la conmemoración del día nacional, encontraban en “Coré” a un intérprete visual de excepción. El ilustrador engalanaba las portadas de El Peneca con retratos y escenas conmemorativas, en una época en que Chile se vestía de gala. Su obra acercaba las figuras heroicas al público infantil y, a la vez, capturaba el espíritu festivo del 18 de septiembre y el 21 de mayo, jornadas en que el pueblo chileno celebraba con orgullo sus tradiciones y su historia.Una muestra son las siguientes portadas:
1757 (retrato de “Bernardo O’Higgins”, 20 de julio, 1942),
1762 (retrato de “José Miguel Carrera” con el fondo amarillo, 24 de agosto, 1942),
1918 (“Viva Chile y el dieciocho”, un grupo campesinos en una ramada chilena, disfrutando de la independencia, 15 de septiembre, 1945),
1970 (retrato de la primera junta de gobierno chileno, 18 de septiembre, 1810),
2022 (ilustración de un soldado chileno con uniforme de gala, marchando y con manos firmes flameando el mástil con la bandera chilena en toda su grandeza en celebración de las fiestas patrias, en fondo amarillo solar, plano y brillante, 13 de septiembre, 1947) y 2075 (un letrero mal escrito “VIBA CHILE” que acompañaba una carreta llena de gente humilde festejando el día de la independencia, 18 de septiembre, 1948).
El universo literario: hadas, gnomos, cuentos clásicos.
Como bien relataba su hermana Gabriela Silva Ossa en la entrevista concedida para esta investigación, "Coré" fue un ávido lector que, a través de las ilustraciones, incentivó a miles de niños chilenos a descubrir los clásicos de la literatura universal. Los dibujos eran portales a mundos lejanos y encantados, poblados de hadas, gnomos, castillos y paisajes fantásticos que cautivaban la imaginación de generaciones de penecas.
Dio vida a obras clásicas como “Los viajes de Gulliver”, “La Isla del Tesoro”, “Robin Hood”, “Herne, el cazador”, “Marco Polo”, “La Flauta mágica”, “Sandokán”, “El correo del Zar”, “Las mil y una noche”,” Pulgarcito”, “Robinson Crusoe” y “Pimpinela Escarlata” entre otras.
“Coré” tuvo el mérito de rescatar y enaltecer numerosas obras anónimas que el semanario publicaba regularmente, otorgándoles una dimensión artística. Su trabajo humanizó los escritos literarios mediante personajes con expresiones vívidas y escenas cargadas de emotividad. Elevó el estándar artístico de las revistas infantiles, inspirando a futuros ilustradores y creó una iconografía perdurable que hoy forma parte del patrimonio gráfico chileno.
Algunos de las ilustraciones más importantes fueron: “Las sandalias de Chasqui”, "Sandar traicionado", "La escuela de Monte Águila", "El Maestro paravientos", "La Ciudadela", “Pamela y Jaime”, ”La doncella encantada”, “La flecha de oro”, “La Rosa de la Alhambra”, “Tres halcones”, “Era un espía”, “El príncipe gigante”, “Ancho, largo y ojos de brasa”, “Descubrimiento de América”, “XL aniversario de ‘EL PENECA’”, “ El tambor mágico”, “El mandarín y el pescador”, “Jorge, el diablo”, “ Durga-Rani, reina de la selva”, “La marmita mágica”, “La Bola de oro”, “Loriol, el cobarde”, “Corazón valiente”, “ El hada de la aritmética” y “La viejecita que vivía en un zapato”. Su obra es considerada como un hito nacional y pertenece al campo de la investigación de la literatura infantil y juvenil.
Cuando la industria norteamericana impulsaba iniciativas para revolucionar el cómic y la historieta ilustrada, reconoció el genio de este dibujante chileno, extendiéndole una invitación para incorporarse al mercado estadounidense. No obstante, prefirió mantener su trabajo en el ámbito nacional, decisión que, si bien limitó su proyección internacional, le garantizó una libertad creativa para explorar múltiples expresiones artísticas.
La muerte súbita de Mario Silva Ossa en la década de 1950, a los treinta y siete años, dejó un abismo creativo en el corazón de El Peneca y de las artes chilenas.
Con profundo pesar, El Peneca despidió a uno de los talentos más luminosos. A través de las palabras de Elvira Santa Cruz rindió tributo a un artista cuya vida, aunque breve, dejó una huella imborrable. La muerte lo encontró en la cúspide del genio, robándole años de creación, no el brillo eterno de la obra. El Peneca y los lectores guardaron, como un tesoro, la luz de aquellos ojos azules que una vez iluminaron las páginas:
“Llegó a la revista a EL PENECA a los 18 años. Despuntaba en él la juventud con sus ansias de artista genial, alto, delgado, con sus ojos azules, tan luminosos y brillantes que había que desviar la mirada, porque su luz quemaba, cuál luz del sol y nos contagiaba su inquietud como fiebre del espíritu.
¿Es verdad que a los niños les agradaban mis manos? yo siempre estoy descontento con mis trabajos. Quisiera realizar algo mejor eso que bulle en el cerebro, eso que tengo dentro. …Conservando su preferencia por lo medieval, y por lo fantástico había llegado a la plenitud de su genio. La muerte le arriba a los 37 años de edad, cuando un porvenir glorioso aguardaba al artista y al hombre.”
EL PENECA, n°2162, 23 de mayo, 1950.
El 30 de mayo de 1950, en el número 2163 Odilia Navarro "Ketmis" retrató la figura de Mario Silva Ossa bajo el título "Es difícil describir a Mario":
“Es difícil describir a Mario. No hay palabra que refleje su inmenso espíritu, ni trazo que presione su inquieto físico, acostumbraba a pasearse nerviosamente, hablar mientras sus manos cambiaban de gesto en el mirar de sus ideas, hundir la mirada en los ojos del amigo para compartir su problema, sus anhelos o su emoción. Compartía su confianza en la vida, en la felicidad y en la belleza. Nunca vimos a Coré inmóvil. Sus dibujos tampoco son inmóviles. Cada portada suya tiene aliento vivo. Sus duendes saltan, sus hechiceras surcan las páginas, sus reinas sonríen, sus reyes hablan, sus vagabundos trotan, sus princesas suspiran.”
EL PENECA, n°2163, 30 de mayo, 1950.
En número 2188 del 18 de noviembre de 1950, en el aniversario 30, Elvira Santa Cruz abrió las páginas de El Peneca para que fueran los colaboradores, Ketmis, Atria, Elena Poirier, Olga Villalón y penecas, quienes, con lápices y letras, despedían a “Coré”:
“El Angel de Piedra
Roxane era infatigable. Todos aceptaron gozosamente y se miraron infatigable, como también lo era el pequeño grupo que la secundaba: Ketmis, Atria, Lungenstras, Elena Poirier, Olga Villalón, Coré. Un día Coré, que era el fotógrafo predilecto de los seres de ensueño, dejó su lápiz encantado y a sus amigos y a los niños todos:
-Me voy.
¡Nol -exclamaron todos-, no es posible ...
Si, me espera. Ya era hora. Nada pudieron las manitas entrelazadas que pretendían cogerlo. Coré se evadió hábilmente y voló muy arriba. El angelito, al saber esto, abandonó por segunda vez el altar de San Jorge, y, uniéndose a Mario, lo acompañó en el viaje sin retorno. Todos estaban contentísimos de revivir sus El Supremo Hacedor, muy alto, sonreía.
Para cada cumpleaños de esta querida revista sabemos de otra manera de cómo nació.”
EL PENECA, n°2188, 18 de noviembre, 1950.
Era la versión fabulada de su muerte, narrada como si el personaje de cuento se elevara, llevándose consigo al angelito que abandonó por segunda vez el altar de San Jorge para unirse a Mario en un viaje sin retorno. Aunque la muerte se llevara físicamente a “Coré”, jamás pudo arrancarlo del universo mágico que él mismo construyó.
La carta de Ernesto Baeza Palacios era un testimonio del cariño hacia Coré. En ella afirmaba que mientras existiera un niño que creyera en la fantasía, Mario Silva Ossa seguiría vivo en el recuerdo.
El poeta, escritor y crítico literario chileno Enrique Lihn describió los dibujos de "Coré" en un artículo publicado en la revista “La Castaña” durante el invierno de 1986, donde argumentó que el artista no pertenecía a la corriente kitsch, pues su estética mantuvo siempre coherencia con el estilo de El Peneca:
“‘El Círculo de Periodistas’, en cuyas filas militó el extinto, lo consideraba uno de los suyos a título de periodista y dibujante; algo que deben entenderse como una condensación de ambos: dibujante del periodismo o periodista del dibujo.
Sus dibujos se recuerdan como si fueran textos, y él un narrador autónomo, un narrador personaje, una primera persona o si se quiere un estilo.
Los dibujos de Mario Silva Ossa participan de la asepsia, pero aparecen verdaderamente inocentes y por lo mismo, no pertenecen al orden Kitsch de las estampas dulcamaras y meramente edificantes. No quiero insistir, pero tampoco obviar, el ‘modernismo’ -si se llama es especial el "Art Nouveau" de Coré- quién hizo de él, no sé hasta qué punto consiente, una versión adaptada a los fines y precariedades del medio, en que dio semanalmente lo mejor de sí mismo.
Desde el punto de vista de la factura, Coré es un manierista que ni llena, es claro sus utilizaciones ornamentales a los interesantes excesos en que debían caer los C. Ricketts o los Housman; pero de qué parecida manera, en otro mundo, para otro público, distingue la Ilustración de la transcripción literal de la escritura y hace de ella un arte autosuficiente en la medida misma en lo que lo subordina a la página escrita."
En la revista “Mundo” lo describieron como un referente precisamente por mantener un estilo atemporal. Su consagración se debía a esa capacidad para convertir limitaciones en virtudes, creando universos donde la fantasía, incluso la más salvaje, siempre resultaba habitable:
“Sus dibujos realizados con la escrupulosidad del artesano que contaba con procedimiento de reproducción técnica menos sofisticadas que los actuales, y a los que impuso un estilo poético personal revestidos de cierta inocencia que hacen un mundo tranquilizador, aun cuando lo visiten corsarios, dragones o brujas.”
En octubre de 1990, Gabriela Silva Ossa, hermana del dibujante, conversó para esta investigación acerca de su hermano. Estas palabras, únicas y conmovedoras, merecen ser reproducidas íntegramente:
“Mi hermano Mario nació el 9 de marzo de 1913. Desde su niñez empezó a dibujar. Se educó en el colegio de San Ignacio, entró a estudiar arquitectura, donde cursó hasta segundo año. Es entonces cuando Elvira Santa Cruz Ossa, tía de nosotros, le propuso hacerse cargo de los dibujos que acompañarían las historias de la revista El Peneca. Como necesitaba un seudónimo, recordó un nombre bíblico que tal vez, para él, calzaba con todas sus aspiraciones, motivo por lo cual se puso “Coré”.
A partir de esa fecha, mi hermano se dedicó al oficio de dibujante. La obra principal de él es entonces El Peneca. Prueba de esto es el rechazo a la oferta de Walt Disney para ir a incorporarse al equipo de la empresa. Mario era un creador y difícilmente, (asegura su hermana), hubiese estado dispuesto a someterse a la línea de Walt Disney. Además, su apego por la patria era inmenso y su amor por los niños chilenos influyó para quedarse en Chile. Mi hermano era un hombre cultísimo, asiduo a leer autores clásicos de la literatura. En muchas ocasiones le leía autores selectos mientras él creaba los caracteres de los personajes. Vaya a la calle de Macul, ahí existe un restaurant-café que tiene muebles tallados por mi hermando.
Mario murió el 13 de marzo de 1950 atropellado por un tren, así lo creo, pero el motivo real de su muerte hasta hoy es un enigma. Ese día 13 de marzo, después de haber trabajado durante toda la noche en sus dibujos, dijo que quería tomar un poco de aire, salió de la casa a dar un paseo, del que nunca volvió. El médico de cabecera de mi hermano rememoraba que, después de un derrame cerebral que había sufrido años atrás, se le habría pronosticado invalidez en la mano derecha, lo que hubiese significado dejar el dibujo para siempre. Hasta el día de hoy lo recuerdo y sufro por su desaparición inexplicable.”
En 2006, el fotógrafo Juan Domingo Marinello realizó un hallazgo fortuito en la feria de pulgas de Valparaíso, un lote de ilustraciones originales de Mario Silva Ossa. El material dio origen al libro “Coré”, que reafirmó su lugar como “quizás el mayor ilustrador que ha legado la industria editorial chilena”.
En “Coré, el tesoro que creímos perdido” (2012), Jorge Montealegre emprendió una reconstrucción biográfica de Mario Silva Ossa (“Coré”), sustentada en una investigación rigurosa sobre su dimensión personal y profesional. La edición incluyó, como un valioso aporte, magníficas reproducciones del trabajo del artista.
Un ilustrador que trascendió en la historia de la ilustración.
1.La primera gran transformación que introdujo la dirección de Elvira Santa Cruz, y que "Coré" encarnó como nadie, el paso del anonimato a la autoría reconocida. Durante los primeros años, muchos ilustradores y fotógrafos permanecían en las sombras. Los nombres no aparecían, rostros eran desconocidos. “Roxane” invirtió esta lógica: contrató a los mejores y los consagró como figuras públicas.
"Coré" fue el principal beneficiario de esta política. Su nombre se convirtió en una marca. La portada firmada por él era un acontecimiento semanal. Profesionalizó el oficio del ilustrador, lo elevó de artesano a creador.
2.La paradoja de la "mirada social" de “Coré”. Uno de los aspectos más conmovedores fue el retrato de la infancia marginada: los canillitas, los lustrabotas, los niños pobres que vendían diarios en las calles. A primera vista, estos dibujos parecían un acto de denuncia social o al menos un intento por visibilizarlos. "Coré" dibujaba a esos niños con dignidad, los idealizaba dentro de los márgenes del relato patriótico que El Peneca promovía. El pequeño vendedor de diarios era un héroe silencioso que contribuía al esfuerzo nacional. Los harapos no denunciaban la desigualdad estructural: demostraban que, incluso en la pobreza, el chileno podía ser honrado, trabajador y patriota. La crítica social quedaba así en una moraleja edificante.
3. El enigma de la muerte como símbolo. Su muerte a los 37 años, atropellado por un tren en circunstancias nunca aclaradas, se ha convertido en un símbolo del destino de la edad de oro. Como los archivos de Zig-Zag quemados en 1973, como los fotógrafos anónimos cuyos nombres se perdieron, como los dibujos originales dispersos en ferias de pulgas, la desaparición de "Coré" condensó una pérdida que nunca terminó de ser tramitada.
El testimonio de la hermana Gabriela, la oferta de Disney, el derrame que puso en riesgo su mano derecha, la salida a caminar de la que no regresó: todos estos episodios agregaron capas de significado que van más allá de la biografía. Mario Silva Ossa no solo murió joven; murió en el instante preciso en que su genio alcanzaba su punto más alto, cuando la industria norteamericana comenzaba a reconocerlo. La muerte truncó su obra, pero su legado pervive en la memoria colectiva, a pesar de que la mayoría de sus originales se hayan perdido.
4. El legado. Una iconografía chilena."Coré" logró construir un universo visual reconocible que los lectores identificaban como propio. Sus hadas, sus gnomos, sus castillos medievales no eran copias de manuales europeos: tenían un estilo inconfundible, hecho de curvas sinuosas, fondos planos de color mostaza y una mezcla de delicadeza y fuerza que hoy sigue emocionando.
Esa iconografía definió la imaginación visual de tres generaciones de chilenos. Cuando los entrevistados del capítulo 3 recordaban "los dibujos de Coré", no evocaban solo imágenes sueltas, sino una forma de mirar el mundo aprendido en la infancia y nunca olvidada. Coré no es solo un dibujante; su nombre resuena en la memoria de chilenos de todas las edades, incluso de aquellos que ya no recuerdan con exactitud de dónde proviene.
Elvira Santa Cruz avanzó en colaboraciones captando más lectores para redacción, tanto a jóvenes ilustradores como a nuevos escritores. El 21 de febrero de 1921 (número 640), apareció una carta en la sección “Colaboración” firmada con las iniciales J.M.O. En ella, el autor examinó la transformación que había vivido El Peneca en trece años, destacaba el valor de los colaboradores y subrayaba la relevancia de que el cargo de dirección fuera ocupado, por primera vez, por una mujer:
“COLABORACION
CARTA
Cada año ingresan a las filas dos o tres novicios y desertan otros tantos, seguros de su pluma, sintiéndose capaces de manejarla en periódicos más importantes. Y por eso yo digo que armonizan mejor con el carácter de nuestra revista, sus cambios de tutor. Muchas veces extrañamos una firma en algún periódico literario, y es la de Roxane: siempre está donde hay refinada intelectualidad, donde hay arte y también donde hay actividad, tendencias al progreso y mejoras sociales. El semanario infantil está, pues, guiado por una de las primeras mujeres intelectuales del país….”
En el número 675 (24 de octubre de 1921), uno de los colaboradores, bajo el seudónimo "Annanke" explicó cómo se editaba y se producía El Peneca, con el objetivo de familiarizar a los lectores con el funcionamiento del taller de producción de la imprenta Zig-Zag:
“COMO SE HACE EL PENECA
Leídos y corregidos los originales, aparta los convenientes para el número que se necesita y los manda al regente de la sección de cajas y linotipias, distribuyendo el mencionado jefe a los primeros los títulos y a los segundos la composición. Compuestos los artículos, con trozos de tipo con antimonio, los toma el sacador de pruebas, saca una o varias y las traslada a la corrección, donde dos buenas personas, bastante versadas en gramática, corrigen los errores y puntuación en que hayan caído el linógrafo, cajista o autor.”
"Roxane" había sido en su juventud lectora de El Mercurio y donde publicó las primeras colaboraciones:
“A MIS GENTILES COLABORADORES
Fué en la Serena, el año de 1912, cuando por primera vez vi mis producciones en letras de molde…! Qué emoción más intensa!...Días atrás yo había enviado a El Mercurio de Valparaíso una larga correspondencia sobre la estada de la Escuadra en Coquimbo…Bailes, fiestas y paseos habían animado a la sociedad serenense y coquimbana, y los marinos que invernaron allí dejaron en nuestro espíritu gratísimos recuerdos.
Trascurrida una semana, perdí yo toda la esperanza que aquel diario publicara mi colaboración…Una ansiedad mezclada de tristeza y desaliento embargaba mi alma… ¿Acaso pensaría yo también en el odiado canasto de los directores?
En la primera página y con grandes caracteres y a cuatro columnas leíase esto:
‘Una carta encantadoramente femenina’
… ¡Una escritora que se anuncia, etc., etc.!
Mi artículo ocupaba casi toda la primera página.”
ROXANE.
EL PENECA, n°817, 14 de julio, 1924.
El texto "Nuestra directora", bajo el seudónimo "Gipsophilia", fue una pieza importante para entender una transición editorial hacia fines de 1921. A través de un diálogo entre dos antiguas colaboradoras, se mencionaba que Benjamín Oviedo "Magister" habría dejado de trabajar para el semanario, aunque sus contribuciones siguieron apareciendo por un tiempo. Los relatos, versiones y traducción de cuentos pudieron ser leídos hasta mediados de ese año; muestra de esto es la versión "Magister" de "Las zapatillas de baile" en el número 659 (4 de julio de 1921):
“NUESTRA DIRECTORA
Interesante dialogo entre dos antiguas colaboradores de EL PENECA
Pues, ¿no te parece triste que habiendo vivido siete años revoloteando en las páginas de una revista bajo la tutela de un director que para nosotras las aficionadas ha sido el mejor maestro y amigo, tengamos que decirle adiós?...
-¡Muy justo! Además, nada más moral y digno de confianza para la juventud que el depositar los sentimientos nacidos del alma en años de un sacerdote tan sabio, prudente y bondadoso como lo es Omer Emeth. La señorita Elvira Santa Cruz será, según me imagino, una directora muy buena, desde luego, se comprende; y para la muchachada ilusa ¡no digo! Si, será la mamá prometida, ¡quizás hasta consentidora…Pero…! que triste es tener que decirle adiós al que se va…!
-Y Magister y el Cajista Ípsilon, ¿también se irán?
-Quizás; aún no se sabe…y te aseguro que sería otra pena, porque imposible seria olvidar que ellos fueron otros buenos amigos y generosos contribuyentes en nuestras ambiciones artísticas.”
EL PENECA, n°652,16 de mayo, 1921.
Un peneca que firmaba con el seudónimo "Florisel", perteneciente al grupo de colaboradores, daba la bienvenida a un nuevo lector que ingresaba al grupo:
“FEDO
No hace aún un año que contamos entre los buenos colaboradores de nuestra revista a este muchacho poeta, cuya valiosa colaboración tiene ya sinceros y entusiastas admiradores.
Su vastísima labor literaria no puede apreciarse sólo por lo publicado aquí, pues dada la índole netamente infantil de nuestro semanario, no han aparecido sino versos sencillos, propios para almas de niños.
Su pluma cálida, vigorosa, que vibra a veces son el nervio de las indignaciones viriles ante las injusticias de la Vida se torna acariciante, tierna, dulcemente emotiva al hablarnos de sus afectos, de los ídolos de su corazón que guarda celosamente de miradas profanas.
No lo conozco personalmente, pero alguien me dio a leer prosas y versos suyos y a través de ellos pude comprender a este muchacho generoso, leal que no busca el aplauso ni los oropeles de la popularidad porque no hay gloria comparable a la de ser comprendido por un alma gemela, y esa gloria única, Fedor la posee.
Vaya hasta él, nuestra entusiasta y sincera simpatía y la alegría con que hemos recibido su nombramiento como Director Honorario de nuestro pequeño grupo.”
FLORISEL
EL PENECA, n°818, 21 de julio, 1924.
La revista trabajó reafirmando valores importantes en los niños y publicando aquellos trabajos que representaban la esencia de ser un hombre auténtico, por encima de las apariencias:
“COLABORACION
Reflexionen, queridos lectorcitos, que un día puede ocurrir que tú lleves el vestido o traje remendados y tu compañero o compañera flamante. Y, como no serás ni mejor ni peor con tu remiendo, no gustarás de que sólo por él se rían de ti, y te desdeñen.
Fíjate en que, si te ponen el uniforme de un rey o el traje de una reina, el hábito de un Cardenal o te colocas la banda de un presidente de la República, no te convertirás de pronto ni en rey, ni en reina, ni en Presidente, ni en Cardenal. Seguirás siendo lo que eres.
Eso, si no te pone el uniforme, el traje, el hábito o la banda, para aparentar lo que no eres.
En este caso, resultarás un farsante.
Por último, reflexiona, querido lectorcito de EL PENECA, sobre el punto importantísimo que el tema de estas dos anécdotas significa y constituye para ti porvenir y eterna felicidad.”
MAPOCHO
EL PENECA, n°794, 4 de febrero, 1924.
Escritores e ilustradores como Villalón, Navarro "Ketmis", Poirier, "Coré" encontraron en las páginas el lugar ideal para desarrollar sus estilos, mientras que escritores como Nicomedes Guzmán, bajo el seudónimo de "Ovaguz", publicaron poemas, cuentos y crónicas antes de alcanzar la fama. En la sección de "Deportes", Guzmán combinó el periodismo y la ilustración: redactó perfiles de atletas nacionales y él mismo dibujó los retratos de estos deportistas, fusionando palabra e imagen:
“SECCION DEPORTES
Nuestra Representación Atlética en la Olimpiada de Los Ángeles
Ya es un hecho el viaje de Vicente Salinas, nuestro laureado campeón, a los Ángeles (EE. UU de N. A.), a fin de prepararse para participar en la Olimpiada a verificarse en esa ciudad en julio de este año.
La destacada actuación que le ha cabido en estos últimos tiempos en las pistas atléticas, lo han colocado entre los mejores ‘sprínter’ sudamericanos, aparte de ser ya dos veces campeón continental de 400 metros planos con el espléndido tiempo de 49 segundos.”
Ovaguz
EL PENECA, n°1211, 1.o de febrero, 1932.
"Un Rasgo" fue una obra temprana de Nicomedes Guzmán ("Ovaguz"), escrita cuando el autor tenía apenas 19 años. Publicado en el número 1231 del 5 de diciembre de 1932, este cuento mostraba su inmersión en la corriente criolla de la época, con un registro vivo del habla popular (giros dialectales como "güaina", "taita", "jué") y de las costumbres rurales de Chile en el siglo XX. El relato fue ilustrado por Fidelicio Atria.
Con motivo del decimocuarto aniversario, la dirección dirigió un mensaje a colaboradores y lectores, en el que reconocía el legado de quienes moldearon el semanario. Prometió guiarlos con la paciencia de quien sabía que un mimo oportuno de madre vencía incluso al carácter más fuerte:
“EL PENECA
Cumple hoy catorce años esta revista infantil chilena…
EL PENECA es ya un adolescente hermoso y arrogante que despierta del sueño de la infancia adornado con todas las galas del espíritu; educado y moderado por las manos inteligentes y solícitas de sus directores. Diole el ser el eminente escritor señor Blanchard-Chessi; en seguida paso a manos de Omer Emeth, el sacerdote inteligente y bondadoso que lo entregó como un depósito sagrado al cuidado de una mujer; acaso porque los niños cuando crecen y se sienten llenos de vigor y de voluntad propia se doblegan más fácilmente ante el cariño de una madre, que desarma sus arrebatos y caprichos con ternuras y mimos, que ante la autoridad severa y rígida de un hombre.
Así fué como el 7 de febrero de 1921 vino a mis manos, digo mejor a mis brazos, este chiquillo altanero, caprichoso, exigente y autoritario que se llama EL PENECA.
Al principio recibió con desconfianza a su nueva directora; hubo protestas, discretas las unas, airadas las otras. En ellas no vio Roxane una ofensa personal, sino que aprendió a conocer el alma agradecida la consejera querida, la amiga de los niños, la que ponía en ellos todo su cariño y les hacía objeto de todos sus desvelos. Y se difundió un profundo regocijo en todos los corazones infantiles que desde entonces vibraron junto al de la nueva directora que les acoge siempre con atención y cariño.
En mi labor he hallado colaboradores inteligentes y almas exquisitas como las de Incógnita y Malvaloca, a las que, con perdón de mis demás hijos, coloco muy cerca de mi corazón; a Fernando Milto, Dante Smile, Celeste Imperio Perlita, Cricri, Gabriela Huick, Kukufate, Viola, Luciérnaga’, Colombina X, y tantos otros que han sido también mis buenos amigos y los que han contribuido con mayor eficacia al engrandecimiento de la revista. También tengo dibujantes magníficos como Alvial, Oscar Valdés, Marcolfa, Ricardo Lorca, etc., a los que auguro un gran porvenir en el campo del arte.”
EL PENECA, n°679, 21 de noviembre, 1921.
Junto a esta exposición, un retrato mostraba a "Roxane" revisando y contestando la correspondencia de los penecas. La publicación incluyó las fotos de Perlita, "Malvaloca", Sonia, Clara Zanolleti, Pedro Creisell, Pavino, M. Teresa Sepúlveda, Segundo Jelves, Carlos Carrasco Armijo, Itello, Ernestina Severin, Crehington Hale, Isabel Ayala, Matilde Embry L., Alejandro Mario Fulle, Kady, León Prieto Casanova, Fernando Sanhueza, Gloria Valdez Aldunate y "Rey de la Pradera".
Perlita, una de las colaboradoras más fieles de ese período, publicó en el número 649 (25 de abril de 1921) un artículo titulado "Perlita conversa con “Roxane". Visitó la casa de la directora, ubicada entonces en la calle Dieciocho de Santiago. Ella respondió a sus preguntas, anunciando la incorporación de nuevos temas y colaboradores:
“PERLITA CONVERSA CON ROXANE
¿Podría darme a conocer alguno de sus proyectos para engrandecer nuestra revista?
-Desde el 2 de mayo aumentaremos el número de páginas. Esta es una gran concesión que hace la Empresa, pues como Ud. sabe, Perlita, con la crisis económica por que atravesamos, la baja del cambio y el alza de los jornales, es costosísimo sacar una revista a veinte centavos. Tendremos, pues, veinte páginas. En la portada irá la ilustración del cuento que incluyamos dentro de número respectivo; en la segunda página abriré una sección de Charla y Poesía, en la que se publicarán las colaboraciones selectas de género sentimental y poético; en seguida vendrán La Vida Infantil, que se hace sola, pues son muchas las correspondencias que llegan a esta sección...”
Se impulsó la creación de "Clubes Literarios" para fomentar las aptitudes e inclinaciones artísticas entre los lectores. Así lo expresó uno de los miembros:
“El señor presidente, en hermosas palabras, esbozó a grandes pinceladas, el programa que regirá los destinos de la institución, a saber: procurar el perfeccionamiento literario de los asociados, dando especial importancia a todo aquello que signifique un adelanto en esta esfera, como una sección teatral, conferencias, concursos literarios, poesías, sección biblioteca y crítica.
En cuanto a esto último, a indicación del señor presidente y del señor secretario, y cumpliendo así, en parte, la deuda de gratitud con nuestra Directora, por los infinitos desvelos que le ocasiona el trabajo abrumador que se ha impuesto, ya que malgasta un tiempo precioso en clasificar la originalidad de los trabajos, en leer composiciones que no son de índole de la revista etcétera,…se acordó que este trabajo será resuelto por una comisión especial, y a tal efecto se dieron algunos nombres: incógnita, Mario Fulle, Gabriela Huick, Celeste Imperio y Fernando Mirto.”
EL PENECA, n°705, 22 de mayo, 1922.
La vida se presentaba como un desafío que exigía ser vivido con autenticidad:
“Mientras desde el cielo emana
Febo -Dios del Sol- sus últimos rayos,
en el agua, entre los tallos
lanza su canto la rana.
Y ya comienza a latir en el azul
una estrella, y al mirarla
veo en ella la clave del porvenir.”
El PENECA, n°760, 11 de junio, 1923.
“Me agrada esta corona porque considero a EL PENECA como el rey de las revistas. Todos lo leen: niños, jóvenes, ancianos, pobres y ricos; en sus páginas se encierran sanas y amenas lecturas, fruto de la inteligencia de sus jóvenes colaboradores. Nuestra querida directora nos ha brindado sus páginas, donde podemos realizar nuestros ideales.”
EL PENECA, n°784, 26 de noviembre, 1923.
El espíritu de esta nueva etapa quedó plasmado en las páginas, donde las voces del público valoraban los cambios sociales. Ejemplo emblemático de ello fue la publicación en 1925 de las sinceras impresiones de un lector argentino sobre el presidente Arturo Alessandri Palma:
“Como usted sabe, mis costumbres son harto democráticas, y solo por lo excepcional del caso, me puse este traje que dicho sea en honor a la verdad, compré en Buenos Aires, cuando pasó por allá el presidente Alessandri.
Ir a Chile, en esta oportunidad, tal vez única en mi vida, cuando el pueblo de Chile se aprestaba a rendir homenaje al Excmo. señor Alessandri, la apoteosis que presencié en Santiago, demostrando con ello el arraigo y cariño que tiene el gran presidente en el corazón de todos los chilenos.”
EL PENECA, n°859, 4 de mayo, 1925.
La sección "Nuestros Colaboradores" vigorizó la comunicación entre lectores y promovió amistades. Un ejemplo fue cuando “Nelly Blytte” conversó con “Nella D'Amore”:
“NUESTROS COLABORADORES
CON NELLY BLYTTE
- ¿Cuál es la sección que más le gusta en Peneca?
Probable que no sea de su gusto, Nella, pero la que más me enseña es Correspondencia.
- ¿Correspondencia?
Natural. En ella veo quién saluda y felicita a quién. Así voy estudiando las capacidades de apreciar los trabajos, los caracteres y el valor moral de cada una de las felicitadas. Por ejemplo, hay por ahí cierto colega, a quien conozco de correspondencia, pues nunca he visto un trabajo firmado por él, sin que esto sea óbice para que frecuentemente mande felicitar a fulana o sutana.
-Y de sus trabajos ya publicados ¿cuál le gusta más?
-Aquel que a Ud. no le gusta: Pelusita, y en seguida Flor de Zapallo.”
EL PENECA, n°894, 4 de enero, 1926.
El 28 de febrero de 1921 (número 641), se publicó un cuento de una página titulado "El negrito", que retrató a un niño hambriento, de tez morena, que llegó a una casa para pedir pan. La familia, al apodarlo "negrito" por su color de piel, terminó compadeciéndolos, adquiriendo la costumbre de visitarlos y lo integraron al hogar:
“EL NEGRITO
Juanito es un gran personaje de cinco años. Su carita redonda y animada siempre por su simpática sonrisa, atrae irresistiblemente. Su color es obscuro, tan obscuro, que se me antoja un pedacito de carbón, primorosamente esculpido, porque sus facciones son correctas y sus ojos. !Ah! los ojos de Juanito son sin duda lo mejor que hay en su rostro. Alegres y parleros, parece que ríen siempre, a pesar que muchas veces he sorprendido lágrimas en ellos.”
"El minerito", publicado en el número 895 (11 de enero de 1926), dio a conocer un pasaje de la cruda vida de un joven que trabajaba en la minería desde los once años. El autor, quien escribía bajo el seudónimo "Reynold", retrató a un muchacho humilde apodado "Pan Negro", en alusión al carbón que extraía. El centro de la narración era cómo el niño sufrió el primer gran desengaño al ser decepcionado por un minero mayor (descrito como un "robusto roto"):
“Lo llamaban el “Pan Negro”
EL MINERITO
El puñetazo lo sintió Miguel como un balde de agua fría que apagó sus entusiasmos, su frenética admiración por el robusto roto, por él, a quien consideraba tan bueno, incapaz de pegarle a nadie injustamente y presto siempre a defender al débil.
Sintió el cuchillo, hondamente, ver desvanecida brutalmente una ilusión tan arraigada; pero pronto vino la reacción: su admiración se troncó, repentinamente, en un poco de temor mezclado con un mucho desprecio.
Fué el primer desengaño doloroso sufrido por Pan Negro.”
El colaborador “Enano Azul” recreó con fidelidad los códigos del cuento maravilloso. En su relato, un joven príncipe es comprometido para contraer matrimonio con una infanta abandonada, a la que se alude como “guagua” en el lenguaje coloquial del relato. Cuando la joven alcanza la edad de casarse, supera con sorprendente facilidad las tres pruebas que le impuso un anciano misterioso, el mismo que había auxiliado al príncipe cuando este se perdió en un camino desconocido:
“LAS TRES PRUEBAS
Hace muchos años había una reina que tenía un hijo muy mimado que se llamaba Gerardo.
Un día se le ocurrió al príncipe ir de caza; pero como no conocía bien el camino, se perdió. Llego la noche y se encontró con un anciano, al cual pidió alojamiento.
-No tengo, le respondió, pero ahí hay un galponcito.
Allí fueron a pasar la noche. El príncipe vió que el anciano salía muchas veces y le preguntó por qué salía. Y el anciano le respondió.
-La guagua que va a llegar tendrá que vencer tres pruebas y se casará con un príncipe...”
ENANO AZUL
EL PENECA, n°1470, 15 de febrero, 1937.
En 1923, el relato titulado "Angélica", ambientado en los dramáticos momentos posteriores a un terremoto y a un incendio, resaltaba el instinto de sobrevivencia que trascendía incluso la muerte:
“Una caritativa señora se acercó entonces a la moribunda, tratando de interrogarla; más la pobre joven entreabrió sus ojos apagados y solo pudo balbucear un nombre: ‘Angélica’, y mientras en la agonía de la muerte oprimía convulsivamente a la niñita entre sus brazos, sus labios seguían murmurando una y otra vez: ‘Angélica’ ‘Angélica’.
…Y la sonrisa inocente de la niñita en medio de tan horrorosa escena conmovió de tal manera a la señora, que desecha de llanto, llamó a un caballero que estaba cerca de ella, y con acento suplicante le dijo: Pedro, ¿quieres que la adoptemos en el recuerdo a la que perdimos?”
EL PENECA, n°737, 1.o de enero, 1923.
Para el vigésimo cuarto aniversario, participaron nuevos colaboradores y la revista rindió homenaje a nuevos niños escritores, quienes aparecieron retratados con nombres o seudónimos: "Mariposa de las Alas de Oro", C. H. von Criz, "Lautaro", "Athos", "Li Ho Chang", Sergio Sereno, Toñito Moreno, Mario Rojas, Nelly Stuelzel, Rhoda, Daniel Ortiz P., Luney, "Eloy", Ruddy Juano, Silvia Silvestre, Florencio Zorrilla, Karl, Alexander Blackett, "Diamond" y "Almendrita".
“Galería de Colaboradores de El Peneca
Aniversario
¡Veinticuatro años!
La palabra es impotente para presentar en un momento lo que envuelve tanto tiempo recorrido.
Lejos está la fecha en que apareció el primer número de ‘El Peneca’. Este hecho, pequeño entonces, deja hoy de ser grande, y es inmenso.
Muchos acontecimientos han agitado la vida y convulsionado los espíritus desde entonces acá.
A veces la desgracia ha caído en los mismos que ha formado la Revista. Nombrarlos está demás. Algunos han emprendido el viaje que sólo se hace con los ojos cerrados; pero bien sabemos que para ellos hay un recuerdo tierno y cariñoso.
La sonrisa que es la propiedad de los ángeles y de los niños, cicatriza heridas, la alegría y deleita a los que vienen, a los que vendrán…
¡Y es que, ‘El Peneca’ comprende su divisa, ¡su razón!
Se agrandaron los ojos, hubo exclamaciones de asombro y se creyó en el desaparecimiento de la Revista cuando ‘Roxane’ la recibió. No era un presente halagador.
El Milagro.
¡Cariño!
Una palabra, y he aquí los años que ‘El Peneca’ camina con ‘Roxane’.
Alguien le preguntó en una ocasión qué ponía ella para conseguir el resurgimiento de una revista ya sin fuerzas. Y respondió:
-¡Cariño!
Esta palabra es la varillita mágica que está actuando donde quiera que sea, y he aquí el secreto de su grandeza presente, que no ha de abandonarle el futuro, mientras haya lo que su Directora le da:
¡Cariño!”
LAUTARO
EL PENECA, n°1201, 21 (23) de noviembre, 1931.
El Peneca se distribuyó en otros países de América Latina: México, Venezuela, Perú, Bolivia, Costa Rica, Brasil, Panamá, Cuba, Ecuador, Guatemala, Honduras, Uruguay y España, haciendo un llamado a los colaboradores para que mejoraran la calidad de los trabajos, pues los niños chilenos debían dar el ejemplo a la juventud hispanoamericana:
“Los colaboradores deberán cuidar más sus producciones y los dibujantes pondrán empeño en revelar sus dotes artísticas en un torneo que despertará el espíritu noble y patriótico…
…preferimos los temas anecdóticos, las charlas morales, efemérides, aniversarios gloriosos, etcétera.”
EL PENECA, n°1288, 24 de julio, 1933.
Seleccionaban las mejores colaboraciones de lectores extranjeros:
“POESIAS JUVENILES
A UNA ABUELITA
¡Cuánto te quiero, abuelita con todo el corazón!
Y en su bondad infinita, sé que Dios Nuestro Señor,
te dará aún muchos años de felicidad mayor,
pues por ti a EL siempre ruego, con muchísimo fervor.”
Francia
EL PENECA, n°2014, 19 de julio, 1947.
“POESIAS JUVENILES
Cielo de mis ojos
Hay un cielo en mis ojos
y mucha luz en mi alma
y mi corazón inquieto
con alegría canta.
Mucho cielo en mi vida,
en mi vida llana,
mientras en mis ojos
la mañana danza.”
Francisco Abalo
Buenos Aires
EL PENECA, n°2053, 17 de abril, 1948.
“POESIAS JUVENILES
ME PIDEN UN VERSO
Me piden un verso en que cante a los niños,
Alegre y vibrante …, vibrante…, vibrante…
Me piden un verso cual dulces cariños
de manos de madre, de belleza radiante…
Me piden un verso con ritmo de voces,
Que cantan, que gritan, que ríen…que ríen…
Cual carros dorados que pasan veloces
llevando unas hadas que alegres sonríen.”
Jorge Béjar Rivera (Lima-Perú)
EL PENECA, n°2080, 23 de octubre, 1948.
La gestión de Elvira Santa Cruz, la elevó dentro de las páginas a la categoría de ícono. Los propios colaboradores y lectores alimentaron esta imagen a través de numerosos homenajes publicados a lo largo de más de dos décadas. Estos textos, escritos en fechas aniversarias, construyeron una representación afectiva y casi sagrada de la directora como "madrecita espiritual", "ángelical guiadora" o "madre que ama y corrige".
En 1923, un autor anónimo describió cómo esta figura femenina apareció justo en el momento en que El Peneca, "el nene mimado", llegaba a la adolescencia con vacilaciones y desalientos. Elvira Santa Cruz era "la madrina de los cuentos de hadas". En 1926, un colaborador escribió "te ven que marchas por la florida senda del éxito, guiado por la maestra de mano de ROXANE, madrecita espiritual". En 1929, un homenaje afirmó que "el trabajo incansable de nuestra buena ROXANE" daba "soplo de vida".
El colaborqador Arturo Domingo, en 1931, confesó su recuerdo infantil: a los doce años leía El Peneca con amigos en el huerto de la casa, y al llegar a 1931 declaró: " Y has crecido… al calor de las exquisitas virtudes que te prodiga, amorosa, la que hoy es tu sabio guía”.
En 1934, un colaborador la llamó "angelical guiador: madre espiritual del arte y de la vida" y le aseguró: "tú eres el ángel que nos guías por la senda del arte y del saber". Finalmente, en 1948, un escritor desde el sur de Chile le envió un saludo en verso: "Querida y buena 'ROXANE', / madre espiritual, cariñosa":
“Homenaje,
Pero el nene mimado crecía y se hacía cada vez más difícil, llegado ya a los umbrales de la adolescencia con todas las vacilaciones de la edad, los grandes anhelos y los inexplicables desalientos. Fue entonces cuando surgió junto a él la madrina de los cuentos de hadas, la que había ya de comprender al muchachito mimado y había de brindarle amoroso regazo maternal. Alma exquisitamente femenina y generosa ROXANE ganó el corazón adolescente solo con la dulzura y firmeza de una madre que ama y, por lo tanto, corrige.”
EL PENECA, n°784, 26 de noviembre, 1923.
“A EL PENECA en su aniversario
¡Oh, buen Peneca! Eres hermoso y cariñoso faro luminoso que alumbras con destellos refulgentes la verdad, senda del saber. Con tus páginas de amena lectura, con tus divertidos cuentos, con tus seriales emocionantes, haces de las delicias de todos los colaboradores, los cuales te admiran, te quieren con cariño inmenso, pues te ven que marchas por la florida senda del éxito, guiado por la maestra de mano de ROXANE, madrecita espiritual.”
EL PENECA, n°940, 22 de noviembre, 1926.
“¡¡¡¡HOMENAJE!!!!
Los alientos de los primeros saben a brisa acariciante. El afán de nuestros nobles escritores, a manera de arado hurgan en la tierra en que florecéis y la renueva y el amor, el trabajo incansable de nuestra buena ROXANE, es aquel que os da soplo de vida que os engrandece.”
EL PENECA, n°1097, 25 noviembre, 1929.
“GRATITUD
¡Cuán altivo y hermoso te contemplo ahora, mi queridísimo ‘Peneca’!
¡Con cuánto éxito y ventura cumples en este día magno veinticuatro años de existencia próspera y magnifica!
¡Veinticuatro años!
¡Si parece un encantado sueño!
Yo tenía doce de estíos cuando te conocí.
¡Qué bien lo recuerdo!
En los plácidos atardeceres nos reuníamos en el huerto de mi casa varios amigos para leerte con íntimo cariño y transportarnos mentalmente a los reinos de tus mágicas leyendas. Hoy, como en aquel lejano ayer, conservas impecable el espíritu bondadoso y bueno que te crearan tus nobles fundadores, quienes, ¡clarividentes!, te indicaron la senda luminosa del pensamiento que debidas recorrer, sin enemistarte con el Tiempo, que todo transforma en la débil materia, y captándote siempre el amor de los niños, porque para ellos naciste.
Y has crecido inteligente y optimista al calor de las exquisitas virtudes que te prodiga, amorosa, la que hoy es tu sabio guía: ‘Roxane’.”
ARTURO DOMINGO
EL PENECA, n°1201, 23 de noviembre, 1931.
“A ROXANE
Angelical guiador: madre espiritual del arte y de la vida, cristalinos son tus consejos suaves; cristalinos como el plateado fulgor de la luna, tan suaves como el sedoso plumaje de las aves.
¡Salve, maestra divina!, de tus blancas manos florecerán rosas puras como el estío, como tu cariño ingenuo, tu sentimiento humano, sedujeron mi alma para inspirar lo mío.
Lo bello y exótico de mi alma ensoñada, que va en busca del ritmo cadencioso de la belleza y se mece y a las estrellas y a las rachas heladas, sedientas de locos desvaríos que ofuscan mi cabeza.
Madrecita: mi canto torpe y mi rabel angustiado no te muestran el amor de mi alma sombría quizás, alguna vez la infinita mirada de tus ojos soñadores, alumbrarán mi vida.
ROXANE, tú eres el ángel que nos guías por la senda del arte y del saber, tus dulces y sabias palabras cada día, nos incitan a alcanzar el ideal, que es nuestro querer.”
EL PENECA, n°1358, 26 de noviembre, 1934.
“A ROXANE
Desde esta tierra sureña
saludo a la madre ROXANE
que con carita risueña
brinda a todos sus hijos
ilusiones y alegrías.
A la querida ' ROXANE’ yo deseo
desde esta tierra felicidad infinita
y larga y dichosa vida.
Mi amistoso saludo
llegue a tu alma piadosa.
Querida y buena 'ROXANE',
madre espiritual, cariñosa.”
EL PENECA, n°2084, 20 de noviembre, 1948.
La frecuencia de los aportes literarios fortaleció esta intensa relación entre la directora y los colaboradores. "Roxane" actuó como modelo para los niños. Estimuló y fomentó la creatividad infantil al incursionar ella misma en diversos géneros: narrativa, crítica literaria, relatos históricos y, especialmente, como cronista de los viajes por el mundo. Reinventaba los géneros literarios tradicionales europeos, imprimiéndoles un sello educativo propio. El relato "La Campanilla Encantada" constituyó un perfecto ejemplo de esta síntesis creativa, donde el imaginario medieval se combinaba enseñanzas morales para el público infantil:
“La Campanilla Encantada
El castillo del Conde de Kerolan se alzaba majestuoso, desafiando la furia del océano que azotaba sus cimientos de granito sin hacerle mella. Vivía el Conde con su esposa Clotilde, y su hija, Marfisa joven de 16 años recién cumplidos. Los vastos dominios del conde eran atendidos por vasallos que obedecían al amo más déspota, pero no le amaban. En el castillo moraban multitud de lacayos, doncellas, pinches y cocineros, y gobernados por férrea mano. Delante del Conde solo una persona atrevíase a alzar la voz: Marfisa era tan altanera, arrogante, egoísta y caprichosa como su padre.”
EL PENECA, n°1318, 19 de febrero, 1934.
Durante su dirección, se consolidó una doble vocación: la de editora visionaria y la de escritora innovadora. El libro “Flor Silvestre” era promocionado en el mismo semanario:
“CORRESPONDENCIA
Ya apareció la quinta edición de “Flor Silvestre”, de Elvira Santa Cruz (Roxane).
Pueden solicitarla en todas las librerías de Chile y a nuestra Sección Editorial, Casilla 84-D, Santiago.
A través de todas sus publicaciones, ha merecido el elogio de los críticos y la admiración de sus lectores. Léala, que es una hermosa novela.”
EL PENECA, n°2006, 24 de mayo, 1947.
Se añadia una y otra vez, el anuncio de la obra de la directora:
“Lea “FLOR SILVESTRE, de Elvira Santa Cruz (Roxane). Es el campo de Chile engalanado por la emoción de un romance. Lectura grata a la mente y al sentimiento por la sencillez y la lozanía de su estilo.”
En la interpretación de la historia chilena y la conquista española, Santa Cruz adoptó una perspectiva dual: por un lado, glorificó la figura del conquistador; por el otro, rindió homenaje a la resistencia mapuche. De esta manera, construyó una narrativa épica que buscaba reconciliar ambos polos de la historia fundacional. El fragmento publicado en El Peneca en 1938 ejemplificó esta síntesis: Santa Cruz presentó la conquista como un enfrentamiento prolongado donde ninguna de las dos partes se sometió por completo a la otra. Destacó la bravura mapuche ("raza aguerrida, noble, hospitalaria, porfiada, valiente y heroica") y al mismo tiempo reconoció el valor del cronista español Alonso de Ercilla, quien "cantó nuestra inmortal leyenda". Al unir en un mismo párrafo la indómita cerviz del araucano y el canto del guerrero español, transformó el conflicto histórico en una leyenda compartida. Evitó así la simple exaltación patriótica o la condena colonial, y propuso, en cambio, una épica nacional basada en el respeto mutuo entre el conquistador y el conquistado:
“Esa raza aguerrida, noble, hospitalaria, porfiada, valiente y heroica se ha amasado a través de cuatro siglos con la indomable fiera del ‘Arauco’ cantado por don Alonso de Ercilla y Zúñiga. Don Alonso de Ercilla, guerrero y trovador, cantó nuestra inmortal leyenda, y al cantarla, también cantó a su raza y las proezas de los españoles, que jamás pudieron domar la cerviz del araucano.”
EL PENECA, n°1559, 8 de octubre, 1938.
Santa Cruz describió a Cristóbal Colón, “denominado descubridor de América” y santificó la figura. Lo presentó como un instrumento de la providencia para revelar el Nuevo Mundo. El fragmento publicado en El Peneca en 1942 ejemplificó esta visión sacralizada: "un ser elegido por Dios", la hazaña dejó de ser un hecho de exploración para convertirse en una misión divina. Santa Cruz destacó la juventud del descubridor ("contaba a la sazón de 25 años") y subrayó que la mente ya forjaba "la magna hazaña que le dio la gloria". Al vincular la gloria terrenal con la elección celestial, transformó el viaje de 1492 en un relato de predestinación. La escritura propuso una épica religiosa donde el descubrimiento de América respondía a un plan superior:
“Contaba a la sazón de 25 años, el descubridor de América, como a un ser elegido por Dios, y su mente ya forjaba la magna hazaña que le dio la gloria”.
EL PENECA, n°1768, 10 de octubre, 1942.
En 1930, Elvira Santa Cruz hizo un viaje en uno de los transatlánticos más adelantados de la época y envió desde allí colaboraciones para los diarios chilenos y para El Peneca. El barco-ciudad flotante, el Belgenland, era un milagro de la ingeniería, con innovaciones como sistemas de calefacción para vajillas y piscinas climatizadas. Santa Cruz describió la partida:
“El barco en que viajamos es un palacio flotante. Tiene cinco cubiertas con toda clase de juegos deportivos, gimnasios, piscinas calientes y frías, baños de vapor, institutos de belleza, peluquerías, etc. Hay salas de conferencias, bibliotecas, clubes de hombres y de mujeres, cantinas, lujosos comedores, una sala de baile de estilo japonés… En una palabra, más que un barco, semeja un hotel de lujo.”
EL PENECA, n°1991, 14 de septiembre, 1931
El viaje comenzó en el Canal de Panamá, cruzó el Pacífico hacia Honolulu y Yokohama, y continuó por Manila, Java, Singapur y China. Elvira Santa Cruz exploró luego Egipto, Italia y Francia. La autora realizó esta travesía, en parte, en el mismo barco que Albert Einstein, galardonado con el Premio Nobel de Física en 1921, a quien dedicó una de sus crónicas.
Su serie "Mi viaje alrededor del mundo", publicada en El Peneca del 7 de septiembre de 1931 (n°1190) y 1932, constituyó un hito. Esta crónica destacó por los encabezados ilustrados por Fidelicio Atria Mardones: rostros infantiles de diversos continentes enmarcaban cada entrega. Además, El Mercurio publicó la misma serie.
En el número 1191 de El Peneca, fechado el 14 de septiembre de 1931, “Roxane” relató un momento verdaderamente excepcional: el encuentro a bordo con el famoso sabio alemán Albert Einstein.
Einstein había recibido el Premio Nobel de Física en 1921 por la explicación del efecto fotoeléctrico, pero para entonces ya era mundialmente conocido por la Teoría de la Relatividad, que había revolucionado la física moderna.
En la crónica, “Roxane” presentó al científico con admiración y respeto: "Viene entre éstos el famoso sabio alemán, Alberto Einstein, autor de la teoría de la relativa vida del tiempo la cual modifica la teoría de Newton sobre la gravitación universal. El sabio pasa su vida estudiando en compañía de su secretario y no le interrumpen."
"Roxane" describía lugares y los transmutaba. Las crónicas convertían geografías reales en reinos de fantasía, donde los paisajes cotidianos adquirían la textura soñadora de los cuentos de hadas. Cada relato fusionaba el asombro de un diario de viajes con fábulas, cuentos y una sensibilidad estética cercana a los cuentos románticos del siglo XIX.
“MI VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO
Sólo cuando el barco comenzó a separarse del muelle porteño, cuando poco a poco se borraban las siluetas y los pañuelos de los que nos despedían semejaban papelitos picados que el viento esparce, cuando la bahía de Valparaíso desaparecía y el mar nos aislaba, sólo entonces comprendí lo que significaba alejarse hacia países remotos y estar condenada a vivir en una jaula flotante por meses y meses.”
EL PENECA, n°1190, 7 de septiembre, 1931.
“XII – LA MONTAÑA SAGRADA DE NIKKO
Vamos a visitar ahora la ciudad de Nikko, situada a 90 millas al norte de Tokio.
Afirmada en la ventanilla del tren, contemplo ávidamente el paisaje del campo japonés. A medida que nos alejamos de la capital, el panorama cambia: ya son más extensos los arrozales y las hortalizas. También hay espacio para las moreras que bordean las lagunas cuadraras, donde se cultiva el arroz. La mujer del campo no viste floreado kimono, ni es su peinado un monumento artístico. Las vemos trajeadas de lana azul o negra con un pañuelo blanco en la cabeza que les forma pequeña cofia. Muy típica es también la indumentaria de arroceros y arroceras. Con las piernas desnudas en el fango de los arrozales, cubren sus espaldas con capas de fibras de arroz a medio trenzar, y sus cabezas con sombreros puntiagudos de paja de arroz. Esta exótica indumentaria parece confundirlas con la tierra que cultivan.”
EL PENECA, n°1201, 23 de noviembre, 1931.
“Singapur, el Gibraltar de Oriente
Singapur está a mitad del camino entre la India y la China; recibe las aguas del Mar de China y del Océano Índico. Estudiando el mapa se ve un apéndice delgado y largo que cuelga de la indochina y forma la península malaya, la punta de este apéndice es la isla de Singapore, unida por un largo puente al Estado de Johore."
Diario El Mercurio, Santiago de Chile, 29 de diciembre, 1931.
“Cuéntase que el ‘shogun” Iyematsú, nieto del primer “shogun” Iyeyasú, llamado el Pericles del Japón, exigió formidables impuestos para la construcción de los templos de Nikko y que un daymio (señor feudal), no teniendo dinero efectivo, envió millones de criptomerias para que fueran plantadas en el camino a la montaña sagrada. Por esta maravillosa senda llegamos al torrente Daiya, vertiente natural de aquella mansión de semi dioses.”
EL PENECA, n°1201, 23 de noviembre, 1931.
“Partida de Pei-Pung
-Roxane han golpeado la puerta tres veces- me dice Mlle. Doudet, mi compañera -de dormitorio- Parece que hay revolución allá fuera. Todavía no amanece y no puede ser la hora de partida.
En efecto se escuchan gritos, carreras y los chinos golpean de nuevo en todas las puertas y hablan en ese idioma, ininteligible para nosotros, mezcla de inglés y chino que se denomina PIDGIN.
Fastidiada salgo del lecho, me atrevo a entreabrir la puerta y casi me voy de espaldas, empujada por dos chinos que entran con bandejas de desayuno.
-Getty api, getty api- dicen los camareros chinos
-¿Qué pasa?-preguntamos nosotros.- ¿Son los boxers otra vez?
-Mi no sabe…Getty api.
Por fin llega hasta nosotros el guía francés y nos explica que han recibido un cable del ‘Belgenland’ diciendo que debemos partir inmediatamente porque los vientos siberianos traen de nuevo grandes bloques de hielo del Mar Amarillo y el barco ha tenido que retirarse mar afuera.”
EL PENECA, n°1211, 1.o de febrero, 1932.
El número 1218 de El Peneca, fechado el 21 de marzo de 1932, contenía una crónica singular: su encuentro con Pablo Neruda en Java. Roxane, entonces una figura femenina influyente de la prensa chilena, viajaba con la autoridad que le daban décadas de trabajo y su posición en la élite social chilena. Neruda, de 28 años, era cónsul en Batavia. Este reportaje ofreció a los niños chilenos una ventana al mundo, mostrándoles que un compatriota podía estar en los lugares más remotos, dando testimonio del paso de Neruda por Oriente, una etapa crucial en su formación como poeta, cuando aún no había alcanzado la fama mundial que lo consagraría con el Premio Nobel en 1971.
Incluyó una fotografía de Neruda junto a su esposa, “Maruca” de Reyes (María Antonieta Hagenaar Vogelzang). En Chile, Maruca era la “holandesa” que había capturado al poeta, la madre de Malva Marina, la hija enferma a quien Neruda nunca mantuvo ni reconoció. La biografía oficial del poeta borró a “Maruca” de la historia, prefiriendo ocultar una paternidad de abandono.
"Roxane", feminista, visibilizó a “Maruca”. Al publicar esa foto en El Peneca convirtió a la esposa en un personaje de la crónica de viajes, dándole un lugar en la memoria colectiva. La foto con “Maruca” fue, sin saberlo, un archivo alternativo que desafía la narrativa canónica del poeta.
"Correspondencia".
Junto a la sección "Colaboraciones", editó "Correspondencia", tal como los habían hecho sus antiguos directores. El Peneca anunciaba certámenes literarios y sorteos, compartía avisos personales (cumpleaños, aniversarios) y promovía clubes literarios en diversas ciudades de Chile. Los colaboradores envíaban fotografías que la revista publicaba sin costo. El elemento más destacado era el saludo afectuoso de Santa Cruz, quien ofrecía consejos y firmaba la mayoría de las respuestas:
En el número 1191 del 31, se incluyó una sección titulada "A nuestros lectores". “Roxane” agradecía el afecto de “Malvaloca” y la animaba a seguir colaborando. A Uturrieta le aconsejaba “Perfecciónese más en el dibujo”. La directora vio potencial en el humor de “Maubo” y le sugirió abrir una sección propia: "Buenos sus monos. Podría inaugurar una sección de caricaturas y de chistología.". A “Kari”, le respondió: "¿Por qué se queja de mi ausencia? Mamá Chayo les atendió a Uds. con todo el afecto de una buena abuelita."
Jorge Valenzuela. - Si desea colaborar en la revista, debe cumplir con los requisitos que exigimos. Los dibujos se ejecutan en papel mantequilla y con tinta china negra, en las medidas que se estipulan en cada Concurso.
Emilio Gómez. - Tendremos mucho agrado de aceptarlo como colaborador. Envíe la producción que nos indica y juzgaremos. Gracias por sus gentiles palabras.
Carmen Guizado Barranco. - Nos complace mucho recibir cartas como la suya, en que se aprecia el verdadero cariño que los niños peruanos sienten por; ‘El Peneca’. Con sumo agrado la aceptamos como colaboradora, igualmente a Rosa Helena.”
ROXANE.
El Peneca, n°2008 o 2003, 7 de julio 1947 (solo está la página)
Silvia Valenzuela. - ¿Es suyo el poema que envía?
Blanca Poblete. - sus poemas programados para dos fechas fijas quedaron sobrantes por exceso de material. En consecuencia, su oportunidad pasó. Envíenos nuevos trabajos.
Nadia Ortega. – Celebro que haya sido tan de su agrado mi obra ‘Flor Silvestre’ y que usted sea una entusiasta propagandista de ella. Agradezco profundamente sus efusivas felicitaciones. Con gusto la acepto como colaboradora de ‘El Peneca’.
Carmen Saavedra Walker, Margarita D’Alencon, Fresia Sorucco, Carlos y Judith Pozo, Gilberto Núñez, Olga Chaparro. - Agradecemos las felicitaciones que nos envían por ‘Ben-Hur’, ‘Escuela de Vagabundos’, ‘Corazón Valiente’, ‘El Secreto de la isla Roja’ y ‘Durga-Rani’. Tal como ustedes opinan, el interés de estas series no decae en ningún momento.
El Peneca, nro. 2073, 4 de septiembre, 1948.
Se incluía avisos a los lectores, al pie de página:
“NOTA. – ‘Quintín, el Aventurero’ no nos ha enviado esta semana su colaboración, por lo tanto, la reemplazamos con otras series, hasta el próximo número.
La Dirección.”
El PENECA, n°897, 25 de enero, 1926.
“José Antonio Leiva. - Para las publicaciones de la foto no tienes más que remitirla a la dirección de El Peneca. Su publicación es gratis para nuestros lectores y colaboradores.”
EL PENECA, n°1470, 15 de febrero, 1937.
Al pie de la página se anunciaba en:
“COLABORACION
‘EL CONDE CANIVAL’ es la espeluznante novela, llena de las más sorprendentes aventuras, que ocurren a un muchacho en una tribu de negros y heredero de una gran fortuna. Adquiera su revista con tiempo.”
EL PENECA, n°1470, 15 de febrero, 1937.
A Manuel Riveros le respondió:
“. - La demora que usted advierte en la publicación de sus poemas, se debe al exceso de poesías que tenemos aceptadas y que vamos publicando por turno.”
ROXANE
EL PENECA, n°2050, 27 de marzo, 1948.
“Nelson Cortes, Margaret Darney, Lima, Perú. Los dibujos que ustedes envían son muy deficientes. Practiquen intensamente. Conozcan las leyes del dibujo: perspectiva, luz y sombra, volumen, disposición artística de los objetos, acierto en los detalles, etc.”
ROXANE
En el mismo número y a pie de página “Roxane” escribió un aviso urgente:
“Roberto, su madre le ruega que vuelva a casa. Ha sufrido mucho.”
EL PENECA, n°2088, 18 de diciembre, 1948.
“CORRESPONDENCIA
Senat y Nelly Blytte
Teniendo la misión de formar el Comité Peneca en Antofagasta, ruegan especialmente a todos los colaboradores de esa ciudad les remitan sus direcciones postales a: Senat, Casilla 294 o a Nelly Blytte, casilla 542, Antofagasta. Especialmente las direcciones de Wily Set, Hija del Cielo Boxing y Cruz del Sur.”
EL PENECA, n°894, 4 de enero, 1926.
"XL aniversario de El Peneca”.
Al cumplir cuatro décadas de trayectoria, los editores conmemoraron el "XL aniversario de El Peneca en el número 2032 (22 de noviembre, 1947), impreso un año antes. Mario Silva Ossa sorprendió con una portada emblemática: la ilustración del rostro de un peneca ocupaba toda la página, destacando unos anteojos que, junto a la mirada penetrante y la pluma de escribir, irradiaban intelectualidad. Esta portada constituía un homenaje visual al trabajo de José Foradori, publicado en el primer número del 23 de noviembre de 1908.
Se destacaron los nombres de los colaboradores del período: José Coamaño, Marcos Vegas Díaz "Indio Amado", Ernesto Baeza Palacios, Manuel Jordán "Jordán", César Sepúlveda, María Eliana Rojas "Nana", Julio Berríos "Juber", Reinaldo Pizarro, Demetrio Hurtubia Prado, Humberto Véliz, Mario Heyvar Cárcamo, Humberto Herrera y Margarita Reodi "Margarita del Desierto".
La editorial Zig-Zag rindió homenaje a los dos primeros directores.
“EL PENECA CUMPLE CUARENTA AÑOS
Con un pedestal firme, como toda obra destinada a perpetuarse, surgió esta revista infantil, ídolo ya de varias generaciones.
Enrique Blanchard-Chessi, hombre de ciencia y estudio, dióle la primera orientación, siguiéndola y mejorándola el insigne escritor francés don Emilio Vaisse (Omer Emeth) hasta sus doce años.
Ambos escritores dábanle a ‘El Peneca’ parte de sus actividades, pero sus múltiples trabajos literarios les impedían dedicarse enteramente a él. La revista necesitaba, para progresar, una absoluta dedicación, una entrega total del espíritu que debía animarla.
En 1920, Elvira Santa Cruz, conocida en el mundo de las letras con el seudónimo Roxane, tomó a su cargo la dirección de ‘El Peneca’, sin calcular la transcendencia de la misión que le confiaban; pero su intuición de mujer pronto le hizo comprender que debía entregarse por entero a su labor, y renunciar a toda gloria puramente literaria, a toda ambición de figurar entre la brillante pléyade de escritores nacionales.
Desde entonces ‘El Peneca’ tuvo un alma propia, y esta alma, que es calor, renovación y empuje, es la que da su inmenso éxito a la revista.
Las páginas de este semanario infantil traen esencia de vida…
No se llenan las hojas rutinariamente, sino que van renovándose.
Este espíritu, este dinamismo intelectual se difunde a todos los cooperadores de la revista.
Mario Silva Ossa (Coré) llegó a la revista porque era un niño lector de ella y comenzó a dibujar enamorado de su obra. Sus esbozos de precoz artista fueron tornándose en magnificas creaciones y ahora podemos afirmar con orgullo que es uno de los mejores dibujantes de América Latina.
Elena Poirier ingresó de muy niña a nuestra redacción; aquí se ha desarrollado su espíritu artístico que da cada vez mejores relieves a su indiscutible talento de dibujante.
Fidelicio Atria nos acompaña con una dedicación admirable. Pintor de fama, no desdeña la ilustración del cuento infantil, ni la organización artística de la revista.
Alberto Lungenstrass, recién ingresado como dibujante, seguramente seguirá el sendero de éxitos de sus compañeros de arte.
Ketmis, émula de Roxane en la parte literaria, fué una pequeñuela fantástica que tímidamente traía a la revista sus colaboraciones, extraordinariamente apreciada por los lectores. Hoy puede parangonarse con muchas plumas chilenas por su espíritu creador y fino estilo.
Olga Villalón, siempre en contacto directo con los colaboradores, dirige los concursos, sorteos y correspondencia.
Además de los nombrados, hay una falange de colaboradores que envían poesía, dibujos, chistes etc.… y que aspiran a seguir la huella de los que ya cimentaron su triunfo. En todos ellos anidan el mismo entusiasmo y el mismo fervor por el engrandecimiento de la revista más popular de Sudamérica.
Todos unidos sólidamente a su directora, Roxane, forman esa alma propia que derrama luz, alegría y amor en el mundo infantil.
Para ‘El Peneca’ no hay crisis económicas ni importan las alzas de precio. El niño necesita de la revista como un alimento espiritual, y nadie puede negárselo.
El pequeñuelo se apresura a aprender a leer para seguir sus seriales: el colegial lo aguarda anhelante, lo acaricia y colecciona como un tesoro. En fin, todos los niños están orgullosos de una revista que es de ellos y para ellos.
¡CUARENTA AÑOS!... casi medio siglo de éxitos.
Si hubiera un premio a la tenacidad y constancia, sin vacilaciones y rutinas debería dársela a Roxane, quien, después de 28 años en la dirección de ‘El Peneca’, sólo aspira a darle mayor interés, animación, porque esta revista es, como si dijéramos, la prolongación de su espíritu.”
EL PENECA, n°2032, 22 de noviembre, 1947.
Como parte especial de la celebración, la editorial rescató una adaptación poética de "La bella durmiente" que Gabriela Mistral había creado en 1947, apenas dos años después de recibir el Nobel de literatura. La edición, enriquecida con las delicadas ilustraciones de Atria, presentaba el clásico cuento en formato de versos seriados:
“La bella Durmiente
Un cuento en versos de GABRIELA MISTRAL
(conclusión)
Duerme blanca, cual la escarcha,
que se cuaja en el cristal;
duerme alma y cuerpo en ella;
derramada está la paz
en las sienes sin latido;
en la trenza sin tocar,
y en párpado que cae,
puro sueño y suavidad.
Y él se inclina hacia el semblante
(ya no puede respirar)
Y su boca besa la otra,
pálida de eternidad.
y las rosas de la vida,
entreabriendo suaves van.
Y los párpados de alzan,
¡qué pesados de soñar!
y los labios desabrochan,
y diciendo lentos van:
- ¡Por qué tanto tardaste,
oh, mi príncipe, en llegar!”
EL PENECA, n°2032, 22 de noviembre, 1947.
El Peneca, bajo Elvira Santa Cruz fue una plataforma de interacción donde los lectores se convertían en protagonistas. Las secciones "Colaboraciones", "Correspondencia", y los clubes literarios funcionaban como una red social analógica: los niños escribían, otros respondían, se formaban amistades a distancia, se debatían ideas y se construía una identidad colectiva.
Este modelo anticipaba en décadas lo que hoy llamamos "engagement" o participación activa del usuario. La motivación era el reconocimiento mutuo y el placer de verse publicado.
Por un lado, la revista incentivaba el uso de seudónimos (“Incógnita”, “Florisel”, “Enano Azul”, “Mapocho”), lo que permitía a los niños construir identidades literarias sin las ataduras de la vida cotidiana. Un niño tímido podía ser un aventurero audaz en los escritos; una niña de provincia podía convertirse en una poeta reconocida.
Por otro lado, la publicación del nombre real y la fotografía del colaborador en las páginas de la revista constituía un acto de consagración pública. La revista funcionaba como una máquina de fabricar pequeñas celebridades dentro del universo infantil chileno.
Uno de los hallazgos fue la construcción deliberada de “Roxane” como figura materna. Le dedicaban poemas, la llamaban "madrecita espiritual", "ángel que nos guía". Era una directora y una madre simbólica para miles de niños.
Su carta contando su primera publicación en El Mercurio mostraba que ella había empezado a escribir como sus lectores.
El viaje alrededor del mundo de “Roxane” (1930-1932) reforzó esa imagen de manera única. Mientras que la mayoría de los directores de revistas infantiles permanecían en las redacciones, Elvira Santa Cruz abordó el Belgenland, el mismo transatlántico que Albert Einstein. Los relatos de viaje fusionaron el asombro de un diario de exploración con la moralidad sutil de las fábulas y la sensibilidad estética del romanticismo. Para los jóvenes lectores, “Roxane” recorría el mundo y les traía, desde cada puerto, una lección disfrazada de aventura. Así, el viaje real se convirtió en otro viaje simbólico: el de una madre que salía a conocer el orbe para luego contarlo a sus penecas.
Los textos publicados por los colaboradores revelaban una pedagogía moral consistente: el trabajo dignificaba, la pobreza era una oportunidad para demostrar virtud. La obediencia a los padres era incuestionable y la caridad era un deber.
El relato "El minerito" (1926) fue ejemplar: un niño trabajador era decepcionado por un "roto robusto". La lección era que había que desconfiar de los malos ejemplos. El sufrimiento del protagonista se convirtió en moraleja edificante, no en denuncia social.
La presencia de colaboradores de Perú, Argentina, Francia, y la distribución del semanario en toda América Latina, cumplían una función simbólica crucial: El Peneca era un semanario chileno y también latinoamericano.
Se llamó a los colaboradores chilenos a "dar el ejemplo" porque "los niños chilenos debían ser los primeros" reveló una pedagogía nacionalista combinada con orgullo patrio.
Elvira Santa Cruz seleccionó las mejores obras de la tradición occidental y las adaptó con un lenguaje accesible, logrando preservar su esencia sin perder la cercanía con el público infantil. Además, las serializó, transformando cada libro en una serie de entregas semanales que se extendían a lo largo del tiempo.
Charles Perrault (1628-1703) fue un pionero de la literatura infantil, su obra marcó un hito al dedicarse exclusivamente al público infantil. En 1697, publicó bajo el seudónimo de su hijo Pierre Darmancour el volumen "Histoires ou contes du temps passé" (Cuentos de antaño), que recopiló joyas como "Caperucita Roja", "El gato con botas", "Cenicienta" y "Barba Azul". El reconocido autor y miembro de la Academia Francesa transformó leyendas campesinas en relatos magistrales que trascendieron la época y se mantuvieron vigentes por siglos. El semanario recurrió frecuentemente a estas narraciones, adaptándolas al público nacional e incluyendo en cada capítulo un resumen del anterior. En el número 654 (30 de mayo de 1921), la colaboradora Perlita presentó la versión de "Cenicienta" escrita por Jacinto Benavides. Perlita la compendió, la interpretó y añadió la siguiente moraleja:
Moraleja: Cenicienta fué protegida por las hadas, porque fué caritativa y buena. Si ella hubiera desoído la voz de la viejita que pedía auxilio en el bosque, las hadas no la habrían protegido. En el mundo aun hay hadas bienhechoras y son éstas las siete virtudes: practicándolas haremos felices a los demás y a la vez seremos nosotros mismos dichosos, porque no hay mayor felicidad que la de una conciencia tranquila, ni mayor alegría, que la que proporciona el deber cumplido, la limosna que enjuga lágrimas y el consuelo de una palabra compasiva mitigando pesares y dolores.
Los hermanos Grimm, Jakob (1785-1863) y Wilhelm (1786-1859), publicaron en 1812 las recopilaciones "Kinder- und Hausmärchen" (Cuentos infantiles y del hogar). Esta colección compiló fábulas, mitos y leyendas que los lingüistas habían reunido en la región de Kassel, preservando con rigor filológico la tradición oral. Como atestiguaba la carta de Jacob Grimm a Franz Pfeiffer (19 de febrero de 1860), “los hermanos mantuvieron una férrea oposición a los adornos narrativos literarios. Insistieron en su deseo de narrar las tradiciones de forma pura y fiel. Jacob, en particular, abogó firmemente por la fidelidad y rechazó las exageraciones en las conversaciones con Armin, pero también con su hermano Wilhelm. El Peneca difundió estas narraciones en múltiples ocasiones. El 14 de febrero de 1921 (número 639) incluyó "El príncipe rana", relato que concluyó en el número 641. El 27 de septiembre de 1947 (número 2024), publicó "Las tres hilanderas" con ilustraciones de Fidelicio Atria Mardones.Una princesa que, tras romper la promesa a una rana encantada, recibió la orden del padre de honrar su palabra, lo que desencadenó la transformación del anfibio en príncipe.
"El príncipe feliz", reproducido en el número 678 (14 de noviembre de 1921), fue escrito por Oscar Wilde (1854-1900) en 1888 y constituyó una de las obras más emblemáticas para el público infantil del autor irlandés. Tras la muerte de un príncipe que había disfrutado de una vida placentera, los ciudadanos le erigieron una estatua dorada en lo alto de la ciudad. Cubierta de oro y joyas, la efigie desdeñaba inicialmente la privilegiada posición hasta que, conmovida por la pobreza que observaba, entabló un diálogo con una golondrina migratoria. Juntos emprendieron una misión de caridad: el príncipe ordenó al ave que desprendiera sus láminas de oro y arrancara las piedras preciosas para distribuirlas entre los necesitados. La justicia no estaba en el oro que se poseía, sino en el bien que se repartía; y la misericordia, como la golondrina, siempre encontraba un cielo donde anidar cuando elegía quedarse al lado de quien sufría.
Hans Christian Andersen (1805-1875) desarrolló la carrera literaria a mediados del siglo XIX. En 1839, publicó el primer libro infantil: "Eventyr fortalte for Børn" (Cuentos contados para niños). La obra más conocida en español recibió el título de Aventuras para niños. Este escritor, viajero incansable, estableció amistad con Charles Dickens durante la estancia londinense en 1847. Aunque cultivó diversos géneros (desde obras de teatro hasta novelas), destacó principalmente por los cuentos de hadas.
El cuento "Pulgarcita" ocupó un solo ejemplar. Narraba las peripecias de una niña diminuta nacida de una semilla mágica. Tras superar peligros en el bosque y escapar del matrimonio con un sapo, voló a tierras lejanas sobre una golondrina, donde encontró al príncipe de las flores. El relato concluía con la boda y coronación como reina de las flores, final que representaba el clásico tema de la pertenencia y la transformación milagrosa:
“Liluli, el Rey de las Flores, eligió por esposa a la linda Pulgarcita.
“¡Adiós! ¡Adiós! - exclamó en aquel momento Brisas del Mar (la golondrina).
Y emprendió vuelo hacia un bello y lejano país. Dinamarca, donde vivía el hombre que escribió esta historia. A él se la contó, y él nos las contó a nosotros (a El Peneca)
FIN.”
EL Peneca, n°2012, del 5 de junio, 1947.
“El correo del Zar”, originalmente titulada Michel Strogoff. De Moscou à Irkoutsk, de Julio Verne (1828-1905), fue serializada en el Magasin d'Éducation et de Récréation entre el 15 de enero y el 13 de noviembre de 1876. Esta novela de aventuras históricas transmitía valores como el patriotismo, la valentía y el sacrificio a través de su protagonista, Miguel Strogoff, correo personal del zar Alejandro II, quien lucha por la justicia sin rendirse. Su misión consistía en atravesar la Siberia del siglo XIX, amenazada por la rebelión tártara, para entregar un mensaje en la ciudad de Irkutsk.
En la edición chilena de El Peneca, Mario Silva Ossa ilustró las portadas de la serie, una de ellas correspondiente al número 2082 (6 de noviembre de 1948), mientras que Elena Poirier realizó las ilustraciones de las páginas interiores.
“EL CORREO DEL ZAR
Por Julio Verne
Capitulo I.- Miguel Strogoff
. - ¿El correo? -Interrogó rápidamente el Zar.
-Aquí está, Majestad. Repondo de él. Ha desempeñado con éxito misiones difíciles y delicadas. Reúne todas las condiciones para triunfar. Posee un cuerpo de hierro y un corazón de oro.
- ¿Qué edad tiene?
-Treinta años Majestad.
-Que venga.
Instantes después, Miguel Strogoff entraba al gabinete imperial. Alto de talla, vigoroso, ancho de espalda y de pecho. Su cabeza presentaba los bellos y fuertes caracteres de la raza caucásica. Se veía que este hombre, hermoso y recio, ni hubiese sido fácil de desplomar contra su voluntad, pues, cuando pisaba daba la impresión de que sus pies habían echado raíces en la tierra. Su rostro generalmente pálido, sólo se alteraba bajo la influencia de un latido acelerado del corazón. Sus ojos, azul oscuro, tenían una mirada franca, recta, inalterable y brillaban bajo unos párpados cuyos músculos superciliares, débilmente contraídos, expresaban un gran valor, el valor son cólera de héroes.”
El PENECA, n°2078, 9 de octubre, 1947.
La novela “Pimpinela Escarlata” (1905), de Emma Orczy (1865-1947), fue adaptada y serializada en El Peneca con ilustraciones de Mario Silva Ossa y de Elena Poirier, convirtiéndose en un éxito rotundo. Su protagonista, Sir Percy Blakeney, un aristócrata inglés, había creado una sociedad secreta para rescatar a nobles franceses durante el Terror de la Revolución Francesa. Lo fascinante del personaje era su doble identidad: ante la sociedad, un dandi frívolo y vanidoso; en las sombras, un héroe audaz que firmaba sus hazañas con una pequeña flor: la pimpinela escarlata.
“Pimpinela Escarlata
De la Baronesa de Orczy
En el próximo número iniciaremos este apasionante serial, que relata las audaces aventuras de un inglés que, en plena época del terror en Francia, desafiaba a los cabecillas de la revolución y les arrebataba sus víctimas, sentenciadas a morir en la guillotina.”
El PENECA, n°2005, 17 de mayo, 1947.
“Ben Hur: una historia de Cristo” fue escrita por Lewis Wallace (1827 1905). Esta novela de ficción (seriuada), ha sido una de las obras más influyentes de los Estados Unidos, fue serializada y adaptada por El Peneca. Ben-Hur, un príncipe hebreo que vivió en el año I de la era Cristian. Fue testigo de la vida de Jesucristo y del nacimiento del cristianismo:
“BEN HUR
De Lewis Walllace
Capitulo XXIII.- San Juan Bautista
RESUMEN: Ben-Hur es sentenciado a galera mediante una intriga del procurador Valerio Graco y de Mesala, ambos romanos. Ben-Hur salva la vida del tribuno Quinto Arrio y es adoptado por éste como hijo. Hereda una gran fortuna y su nombre. El mercader Simónides y su hija se reconocen siervos suyos al comprobar que es el hijo del príncipe Itamar de Hur, aunque lleva el nombre de Quinto Arrio. Mesala es vencido por el hebreo en una carrera y queda inválido. Ben-Hur se dedica a buscar a su madre y hermana, que, luego de un largo cautiverio en la torre Antonia, quedan leprosas. El príncipe de Hur sabe que han contraído el terrible mal. A pesar de sus esfuerzos, no logra encontrarlas. Entonces, regresa al desierto donde prepara legiones hebreas para recibir al Rey anunciado por las escrituras.”
El PENECA, n°2068, 31 de julio, 1948.
Dentro de la línea editorial, El Peneca adaptó obras clásicas como David Copperfield de Charles Dickens (1812-1870). El autor inglés había iniciado su carrera literaria de forma peculiar: cuando aún era un desconocido, comenzó a publicar relatos independientes mensuales a bajo costo. Después de diecinueve entregas (1836-1837), estos fragmentos se compilaron para formar la novela completa The Posthumous Papers of the Pickwick Club. Este sistema consolidó un modelo de serialización que El Peneca replicó: los relatos se publicaban originalmente en formato semanal dentro de la revista y, una vez finalizada la serie, se anunciaba la venta de la obra completa como libro. En 1926, Zig-Zag, transformó los contenidos serializados en libros de colección. El anuncio publicado en el número 895 (11 de enero, 1926), bajo el título "Galería de Cuadros para los Penecas", reveló esta operación de ventas, tal como las había hecho Dickens:
“GALERIA DE CUADROS PARA LOS PENECAS
A pedido de muchos penecas que desean tener las colecciones de las lindas tricromáticas con las series de ‘María Cenicienta’, Ali-Baba’, ‘La Bella y la Fiera’ y las otras series que próximamente se irán dando, la dirección de ‘El Peneca’ ha resuelto editarlas en papel couché, con un margen, a fin de que todos los niños puedan colocarlas en sus salas de juego y formar con ellas una hermosa galería de los cuentos de ’Perrault’. Cada colección cuenta con de once cuadros, vale $5.00 y desde luego pueden pedirse la Dirección de ‘El Peneca’, Santiago, Casilla, 84-D.”
LA DIRECCION.
EL PENECA, n°895, 11 de enero, 1926.
El Peneca incluyó desde los duelos e intrigas de “Los tres mosqueteros” de Alexandre Dumas (1802-1870) hasta las aventuras marinas de Robert Louis Stevenson (1850-1894) en “La isla del Tesoro”. Las leyendas medievales como “El Cid” y “Herne, el cazador” compartieron las páginas con los cuentos orientales de Las mil y una noches.
La selección también incluyó a Selma Lagerlöf (1858-1940) con la novela "La llama sagrada". La escritora sueca fue la primera mujer galardonada con el Premio Nobel de Literatura (1909). Otro autor publicado fue Daniel Defoe (1660-1731), quien estableció los cánones de la novela de aventuras. En 1719 publicó la obra emblemática "Robinson Crusoe", basada en las experiencias del marinero escocés Alexander Selkirk en el archipiélago Juan Fernández.
Junto a estas obras monumentales de reconocimiento universal, El Peneca incorporó cada semana al menos un título original de autores hispanohablantes, ya fueran anónimos o bajo seudónimo. Este proceso generó un sincretismo cultural en el que ambas tradiciones, la europea y la chilena, se transformaron mutuamente al entrar en contacto, tal como ocurrió en el primer período, entre 1908 y 1921. Los cuentos procedentes de otras naciones fueron adaptados al contexto local, mientras que los autores chilenos resignificaron aquellas historias desde sus propias sensibilidades, imprimiéndoles un sello propio.
Un ejemplo de este fenómeno es el cuento seriado "Las zapatillas de baile", adaptado por Benjamín Oviedo. Publicado entre el 4 de julio de 1921 (número 659) y el número 661 de El Peneca, esta narración se basó en el cuento popular europeo "Las doce bailarinas encantadas". La trama relataba las aventuras nocturnas de doce princesas que, evadiendo la vigilancia del padre, escapaban del palacio para asistir a bailes secretos. Tras el fracaso de los pretendientes, un soldado descubrió el misterio usando una capa mágica invisible. Como desenlace, se casaba con la princesa mayor mientras las demás eran castigadas.
El artista y dibujante Aníbal Alvial adaptó "El pez rojo" en el número 666 (22 de agosto de 1921). Un pez rojo secuestraba a una princesa en los fondos marinos después de que ella había perdido un anillo de piedras en el mar. Un príncipe logró vencer al pez, liberó a la princesa y, como recompensa, se casó con ella, lo que dio un final feliz a la historia.
Dentro de esta misma línea, El Peneca publicó otros cuentos como: "Ancho, largo y ojos de brasa", "Los tres deseos de Ahmed", "El mandarín y el pescador", "Los señores del castillo blanco y del castillo gris" y "Olavo, el de la granja".
"El príncipe gigante", publicado el 9 de agosto de 1947 (número 2017), relató la historia de un príncipe que, al nacer, comenzó a crecer de manera desmesurada. Al enamorarse de una campesina, su porte majestuoso se redujo debido a los sentimientos que le inspiró la sencillez de esta mujer.
El 1° de marzo de 1926, en el número 902, "El oro de la piel roja" llevó en las páginas a dos niños que lucharon por salvar el honor del padre, injustamente fusilado, enfrentándose al villano y a quienes codiciaban la herencia. Años después, el 4 de enero de 1932 (número 1207), "La mano de la venganza" era la historia de un niño noble huérfano que, gracias a su integridad e ingenio, resistió los abusos de los delincuentes. En esa misma senda, las novelas seriales y extensas como "La niña sin nombre" y "Trono vacante" reflejaron valores de fortaleza y ética ante la adversidad. Otros títulos ,"La cueva del infiernillo", "El país de las nubes", "La sombra del cóndor", "Sonia, la rebelde", "Edna, la fugitiva", "El mago y la princesa hechicera" y "Rumbo a Australia", completaron una oferta editorial diversa. Mención aparte merece "El último Faraón", (seriada) presentado en una versión de "Ketmis" cuyo final se desplegó en la contratapa a todo color, con ilustraciones de Elena Poirier.
“EL ULTIMO FARAON
CAPITULO XII Y FINAL - El fin de un sueño.
El prolongado silencio que sobrevino fué interrumpido por la voz fría de Lord Evendal:
-Ahora, ¿qué piensas hacer, Sahuri? Te propongo que vengas con nosotros. En mi país o en el de Rumfius hallarás trabajo. Yo…
-Si mi señor no se opone, quisiera permanecer en Egipto-pronunció la voz tímida de Nafra...
Aquélla fue la última vez que Lord Arturo Evendal vió a la princesa Nafra, con su bello rostro enmarcado por el albornoz beduino.
Con un brusco gesto indicó a Rumfius que le siguiese y se dirigió a su barco.”
FIN
El PENECA, n°2005, 17 de mayo, 1947.
A este respecto la voz de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, cobra especial significado. En una entrevista publicada en YouTube el 15 de agosto de 2019, el escritor peruano recordó su infancia y los primeros pasos como lector gracias a El Peneca y a Billiken. Estas palabras merecen ser escuchadas aún hoy: “I read mostly adventure books, made me participate in adventures life, I remember two monthly magazines, who arrived, probably circulate in all Latin America, one was Argentine Billiken, the other was Chilean Peneca. They were no comics there were for reading. They were kind of long novels that were divided in episodes, that may be gave me the idea that a very good novel it’s a very large novel, probably I had this prejudice in favor of great novels as novels that also were great in extensions”. “Yo leía sobre todo libros de aventuras, que me hacían participar en aventuras de la vida. Recuerdo dos revistas mensuales, que llegaban, probablemente circulaban en toda América Latina: una era argentina Billiken, la otra era chilena El Peneca. No era de cómics, sino una lectura, como novelas largas, divididas en episodios. Quizás eso me dio la idea de que una novela muy buena era una novela muy larga, por eso tenía ese prejuicio en favor de que las mejores novelas eran las más largas en extensión.”
El Peneca incorporó también un nuevo tipo de narrativa seriada, ya fuera en formato de cómic o de historieta ilustrada. Dentro de este género, las tramas detectivescas gozaban de gran popularidad. Estos relatos presentaban investigadores de capacidades excepcionales, cuya agudeza intelectual y pericia técnica les permitían resolver casos complejos, ya fuera complementando o supliendo las deficiencias del sistema judicial. Los protagonistas, construidos como figuras pragmáticas, demostraban una notable capacidad analítica para interpretar códigos legales y una eficacia resolutiva para desentrañar crímenes, impartir justicia y, en última instancia, restablecer el equilibrio social. La revista publicó, entre otros, los siguientes títulos:"Browing y Co", "Iko Tertuk", "El Célebre detective japonés", "Era un espía", "Dan Doris", "El rastrero de Fu-Ghong", "Entre bandidos", "El detective David Lawson y su ayudante Eddie", "La herencia de Tomas Seyton", "El trono vacante" "Las desventuras de Zitrina” y "El secreto de la isla roja".
Paralelamente, las historietas ilustradas y los cómics seriados continuaron publicándose en la línea de las ediciones anteriores, combinando dibujo y texto para narrar lo cotidiano, satirizar la vida diaria o provocar la risa. Entre los títulos más representativos se encontraban: "Olindo y Patelana", "Carmañola el valiente", "Juanita, la lista", "Pussifucita no descuida a su hermanita Pussito", "El hijo del superhombre", "Tío Cachiporra", "El caballo encantado", "Pirulín", "Palema y Jaime", "El negrito Floridor", "La flecha de oro", "Papá Rucha y su hijo Mote", "El gato Fufulla", "Los padecimientos de tía Cutufa", "El excursionista y sus ayudantes", "Farsa de los circos", "Espíritu de imitación de dos macacos", "Aventuras acrobáticas de Carlitos Chaplin", "El tío Fufulla y su sobrinos", "Sindicatos profesionales de mendigos", "Aventuras de un perro vago", “Pin-Pin Safarín da la vuelta al mundo”, "No más quebrazones", "Los dos chiflados", "Crock, el cómico maravilloso", "Los duendes Chiche y Cheche",”Aventuras de un empresario de circo”, “Salambó” y “Carlitos Chaplin”.
Cabe mencionar que en 1933, en el número 1288 de El Peneca (21 de agosto), apareció un dibujo de “Mickey Mouse”, lo que demostraba que no solo cultivaba el género criollo y las series ilustradas por artistas chilenos, sino que también incorporaba algunos íconos de la cultura popular norteamericana.
"Rob, the Rover" fue una historieta inglesa creada por Walter Henry Booth y aparecía originalmente en una revista satírica llamada “Puck". La tira cómica llegó traducida y adaptada al público chileno, lo que dio origen a "Quintín, el aventurero". "Quintín” trascendió las fronteras geográficas y apareció en escenarios como selvas, desiertos, islas, volcanes, mares abiertos, países exóticos y entornos urbanos. Para sus hazañas, utilizó el famoso "Submarplano", un vehículo híbrido con hélice que funcionaba como submarino, barco y avión al mismo tiempo.
La primera publicación apareció el 31 de octubre de 1921 (número 676), con cuatro viñetas dibujadas en blanco y negro y ocuparon una página completa. Se anunció la continuación en la penúltima carilla del mismo ejemplar. Esta estructura se convirtió en una tradición a lo largo de los años.
El comienzo de la serie contó con una introducción llamativa. “Quintín” era un joven huérfano, humilde, sin apoyo familiar y, aparentemente, sin ninguna preparación para lo que el destino le deparaba. Este argumento funcionó como un ejemplo que motivó a los jóvenes lectores a imaginar un futuro lleno de aventuras, sin importar el origen ni la categoría social. “Quintín” representaba la aventura y la justicia:
“Quintín el aventurero
SERIE I
1. Quintín era un niño huérfano y solo, que desde muy pequeño vagaba por el mundo sin más compañía que su perro Alí. Un gran empresario de películas, habiéndole hallado talento para actor de cinema, le contrató en su compañía, y de esa manera Quintín pudo recorrer el mundo y satisfacer su sed de aventuras. Después de visitar muchos países la compañía ha llegado a las costas de Ceylán. A la vista tienen una piragua de indios que sacan esponjas del fondo del mar.
2.En el acto, el empresario decide tomar una película interesante y con tal objeto lanza una de sus botes al agua, colocando allí la máquina cinematográfica. Y en realidad era muy curioso ver cómo los indios se lanzaban a las profundidades del mar, desnudos y llevando un gran cuchillo apretado entre los dientes para defenderse de los tiburones que infestaban esos mares. El agua era tan cristalina que la máquina podía tomar fotografías a través del océano.
3.Quintín manejaba los remos en compañía del viejo marinero Daniel, padre de Doris, la gran amiga del muchacho aventurero. De repente y a través del agua, Quintín vió que uno de los indios pescadores de esponjas trataba en vano de desprender su pie cogido por una concha gigante. – Mire, don Daniel – gritó el muchacho compasivo – ese pobre indio se va a ahogar si no lo salvan pronto. Y a la verdad, si alguno de sus compañeros no le socorría pronto el indio moriría.”
4. Mientras los indios discurrían el modo de salvar al infeliz pescador, Quintín con un ingenio y arrojo extraordinario decidió ir en auxilio del indio. Cogiendo un garfio muy grueso le ató a un cable. – Se me ha ocurrido una idea, si usted me lo permite, patrón -dijo el muchacho al empresario. -Voy a bajar a las profundidades del mar con este garfio. Cuando yo remezca el cable es señal de que ustedes deben tirar el cordel, -Anda, niño generoso -replicó Mr. Gib -y que Dios te proteja.”
(continua en la pág.18)
“Quintín” fue el prototipo de las historietas que fueron incorporándose paulatinamente. Es importante señalar que, en numerosas ocasiones, Alberto Lungenstrass fue el encargado de ilustrar y adaptar "Quintín, el aventurero". Esto ocurría cuando los envíos de historietas del extranjero no llegaban a la editorial en la fecha acordada.
Dentro de esta línea de aventuras, emergieron figuras como el superhombre y las supermujeres, representadas en títulos como "El hijo del Superhombre", "Sandar", "El Archipiélago maldito", "Durga-Rani, reina de la selva", "Lili, auxiliar del aire" y "Náufragos del aire". "Robin Hood" llegó al semanario como historieta ilustrada a partir del número 2028 (25 de octubre de 1947). Publicada en las dos primeras páginas y en la penúltima carilla.
Los westerns seriados constituyeron un género infaltable en la literatura infantil popular en el período de Elvira Santa Cruz. Estos relatos transportaban a los niños y niñas lectores, a través de la imaginación, hacia paisajes áridos poblados de vaqueros, indios, duelos con pistolas y arcos. Entre los títulos publicados destacaron: "Tex, el audaz patrullero", "Venganza del lobo gris", "El caballo salvaje", "Halcones de Nevada", "Flecha de oro" y "El rancho alegre".
El Peneca ofreció los clásicos de Perrault, Grimm, Andersen, Verne, Dumas, Dickens y Stevenson, por nombrar algunos. Sus novelas alcanzaron gran fama, y su publicación por entregas respondía a una estrategia económica: el lector que adquiría El Peneca para seguir el próximo capítulo de “El correo del Zar” o “Ben Hur” se convertía en un lector cautivo. La serialización generaba un hábito de compra semanal, y cada número incluía un cliffhanger, un final en suspenso, que incentivaba al niño, o a sus padres, a adquirir la siguiente edición.
De este modo, la revista ofrecía a sus lectores un pasaporte cultural hacia un mundo intelectual, sin que tuvieran que costear una biblioteca particular. Era, en ese sentido, una democratización de la cultura: los niños aprendían a venerar los mismos autores que los profesores y los intelectuales del país.
El cómic y la historieta ilustrada también formaban parte de la nueva literatura para jóvenes que “Roxane” incorporó con éxito. Ambos géneros se enriquecieron con extraordinarias ilustraciones, destacando Mario Silva Ossa como el ilustrador de las portadas, que se convirtieron en el principal reclamo visual para los lectores.
De este modo, El Peneca no solo entretenía, sino que formaba lectores sin distinción de cuna, anticipando lo que hoy denominamos educación mediática.
Con el término del período de dirección de Elvira Santa Cruz el 26 de septiembre de 1951, El Peneca inició un lento declive. Se sucedieron directores e ilustradores de prestigio nacional que, pese a la capacidad y excelencia, no lograron salvar el semanario.
Artistas como Themo Lobos, Elena Poirier, Renato Andrade (“Nato”), René Rodolfo Ríos Boettiger (“Pepo”), Mario Igor Vargas y Víctor de la Fuente, junto a otros que quedaron en el anonimato, o firmaban con seudónimos, formaron un grupo de artistas que en este periodo trató de sacarla a flote.
El esfuerzo que ellos hicieron entre 1951 y 1960 hasta el cierre de El Peneca se plasmó en un trabajo de equipo; fueron creadores de las revistas más importantes de la década entre 1960 y 1973. Estas publicaciones, al igual que El Peneca, han quedado en el recuerdo de los lectores que crecieron después de su desaparición.
"Condorito", creado en 1949 por “Pepo”, es un personaje mundialmente conocido y un símbolo de la chilenidad que hasta hoy ha sido parte de la lectura. "Mampato" fue una revista de cómics cuya creación se atribuye a Eduardo Armstrong, con Oscar Vega como el primer director y Themo Lobos como el principal dibujante. La revista marcó un hito, alcanzando una fama comparable a la de El Peneca. Renato Andrade, conocido como “Nato”, participó con sus ilustraciones en esta última etapa, más tarde fue director de arte de la conocida revista de historietas de deporte “Barrabases” creada por Guido Vallejos, que ha permanecido en el mercado hasta la actualidad. Elena Poirier acompañó al semanario en los últimos años. De la misma manera participó el periodista y dibujante Óscar Camino y Mario Igor, quien fue uno de los dibujantes más activos de la tercera etapa. Otro dibujante argentino fue Adolfo Urtiaga (nac.1927), quien trabajó para Zig-Zag y junto a Themo Lobos. Víctor de la Fuente no solo le dio un nuevo aspecto a la revista con el título “el intrépido Peneca”, sino que intentó una difusión a nivel internacional. Tras la partida de Chile, desarrolló una carrera mundial en el cómic, llena de reconocimientos y premios. Recibió el premio Yellow Kid Award (1980, Lucca) - considerado el "Óscar del cómic".
Sus dibujos e ilustraciones han dejado un legado importante en esta compleja etapa. Todos ellos pertenecieron al último grupo de la generación de la “edad de oro de las revistas chilenas”.
Los directores de este período fueron:
María Romero (1909-1990) estudió pedagogía en inglés. Inició su carrera como secretaria de la pedagoga Amanda Labarca y del director de la revista Ecran. Reconocida reportera de cine y periodista, ejerció como columnista de El Mercurio durante años. Fue la primera directora en suceder a Elvira Santa Cruz.
El ilustrador L. Alvial estuvo a cargo de la portada del número 2239 (10 de noviembre de 1951), titulada “El Tesoro del Bucanero”; representaba a un pirata y una mujer en altamar. Un recurso innovador se vio en el número 2240 (17 de noviembre de 1951), donde la tapa y la contratapa formaban una sola ilustración de “Alicia en el país de las maravillas”. Bajo el seudónimo “Toqui”, la portada del número 2241 (24 de noviembre de 1951) presentó el rostro de “Roy Rogers, rey de los vaqueros”.
Elena Poirier participó en el número 2266 (17 de mayo de 1952) con “La banda de la tortuga moteada”. “Toqui” retomó al personaje estrella en la portada del número 2270 (14 de junio de 1952), con una nueva ilustración de Roy Rogers.
“Pepo” dejó huellas en portadas: en el número 2331 (15 de agosto de 1953), mostró a un estudiante cargando a su profesora en hombros debido a una inundación; y en el número 2333 (29 de agosto de 1953), ilustró a un joven en un helicóptero ofreciendo un ramo de flores a su novia.
El humor absurdo de “Nato” se hizo presente en el número 2347 (5 de diciembre de 1953) con la caricatura “Pepe Conejín”, donde un conejo disparaba una flecha a un corderito; y en el número 2479 (17 de julio de 1954), un jovencito se equipaba con un buzo para zambullirse en una tina de baño que aparentemente estaba llena de peces.
Las portadas mencionadas eran una muestra de las distintas estrategias que se usaban para conectar con el público. La repetida aparición de Roy Rogers (un ídolo de Hollywood) mostró cómo El Peneca incorporaba figuras pop para mantenerse relevante. Portadas como “Alicia en el país de las maravillas” o “La banda de la tortuga moteada” representaban el pilar tradicional del semanario con cuentos clásicos y aventuras ilustradas.“Pepo” y “Nato” en el ascenso del humor costumbrista y absurdo, eran especialmente significativas. “Pepo” ya había refinado la mirada sobre la sociedad chilena. “Nato”, en cambio, representaba un humor más surrealista, que apelaba directamente al absurdo.
Edith Mützel (nac.1922) trabajó durante años en El Peneca, donde adquirió su conocimiento sobre el funcionamiento editorial. Tras la renuncia de María Romero, asumió la dirección en 1955. Aunque esta gestión duró menos de un año, continuó con la línea educativa y de entretenimiento. Entre los ejemplos de esta etapa se encontraron: “Pepo”, número 2410 (19 de febrero de 1955); “Nato”, número 2411 (26 de febrero de 1955); “Pepo”, número 2414 (19 de marzo de 1955); “Pepo”, número 2418 (16 de abril de 1955); el número 2419 (23 de abril de 1955), de autor anónimo; y “Nato” en el número 2435 (13 de agosto de 1955).
Graciela "Totó" Romero (9 de enero de 1956 - 9 de agosto de 1956)
Graciela Romero (1925-2011) era sobrina de la anterior directora, María Romero. Aunque estudió para asistente social, se dedicó principalmente al ejercicio del periodismo, especializándose en el género de reportajes. Fue conocida en el medio periodístico como "Totó" Romero, alcanzando popularidad y carisma en el ambiente cultural chileno.
Respecto a las portadas de este periodo, se destacaron las siguientes: Óscar Camino dibujó para el número 2459 (28 de enero de1956) a un hombre en el espacio vestido de astronauta. En el número 2463 (25 de febrero de 1956), titulado “El triángulo azul”, se presentaba el rostro de un aviador con aeronaves de guerra a toda velocidad. El tema de la portada del número 2468 (31 de marzo de 1956) fue diseñado por Elena Poirier. En el número 2469 (7 de abril de 1956), Themo Lobos fue el ilustrador. El dibujante R. Noriega M. ilustró las portadas de los números 2476 (26 de mayo de 1956) y 2486 (4 de agosto de1956).
La dirección de este breve período no se dio a conocer públicamente. La labor editorial fue sostenida por un equipo de Zig-Zag que logró mantener las colaboraciones estelares de “Nato”, Themo Lobos, Elena Poirier y Adolfo Urtiaga.
Henriette Morván (1900-1999) utilizó el nombre artístico "Damita Duende" en el trabajo editorial. Colaboró con Elvira Santa Cruz, Blanca Santa Cruz y Ester Cosani en la recopilación y adaptación de cuentos y leyendas chilenas.
Asumió la dirección en marzo de 1957. Este breve período estuvo marcado por la disminución progresiva de las ventas.
Respecto a las portadas de esta época, se puede identificar un paralelismo en la edición número 2491 (8 de septiembre de 1956). Para esta portada, “Nato” dibujó a un niño travieso haciendo una travesura a un abuelo. Esta ilustración evocaba directamente la portada del número 39 (16 de agosto de 1909), la cual presentaba una ilustración anónima de un pequeño bajo el título "Nieto bondadoso", realizando una acción similar 47 años antes.
En el número 2492 (15 de septiembre de 1956), Themo Lobos diseñó la portada. En el número 2494 (29 de septiembre de 1956), Elena Poirier ilustró la portada. En el número 2544 (14 de septiembre de 1957), se celebró el “Día de la Independencia” con un retrato de Bernardo O’Higgins y su acta de la Independencia.
Víctor de la Fuente (1927-2010), a principios de los años cincuenta, trabajó para Editorial Zig-Zag antes de asumir la dirección. Ilustró personalmente casi todas las ediciones durante su breve dirección (10 meses). Intentó revitalizar el formato con un enfoque más aventurero. Realizó importantes esfuerzos para mantener la publicación pese a la caída sostenida de lectores. En la portada número 2555, del 30 de noviembre de 1957, se dio un giro y un renacimiento total de El Peneca. La portada incluía una nueva palabra y una ilustración de un cowboy americano que introducía; “El intrépido Peneca”. Este adjetivo lo asemejaba a un personaje "bravo, valeroso, luchador y osado". El concepto se alejaba totalmente de lo que había sido el significado original de la publicación. Se anunciaba en la portada: "11 historietas continuadas. Una aventura completa".
En la edición del 21 de diciembre de 1957 (número 2558), apareció un niño rubio sobre un triciclo, invitando a celebrar el Nuevo Año de 1958. El mismo niño rayaba el número con un lápiz labial, escribiendo: "Feliz Año 1958".
“El intrépido Peneca” podía ser un combatiente en las guerras de la Edad Media, un aviador desafiante, un boxeador, un jinete, un luchador con gorro de indio peruano, (con cuerpo fornido de estampa europea), un cowboy o un niño indio con apariencia occidental que llevaba lanzas en su espalda.
En el número 2568 (1 de marzo de 1958), representaba a dos astronautas en el espacio, que daban la sensación de estar flotando en el vacío. En esa misma portada se anunciaba el comienzo de una serie de aventuras: “El Monarca del Sol”.
“El intrépido Peneca” apareció disfrazado como Tarzán en África, así como de soldado norteamericano en un combate en un país lejano; número 2585 (28 de junio de 1958). En el número 2596 (13 de septiembre de 1958), dibujó a uno de los héroes de la Independencia en combate, montado a caballo y portando la banda chilena. Su atuendo sugirió que se trataba de un prócer de la independencia, como los hermanos Carrera, José de San Martín o Bernardo O'Higgins.
Carmen Alvaray de Zúñiga (octubre de 1958 - 20 de abril de 1960)
En este período, las portadas volvieron a estar orientadas a un público infantil, aunque se conservó el nombre de “El intrépido Peneca”. Un ejemplo de este cambio es la ilustración del 8 de noviembre de 1958 (número 2604), de estilo simple y campestre, que mostraba a Roy Rogers galopando a caballo.
En un último esfuerzo, retomó la tradición de la antigua estética, integrando la palabra “El intrépido” de forma discreta. Para estos últimos números, volvieron a participar dibujantes e ilustradores como “Nato”, Themo Lobos, Elena Poirier, Mario Igor y los dibujantes que usaban los seudónimos “Ghion” y “Ashley”.
Odilia Navarro fue la última directora de El Peneca . Se había integrado desde los primeros años de la publicación como parte del equipo de Elvira Santa Cruz y colaboró estrechamente durante la etapa dorada del semanario (décadas de 1920 a 1940), asumiendo la dirección en su ocaso, cuando el cierre era inevitable.
En el número 2680 (23 de abril de 1960), se eliminó la palabra "el intrépido". El número 2705 (20 de octubre,1960), marcó el cese definitivo de la publicación. En 1971, once años después, se realizó un intento por reeditar la revista.
Francisco Alomar (28 de diciembre de 1971 - 17 de abril de 1972)
En 1971, Francisco Alomar intentó revivir El Peneca tras una década de ausencia, aunque el relanzamiento tuvo una circulación limitada y duró apenas cuatro meses. Junto a colaboradores como el guionista Juan Bley y el dibujante Enrique Calvo, crearon una nueva versión del personaje principal, un niño estudioso y deportista llamado El Peneca, e incluyeron diversas historias de entretenimiento. Pese a estos esfuerzos, la publicación no logró sobrevivir y desapareció definitivamente en abril de 1972, marcando el fin de cualquier intento por rescatar este semanario infantil.
La palabra PENECA, que dio nombre al semanario, es un término exclusivamente chileno que designaba al estudiante que iniciaba las primeras tareas o clases preparatorias en las escuelas. “Peneca: niño, chiquillo”. Como la definición indicaba, el nombre mismo revelaba el propósito de: formar, preparar e iniciar a los niños. Por ello, una de las metas centrales fue educar de manera consciente a los penecas.
La línea editorial orientaba a formar y educar a los niños, creando unidad nacional en un país joven como Chile, independizado en 1818. Al ser una república reciente, Chile necesitaba construir su propia identidad nacional.
Para ello, recurrió al rescate histórico de los hechos de la independencia y a la integración de hitos como la Guerra del Pacífico (1879-1884) y otros eventos patrios. El Peneca presentó estos sucesos como pilares fundacionales de la chilenidad.
Los elementos constitutivos del mensaje principal fueron: el valor militar, la patria y la cohesión social, arraigados en acontecimientos como la lucha contra el colonialismo español (1810-1818) y la posterior defensa de la soberanía nacional.
El Peneca surgió por primera vez el 23 de noviembre de 1908, a 98 años de la Primera Junta Nacional de Gobierno de 1810, durante el mandato del presidente Pedro Montt (1906-1910). En el número 44 (20 de septiembre de 1909), el director Blanchard-Chessi publicó un recuento histórico titulado "Los gobiernos de Chile, 1810-1909", que abarcaba desde el 18 de septiembre de 1810, con la presidencia de Mateo de Toro y Zambrano, hasta el gobierno de Montt. Este texto reforzó la continuidad institucional como eje fundamental de la identidad nacional.
La valentía de figuras como O'Higgins, los hermanos Carrera, Rodríguez y San Martín, fueron retratados como almas nobles cuyo sacrificio logró la independencia. Al dirigirse a los penecas se moldeaba una conciencia ciudadana alineada con los valores de orden, jerarquía y lealtad a la patria. La selección de fechas, 1810 (Primera Junta Nacional de Gobierno), 1818 (Declaración de la Independencia de Chile) y 1879 (inicio de la Guerra del Pacífico), y su recurrente aparición en portadas y artículos crearon un calendario cívico que vinculaba el pasado independentista con el presente, proyectando a Chile como una nación joven, triunfante y en ascenso.
Las imágenes de los principales héroes ofrecían ejemplos de coraje y atrevimiento. El Peneca presentó a héroes de la patria y las fuerzas combatientes. La historia de aquel período de lucha por la emancipación celebró la unión de los lectores en torno a esa gesta.
El Combate Naval de Iquique, durante la Guerra del Pacífico, ocurrió en 1879 y constituyó el segundo acontecimiento legendario que selló el espíritu de unidad entre los chilenos.
El amor a la bandera (la estrella solitaria, azul, blanca y roja), y al himno nacional aparecía como un deber cívico incuestionable, vinculando identidad con lealtad institucional. La épica bélica mezclaba con un relato moral: "dar la vida por la patria" constituía el máximo honor.
El enfoque en la historia militar y los próceres patrios reflejó la mentalidad de una época en que la identidad chilena descansó sobre mitos de heroísmo y unidad nacional.
El Peneca presentó a los lectores numerosas narraciones sobre la vida de los principales héroes patrios como Manuel Rodríguez, figura histórica popular dentro de las luchas por la Independencia. La literatura para escolares lo denominó el primer guerrillero y espía en la historia de Chile:
“El célebre patricio MANUEL RODRIGUEZ
Anécdotas sobre MANUEL RODRIGUEZ
…Sucedió entónces que cuando en Chile se creía a Rodríguez en Mendoza, éste comenzaba a inquietar a las autoridades realistas en Colchahua predicando el odio contra los españoles, ponderando sus excesos i despertando por todas partes el espíritu público hasta entónces aletargado. Para esto no omitía sacrificios de ningún jénero, ni se arredraba por consideración alguna.
Invisible sólo para los que podían conocerlo, él no temía a los soldados españoles, pasaba por entre ellos gritando ¡Viva el rei! i burlaba la más severa vigilancia para comunicarse con los suyos i conspirar a mansalva.
Se dice que Rodríguez, tomando nombres finjidos, visitaba las mismas casas a que concurrían los oficiales de Talavera, i para desprestijiarlos aun delante de las mujeres, mantenía con ellos competencias amorosas.”
José Bernardo SUAREZ
EL PENECA, n°43, 13 de septiembre, 1909.
En la biografía breve de "Los Carreras", escrita por el colaborador Alejandro "2°Tinsly", se atribuyeron las controversias políticas entre patriotas a causas externas, evitando profundizar en conflictos internos o diferencias ideológicas:
“LOS CARRERAS
Por desgracia, nuestro país, se encontraba dado a la más tremenda anarquía. Entre los mismos patriotas estaban fraccionados en dos bandos, cuyas discordias eran fomentadas por los peninsulares, enemigos declarados de toda innovación política…
… Sin embargo, consiguió pequeños triunfos (General don José Miguel Carrera, L.C.) sobre el enemigo, terminando su efímero mando con la sangrienta i sublime epopeya de Rancagua.
En compañía de los desterrados voluntarios paso a la Arjentina, excecrado por la multitud ignorante i por los envidiosos, quienes le achacaban ser el único culpable de los últimos desastres.
Solo, sin un amigo, sin recursos, vagó por la América del Norte, sin conocer siquiera el idioma de esas tierras, en busca de elementos con que reconquistar su tierra.
¡I al fin lo consiguió! Mas, la envidia i el egoísmo, pudieron más que su voluntad (de José Miguel Carrera, L.C.). Al llegar a Buenos Aires fué detenido i arrestado, so pretesto de conspirar contra San Martín i O'Higgins, sus más acérrimos enemigos.”
Alejandro 2° TINSLY
EL PENECA, n°43, 13 de septiembre 1909.
El relato "Un dieciocho del jeneral O'Higgins", publicado bajo el seudónimo "Cabo Moya", abordó el exilio del prócer. La narración describía cómo O'Higgins debió trabajar para sobrevivir y mantener una vida lejos de la patria, exponiendo así un episodio trágico de su destino: desde la abdicación, pasando por el destierro, hasta la ingratitud final de sus compatriotas. Esta mirada humanizadora contrastó con la representación monumental habitual de los héroes nacionales, revelando las contradicciones entre el ideal patriótico y la realidad histórica:
“EL jeneral don Berbando O’Higgings
Un ‘dieciocho’ del Jeneral Bernardo O’Higgings
I
El más sólido baluarte de la independencia de Chile, el ilustre i glorioso jeneral Don Bernardo O'Higgins, tuvo que esperimentar en los últimos años, después de su abdicación del poder supremo de su patria, en el año 1823, la más honda de las penas: La ingratitud”.
III
‘Las palabras pronunciadas por el vencedor de Chacabuco eran sinceras: tenía razón para quejarse de la ingratitud de sus compatriotas….
El siguiente caso prueba lo que decimos; En el día, cuando atravesaba distraído, solo, encorvado, pensativo por una de las calles de Lima, de repente un grupo de muchachos chilenos, que le reconocieron, gritaron entusiastas;
- ¡Viva don Bernardo!
I le rodearon i le abrazaron con efusión i le alzaron en peso, alborozados.
Mas, el ilustre O’Higgins, confundido con tan espontanea ovación, pero con un secreto dentro del pecho, no pudo dejar de reconvenirles cariñosamente, procurando deshacerse del brazo de sus aclamadores:
- ¡Por Dios!, ¡Por Dios!, (esas palabras se le atribuyen a O’Higgins, LC) no me rompan mi levita, que estoy pobre, i es la única prenda buena que me queda! ...”
CARAMOYA
EL PENECA, n°43, 13 de septiembre, 1909.
En 1909 apareció un ensayo histórico firmado por el director, donde relató en ocho episodios la Batalla de Maipú del 5 de abril de 1818. En este texto, Enrique Blanchard-Chessi describió hechos reales con datos precisos: el lugar de los sucesos, el número de combatientes y mapas de la época. Cada episodio transcurrió en una atmósfera de dramatismo patriótico, incorporando diálogos y confidencias atribuidas a los héroes.
La Batalla de Maipú marcó el inicio de la Independencia definitiva de Chile, y el director escribió sobre el significado mediante un relato lírico, con el fin de inspirar a los niños a amar a la patria. En el tercer episodio el lector leía:
“LA BATALLA DE MAIPU
(5 de abril de 1818)
III
Sin embargo, el valiente inválido (Bernardo O'Higgins, L.C.) al tener noticia del injeniero Bacier D’Albe, a las 9 P.M. del 4, de que una fuerza enemiga, dirijada por Primo de Rivera, amagaba atacar la ciudad durante la noche, demostró cuánto era capaz su noble corazon por servir a su patria, visitó él mismo las trincheras que se hicieron en el camino, donde hoi está la avenida del Brasil i ordenó tener listo su caballo para ponerse a la cabeza de las milicias de la ciudad, al menor suceso,
-Señor, le dijo el baron D’Albe; abandonad la ciudad por esta noche...
- ¡Nó! contestó O'Higgins: ¡moriré aquí i si vienen me encontrarán en mi puesto!”
ENRIQUE BLANCHARD-CHESSI
EL PENECA, n°51, 8 de noviembre, 1909.
El número 43 (13 de septiembre, 1909), se conmemoró las Fiestas Patrias. En la portada, apareció el escudo chileno. En las páginas centrales se ilustró una de las batallas de la Independencia. Incluyó la Declaración de Independencia del 12 de febrero de 1818, firmada por Bernardo O'Higgins, Miguel Zañartu, Hipólito de Villegas y José Ignacio Zenteno. Blanchard-Chessi explicó el significado patrio del 18 de septiembre. Aparecieron retratos de los precursores de la independencia: José Antonio Rojas, Bernardo de Vera i Pintado, junto con una disculpa por no contar con la imagen del tercer precursor, Juan Antonio Ovalle. Se incluyó relatos sobre los "Acontecimientos del 18 de septiembre de 1810", odas patrióticas, breves biografías de los héroes como "El sueño de un patriota" y de mujeres participantes en la gesta independentista.
Este modelo pedagógico y comercial tuvo, además, una dimensión cívica que se expresó con toda su fuerza en 1910. Una de las fechas más importantes después de la Independencia de Chile fue la celebración del centenario en 1910, al cumplirse cien años de aquel evento. Ese año, el director destinó las páginas de agosto y septiembre a ensalzar este acontecimiento histórico. Para el 19 de septiembre, en el número 96, la revista aumentó las carillas a treinta y nueve, con el fin de incluir abundante material gráfico. Las páginas fueron redactadas casi exclusivamente por penecas colaboradores, un hecho sin precedentes. El Peneca cedió la palabra a los niños en un momento de solemnidad patriótica. La publicación imprimió fotografías de liceanos y escuelas primarias. Se incluyeron textos, prosas y versos que saludaban a la nación y a los próceres. El director escribió únicamente la introducción, permitiendo que los niños expresaran en sus propias palabras los sentimientos hacia la Independencia nacional. De este modo, la revista no solo formaba lectores, sino que, para esa oportunidad, los niños se apropiaron de su historia.
“El Centenario de Chile
¡Con cuánto alborozo celebramos hoi (18 de Setiembre) el fausto acontecimiento de cien años de vida independiente!
¡Gloria a Chile, gloria a nuestra patria que ha avanzado rápidamente hacia el progreso, siempre digna, siempre honrada, siempre victoriosa!
Nació, se puede decir, a la vida civilizada, por el esfuerzo grandioso de los nobles hijos de España; pero tenía en sí misma un cielo bello, un campo fértil i brazos poderosos i corazones jenerosos.
Los españoles nos dieron civilización; los araucanos, hijos primitivos, tenían ese valor indomable que conduce a la gloria, aun en las derrotas.
Ambas entidades han hecho gloriosa a nuestra patria tan amada.
Constituida la independencia con el esfuerzo de los políticos de verdad i corazón i de los guerreros de valor i abnegación heróica, comenzó su vida de nación, i se organizó con una solidez admirada, con razon, por muchos otros pueblos.”
ENRIQUE BLANCHARD-CHESSI
EL PENECA, n°96, 19 de septiembre, 1910.
En la portada apareció una figura femenina alegórica, semejante a un ángel, que combinaba lo femenino con la virtud patriótica. Esta figura llevaba en su cabello una estrella luminosa que simbolizaba el ideal republicano. Ella sostenía una antorcha del triunfo que iluminaba el camino a seguir, representando el liderazgo de Chile hacia un futuro glorioso:
“Chile, de la ignorancia el denso velo
sagaz rompió, i sublime, con paciencia,
heróica conquistó su independencia,
i ahora hacia el progreso sigue el vuelo.”
EL PENECA, n°96, 19 de septiembre, 1910.
En el número 93 (29 de agosto de 1910), las fotografías de niños campesinos mostraban cómo aguardaban con expectación las festividades. Al pie de la imagen decía: “Los chicos están curiosos i esperan realmente ansiosos el Centenario del gran día, fecha de justa alegría!”.
En "Nuestra Historia Patria", escrito por Waldo A. Gallardo, se exaltaban episodios bélicos y figuras heroicas como símbolos de la identidad chilena:
“NUESTRA HISTORIA PATRIA
Intentos históricos
No habrá en nuestro suelo, querido i venerado una reliquia más sagrada que nuestra sacrosanta ‘historia Patria’, donde en sus anales se rejistran a perpetua memoria, los nombres de sus imperecederos hijos de sacrificios que eclipsaron su fama, para dar el nombre a inmortal memoria i coronar con hojas de laureles las ilustres cenizas de esos bravos titanes que con su brazo potente, conquistaron las más desiguales sangrientas luchas, contiendas guerreras, en medio del toque de las cornetas i el tronar de los cañones.
¡Gloria a Chile! i que jamás pasen desapercibidas las invictas glorias que dieron a este suelo Patria i Libertad.”
Waldo.A. Gallardo C.
EL PENECA, n°59, 3 de enero, 1910.
"La Batalla de Chacabuco" selló un enfrentamiento decisivo entre realistas y las tropas independentistas, cuya victoria precipitó la independencia chilena (batalla de Maipú). Como complemento, incluyó una carta de O'Higgins a Egaña (1830) que elevaba los ideales patrios por encima de las dificultades:
“LA BATALLA DE CHACABUCO
Si mis acusadores hubiesen conocido estas cosas, i esperimentado sus tormentos, entonces i no de otro modo habrían comprendido mis sentimientos al ponerme a la cabeza de mi brava infantería i usando de las voces de los días de Roble i de Rancagua, cuando exclamé:
- ¡Soldados! ¡Vivir con honor o morir con gloria! ¡El valiente siga mi marcha! ¡Columnas a la carga! – Entonces i no de otro modo podrían mis acusadores entender la causa por qué setecientos infantes, sostenidos por 300 caballos, vencieron, destruyeron i aprisionaron triple su número en menos de una hora. Entónces i no de otro modo podrían ellos conocer mis sentimientos al observar al feroz Talavera rendir sus armas i al sanguinario San Bruno entregarme personalmente su espada; i finalmente entónces i no de otro modo podrían haber comprendido la razón por qué volví a esclamar en aquel instante:
¡Ahora, aunque venga la muerte me encontrará contento i feliz, porque he vivido lo necesario para haber cumplido el grande el objeto de todos mis votos i deseos! ¡Ya vuelvo a tener una patria, dejando vengado sus agravios!”
(Al pie del relato L.C. )(3) Carta de O’Higgins a don Juan Egaña, escrita en Lima el 20 de julio de 1830.
Enrique Blanchard-Chessi
EL PENECA, n°65, 14 de febrero, 1910.
En la sección “Charlas”, el colaborador bajo el seudónimo “Lehrer” compartió sus observaciones sobre el concepto de la Patria:
“CHARLAS
EL DIECIOCHO
“Entonces la mamá intervino y dijo:
-Miren niños, si algunos hombres forasteros viniesen aquí, a nuestra casa, y se adueñasen de todo y nos quisiesen mandar. ¿qué haríamos?
¿Qué haría el papá?
-Los echaría-grito Juan…
-Y ¿si no quisiesen salir?
-Les pegaría hasta correrlos y yo le ayudaría a pegarles.
-Pues niños, eso fue los que hicieron los chilenos en 1810. Esa ‘corrida’ empezó el 18 de ese año, y desde entonces, los chilenos la celebran dando gracias a Dios en la Catedral, y alegrándose en todas partes…
- ¿Los corrieron de veras? preguntó Bobito algo asustado… ¿No volverán?
-No, Bobito, no volverán, y siempre podrás decir con orgullo: ‘Yo soy chileno!’.”
EL PENECA, n°252, 13 de septiembre, 1913.
En 1915, la portada dedicó las Fiestas Patrias con una escultura blanca que simbolizaba "Patria y Libertad". En la sección "Charlas", el semanario editó un texto patriótico bajo el seudónimo "Maricielo", titulado: "Al 18 de septiembre (para mi amado Chile)".
“Sublime patriotismo del corazón chileno! ¡Gloria a los valientes! ¡Hosanna a tus hijos mis hermanos! Pero aún era preciso seguir escalando la senda gloriosa; pediste más héroes y los tuviste; quisiste sangre de bravos y te la dieron ellos hasta la última gota que había en su pecho; y al darte la vida, te dieron la libertad por tanto tiempo anhelada allá en los campos inmortales de Chacabuco y Maipo.”
Valparaíso, 8 de septiembre de 1915.
EL PENECA, n°357, 20 de septiembre, 1915.
Bajo el seudónimo “Lammenias” en la sección "Un poco de cada cosa", apareció el texto "Patria" como un manifiesto lírico sobre el vínculo entre la tierra natal y la identidad. Redactado en el clima de posguerra (tras la Primera Guerra Mundial) y en pleno Centenario de la Independencia de Chile, el artículo trascendió la mera prosa patriótica para convertirse en una reflexión sobre la cohesión social, con imágenes que marcaban lo sacro; el autor tejió una definición de lo nacional, donde el individuo ascendía al cuerpo colectivo.
“UN POCO DE CADA COSA
PATRIA
Es la madre común, la unidad en que se confunden los individuos aislados; es el nombre sagrado que expresa la fusión voluntaria de todos los intereses en un solo interés, de todas las vidas en una sola vida perpetuamente durable. Y esa fusión, fuente fecunda de inagotables bienes, principio de un progreso continuo, imposible sin ella, esa fusión cuyo efecto consiste en aumentar indefinidamente la fuerza de conservación y el poder de desarrollo, la energía productiva, la seguridad y prosperidad…”
LAMMENAIS
EL PENECA, n°642, 7 de marzo, 1921.
En esa misma línea, la revista no rehuía los episodios más trágicos de la gesta independentista. Se describió la ejecución de José Miguel Carrera en 1821. Se lo enalteció como mártir de la Independencia, contrastando su trágico final con su legado como símbolo de la lucha patriótica:
“PADRES DE LA PATRIA
JOSE MIGUEL CARRERA
Primer presiente de la república de Chile
La suerte dejó al fin de protegerlo, y derrotado por fuerzas muy superiores, fué vilmente traicionado por algunos de los suyos y entregado a sus enemigos.
Conducido prisionero a Mendoza, fué aquí juzgado como un bandido y llevado al patíbulo el día 4 de septiembre de 1821. Murió con la entereza y la arrogancia de un valiente soldado. Sus enemigos han querido en vano arrojar sobre la memoria de ese ilustre chileno el lodo de la calumnia. La posteridad le ha hecho justicia; y ahora en Chile es venerado su nombre como el del primer revolucionario de la gloriosa época de la independencia.”
EL PENECA, n°669, 12 de septiembre, 1921.
Durante el segundo período de gobierno del presidente Arturo Alessandri Palma, El Peneca difundió un texto de su puño y letra titulado "El Concepto de la Patria". Lo redactó especialmente para la revista. Alineado con una retórica nacionalista, el discurso reforzó la idea de patria como unión cívica, exaltando valores como la lealtad institucional y el progreso social, propios del gobierno:
” Excmo. Sr. Don Arturo Alessandri P.
Retrato dedicado por el Presidente a nuestra revista
EL CONCEPTO DE PATRIA
…En estos momentos difíciles de nuevas orientaciones, exigencias nuevas, todos los que tenemos actuación, grande o pequeña, en los negocios de la Patria, debemos estar dispuestos como él, al sacrificio de la vida en pro de los ideales colectivos. Es preciso que en estos tiempos de tormentas, sepamos congregarnos bajo la aspiración común del sacrosanto amor a la Patria, de esa identidad suprema, que algunos creen va a desaparecer, y que yo preconizo, por el contrario, como inmortal. Mientras haya un corazón que aliente. Mientras haya un cerebro que vibre, habrá siempre un ciudadano que ame a su patria; porque la Patria no es otra cosa que la suprema expresión de la colectividad, la vibración de los sentimientos individuales congregados a impulsos de las tradiciones, de las creencias, de los intereses comunes, de los afectos y de los ideales que forman lo mejor y lo más notable de nuestro ser.
Yo no estoy defendiendo una Patria egoísta; Yo defiendo la Patria verdadera, la que todos hemos sentido en el regazo de nuestras madres, la Patria que hemos recibido de nuestros mayores, la que yo, señores, tengo el deber imperioso de conservar incólume, y que incólume entregaré a los que vengan tras de mí.”
EL PENECA, n°670, 19 de septiembre, 1921.
El asesinato del guerrillero Manuel Rodríguez se atribuyó a la traición y a la envidia inherentes a la condición humana. Esta representación de Rodríguez como víctima de bajas pasiones humanas, más que de conflictos políticos, reflejaba una visión moralizante de la historia común en la narrativa patriótica de la época:
“Se dice que en cierta ocasión (esta ocasión se refiere a la última estadía en prisión de Manuel Rodríguez LC.), Rudimento Alvarado, disculpándose ante O'Higgins, habría dicho: Prometo a V.E., que sí otra vez Rodríguez cae mis manos, no volverá a molestar al gobierno…
…la posteridad, haciendo reconocida justicia a sus apreciables servicios, le ha levantado monumento en el sitio mismo donde fue asesinado, el cual, se inauguró el día 26 de mayo de 1863: lleva la siguiente inscripción:
¡Jamás el héroe muere!,
La mano que le hiere,
En página inmortal su nombre escribe,
y el héroe mártir con su gloria vive.”
Elvira Santa Cruz
EL PENECA, n°878, 14 de septiembre, 1925.
EL PENECA, n°2022 ,13 de septiembre, 1947.
"Roxane" escribió un relato de ficción basado en hechos históricos sobre la Independencia (ilustrado por Atria), que narraba la valentía de un niño que se unió a la lucha contra el dominio español. Este joven, llamado "Valentín", luchó junto a Manuel Rodríguez y vivió en casa de Javiera Carrera, hermana de José Miguel Carrera. Esta ficción pedagógica transformó a un niño en héroe, acercando la épica nacional a los jóvenes lectores:
“EL ABANDERADO DE LA PATRIA
Manuel Rodríguez, llegó poco después a la ‘Posada del Loro’ y abrazando a señá Remedios, la feliz abuela de Valentín, exclamó:
-Señá Remedios, habrá en Chile hombres heroicos y patriotas, pero un niño más macho y más corajudo que su Valentín no podrá encontrarse en la tierra.
-Hay otro y ése es usted, mi general -replicó Valentín Moscoso, cuadrándose militarmente ante el fundador de los Húsares de la Muerte.”
ROXANE
EL PENECA, n°2022, 13 de septiembre, 1947.
El Peneca narraba para las Fiestas Patrias las andanzas de los héroes en tiempos coloniales y la valentía al luchar contra un ejército mejor equipado. EL Relato histórico, "¡Viva la Patria!", ilustrado por Poirier, contaba cómo Manuel Rodríguez, a pesar de estar en la retaguardia, preparaba junto a los compatriotas la ofensiva definitiva para liberar a Chile del dominio monárquico. El texto enfatizaba el ingenio criollo frente a la superioridad de los combatientes realistas y transformaba la resistencia en un acto heroico colectivo, donde la retirada táctica constituía el paso previo a la liberación. La revista convertía la historia patria en una aventura épica donde cada niño podía imaginarse como parte activa de la gesta libertadora.
“¡VIVA LA PATRIA!
Una aventura de Manuel Rodríguez, prócer de la Independencia chilena
- El general Mariano Osorio, que restableció el gobierno realista en Chile después del desastre de Rancagua -habló don Pedro- no tenía intenciones de cargar demasiado la mano a los patriotas. Pero Fernando VII y el virrey Abascal del Perú le acosaron con órdenes terminantes. Para satisfacerlos, Osorio se vió obligado a perseguir con extremada crueldad a los partidarios de la libertad. Vicente San Bruno le secundó con goce asesino. En sus habitaciones funciona el Tribunal de Vigilancia y Seguridad Pública, que es una especie de Inquisición.
- Soy Manuel Rodríguez, vengo a liberar a mi patria y quiero ver a Marcó del Pont.
El campesino cojo se había erguido, saltó hacia la sombra y fué absorbido por ella. Cuando el soldado pudo reaccionar, la punta de su bayoneta sólo halló el aire estremecido por una risotada burlona.
Y ésta fué la primera noticia que tuvieron los realistas de la presencia de Manuel Rodríguez en Chile. Animado por él resurgiría el grito sacrosanto de la Independencia:
- ¡Viva la patria!”
EL PENECA, n°2075, 18 de septiembre, 1948.
La temática de los héroes de la Independencia y su protagonismo nacional entrelazaba con la presentación de los hechos históricos, los cuales realzaban los símbolos patrióticos como la bandera, el himno nacional, el uniforme y los colores patrios: blanco, azul y rojo:
“¡Héroes, hombres!, valientes y aguerridos
De que la patria orgullo sois;
hombres que siempre soportasteis erguidos
el corte de la espada y la bala del cañón.
Vuestros pechos serenos ofrecisteis,
de vuestra la sangre río se formó;
y todo aquello que orgullosos disteis,
para vuestra Patria libertad labró.”
EL PENECA, n°1764, 12 de septiembre, 1942.
“POESIAS JUVENILES
HEROICA
Mi bandera, sagrada tricolor,
enseña santa de O’Higgins y Carrera,
despliega al viento en este día su esplendor.
En medio de las balas fué la primera
que exaltó con honor
el sacrificio de la Gloria de la Patria entera.”
Luis Reyes Elías
Se enaltecía la bandera chilena como símbolo recordatorio de los valores patrios:
“A MI BANDERA
Si supieras cuánto te amo,
banderita tricolor;
eres cual rayo de sol,
¡eres todo para mí!
Desde que la luz vi
en tu regazo fecundo,
no he dejado ni un segundo
de pensar, Bandera, en ti.
Tu hermosa estrella de plata
nos ilumina el camino
y nos señala el destino,
que por ti hemos de alcanzar.”
FRANCIA
EL PENECA, n°2022, 13 de septiembre, 1947.
“¡CHILE!
Yo amo mi bandera,
esa bandera tricolor.
Y adoro mis tierras
donde nace mi amor.
Mi bandera me llena
de orgullo y valor.
Y al pronunciar ¡Chile!,
lo pronuncio con honor.
Chile, tierra sagrada,
que ha idealizado Dios.
Por todos eres amada
con el más puro amor.
Chile, cuna de mis años,
atalaya de la libertad,
eres tú mi noble escudo.
Hoy, en tu gloriosa fiesta
de 18 de septiembre,
con mi verso y humildad,
con el alma, ¡te saludo!”
Mario Hayvar Cárcamo
EL PENECA, n°2075, 18 de septiembre, 1948.
Entre los componentes centrales del mensaje patriótico, el Combate Naval de Iquique, ocurrido el 21 de mayo de 1879, se convirtió en una fecha conmemorativa anual. Los antecedentes del conflicto remontaban a enero de 1873, cuando el gobierno peruano promulgó una ley que prohibía la venta de terrenos salitreros fiscales a extranjeros.
Tres años después, en 1876 (29 años antes del surgimiento de El Peneca), Perú y Bolivia, países limítrofes con Chile, firmaron un tratado secreto de alianza defensiva, comprometiéndose a apoyarse mutuamente en caso de guerra con Chile. Este pacto dio origen a la Confederación Perú-Boliviana.
En febrero de 1878, la Asamblea Nacional Boliviana dictó una ley que establecía un impuesto a las compañías salitreras y ferroviarias en Tarapacá, entonces territorio boliviano. Entre los afectados destacó el empresario chileno Agustín Edwards Ossandón, abuelo paterno de Agustín Edwards Mac-Clure y copropietario de El Peneca, socio de las firmas británicas Melbourne Clark & Cía. y Gibbs & Cía. Este conflicto tributario precipitó la ocupación militar chilena de los territorios en disputa, un acontecimiento que marcaría el devenir de la región y que, años después, la propia revista abordaría en sus páginas.
La guerra se declaró oficialmente el 23 de marzo de 1879 mediante un Bando Nacional. Simultáneamente, Chile bloqueó el puerto de Iquique. El primer enfrentamiento ocurrió días después en Calama (entonces boliviana) entre tropas chilenas y la confederación Perú-Boliviana.
El 21 de mayo de 1879, durante el Combate Naval de Iquique, Chile sufrió una derrota táctica. Este episodio recordó por el heroísmo del capitán Arturo Prat Chacón, quien antes de morir arengó a sus tropas: "¡Al abordaje, muchachos! ¡El que sea valiente que me siga!".
El conflicto culminó el 17 de febrero de 1880 con la toma de Lima. Tras la victoria, Chile anexó las provincias de Arica y Antofagasta.
El número 26 (17 de mayo de 1909), El Peneca se centró exclusivamente en la Guerra del Pacífico. Enrique Blanchard-Chessi escribió un ensayo en 15 secciones (I-XVIII), combinando prosa histórica, versos heroicos, ilustraciones, reproducciones artísticas como "Últimos momentos de la Esmeralda" de E. Martino, y fotografías de combatientes, de las familias y del pueblo de Valparaíso.
La imagen de la portada mostraba una figura celestial iluminando a los combatientes, con la leyenda: "La inmortalidad de los héroes de Iquique". En el himno "A los héroes de Iquique", Prat aparecía como símbolo de valentía al enfrentar con el débil buque Esmeralda al poderoso Huáscar peruano. Se dedicó un himno a Carmela Carvajal, viuda de Prat:
“Himno a los héroes de Iquique comillas
Dedicado a la señora viuda de Prat
Coro
¡Gloria eterna al combate de Iquique,
lid sangrienta, feroz, desigual,
que los siglos jamas presenciaron
que dioooo a Chile renombre Inmortal!
Cae monstruo marino acerado
sobre débil ondina jéntil:
ve 'Esmeralda' su estrella, i altiva
reta al 'Huáscar' i afrenta la lid.
Prat alzando la invicta bandera
jura i manda no arriarla jamás,
ir con ella al martirio, al abismo
i al salvarla, la Patria salvar.
Da la eléctrica voz de ¡abordaje!
salta al 'Huáscar' resuelto i audaz;
tras él saltan Serrano i Aldea,
i a la Patria sus vidas le dan.
Prat radiante al timon se abalanza,
quiere al mónstruo en la playa estrellar;
pero un rayo traidor le dá muerte…
cae… i se alza triunfante, inmortal.
Vuela Uribe i empuña la insignia
que es sudario cruento de Prat:
en sus pliegues se envuelve, e impasible
esperando la muerte se está.
I al hundirse con ella al abismo,
‘¡Viva Chile!’ flameó el tricolor:
del fondo del mar,’¡Viva Chile!’
de Riquelme responde cañón
“APOTEOSIS
¡Gloria a Prat! en los cielos prorrumpen
Blanco, Cochrane, los jenios del mar;
¡Gloria a Prat! Los océanos retumban;
¡GLORIA! el mundo reclamó ¡GLORIA a Prat!
¡GLORIA! Chile responde i le aclama
¡Salvador de la Patria!, ¡INMORTAL!”
JACINTO CHACON
EL PENECA, n°26, 17 de mayo. 1909.
Ese mismo mes, se convocó un “Certámen Literario”, dirigido a la juventud como “Homenaje al Aniversario de la Epopeya de Iquique”. Estas iniciativas pedagógicas buscaban reforzar la memoria histórica mediante la participación activa de estudiantes, y el relato patriótico en un ejercicio literario:
“CERTAMEN LITERARIO DEDICADO A LA JUVENTUD ESTUDIOSA EN
Homenaje al Aniversario de la Epopeya de Iquique
“AL ofrecer un número extraordinario, doble, en el aniversario del 21 de mayo, hemos querido que la juventud estudiosa pudiese cooperar con su tributo i su intelijencia a tan justiciero homenaje, por lo cual hemos resuelto abrir con dicho objeto un certámen literario, que mas que los alicientes de un premio, tenga los alicientes del triunfo i de la satisfacción, como chilenos, de conmemorar, con propio esfuerzo, el aniversario de la conquista de la más hermosa gloria de Chile.”
EL PENECA, n°25, 10 de mayo, 1909.
Hernán Díaz Arrieta ganó el primer premio en "Composiciones Literarias" con un texto que justificaba la ocupación de territorio boliviano y exaltaba el patriotismo popular. He aquí el fragmento premiado:
“Certamen Literario
COMPOSICIONES LITERARIAS
Causas de la Guerra del Pacifico
(Primer premio)
Llegaba al colmo el atropello i la crisis tenía que sobrevenir: se habían burlado los mas solemnes compromisos, se había desechado el arbitraje, se habían agotado ya los recursos pacíficos… I el alma popular chilena hervía de justa indignación, reclamando venganza.
Sólo entonces aquel gobierno, de sabia i prudentísima memoria, dejando la política de paz, hecha imposible, mandó ocupar el puerto de Antofagasta.
Esto sucedió el 14 de Febrero de 1879, es decir, el mismo dia en que había de verificarse el inicuo remate de la gran compañía salitrera chilena.
Dos meses despues el Perú arrojaba la careta con que representara hipócrita comedia de amistad i confesaba su tratado secreto con Bolivia.
Así empezó la guerra del Pacifico.”
HERNAN DIAZ URRIETA
(Jacobo Tellez Ponce)
El PENECA, n°39, 16 de agosto, 1909.
En este contexto dieron a conocer textos de sobrevivientes, como "La carta de Luis Uribe sobre el Combate Naval de Iquique", que relataba cómo los soldados de la “Esmeralda” jamás pensaron en abandonar la contienda, ni siquiera frente a la inminencia de la derrota. Estos testimonios directos, cargados de valor documental, reforzaban el culto patriótico al heroísmo naval:
“CARTA DEL SEÑOR URIBE SOBRE EL COMBATE DE IQUIQUE
“Por un momento el 'Huáscar' paró sus fuegos, como dándonos tiempo para reflexionar i rendirnos; no hacía mas que aumentar nuestra agonía, desde que nadie pensó en arriar la bandera que flameaba en el pico de mesana.”
Luis Uribe
EL PENECA, n°78, 16 de mayo, 1910.
La misma épica se trasladaba al mar. Entre los sobrevivientes del Combate Naval de Iquique estaba el doctor Cornelio Guzmán, cirujano de la corbeta Esmeralda en aquel día clave y, años después, jefe del servicio sanitario del ejército. En el texto "El Entrepuente de la 'Esmeralda' en el combate del 21 de mayo (relación de un sobreviviente)", publicado el 16 de mayo de 1910 (número 78), contaba los momentos más dramáticos del enfrentamiento entre el barco La Esmeralda y el Huáscar peruano. Con detalle vivo y estremecedor, describió a los combatientes luchando con ardor inagotable, cayendo uno a uno en un mar teñido de muerte y de matanzas horrendas, rescatando una convicción que trascendía la muerte: "Dar la vida en defensa de la patria era el menor de los sacrificios". Con esta frase, el relato no solo honraba el valor de los caídos, sino que convertía el sacrificio en un acto de pura entrega.
En 1915, Benjamín Oviedo ("Magister") asoció, en la sección "Charlas", el patriotismo de los combatientes de Iquique con virtudes como el honor y la lealtad. En sus escritos enalteció la dignidad de los uniformados, a quienes atribuía un sentimiento heroico ante la vida:
“CHARLAS
21 DE MAYO
Y el héroe de Iquique cumplió ese deber tranquilamente, sin rehuirlo, sin esquivarlo, sin buscar una puerta por donde escapar de su presencia. Y el deber que cumplió, ¡cuán terrible era! ¡El cumplimiento del deber importó su muerte!”
MAGISTER
EL PENECA, n°340, 24 de mayo, 1915.
Junto a los sobrevivientes, también estaban los caídos. En los artículos sobre el Combate Naval de Iquique apareció un texto testimonial: la historia de Luis Cruz Martínez, un joven de 16 años que se convirtió en subteniente. Se señaló que no existían detalles de su infancia, pero que una madre adoptiva, Martina Martínez de Franco, lo crió. Cruz Martínez destacó por su excelencia académica y, al estallar la Guerra del Pacífico, se unió al conflicto para defender a Chile. Murió como un soldado valiente que nunca abandonó la lucha, y su ejemplo lo transformó en símbolo del sacrificio juvenil, enfatizando su valentía como modelo para las nuevas generaciones.
“HEROES DEL PACIFICO
LUIS CRUZ MARTINEZ
Subteniente del Chacabuco 6° de la Línea
Algunos cholos, al verlo tan apuesto, le gritaban:
‘¡Ríndase oficial! ¡Le perdonamos la vida!’
Pero el oficial chileno contestaba dando a los suyos las ordenes de calar las bayonetas, y con ellas respondían a las intimidaciones de sus enemigos. Salió a la plaza; tras él, los últimos cuatro soldados que quedaban de los 77 que componían la guarnición. Y allí, unos tras otros, murieron matando, envueltos en una horrorosa vorágine de lanzas, rifles y garrotes que se alzaban a centenares sobre sus cabezas. Los cadáveres, acribillados de mortales heridas, quedaban en medio de la plaza como viva muestra de cuanto puedan alcanzar los bríos de los soldados heroicos de Chile.
El subteniente Cruz fué encontrado medio a medio de la plaza de la Concepción, con sus manos destrozadas por un pertinaz combate sostenido al arma blanca.
…Tal fué el paso por la tierra del niño Luis Cruz Martínez. Nacido en la sombra, apareció en el cielo como las estrellas fugaces: brilló un instante y desapareció por el horizonte, dejando tras sí una estala luminosa. Pero la memoria de esta estrella ha quedado imborrable.
La imagen de Luis Cruz ha pasado al bronce; por eso el 8 de octubre de 1912, la ciudad de Curicó, la cuna del héroe, le elevó una estatua.”
EL PENECA, n°660, 11 de julio, 1921.
“COLABORACION
(Dedicado a A.U.M.)
Hace cuarenta años que, una multitud enardecida de patriotismo, entre las columnas del humo y truenos de cañones, ascendió al Morro, llevando triunfalmente la bandera de Chile y con loco entusiasmo, al grito atronador: ¡Viva Chile!, en la cumbre más alta fué clavada.
¡Salve! ¡Oh soberana de estas tierras!, contestó el mar, acariciando el Morro. ¡Salve! ¡Tricolor glorioso! repitió el viento, haciendo flamear la bandera querida de nuestra Patria.”
BLANCHETTE
Arica, octubre, 1925.
EL PENECA, n 894, 4 de enero, 1926.
Los escritos publicados en relación al 21 de mayo apuntaban exclusivamente a los sentimientos patrióticos y a un relato colectivo glorioso de la nación:
“¡Oh Chile!, noble emblema de patriotismo santo.
Es un poema de épica gloria, tu leyenda homérica.
Al paso vencedor de tus centauros que,
por doquier cosecharon lauros,
te aclamó delirante toda ¡América!
La noble bizarría de tus hijos,
en todo siempre grandes,
es la fiel tradición de aquella raza indómita y brava
cuya soberbia se igualó a Los Andes.
Este suelo sagrado,
por quién noble, dio su sangre de soldado,
jamás verá marcharse sus blasones;
que, mientras haya un pecho con aliento.
sabrá luchar, altivo, contra ciento,
hasta rodar al pie de tus pendones.
Si el enemigo invade la frontera,
en su obsesión rapaz de vandalismo,
pretendiendo vengar viejos rencores,
llevando por divisa tu bandera,
repetirán tus hijos con heroísmos,
las hazañas del Morro y Miraflores.”
EL PENECA, n°722, 18 de septiembre, 1922.
La Marina de Chile aparecía como una de las instituciones más fieles y depositarias de los valores más puros de la nación, que había velado por el honor, la soberanía y el destino superior del país:
“POESIAS JUVENILES
CHILE
Cuando miro tu cielo
y admiro tus montañas,
y vago por los ríos, los campos y las playas,
no hallo cómo cantarte y te admiro, mi patria.
Esta tierra vendita de mis antepasados,
ese mar infinito, ese cielo estrellado,
esos hombres tan fuertes que tu misma has formado,
esas bellas mujeres y esos bravos soldados.
Y por eso no encuentro la forma de cantarte,
porque tú eres tan grande, tan inmensa y amada,
porque eres la angosta y larga faja explicada,
porque ahora te extiendes desde Arica a la Antártida.”
Mirella Castro.
EL PENECA, n°2028, 25 de octubre, 1947.
Durante la dirección de Elvira Santa Cruz, la revista conmemoraba cada año el 21 de mayo, Día de las Glorias Navales, que constituyó un hito para la identidad chilena. Las escuelas fomentaban entre los estudiantes la escritura de ensayos, poesías y relatos breves sobre el Combate Naval de Iquique.
Las composiciones, tanto de El Peneca como de las escuelas y los medios de comunicación, reproducían un discurso patriótico tradicional con una narrativa homogénea. Chile vestía de gala para esa fecha. En Valparaíso, los niños esperaban ansiosos el desfile naval, mientras las calles llenaban de banderitas con los tres colores nacionales.
Las ofrendas florales honraban a los soldados caídos, cuyo monumento alzaba en la Plaza Sotomayor de Valparaíso, frente al mar.
A lo largo de sus páginas, la revista construyó un relato homogéneo y edificante de la historia chilena. Los héroes de la Independencia, O'Higgins, los Carrera, Manuel Rodríguez y Arturo Prat fueron presentados como figuras casi inmaculadas, cuyas controversias políticas se atribuyeron a causas externas o a bajas pasiones humanas, evitando profundizar en conflictos internos o diferencias ideológicas. Incluso en los episodios más trágicos, como la ejecución de José Miguel Carrera o el asesinato de Manuel Rodríguez, la narrativa se inclinaba hacia la exaltación del mártir y la condena de la ingratitud o la traición, más que hacia el análisis histórico crítico.
La selección recurrente de fechas clave, 1810 (Primera Junta Nacional de Gobierno), 1818 (Declaración de la Independencia) y 1879 (inicio de la Guerra del Pacífico, junto con Arturo Prat, Capitán de fragata de la Armada de Chile), creó un calendario cívico que vinculaba el pasado independentista con el presente, proyectando a Chile como una nación joven, triunfante y en ascenso. Este calendario ritualizaba el patriotismo entre sus lectores, quienes aprendían a venerar las mismas fechas, los mismos héroes y los mismos símbolos que los profesores y las autoridades del país.
El énfasis en la historia militar y los próceres patrios reflejó la mentalidad de una época en que la identidad chilena descansó sobre mitos de heroísmo y unidad nacional. El valor militar, el amor a la bandera y el sacrificio por la patria se presentaron como deberes cívicos incuestionables, donde "dar la vida por la patria" constituía el máximo honor. Esta enseñanza implícita se reforzaba mediante testimonios de sobrevivientes, como los del Combate Naval de Iquique, y mediante relatos de jóvenes héroes como Luis Cruz Martínez, que ofrecían a los lectores un modelo de conducta con el cual identificarse.
El Peneca enseñó que la historia era un relato de sacrificio y redención, donde la patria se construía sobre la sangre de sus héroes y donde cada ciudadano, por joven que fuera, tenía un deber ineludible con la nación. La frase "¡Al abordaje, muchachos!", con la que el comandante Prat encontró la muerte, inmortalizó su sacrificio y forjó una comunidad imaginada de chilenos unidos por un pasado común y un destino compartido, contribuyendo así a la consolidación de la identidad nacional.
Durante la dirección de Blanchard-Chessi y de Emilio Vaisse, las fotografías publicadas reflejaban estereotipos de género y valores nacionalistas: las niñas aparecían en traje de gala (enfatizando elegancia y feminidad), mientras que los niños eran retratados en uniforme, asociado a disciplina, orden y patriotismo. Esta diferencia visual reforzaba roles sociales y la idea de servicio a la patria desde la infancia.
La mención de políticos, artistas, militares y otras figuras públicas constituía un esfuerzo por dar a conocer a las élites chilenas y los gobernantes. La publicación de eventos como la primera comunión reforzaba el vínculo entre religión, tradición y patria.
En El Peneca los roles asignados por género estuvieron claramente definidos durante toda su existencia. Los estereotipos femeninos y masculinos reforzaban el modelo de familia como base del orden social.
Se definió a la mujer como un ser femenino, dulce y humilde, asociada al ideal físico europeo: piel pálida, facciones finas y complexión esbelta. En la primera etapa, las niñas aparecieron representadas como portadoras de un espíritu social, encargadas exclusivas de las labores domésticas y la cocina, hábiles en costura y bordado, cuya infancia se asociaron al juego con muñecas.
En 1908, una fotografía de Conchita Larraechea Herrera ejemplificó el prototipo de la joven de clase alta chilena, tanto en la vestimenta como en los modales. La niña aparecía obediente, vestida con recato y adaptada a las convenciones de la clase social. Estas características la convirtieron en un modelo de la élite femenina: refinada, misericordiosa e inocente. Al pie de del retrato podía leerse:
“Del Colejio de la Ilustración
Linda es Conchita Larraechea Herrera,
Linda graciosa, como fresca flor.
En las aulas siempre es la primera.
I un modelo en sus juegos de candor.
Todos la quieren porque siempre es buena,
Porque es modesta siempre su actitud,
I siempre la querrán porque está llena
Su inocente alma infantil de virtud.”
EL PENECA, n°6, 28 de diciembre, 1908.
Durante las luchas independentistas, la mujer se representó vinculada a una "natural vocación" femenina. En el texto "El Salón en 1810, Belleza i dominio de las mujeres", un homenaje de Vicente Grez a Ana María Cotapos y Javiera Carrera, se exaltó el rol como compañeras de los revolucionarios, que utilizaban su belleza como recurso político y brindaban apoyo emocional a los próceres. Fueron idealizadas como fuente de inspiración y consuelo:
“EL SALON EN 1810
Los salones de 1810 fueron academias revolucionarias en cuyo seno se ajitaban las grandes i fecundas ideas que realizaron todos los prodijios de la independencia. En aquella época de sacrificios i de peligros. Los hombres necesitaban comunicarse recíprocamente todas sus esperanzas a fin de mantener vivo el calor de su entusiasmo y de su fé.
Las mujeres eran el alma de estas reuniones peligrosas, i preciso es declararlo en su honor, jamás la frajilidad i lijereza de su sexo las llevaron a cometer una indiscreción. Entonces supieron guardar graves e importantes secretos. Parecía que desde el primer momento comprendieron el papel que les estaba reservado en la revolución, pues se necesitaba de todo su encanto, de toda la fascinación que ellas ejercen en el espíritu del hombre, para mantener vivo el heroísmo de la gran lucha i la resolución de morir o vencer a todo trance.
…Se conservan como tipo de suprema belleza las fisonomías de muchas de las mujeres que en aquella época figuraron por la influencia que les daban su posición social, sus talentos i enerjia, sus virtudes domesticas o el amor que inspiraron a los mas célebres caudillos.”
VICENTE GREZ
EL PENECA, n°43, 13 de septiembre, 1909.
"Premio al Bien", escrito por M. Teresa Mogrovejo, era la historia de una huérfana, adoptada por una mujer sin recursos. La narración mostró cómo la niña contrajo matrimonio con un joven adinerado. Él se convirtió en el "salvador y protector". La mujer humilde aseguró su futuro como recompensa:
“PREMIO AL BIEN
Al saber esta historia, lectorcita, ponte un momento a reposar i piensa, que al que hace un bien, aunque no espere el pago al fin le otorga a Dios su recompensa.”
TERESA MOGROVEJO C.
Santiago, 1909.
EL PENECA, n°114, 23 de enero, 1911.
Elvira Santa Cruz presentó inicialmente a niñas chilenas a través de la feminidad e inquietudes intelectuales. Estas protagonistas juveniles rompían parcialmente con los estereotipos de la época, combinando gracia femenina con curiosidad cultural, aunque siempre dentro de los límites del decoro burgués:
“VIDA INFANTIL
Rebequita Varas, no piensa más que en
tomar helados y en EL PENECA"
"Rosario Subercaseaux, está feliz porque
ya va a terminar el año.
Teresita Stromilli está feliz porque se sacó
un 6 en religión.
Amelita Salas ha resuelto pasar sus
vacaciones viajando; visitara San Sebastián,
Santander y otros puntos de la Madre Patria.
María le Roy y Emilia Castro practican mucho
el box; pues no quieren se menos
que las americanas.”
EL PENECA, n°681, 5 de diciembre, 1921.
A fines de la década de 1920, se otorgaba a la mujer un protagonismo derivado de la creciente inserción al mundo laboral. La revista transitó desde el arquetipo de la mujer que conquistaba al hombre mediante la inocencia, hasta figuras que adoptaban roles activos: heroínas, estrellas o protagonistas que exploraban áreas públicas.
Este aparente avance contenía contradicciones, pues los personajes femeninos independientes terminaban restableciendo el orden familiar tradicional. Las divas hollywoodenses como Greta Garbo aparecieron presentadas con una cotidianidad artificialmente cercana a las lectoras. En los años veinte, la revista introdujo mujeres protagónicas (heroínas/estrellas) que, al final, volvían a los roles tradicionales:
“…sin embargo Greta Garbo, no es orgullosa y nunca desdeña la amistad con sus compañeros de trabajo. Pero su alma exquisita de mujer nórdica y soñadora no puede avenirse con la vida frívola de las estrellas americanas.”
EL PENECA, n°935, 19 de octubre, 1926.
El 26 de octubre de 1931 (número 1197) la historieta "La Venus de Jade", narraba las aventuras de una heroína enfrentando peligros. El desenlace terminó en matrimonio con un joven adinerado estadounidense.
El 7 de agosto de 1948 (número 2069), anunció el inicio de la serie "Edna la fugitiva", La sinopsis describió:
“EDNA Galaz, acusada de robo, proscrita y sin hogar, huye a vivir en una cueva, para defender a su hermanita Ana contra los enemigos ocultos que la persiguen. Sin más protector que un antifaz negro y sus grandes recursos de astucia e inteligencia, Edna Galaz luchará hasta descubrir el misterio que ensombrece su existencia.
Dramatice y punzante historia que iniciamos en el próximo número y que, como el título lo indica, cuenta las aventuras de EDNA LA FUGITIVA.”
La trama principal se centró en esclarecer el robo del que Edna fue acusada. La protagonista utilizaba un antifaz para evitar ser reconocida, con el fin de investigar la acusación injusta y encontrar a los verdaderos culpables. Al final, resultó que las joyas robadas habían pertenecido originalmente a Edna, por lo que demostró su inocencia. Edna logró triunfar como artista en el teatro y contrajo matrimonio con el dueño del teatro.
En el número 1233, del 4 de julio de 1932, se incluyó una "Página Femenina" con ilustraciones de modelos de vestuario para la temporada de invierno, abrigos de lino con puntadas de tela y cuellos de piel, mostrando que El Peneca también era un referente de moda y estilo. Esta sección mostraba la figura femenina en un rol estético y ornamental.
La historieta "Durga-Rani, reina de la selva" inició su publicación el 3 de julio de 1948 (número 2064) y tuvo una larga duración. Presentaba la vida de una mujer europea que adoptaba la selva india como escenario en su lucha por la justicia. La protagonista poseía rasgos occidentales y atuendo mínimo, y se erigía como líder y protectora de las tribus. Este personaje, un Tarzán femenino, destacaba por el dominio absoluto del entorno y por mantenerse invicta frente a las tribus rivales.
Muy ligada a estas imágenes femeninas, apareció Elvira Santa Cruz como una madre abnegada que vivió solo para los pequeños lectores:
“Gracias a la acertada dirección de Roxane, el desvelo que ella pone a fin de que su revista sea hermosa y educadora, y a fin de que al llegar a esas tiernas manecitas de esos niños, que le son tan queridos, deje en los unos el perfume de una sana y santa alegría; en los otros, los pobrecitos, el consuelo, el gran consuelo que tienen una madre y unos hermanos que escriben para ellos una revista, y que solo por ellos y para ellos, sacrifican sus ratos de descanso, los unos y los otros, los momentos que dedican a sus juegos.
Y esta madre es Roxane, que solo era conocida entre el mundo social ilustrado.”
EL PENECA, n°696, 22 de marzo, 1922.
En la vida real, ella no estuvo casada y nunca apareció en público junto a un acompañante; su dedicación se centró aparentemente en los lectores y en obras benéficas. Su vida social fue rica en cultura: escribió libros, dirigió otras revistas infantiles, tuvo columnas en El Mercurio y La Nación. Conoció a la élite intelectual chilena y se relacionó con artistas destacados y figuras culturales internacionales.
Aunque de su vida privada fue poco conocida, en una ocasión escribió a una amiga "Monito" y le confesó sus sentimientos hacia Arturo Alessandri Palma. Este episodio ocurrió mediante una tarjeta postal que envió durante un viaje a París (Francia) el 9 de junio de 1927:
“El León (se refiere a Arturo Alessandri Palma) me ha olvidado. No he recibido ni una línea de él. ¿Se olvida que Roxane fue la lamparita del santuario que no apagó nunca el fuego de su cariño?
Fue en los días de mayor alegría de mis viajes, el recuerdo de todos Uds., me acompañaba siempre. Te juro, que hasta ha llegado a pesarme, la constancia con que pienso en Chile.”
En contraste con las figuras femeninas, la figura masculina cambiaba el destino de vida, gobernaba, luchaba por lo correcto y hacía justicia. Se imprimía fotografías de destacados personajes de la alta sociedad chilena, pertenecientes a las élites políticas, militares, artísticas e intelectuales. Las imágenes masculinas aparecieron retratadas con un perfil estoico y una educación científica. El hombre proyectaba una imagen de honor y respeto: educado, preparado para ser un profesional y proteger a su futura familia. Esta construcción editorial reflejaba el ideal masculino de la élite chilena de principios del siglo XX, donde el liderazgo social se asociaba a virtudes tanto militares como intelectuales.
En el número 18 (22 de marzo de 1909) apareció el retrato de Maximiliano Valenzuela, director de la Escuela de Dentística. El 14 de marzo de 1910 (número 69) apareció el escritor Rómulo Mandiola. En el número 314 (23 de noviembre de 1914), se publicó las fotografías de José M. Molina Guzmán, Carlos A. Leyton y Francisco A. Lira, quienes pertenecían a la clase alta chilena (origen vasco-castellano o europeo).
En 1910, Enrique Blanchard-Chessi escribió una reseña biográfica del escritor Alberto Blest Gana (1830-1920), considerado el padre de la novela chilena. Se destacó la procedencia, la educación y los valores morales de los progenitores como modelo a seguir para los jóvenes lectores. Blest Gana de formación militar, contrajo matrimonio con una dama de la alta sociedad, sellando así su pertenencia a la élite cultural y social de la época:
“GALERIA NACIONAL
Don Alberto Blest Gana
El ilustre i conocido chileno Alberto Blest-Gana es el primer novelista hispanoamericano.
Hijo de un médico inglés mui estudioso e inteligente. Don Guillermo Blest, que sirvió a Chile con su ciencia i caridad, i de la distinguidísima dama chilena Doña María de la Luz Gana de Blest, de padres orijinarios de la Francia, legó talento i espiritualidad.
Nació en Santiago en 1831. Su intelijencia viva no fué inclinada, sin embargo, en sus primeros tiempos a los esfuerzos propiamente intelectuales sino a los prácticos de la guerra para defender la paz.
Fue la escuela militar, la cuna de sus primeros estudios.
Después de algunos años en este establecimiento pasó á Francia a completar su conocimiento i estudió en París, injeniería militar que, a mediados de siglo, cuando regresó a Chile, utilizó en bien de los alumnos de la Escuela Militar, en donde desempeñó la cátedra de topografía.
Reside aun en Francia en donde recuerda i honra siempre a su patria con novelas hermosas que tienen a lo vivo nuestras costumbres i mucho colorido de nuestra tierra.
La primera de las obras con que inició en las letras, i con éxito fué, ‘El pago de las Deudas’ que publicó en la ‘Revista de Santiago’ en 1855.
A esa novelita encantadora, sencilla, verdaderamente reflejo de nuestras costumbres, le sucedieron una infinidad de producciones suyas que son siempre leidas con gusto, por lo amenas i livianas.
‘Martin Rivas’, ‘La Fascinación’, ‘El Ideal de un Calavera’, ‘El Primer Amor’, ‘Juan de Arias’ ‘Engaños y Desengaños’, ‘Un Drama en el Campo’, ‘La Aritmética en el Amor’, son debidas a su pluma.”
E.B-CH.
EL PENECA, n°108, 12 de diciembre, 1910.
A mediados de la década de 1920, la representación de la masculinidad en la literatura infantil y juvenil experimentó una transformación significativa, adaptándose a las expectativas de un nuevo público lector. Estos personajes masculinos solían ser jóvenes de entre 20 y 30 años, esbeltos, de tez clara y apariencia juvenil. La misión era defender a los débiles y a quienes habían caído en desgracia. Los protagonistas tenían una omnipotencia idealizada, nunca perdían una batalla, superaban cualquier obstáculo y actuaban en nombre de la justicia. Poseían cuerpos atléticos y blancos como estándar y un pasado casi inexistente. Este fenómeno coincidió con el auge de historietas como “ Quintín, el aventurero”, “Aventura de dos gemelos”, “Zani, el sin tierra”, “Tex, el audaz patrullero”, “Náufragos del aire”, “Corazón de hijo”, “Corazón valiente”, “El capitán luna”, “Hijo del superhombre”, "Juan de Mendoza", “Sandar”. La construcción de estos personajes reforzaba estereotipos de masculinidad hegemónica, vinculando virtud moral con fisonomías europeas.
La mujer aparecía definida como dueña del hogar y matrona de la familia. Su valor residía en la castidad, la inocencia, la abnegación y la belleza física, siempre conforme al canon europeo.
A fines de los años veinte, la revista introdujo heroínas activas, como Edna la fugitiva o Durga-Rani. Pero el desenlace siempre las devolvía al matrimonio y al orden tradicional. La propia Elvira Santa Cruz reflejó esta paradoja. Era una directora exitosa e intelectual reconocida, pero la revista la presentaba como una "madre abnegada" que vivía solo para sus pequeños lectores. La mujer podía tener protagonismo, sí, pero siempre dentro de los límites que no amenazaran el orden patriarcal.
En contraste, la figura masculina operaba en la esfera pública. Gobernaba, luchaba, hacía justicia y cambiaba el destino de el país. Los héroes de las historietas juveniles, jóvenes esbeltos, de tez clara, omnipotentes, encarnaban un ideal de masculinidad hegemónica donde la virtud moral se asociaba a la fuerza física, la valentía y la inteligencia estratégica. A diferencia de las heroínas, estos personajes no necesitaban "volver al hogar" porque el lugar natural era el mundo exterior, la aventura y la lucha.
Ambas figuras compartían el sacrificio por la patria, pero de manera distinta: el hombre moría en el campo de batalla (Prat, Cruz Martínez, los soldados del Pacífico), mientras que la mujer sacrificaba la vida privada, el anonimato o la felicidad personal en el silencio del hogar o en obras benéficas. El héroe recibía estatuas y epopeyas; la heroína, una mención al pie de una fotografía o un premio por la "bondad".
Esta construcción de género en El Peneca cumplió una función social: entregó a las niñas y niños chilenos modelos claros de comportamiento, contribuyó a la cohesión nacional y transmitió valores de orden y jerarquía. Sin embargo, también impuso limitaciones rígidas que las propias contradicciones de la revista, una directora mujer poderosa, heroínas fugitivas, mujeres intelectuales, no pudieron ocultar.
La palabra "roto" apareció por primera vez hacia 1541 en el Virreinato del Perú como un apodo despectivo. En la opulenta Lima, las personas empleaban este término para mofarse de la apariencia de aquellos españoles que, tras pasar un tiempo en la lejana Capitanía de Chile, regresaban con ropas andrajosas y tejidos deshechos. Con el tiempo, el término cruzó de vuelta la cordillera y llegó a Chile.
Este término "roto" fue reivindicado por la sociedad chilena como emblema de la fortaleza y la identidad del hombre común que forjó la nación. Estos hombres eran campesinos, trabajadores y soldados que, a menudo mal equipados y con uniformes gastados, suplían las carencias con ingenio y audacia. La imagen icónica los representaba con un gorro de cuartel, una chaqueta raída, un pantalón remendado, zapatos viejos y un fusil.
Para la sociedad chilena educada, altamente estratificada desde la época colonial, "el roto" representó al hombre de la clase baja, sencillo y de origen étnico. En este contexto, el texto "El Gañán" de Humberto Pérez Montt, titulado "Estudio de Costumbres", idealizó al hombre humilde del pueblo chileno: trabajador, sencillo, jornalero y orgulloso de su condición social. Pérez Montt lo describió como un jornalero que abrazó el destino con dignidad:
"Estudio de Costumbres. El Gañán
El símbolo del pueblo chileno es el roto, el peón gañán es el verdadero roto. Porque, ¿quién hace mejor el papel roto que el peón gañan? Tiene sus hábitos que le son peculiares a él i nada más que a él. De estatura regular, no puede decirse que es grande ni pequeño; su contextura es maciza, en lo cual predominan los nervios, su color es moreno tostado, si así puede llamársele; proteje su cabeza un espeso follaje de cabellos negro e hirsutos, que no son tocados sino cada tres meses por el fígaro. Su cara, es donde se ve brillar hermosos e intelijentes ojos, es simpática i llena de bondad. Su cuerpo es ájil y desenvuelto en sus movimientos, marcando en él un sello marcial mui pronunciado.
Más que todo lo caracteriza su vestimenta. En el trabajo su atavío es sencillísimo: un sombrero sin forma i de color desconocido cubre su cabeza, una camiseta de color tierra oculta su robusto cuerpo, no así el pecho en el que se ve una medalla de un santo que pende del cuello por medio de un hilo mugriento que lo rodea; sus pantalones arremangados hasta las rodillas están sujetos por medio de una faja de sacos harineros en cuyos pliegues se divisa el imprescindible cuchillo para calar sandías; sus pies ostentan las apreciables chalalas, que no son sino sandalias con otro nombre. Le vemos con sus armas favoritas: el chuzo i la pala.
Su traje del día domingo se caracteriza por el almidón que con profusión le ha sido echada en su limpia camisa i en su flamante paltó, i sobre todo por la manta de vistosos colores que cuidadosamente doblada se encuentra mui prisca haciendo juego con el pañuelo de seda que a guisa de corbata lleva al cuello. Además, en ese día es cuando se coloca su faja de gala que ahora es de color i con flecos que caen en la parte posterior del cuerpo; pues i no con otro objeto lleva el palto corto, sino para lucir dicha faja. El sombrero es con güaras y de veinte reales.
Su vida la comparte en el trabajo, la casa i la cancha.
En el trabajo es firme como un roble i sin adulo se puede decir que no hai, i si los hai muy pocos pueden trabajar con el tesón, que él trabaja para sacar su tarea. Es de verlos: agachado sin levantar la vista i chuchea que chuchea durante horas i horas hasta concluir el trabajo que se les ha asignado. Entonces respiran, entonces miran, entonces viven en este mundo; todo le era ajeno a no ser el trabajo i es por esto que los peones gañanes no son locuaces; aclimatan su vida al trabajo de tal manera que su verbosidad no se despierta si no se les llama con un cachito de licor.
Su familia es casi siempre numerosa i es digno de ver el montón de chiquillos gordos i vigorosos que se entretienen en jugar con tierra, mientras la madre lava al lado de una artesa cuidando al chico que, sentado en un cajón. juega con un zapatito mojado…”
EL PENECA, n°43, 13 septiembre, 1909.
Benito Rebolledo Correa (1881-1964) fue una figura central en la transición de la pintura chilena del siglo XIX al XX. La historia narraba el talento que surgió de un entorno rural y pobre, triunfando gracias a la determinación y don natural. En la Escuela de Bellas Artes, la enseñanza de Pedro Lira y de Juan Francisco González resultó crucial. González lo impulsó a pintar "al aire libre", lo que definiría la obra. Los contemporáneos lo consideraban el gran pintor de la luz chilena. Las obras de Rebolledo, a menudo paisajes, escenas costumbristas y retratos, se bañaban en una luz vibrante. El artista buscaba capturar la impresión general de la escena, la calidez del sol y la riqueza de los colores. Esto lo acercaba al impresionismo que se gestaba en París desde mediados del siglo XIX, aunque siempre mantuvo una base realista. Además del Premio Nacional de Artes (1959), ganó numerosos premios a lo largo de su carrera. Rebolledo fue uno de los grandes artistas e intelectuales de la primera década del siglo XX. Un ejemplo revelador apareció en un ensayo de 1910 escrito por Enrique Blanchard-Chessi. En él, el director lo presentó como un "hijo del pueblo", un "roto". Este estereotipo ensalzaba una supuesta sencillez y espontaneidad innatas, pero negaba la "estabilidad intelectual" necesaria para ascender en el rígido escalafón social chileno. Rebolledo había alcanzado un reconocimiento nacional indiscutible con las pinturas. La narrativa del "roto bonachón" se resquebrajaba ante la realidad de un genio plástico consolidado. Así, el propio texto se convirtió en testimonio de cómo el talento y el éxito podían, a veces, imponerse y obligar a reescribir los rígidos guiones sociales:
“GALERIA NACIONAL
Rebolledo
EL artista Benito Rebolledo es el más perfecto tipo de nuestra raza. Es hijo del pueblo i reúne todos los caractéres distintivo de nuestro ‘roto’, bonachon i valiente, todo corazón, noble e injenuamente receloso sencillo siempre, i grande siempre en su injénua sencillez, jeneroso i espontáneo.
Aunque es mas corazón que cerebro tiene agudezas instintivas, chispas intensas, semejantes a los relámpagos, que deslumbran…
Tosco, i aunque mas bien bajo, de rostro cobrizo, nariz abultada, patillas intensamente negras i tupidas, musculoso, realmente sólido, aparenta treinta i cinco años de edad,i semeja a un animal bravío; pero su mirada es suave, fijamente soñadora i sus l;abios gruesos i bien pronunciados, están siempre candorosamente sonrientes…
Incorpórese entónces, a una escuela nocturna de dibujo, i conoció las lecciones de don Lizandro Barrenechea, durante ocho meses, i pronto salió a interpretar el arte de los campos en compañía del pintor Juan Francisco González i se sintió artista i buscó inspiraciones.
Presentó al Salon de Bellas Artes un cuadrito ‘Sin Pan’ i fué aplaudido, i siguió presentando otras telas llenas de orijinalidad i sentimiento i mereció menciones honrosas i premios.
I compuso ‘Por sus frutos los conocereis’, ‘Principio social’, ‘Dejeneracion’, ‘Humanidad’, ‘Idilio’, ‘La risa del mar’ i tantos otros, hasta llegar ahora a su alabada tela, que se exhibe en el Salon i que se llama ‘Ante el mar’.
Rebolledo hoi vive en un ensueño de dichas i de glorias: vive para el arte, i el arte, que él siente i que el concibe de modo completamente orijinal, es su dicha i será su inmortalidad.”
EL PENECA, n°101, 24 octubre, 1910.
E. B-CH.
En 1923, se editó una reseña sobre una escultura de Virginio Arias que omitió tanto el nombre del artista como el título original de la obra "Héroe del Pacífico". Virginio Arias nació en Ránquil, Chile, el 55. Hijo de campesinos, tuvo talento artístico desde la infancia y recibió apoyo para estudiar arte y restauración, revelando una condición de prodigio: en 1873 accedió a la Academia de Pintura y Escultura en Santiago. Arias llegó a París (1875) y en 1882 ganó una mención con la escultura "Héroe del Pacífico" en el "Salón de París” la entidad más importante de las artes y de la cultura francesa. La obra en Francia obtuvo uno de los premios más importantes que haya recibido un artista chileno, pero en Chile fue renombrada como "El Roto", sin el consentimiento. Este monumento fue trasladado a la Plaza Yungay de Santiago, desafiando el contenido que honraba a los soldados valientes de la Guerra del Pacífico y no a "El Roto", como hasta hoy lo conocen. El texto describió la imagen física del personaje: un hombre humilde de rasgos mestizos y postura decidida. La reseña exaltó la disposición a morir por la patria "bajo órdenes superiores", glorificando el sacrificio como acto de lealtad nacional. La intención original de Arias (1882) era capturar la dualidad del soldado como un sujeto individual (rostro anónimo, pero único) y simbolizar la lucha patriótica nacional colectiva. Chile redujo la obra a un estereotipo: "El Roto". La sociedad chilena despojó a los soldados de la individualidad histórica. Mientras Arias buscó honrar a los combatientes anónimos (1879-1884), la sociedad chilena transformó esta obra de arte en un arquetipo folclórico, vaciándolo del contexto histórico original. Arias murió el 17 de enero de 1941 en París, sin conocer el impacto que este acto de apropiación cultural tendría sobre el legado:
“Roto, descalzo, dócil a su suerte, cuerpo con ceño y ágil, tez morena, se levanta sereno en la Plaza de Yungay el certero fusil de mano fuerte.
No hay en su duro pie risco vedado; sueño no ha menester; quejas no quiere dónde lo llevan; jamás hastiado del símbolo de esta gran patria chilena.
Ni el bien le asombre ni el desdén lo hiere; sufrido, valeroso y resignado, obedece, pelea, triunfa y muere; ... “¡Viva Chile y el roto chileno!”
EL PENECA, n°766, 24 de Julio, 1923.
Se glorificó la figura del “roto” uniformado, que no era otra cosa que la de soldados humildes que ponían su propia vida al servicio del país a cambio de un humilde sueldo:
“¿Quién su sangre prometida tiene a Chile
y ha jurado por la patria dar su vida?
El soldado.
¿Quién jamás el pecho abate y de gloria
sale de todos los combates?
El soldado.
Cuando en medio de los placeres, todos
viven descuidados ¿Quién vela, se bate y muere?
El soldado.
¿Quién defiende con sus manos a las leyes y al estado de anarquistas y tiranos?
El soldado.
¡Oh!, Misión Santa, ¡Sublime!
¿Quién silencioso, abnegado, va al combate y nos redime?
El soldado.”
EL PENECA, n°861, 18 de mayo, 1925.
En contraposición a estos discursos oficiales, el poeta Bernardino Guajardo retrató en el libro Poesías Populares (1885) el trágico destino de los veteranos que regresaron inválidos de la Guerra del Pacífico. Mientras la sociedad celebraba al héroe en el campo de batalla, Guajardo denunció la hipocresía de un sistema que los había abandonado en la paz, reducido a la mendicidad y al olvido estatal:
"'LIMOSNA para el MUNICIPIO'
Supongamos un soldado
Invalido de la guerra,
¿Qué hace en esta santa tierra
Viéndose inutilizado;
I en vez de ser premiado
Ningún socorro recibe,
De tal manera que vive
Tan infeliz como Adán,
I hasta que pida un pan
Al pobre se le prohíbe.
Triste es ver a un veterano
Que no puede trabajar
I no es capaz de ganar
El sustento por su mano;
Si le pide a un soberano
Con la voz enternecida,
Un bocado de comida
Le da por contestación,
Hoy es digno de prisión.
El que una limosna pida."
Esta tensión reflejaba la relación ambigua que la elite chilena mantuvo con el pueblo humilde: aunque se le reconocía como parte esencial de la historia nacional y emblema de la cultura popular, se esperaba que aceptara con estoicismo el lugar que 'Dios' le había asignado. Incluso en 1944, el semanario seguía publicando poemas que vinculaban el trabajo fabril con una suerte de mandato divino, donde los obreros, "risueños y contentos", acudían a la fábrica convencidos de que con honra "su pan ha de ganar".
“Un pitazo rasga el aire y me hace despertar, es el pito de la fábrica, su llamado a trabajar.
Siento pasos presurosos, los obreros veo pasar, van risueños y contentos y dispuestos a luchar.
Por la ley que Dios impuso, que con honra cada uno su pan ha de ganar.”
EL PENECA, n°1849, 24 de abril, 1944.
El golpe de Estado de 1973 y la dictadura cívico-militar que le siguió reemplazaron abruptamente el sistema de valores vigente durante décadas. El "roto" que El Peneca ayudó a difundir, honrado, trabajador, patriótico y orgulloso de origen humilde, fue progresivamente degradado hasta convertirse en una figura radicalmente distinta. Esta transformación revelaba la doble cara de una misma elite. La Editorial Zig-Zag, dueña de El Peneca, era también propietaria de El Mercurio, el principal diario conservador de Chile. Mientras la revista había educado a miles de niños en valores cívicos y patrióticos, el diario, bajo la dirección de Agustín Edwards Eastman, desplegó una campaña sistemática de desprestigio contra el gobierno de Salvador Allende y contribuyó activamente a crear las condiciones para el golpe de Estado. Los directores de El Peneca, Blanchard-Chessi, Vaisse y Santa Cruz, probablemente nunca imaginaron que el propio sello editorial patrocinaría a quienes, años después, quemarían los archivos y destruirían el mundo cultural que ellos mismos habían contribuido a construir.
En el Chile post-golpe, el modelo neoliberal impulsó la exaltación del mérito individual, el consumismo y la desregulación económica, generando nuevas formas de desigualdad. El esfuerzo colectivo y la dignidad del trabajo dieron paso a la competencia despiadada y a la acumulación como únicos valores. En este contexto, emergió una nueva figura denigratoria en el imaginario de las clases altas y medias: el "flaite". A diferencia del "roto", que podía ser tanto objeto de desprecio como de veneración patriótica, el "flaite" es un término exclusivamente peyorativo, asociado a la vulgaridad, la transgresión de las normas y el abandono de la educación pública. Detrás de este término subyace un juicio de clase implacable: el pobre ya no es el "roto" que lucha por la patria, sino un sujeto peligroso o despreciable.
Esta transformación revela una fractura en la sociedad chilena. El antiguo orden jerárquico, por injusto que fuera, al menos reconocía al pueblo humilde como parte esencial de la nación. La dictadura y el modelo económico que la prolongó disolvieron ese contrato simbólico. El "roto" dejó de ser el héroe anónimo de la Guerra del Pacífico para convertirse, en el discurso dominante, en un "flaite" al que hay que temer o despreciar. La dictadura arrasó con ese viejo mundo y no ofreció un reemplazo digno. La transición a la democracia consolidó, más que corrigió, este nuevo orden simbólico.
El Peneca y las revistas de la época fueron los últimos testigos de un Chile donde la educación, el patriotismo cívico y cierta idea de armonía social, jerárquica, injusta, pero al menos cohesionada, aún tenían cabida. No obstante, a pesar del toque de queda, el miedo y la censura, El Peneca no desapareció en la memoria de los lectores.
En este capítulo se intentó recoger los recuerdos que tenían algunas personalidades chilenas que en la infancia fueron asiduos lectores. Se eligieron para estas entrevistas figuras públicas, políticas, artistas e intelectuales. Las entrevistas se hicieron entre septiembre y noviembre de 1990.
Al momento de las entrevistas, las edades de los participantes oscilaban entre los 48 y 76 años, lo que indicaba que el contacto con la revista había ocurrido entre las décadas de 1920 y 1940.
José Donoso, nacido el 5 de octubre de 1926 en Santiago, Chile. Periodista y connotado escritor. En 1990 obtuvo el Premio Nacional de Literatura.
Armando Jaramillo, nacido el 8 de noviembre de 1923, Santiago, Chile. Abogado, académico y político conservador perteneciente al Partido Nacional. Durante la dictadura formó parte de la Alianza por la Democracia y después ingresó al PPD (Partido por la Democracia).
Enrique Lafourcade, nacido el 14 de octubre de 1927, fallecido el 29 de julio de 2019, periodista y escritor. Escribió Palomita Blanca, una de las novelas más leídas en Chile en su época. La llevaron al cine y fue dirigida por el internacionalmente conocido director Raúl Ruiz.
Juan Radrigán, nacido el 23 de enero de 1937 en Antofagasta, Chile. Uno de los mejores dramaturgos chilenos. Escribió en 1980, “Hechos consumados”, llevada al cine en 1986.
José Balmes, nacido el 20 de enero de 1927, Cataluña, España. Llegó a Chile con sus padres que huyeron de la dictadura de Francisco Franco. Pintor, intelectual y una figura importante dentro de las artes plásticas nacionales.
Patricio Phillips, nacido el 23 de agosto de 1922, Santiago, Chile. Político perteneciente al Partido Nacional. Apoyó el golpe militar perpetrado en 1973 y participó políticamente en la dictadura militar.
María Maluenda, nacida el 6 de marzo de 1920. Actriz casada con el connotado actor Roberto Parada. El hijo, José Parada Maluenda, fue asesinado y degollado por los militares en 1985. En 1990, María Maluenda fue diputada por el Partido por la Democracia (PPD).
Gustavo Leigh, nacido el 9 de septiembre de 1920. Comandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Fue uno de los cuatro generales que dieron el golpe de Estado militar contra el presidente electo Salvador Allende en 1973.
Jorge Ovalle, nacido el 5 de agosto de 1928. Abogado y político chileno, además de académico. Perteneciente al Partido Radical. Después del golpe de Estado en 1973, fue asesor del comandante Gustavo Leigh. Fue expulsado por tener una postura más abierta que la de los militares con respecto a una nueva constitución, y se hizo opositor a la junta nacional de la dictadura.
Gabriel Valdés, nacido el 3 de julio de 1919. Fue presidente del Senado durante el gobierno de Patricio Aylwin. Político demócrata cristiano de larga trayectoria. Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Eduardo Frei Montalva. El Partido Demócrata Cristiano apoyó el golpe militar, asunto que hasta hoy genera polémica.
Abraham Santibáñez, nacido el 11 de junio de 1938. Periodista y profesor universitario. Después de haber trabajado para la editorial Ercilla, creó en 1977 junto a su amigo Emilio Filippi la revista Hoy, que pasó a ser una de las primeras publicaciones opositoras durante la dictadura. En 1990 fue nombrado director del diario oficial chileno La Nación.
María Antonieta Saa, nacida el 8 de enero de 1943. Profesora, militante del MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitario). Luchó después del golpe militar por los derechos humanos y por los de la mujer. Militó en el PPD (Partido por la Democracia) y fue diputada por ese partido.
Anselmo Sule, nacido el 27 de enero de 1934 en Santiago, Chile. Político del Partido Radical. Antes del golpe militar en 1973 fue senador por las zonas de O'Higgins y Colchagua; este cargo lo volvió a ocupar en 1990. Fue vicepresidente de la Internacional Socialista a nivel mundial.
La realización de las entrevistas tuvo como característica una gran disposición de los interlocutores a conversar sobre el tema. Ellos, sin ninguna excepción, recordaban El Peneca como parte natural de la infancia. Las imágenes permanecen nítidas hasta el día de hoy, y el sentimiento de arrullo envuelve los rostros. La sonrisa, la emoción y el entusiasmo de volver por unos instantes a esa época de las vidas ponen de manifiesto el importante lugar que El Peneca tuvo en las vivencias infantiles. Las edades de los entrevistados fluctuaban entre los 48 y 76 años.
Recuerdos de El Peneca como semanario.
Anselmo Sule:
"Tengo extraordinarios y hermosos recuerdos de El Peneca. Mi vida desde que aprendí a leer, aproximadamente el año cuarenta y uno hasta 1950, estuvo vinculada casi a diario a esta publicación. El solo recordarla me causa una profunda emoción."
José Donoso:
"Leía todos los números. Mi madre los compraba semanalmente. Yo mismo compraba de segunda mano. Mis tres hermanos la leían, nos peleábamos por la revista e incluso mis primos salían a comprarla."
María Antonieta Saa:
"Esperaba que pasara el repartidor para leer la revista antes que mis hermanos."
María Maluenda:
"El Peneca era una revista que nos causaba gran interés y apasionamiento a mí y a mis hermanos. Éramos tres, yo la única mujer y la menor. Resulta que mi padre trabajaba en una empresa fiscal. Era director de una revista que era muy exitosa en esa época, una revista deportiva que se llamaba Sport. Entonces él, por el hecho de trabajar allá, llegaba a la casa con dos revistas infantiles: eran El Peneca y Don Fausto. Nos llegaban el día antes de que salieran a la venta. Esto de tener la revista al alcance nuestro era un privilegio muy especial. Recuerdo que nos peleábamos, digo, buenamente, porque eran dos revistas y nosotros tres. Teníamos discusiones de quién la leía primero; seguramente salía ganando yo por ser la única mujer y la menor."
Patricio Phillips:
"La revista se esperaba con ansias."
Gabriel Valdés:
"Yo tenía la colección completa."
Abraham Santibáñez:
"Hablar de los recuerdos de El Peneca es una aventura en el pasado, donde se mezcla la revisión de tomos empastados muy antiguos que tenían mis abuelos en Valparaíso."
Gustavo Leigh:
"En mi casa no la compraban. De vez en cuando mi mamá la traía. Éramos cuatro hermanos, pero ellos la conseguían de todas maneras de segunda mano. En ese tiempo no había tantas distracciones, ni radio."
Juan Radrigán:
"El hecho de leerlo en familia fue importante; mi mamá nos leía, por lo tanto teníamos una doble armonía."
Jorge Ovalle:
"El Peneca despertaba gran interés. Con mi hermana Eliana nos la disputábamos y la esperábamos de dos a tres días antes."
Recuerdos de personajes, dibujos e historias.
María Maluenda:
"Hay personajes que se me quedaron grabados desde esa época. 'Quintín, el aventurero' es el que más recuerdo, como una persona buenísima que se atrevía a hacer las cosas más increíbles en situaciones de presión, siempre con un objetivo de bondad, de ayudar a los demás. Recuerdo que a uno de mis hermanos sus amigos le pusieron 'Quintín'."
Armando Jaramillo:
"Me recuerdo de la historia 'Herne, el cazador'; 'El hombre de los cuernos' era una especie de Batman de grandes cuernos. 'Academia de los pillos'; de estas historietas recuerdo 'El portero Prim'. Recuerdo los magníficos dibujos de ‘Coré’."
Juan Radrigán:
"Me recuerdo de los cuentos de hadas de ‘Coré’. Había cierta ternura en el contenido: 'Herne, el cazador', 'Quintín, el aventurero', 'Iván Joe'."
Enrique Lafourcade:
"Me recuerdo de 'Quintín', de 'Juanita', de unos aviones, de unos submarinos. Me recuerdo de la poesía infantil, de los cuentos de hadas, de las portadas de ‘Coré’."
José Balmes:
"Tengo muchos recuerdos de la revista. Fue formador; me recuerdo de los dibujos de ‘Coré’, de Poirier. Me recuerdo de las historias capituladas, de las que tenían que ver con pasiones. Allí empecé a leer a los autores clásicos. Claro que por supuesto estas historias estaban pirateadas y simplificadas."
Patricio Phillips:
"'Simbad, el marino' me recuerda a las princesas, a los lobos, a todo ese mundo lleno de tanta fantasía y poesía que tenía la revista."
Gustavo Leigh:
"Las series que más recuerdo es 'Quintín, el aventurero', porque era toda una vida fuera de la casa donde se echaba a volar la imaginación. En ese tiempo no había violencia; los héroes corrían un peligro determinado. Así eran las historietas. Recuerdo 'Juanita la lista'. Había buenas novelas para adolescentes. Las historietas donde salían aviones me las he grabado hasta el día de hoy, con sus pilotos. Estas historias llegaban semana a semana; siempre me gustaban y las seguía minuto a minuto."
Jorge Ovalle:
"Recuerdo con mucha nitidez mis primeras lecturas: 'La marca del escorpión', 'El ojo de la Cartufa'; a lo mejor El Peneca tuvo importancia en las lecturas relacionadas con Valdivia, Ambrosio O'Higgins, Manuel Montt, Lastarria, Bilbao, Zañartu, Colocolo, Paula Jaraquemada y Los Carreras."
Gabriel Valdés:
"Era fantástica, original; tenía historias que concitaban un interés enorme por la aventura, leyendas medievales, sobre reyes y princesas, historias de mitología. Había series de los araucanos, historias de Caupolicán. El dibujante era fantástico. Se llamaba ‘Coré’. La impresión era muy buena para su tiempo. Era una revista barata. Era limpia desde el punto de vista de la revista: los buenos eran los buenos, los malos eran los malos, nada turbio. Había niñas bonitas, doncellas hermosas que había que rescatar de los dragones."
Abraham Santibáñez:
"Leí 'Herne el cazador', 'Sexton Blake', 'Quintín, el aventurero', la historia de 'Paparrucha' y otras anteriores. Había muchos huérfanos en reformatorios horrendos o parejas de rara convivencia. Junto a estas historias estaba el dibujo fino y grato de ‘Coré’. En una y otra época percibo claramente, sin embargo, la diferencia entre una revista con afanes más amplios. La presencia de ‘Roxane; era muy fuerte en los tomos de los años veinte y treinta, y una más convencional, casi pura aventurera, que se consolidó con un cierto aire francés, 'pilote', hacia el final de su existencia en los años sesenta."
María Antonieta Saa:
"Me recuerdo de ‘Roxane’ como directora, una señora sabia, buena persona, llena de cariño por los niños. Me recuerdo de una portada de la revista El Peneca donde aparecía Arturo Prat con un sable en colores."
A pesar de las diferencias ideológicas entre los entrevistados, desde el golpista Gustavo Leigh hasta el dramaturgo de izquierda Juan Radrigán, pasando por Partido por la Democracia María Maluenda, todos recordaban El Peneca con cariño y emoción. Frases como "me causa una profunda emoción" (Sule), "la revista se esperaba con ansias" (Phillips), "yo tenía la colección completa" (Valdés), "nos peleábamos por la revista" (Donoso, Maluenda, Ovalle) construyeron un relato común: El Peneca fue un objeto de deseo compartido en la infancia de estas figuras, independientemente de su futuro político.
Este consenso afectivo fue significativo porque demostraba que El Peneca logró algo que pocas instituciones chilenas han conseguido: construir un territorio simbólico neutral donde niños de familias conservadoras, liberales, radicales y de izquierda podían encontrarse. La revista no era percibida como "de derecha" o "de izquierda"; era percibida como la revista de los niños chilenos.
Los entrevistados recordaban con nitidez:
Personajes como “Quintín, el aventurero” (mencionado por Maluenda, Radrigán, Lafourcade, Leigh, Santibáñez).
Dibujantes como “Coré” (mencionado por Jaramillo, Radrigán, Balmes, Valdés, Santibáñez).
Series como “Herne, el cazador”, “Juanita, la lista”, “Simbad, el marino”.
Sin embargo, nadie mencionaba las secciones patrióticas explícitas (los editoriales sobre Prat, los poemas a la bandera, las biografías de los próceres). Esto sugiere una memoria selectiva: lo que perduró fue la aventura, la fantasía, el entretenimiento; la educación cívica, aunque presente, fue asimilado de manera inconsciente.
El mensaje patriótico.
Los ex lectores de El Peneca aquí entrevistados pertenecían a distintas corrientes del pensamiento, y el protagonismo cultural y político se enmarcaba incluso dentro de planos absolutamente antagónicos. Sin embargo, la identificación con los símbolos nacionales transmitida por el semanario constituye hasta el día de hoy parte fundamental de la definición como chilenos.
Las lecturas sobre este tema no lograron llamar la atención prioritaria; no obstante, la continuidad en El Peneca contribuyó a reforzar el universo de los símbolos patrios, tales como la bandera y los colores, el himno patrio, los héroes nacionales y la guerra por la Independencia de Chile y el Combate Naval de Iquique.
María Maluenda:
"Cuando veo la bandera chilena en cualquier circunstancia me emociono, porque me produce la asociación con todo lo que es Chile, con lo bueno y con lo malo. La encuentro hermosa. La canción nacional me produce un efecto de fuerza; el coro me es difícil escucharlo sin que me corran las lágrimas, porque la tumba será de 'los libres'; no puedo dejar de contar que muchos soñaron con la libertad y que antes éramos, y espero que sigamos siendo, 'el asilo contra la opresión'.
La figura de Bernardo O'Higgins está llena de contradicciones desde mi punto de vista. Por un lado, luchó por la independencia entusiasmando a su gente, a los campesinos de su propia tierra; por otro lado, después de haber luchado, partió al exilio. O'Higgins, como hijo natural, fue despreciado por los que se creían más aristócratas. Sin embargo, la Escuela Militar lleva su nombre, pero por hipocresía no admite hijos naturales.
Arturo Prat es un símbolo de una persona capaz de enfrentar situaciones adversas, con mucho valor. La contradicción es que se conmemora el 21 de mayo, que fue una derrota. Él entregó su vida defendiendo lo que consideraba su rol. No tiene la misma potencia que tienen las otras imágenes, como Los Carreras, Manuel Rodríguez y Bernardo O'Higgins."
Armando Jaramillo:
"La bandera es sin lugar a dudas el símbolo más hermoso. Soy chauvinista, patriotero. Cuando miro la bandera en el extranjero me conmuevo hasta las lágrimas. Prat se transformó en un personaje legendario. Pongamos las cosas en su lugar: era un abogado, ejerció de marino y tuvo la peor fragata. Tenía sentido de honor y era valiente. La figura de Prat surgió de la epopeya de Iquique, unió a Chile frente al enemigo común."
Juan Radrigán:
"La bandera a partir de 1973 la rechazo. Perdió todo significado de pureza que había tenido hasta allí. En manos de los militares representa para mí la bandera de los piratas. Arturo Prat y O'Higgins no son muy amigos míos. Quizás recuerdo más a Manuel Rodríguez. No basta con ser valiente. Los actos valientes proceden de los desastres. El honor para mí es dignidad. El honor es tan antiguo. La patria es algo muy materno. Tiene que ver con el hogar."
Enrique Lafourcade:
"Arturo Prat murió por sus ideas. Es el detonante de la guerra del Pacífico. Sin la muerte de Arturo Prat no se hubiese ganado, pues el país se llenó de entusiasmo patriótico. O'Higgins, en ese tiempo y en el contexto en que se movió, captó una responsabilidad y entregó su vida por la Independencia."
José Balmes:
"Es tan difícil hablar de la bandera, pero no se me escapa. Tiene elementos convencionales, los asumo. La imagen tiene un significado diverso. La asumo para utilizarla, manipularla, darle carne en el sentido de que la estrella es fuego. Juego con ella. Me salgo del marco rígido, me enfrento con ella a la realidad, la socializo y, cuando más lejos está, se vuelve irónico, irreal, pero siempre vuelvo a ella.
Prat está lejos, su gesto tiene una gran significación. A Prat y a O'Higgins los han alejado de la realidad histórica. Ellos son hombres con historias, pasiones, rabias y odio. Además, con un gran compromiso. Los convirtieron en piedra, en mármol. Son sujetos de reflexión, de amor por parte nuestra. No debemos recibirlos estética e inamoviblemente. En la Patria viven seres humanos, un espacio determinado que se crea en una forma de relación y vida."
Patricio Phillips:
"La bandera es el símbolo de lo que es el país. Escudo del alma; toda buena familia tiene un semblante. Chile también. La bandera representa al país que se siente identificado con él. La bandera representa el honor y la soberbia.
O'Higgins inició la República. Símbolo de desprendimiento, porque abdica y parte al exilio. Es víctima de una derrota política. Arturo Prat es el hombre de las Fuerzas Armadas de Chile. Chile tiene algunos héroes que simbolizan el patriotismo, que se desprenden de la vida por amor a la Patria. Es signo de coraje; la Patria sintetiza todos los valores que tiene el país en todo orden de cosas, tiene parecido con todo lo que es familia, nombre y escudo."
Gustavo Leigh:
"La bandera la recuerdo a todo color en los aniversarios patrios; en la revista se le daba a uno la oportunidad de leer algo sobre la bandera. Era una especie de difusión de la nacionalidad. Se trataba de captarla y a uno le tiene que haber agradado mucho. Los relatos acerca de la bandera no eran latosos, no salían tampoco en gran medida; se dibujaba la bandera y abajo el pequeño relato fácil de leer. Cuando a uno no le quedaba más que leer, leía acerca de la bandera. Hoy la bandera se me queda impresa en la mente; uno es prisionero de ella. Es un concepto de país, de nación, de una hermosa bandera que se va admirando. Se nos decía que la bandera chilena era la más hermosa; se nos decía que en un concurso internacional había sido elegida como la más hermosa. De la canción nacional se nos decía que había sido la segunda después de la 'Marseillaise' (el himno nacional de Francia); uno sentía orgullo. Era una fórmula de introducir el gusto por la Patria y por la bandera.
O'Higgins es el fundador de la nacionalidad chilena, patriota que predicó con el ejemplo. O'Higgins logró formar la Primera República. Luchó por la Patria y murió mísero en el exilio.
Prat tiene un nivel más secundario y es un acto heroico. No tiene trascendencia; se le canta como héroe. Los medios de comunicación lo han realzado.
La Patria es un concepto donde se funde el nacionalismo, la familia, la bandera y el escudo nacional; lo hace un todo, se identifica con el patriotismo individual. Creo que especialmente los chilenos, dentro del contexto latinoamericano donde la raza es igual de norte a sur, nos permiten mirar a la Patria serenamente. Creo que los países que no tienen unidad étnica no miran a la Patria igual que nosotros, como los chinos o los coreanos. Por ejemplo, los coreanos tienen poca población blanca. Hace falta una labor educacional a través del colegio, en contexto, para crear una unidad patriótica. Lo mismo pasa en países como Colombia o Perú, que tienen mucha diversidad de razas."
Jorge Ovalle:
"La bandera de Chile, sin saber lo que era, siempre tuvo el sentido que tiene: un símbolo de unidad nacional, un don en torno al cual se diluyen las diferencias; frente a la bandera se pierde todo lo que es diferencia entre pobres y ricos, socialistas y conservadores. La bandera la identifico con la paz, con la nación. La bandera la identifico con los presidentes que pasaron por el Instituto Nacional, donde yo estudié, con los ex parlamentarios y compañeros de curso.
Prat es el héroe más insigne que ha tenido toda la república, un gran marino. Los herederos lo han desvirtuado. La memoria de Arturo Prat es un canto de elogio y admiración al sistema democrático. Hizo una obra de gran trascendencia, una guerra que transformó en un hecho nacional. Prat tenía una conciencia de sacrificio. Prat, antes de dar la orden de abordaje, preguntó si su gente había comido; tenía un sentido social muy grande.
De O'Higgins no tengo opinión. No entendió lo que era la Patria. Estuvo en contra de nosotros en la primera etapa de la independencia. Terminó siendo más peruano. La Patria es un sentimiento vinculatorio que une al hombre en torno a su paisaje, amigos, recuerdos, tradiciones y comidas. La sentimos especialmente los que amamos la vida y somos conservadores. Soy un patriota. No concibo la vida sin mi patria. Soy conservador. Soy un hombre que está bien donde están los suyos. No puedo estar bien donde sea extraño; aquí me formé, me eduqué. Todo está relacionado con la Patria."
Gabriel Valdés:
"La bandera es el paisaje chileno. Está tendida en el mar. No es una bandera inventada. Es muy chilena en su colorido; más que guerrera, es una bandera de rodeo, popular, de fiestas campestres.
Prat es lo mejor que tiene Chile. Chile significa una vida civil muy notable. Era abogado, creía en las elecciones y en la democracia. La tradición en la que se formó es la de un gran caballero, un gran marino. Es un símbolo de una personalidad que galvanizó el país; es un acto de un chileno que es un marino.
O'Higgins fue un hombre admirable; supo que tenía fuerzas, pero no quiso dominar el país a sus designios. Tuvo gran espíritu de coraje, de valentía. Su gran gesto fue la abdicación. La Patria es fuerte. El país es bastante chauvinista. El chileno concentra cierta superioridad. Estoy satisfecho de Chile, de las cosas de Chile. No hay nada mejor que Chile; claro, esto es parte del hecho de que nuestro país está aislado, insular y sin ninguna ventaja de isla. Tiene un mar inmenso. Nos ha hecho como los ingleses; la élite chilena es más bien europea, tiene muy poco de latinoamericano. En Chile se pone temprano el sol. El folclore se encierra; no es un país de grandes migraciones. Los italianos, los alemanes se vuelven más chilenos que los propios chilenos. Los chilenos tienen un carácter fuerte por su patria, su geografía, su desierto y su montaña. Chile tiene una historia muy rica. Tiene la tradición de la colonia; es un país de guerra. Sin acentos, desde Puerto Montt hasta Arica es notable el concepto de unidad. No hay matiz en la forma de vivir, y eso hace que la Patria sea una sola. Las Fuerzas Armadas han dado mucho por el respeto histórico hacia ella. En cada pueblo, en todas partes de Chile, han estado presentes. Ellos han hecho históricamente un trabajo de chilenidad. Han enseñado a escribir, a cortar el pelo. El pueblo pedía más policía porque ellos cuidaban a la gente. El país es de fronteras, con cuatro siglos de fuertes estructuras militares y grandes regimientos."
Abraham Santibáñez:
"La bandera de Chile está asociada a mis recuerdos infantiles: el 18 de septiembre en el campo, los huasos, las fondas y las cuecas, las fiestas escolares. De adulto, tengo una cierta identificación moderada con la Patria, digo moderada porque durante 16 años me administraron la Patria y se apropiaron de la bandera los militares, con los cuales no me identificaba y de quienes me sentía cada vez más distante, pero igual la bandera de Chile y otros símbolos, como el himno nacional, los siento míos, pero un poco usados y abusados.
Arturo Prat y O'Higgins, casi lo mismo que la bandera y el himno nacional, son figuras respetables, pero demasiado utilizadas, lo que obliga a revalorizarlos."
La Bandera como símbolo fracturado.
Las respuestas sobre la bandera:
Leigh, el general golpista, tuvo un discurso sobre la bandera casi idéntico al de Jaramillo y Phillips. Para él, la bandera seguía siendo un símbolo indiscutido de unidad nacional. No había en sus palabras ninguna conciencia de que la dictadura pudo haberla mancillado. Esta ceguera selectiva es típica de los perpetradores: su versión de la historia no incluyó el horror que ellos mismos ejecutaron.
La bandera se vio manchada por el uso que los militares hicieron de ella, pero aún así los entrevistados intentaron "rescatarla" (Balmes jugaba con ella, Santibáñez la sentía "usada y abusada", Maluenda se emocionaba a pesar de todo).
La bandera para Radrigán "perdió todo significado de pureza". En manos de los militares era "la bandera de los piratas". No hubo rescate posible.
Los héroes: Prat y O’Higgins como campos de batalla simbólicos.
Las opiniones sobre Prat y O'Higgins revelaron que estos héroes funcionaban como proyecciones de las posturas políticas actuales de los entrevistados, más que como figuras históricas estables.
Para Maluenda, la figura de Prat conmemoraba la derrota y para Balmes a Prat lo habían alejado de la realidad histórica. Phillips lo enaltecía como “El hombre de la Fuerzas Armadas” y a Leigh le pareció la batalla de Prat “un acto sin trascendencia”.
O'Higgins, según Maluenda, estaba lleno de contradicciones. Para Ovalle "no entendió lo que era la Patria" y Balmes sostenía que "lo convirtieron en piedra".
Quienes más se acercaron a una visión desmitificada de los héroes fueron Radrigán, Balmes y Maluenda, tres personas que sufrieron directamente la dictadura (Radrigán como dramaturgo perseguido, Balmes como exiliado, Maluenda como madre de un ejecutado político). Quienes mantuvieron una visión sacralizada son quienes apoyaron el golpe (Leigh, Phillips) o tuvieron una formación conservadora (Jaramillo, Ovalle).
Esto sugiere que el trauma político pudo romper la idealización infantil de los héroes nacionales. La dictadura no solo mató personas: también mató la inocencia de ciertos símbolos.
Leigh y la banalidad del mal patriótico.
Gustavo Leigh fue el entrevistado más extremo y, paradójicamente, el que más fielmente reprodujo el discurso patriótico de El Peneca. Hablaba de la bandera como "la más hermosa", de O'Higgins como "fundador de la nacionalidad", de la necesidad de "unidad étnica" y "labor educacional" para crear patriotismo. El discurso fue indistinguible del de un buen peneca de los años treinta.
Pero este mismo hombre ordenaba los "vuelos de la muerte". Era la esencia del nacionalismo autoritario. El amor a la patria se volvía tan abstracto y sacralizado que podía coexistir con el asesinato de ciudadanos reales, porque esos ciudadanos ya no eran "verdaderos chilenos" a los ojos del poder.
Leigh era un producto de su clase y su formación castrense, un hombre que aprendió a amar el país de una manera tan abstracta y sacralizada que podía ordenar la muerte de los compatriotas sin contradicción moral.
Radrigán: la excepción que confirma la regla.
Radrigán fue el único entrevistado que rompió explícitamente con el relato patriótico. Rechazaba la bandera, minimiza a Prat y a O'Higgins, y prefería a Manuel Rodríguez (un héroe más ambiguo). Su postura era la de alguien que ha pensado críticamente los símbolos que El Peneca le entregó.
Radrigán recordaba EL Peneca con ternura: "la mamá nos leía". La ruptura no era con la revista, sino con el uso político de los símbolos después del golpe. Él logró distinguir entre el afecto infantil y la adhesión ideológica adulta. En eso, quizás, fue el más lúcido de todos.
El testimonio de María Maluenda.
María Maluenda fue la entrevistada más compleja y conmovedora. Actriz de larga trayectoria, esposa del connotado actor y director de teatro Roberto Parada, la vida dio un vuelco trágico en 1985 cuando su hijo, José Parada Maluenda, fue asesinado y degollado por agentes de la dictadura militar. En 1990, cuando la entrevisté, ella era diputada por el Partido por la Democracia, luchando por los derechos humanos desde las mismas instituciones que habían sido cómplices del horror.
Pero lo que hizo el testimonio tan excepcional no fue la historia de dolor, sino la forma en que ese dolor convivía con un amor incondicional por los símbolos patrios.
Su patriotismo era un vínculo con la tierra, la cultura, la historia y la gente, no una sumisión al poder de turno. Cuando ella dijo "la tumba será de 'los libres”, estaba reivindicando el himno para los que realmente lucharon por la libertad. Cuando habló de O'Higgins como un "hijo natural despreciado por los aristócratas", estaba estableciendo un paralelo con su propia historia: ella también fue despreciada por los que se creían superiores, los mismos que mataron a su hijo. Al negarse a entregar los símbolos a los verdugos, Maluenda les arrebató el monopolio de la patria. El caso de Maluenda fue la prueba más contundente de la tesis central de este libro: El Peneca fue un laboratorio de ciudadanía y de lecciones patrióticas. El semanario enseñó a amar a Chile a una niña que, décadas después, vería a su hijo asesinado por quienes se apropiaron de los símbolos de esa patria. El amor que El Peneca sembró en la infancia resultó ser más fuerte que el odio que la dictadura intentó imponer. Ese fue el poder de una cultura que educó desde el cariño.
Las entrevistas revelaron que El Peneca creó una comunidad lectora que trascendió las diferencias políticas adultas; en la infancia, todos fueron 'penecas'. Sin embargo, la memoria de los lectores fue selectiva: recordaban la aventura y la fantasía, no el adoctrinamiento explícito, lo que sugiere que la educación patriótica fue más efectiva precisamente por ser asimilada como paisaje natural. La dictadura fracturó esos símbolos: para los perpetradores como Leigh, la bandera y los héroes siguieron intactos; para las víctimas como Radrigán, Maluenda y Balmes, los símbolos tuvieron que ser reconstruidos, resignificados o abandonados. Maluenda y Radrigán representaban dos respuestas opuestas al trauma (ella resignificaba, él rechazaba), ambas legítimas. El Peneca proporcionó un repertorio simbólico común que podía ser usado tanto para construir democracia como para justificar una dictadura. La diferencia estaba en los usos que los adultos hicieron de ella.
Para entender El Peneca, hay que mirarlo en compañía de las otras revistas de su tiempo. Existía toda una red de periodistas, ilustradores, fotógrafos y guionistas que trabajaban en editoriales como Zig-Zag y se movían de un proyecto a otro. Ese intercambio constante de ideas, estilos y talentos creó lo que hoy llamamos la "edad de oro de las revistas chilenas".
No hay acuerdo exacto sobre las fechas, pero la mayoría de los estudiosos sitúan su apogeo entre las décadas de 1930 y 1960. Fue un período de creatividad, profesionalización y éxito comercial. Se pasó del trabajo artesanal y anónimo a equipos estables de dibujantes y guionistas, muchos de los cuales alcanzaron un amplio reconocimiento público.
Con la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria de 1920. La alfabetización creció, y con ella una masa de niños, jóvenes y adultos ávidos de lectura recreativa. Junto a la importación de material extranjero, surgió una potente industria local que creó personajes y revistas que se convirtieron en clásicos de la cultura popular.
El prestigio de los ilustradores alcanzó su cima en 1941 con la fundación de la Alianza de Dibujantes de Chile, cuyo presidente honorario fue Walt Disney, nombrado durante su visita al país.
El giro que formalizó esta "edad de oro" fue la creación del Departamento de Historietas de Zig-Zag en 1962, que reunió a más de cuarenta profesionales del diseño y la gráfica. Fue una explosión de títulos y personajes en los medios de comunicación, con una calidad y una conexión con el público que no se ha vuelto a repetir en Chile.
Entre los artistas que trabajaron en El Peneca y en otras revistas de la época, podemos nombrar a muchos: José Foradori, Emilio Dupré, Carlos Zorzi, Luis Fernando Rojas “Marius”, Julio Bozo “Moustache”, Raúl Figueroa Ruiz “Chao”, Manuel Guerra Urquieta, Galvarino Lee, Juan Francisco González Ramírez, Paul Dufresne, Pedro Subercaseaux “Lustig”, Emilio Álvarez, Jorge Délano “Coke”, Walter Barbier, Germán Luco Cruchaga “Whisky”, Enrique Alfonso “Osnofla”, “Leonard”, Jorge Arévalo, Benjamín Rabier, Alfredo Adduard, René Ríos “Pepo”, Raúl Manteola, Enrique Cornejo Tapia “Penike”, Fidelicio Atria Mardones, Alberto Bustos, Alcibíades Cuevas, Mario Silva Ossa “Coré”, Miguel Ángel Suárez “MÁS”, Jorge Christie Mouat, Luis Goyenechea “Lugoze”; recibe el Premio Nacional de Periodismo,1964, mención dibujo, Caro Jiménez, Elena Poirier, Alberto Lungenstrass, Abel Romero, Nicomedes Guzmán “Ovaguz”, Alberto Vivanco, Oscar Camino, Mario Igor Vargas, Lautaro y Aníbal Alvial, Themo Lobos, Renato Andrade ”Nato”, Julio Berrios “Juber”, quien inició su carrera a los 11 años en el El Peneca, Humberto Pastor Rabello, Víctor Orellana, José Herrera, Avelino García, fotógrafos como “K. Nanyo”, Jorge Valck, Odber Heffer y Carlos Charlín Munizaga.
A esta constelación se sumaron centenares de creadores cuyo legado fue devorado por el olvido: fotógrafos cuyos archivos se esfumaron entre mudanzas institucionales, literatos que escribieron bajo seudónimos desaparecidos, ilustradores cuyos originales acabaron en cajones de editoriales sumergidas.
Para ilustrar esta efervescente atmósfera editorial, vale la pena mencionar algunas revistas anteriores a El Peneca y otras que fueron surgiendo alrededor de este semanario, conformando un entorno gráfico y narrativo del que esta publicación fue el principal exponente.
Letras i Monos (1906-1912)
Apareció en 1906 y duró hasta 1912. Según decía su portada, estaba destinada a un público que iba desde niños de seis años hasta adultos de ochenta. Eso muestra la ambición educativa y recreativa de las primeras publicaciones chilenas. Incluía secciones prácticas como deportes, higiene y temas escolares, junto a novelas rosas, novelas de aventuras y relatos de detectives. También tenía espacios para temas femeninos, noticias de figuras políticas y empresariales, y crónicas de arte. En su primer número de 1906 declaró que su meta era combinar entretenimiento y educación para todas las edades:
“Letras i Monos” está dirigida a niños escolares, sus necesidades de formación i entretención".
Páginas del Hogar (1912)
Su directora fue Teresa Florenzano. Estaba dedicada al público infantil femenino. Los temas eran las buenas costumbres, cómo ser femenina, ser buena madre y servir a la patria. Definía un área específica para las niñas y reforzaba el modelo femenino patriarcal de la época. En septiembre de 1912 declaraba: "En el centro del hogar doméstico rodeado de sus hijos y ayudando a su esposo a sobrellevar los trabajos de la vida, es solo como la mujer es feliz.
El Colegial (1912-1942)
El director fue Emiliano D'Alençon. Se editaba quincenalmente, impresa en tricromía (tres colores), por una editorial católica. Contenía cuentos infantiles, obras de teatro breves, humor gráfico, chistes, pasatiempos educativos y crónicas. Se concibió como un vehículo de literatura infantil con orientación católica. En septiembre de 1912 decía: "Muchos, casi la mayoría, dicen que escribir para niños es muy fácil. Error, profundo error. La literatura infantil es tal vez la más difícil; debe ser de fácil comprensión y sobre todo moral."
En 1941, bajo la dirección de Eleodoro Caro, adoptó un enfoque patriótico, enfatizando la formación escolar nacionalista. Publicaba poesías de los lectores y trabajaba con ilustradores como Luis Fernando Rojas "Anka" y Miguel Ángel Suárez. Exaltaba hechos históricos heroicos. En mayo de 1942 expresaba: "Nuestra modesta meta es levantar el nivel moral de la familia a través de los niños. Infiltrar en los tiernos corazones el sentimiento de honor. Y especialmente el sentimiento de Patria, tan decaído en los difíciles días que corren, es nuestra mayor ambición”.
El Pibe (1923–1924 y 1931)
Se editó por primera vez el 16 de julio de 1923 bajo el sello de la Editorial Selecta. Dejó de publicarse en diciembre de 1924, aunque tuvo un breve resurgimiento en 1931. Su primer editor fue José Masgrau y la dirección la asumió H. Alzamora. Entre las ilustradores destacaron Carlos Espejo y más tarde Fidelicio Atria Mardones.
El personaje central era un niño humilde inspirado en el protagonista de la película "The Kid" (1921) de Charles Chaplin. La vestimenta sencilla representaba a los niños pobres de la época. En un último intento por mantenerla viva, “El Pibe” se fusionó con la revista "Junior", que también tuvo corta vida. La palabra "pibe" es argentina, no chilena, lo que mostraba cierta influencia extranjera.
Don Fausto (1924-1964)
Apareció en agosto de 1924 como una revista dedicada exclusivamente al entretenimiento. La editaba Zig-Zag bajo la dirección de Félix López Passi, quien, según me contó Olga Villalón (secretaria de Elvira Santa Cruz), “prefirió mantenerse en el anonimato y trabajar de forma colectiva”. Su mayor atractivo eran las novelas seriadas y el diálogo con los lectores infantiles. A partir de marzo de 1925 adoptó un formato más grande, similar a un periódico nocturno. Siempre estuvo al día con los cómics más recientes y destacaba a personajes como Charles Chaplin, Harold Lloyd, Larry Semon y Oliver Hardy.
Al principio se imprimía a color, pero después de un año redujo la paleta a solo tres tonos. Entre los dibujantes estuvieron Alfredo Bustos, Humberto Pastor Rabello, Alcibíades Cuevas, Abel Romero, Mario Silva Ossa (bajo el seudónimo "Higopi") y Mario Igor Vargas. Ofrecía novelas seriadas de todo tipo: políticas, románticas, de aventuras y de suspenso. En 1958 introdujo fotonovelas italianas. Don Fausto se publicó hasta 1964, cuando se fusionó con la revista Okey. Don Fausto optó por una línea cosmopolita, anticipando la globalización del entretenimiento infantil.
Mamita (1931-1933)
Fue dirigida por la educadora Amanda Labarca (1886-1975), una luchadora por los derechos de las mujeres, escritora, política y embajadora. La revista incluía cuentos tradicionales europeos como "El Patito feo", "El Ruiseñor" y "La Bella Durmiente", junto a relatos chilenos y leyendas populares como "Pedro Urdemales", "Flor Piliray" y narraciones sobre héroes de la Independencia: José Miguel Carrera, Manuel Rodríguez y Bernardo O'Higgins.
Para fomentar la participación infantil, organizaba concursos didácticos, ejercicios con mapamundis y certámenes de cuentos. Entre los dibujantes figuraron Jorge Arévalo y Alfredo Adduard. A diferencia de publicaciones como Páginas del Hogar, que reforzaban el rol doméstico de la mujer, Mamita, bajo Amanda Labarca, representó una visión más moderna y emancipadora de la infancia y la educación femenina en Chile.
El Abuelito (1934-1935)
Era una revista de formato pequeño, similar a un libro-magazín. Se publicó entre noviembre de 1934 y mayo de 1935. La edición estaba vinculada a un programa radial patrocinado por la fábrica de golosinas Hucke, conducido por el popular doctor Luis López Rey, quien interpretaba a un entrañable Abuelito. La revista difundía cuentos tradicionales europeos, comentarios del programa radial y una sección con fotografías de los niños lectores. Al ser editada por la industria Hucke, la empresa le brindaba fuerte publicidad y apoyo financiero. Al igual que El Peneca, El Abuelito dedicaba varias páginas a avisos comerciales, del mismo modo que la Imprenta y Litografía Universal, del propietario Helfmann, aprovechaba la popularidad del semanario para agregar anuncios publicitarios. De este modo, tanto El Abuelito como El Peneca utilizaban aquella "convergencia mediática": circulaban por la radio, el papel impreso y la publicidad comercial. Así ocurría, en realidad, con la mayoría de las publicaciones infantiles de la época. Era un vehículo eficaz para llegar a los niños, moldeando no solo su imaginario, sino también sus hábitos de consumo.
Pulgarcito (1937-1955)
Fue un semanario infantil que, pese a cambiar de nombre en ocasiones ("La revista de historias maravillosas", "Semanario cómico" o "Semanario infantil"), mantuvo la esencia como publicación dedicada a cómics e historietas ilustradas. La editorial Ercilla la sacaba en formato de periódico, con 16 páginas a color. Era de origen norteamericano y gozó de gran popularidad en Chile. Entre las historietas más destacadas figuraron "Popeye, el marino", "El Fantasma", "Mandrake, el mago", "El Príncipe valiente", "Maldades de dos pilluelos", "Henry", "El ratón Miguelito" y "Flash Gordon". Todas bajo derechos de King Features Syndicate. Dejó de publicarse en 1955. A diferencia de El Peneca, que construyó un universo narrativo propio con personajes y guionistas chilenos, “Pulgarcito” apostó por las licencias internacionales.
El Cabrito (1941-1948)
Revista infantil editada por Zig-Zag. La primera directora fue Elvira Santa Cruz, y más tarde Henriette Morvan ("Damita Duende"). Entre los creadores e ilustradores estuvieron los hermanos Lautaro y Aníbal Alvial, Fidelicio Atria Mardones, Alfredo Adduard, Luis Arce, Julio Berríos, Armando Lira, Renato Andrade "Nato", Walterio Millar e Hildegardo Igor Vargas (hermano de Mario Igor Vargas).
Desde los inicios se definió como una publicación didáctica, trabajando con pedagogos y escolares. Daba especial importancia a los temas históricos e incluía en cada número un mapa de distintas regiones de Chile. Los temas se seleccionaban para familiarizar a los niños no solo con la historia de Chile y los héroes, sino también con la de otros países latinoamericanos. El Cabrito fue un ejemplo perfecto de la línea editorial americanista y formativa de Zig-Zag.
Condorito (agosto de 1949 hasta nuestros días)
El cóndor andino es un ave majestuosa, la más grande del mundo en su especie. En nuestra iconografía nacional representa el poder, la soberanía y la libertad. Es un símbolo oficial y sublime del Estado y la nación. Pero René Ríos Boettiger, "Pepo", creó un cóndor radicalmente diferente. El Condorito no era el ave heráldica del escudo, sino un personaje que pertenecía a todos los chilenos, moldeado por la idiosincrasia del chileno común y corriente. personificaba al "roto" urbano: pícaro, ingenioso, de buen corazón, pero a menudo desafortunado. Reflejaba las alegrías, penas, humor y lucha del día a día.
Pepo creó esta imagen antropomorfa para la primera edición de la revista Okey. Pero antes de que él convirtiera a Condorito en un ícono de la cultura popular chilena, Mario Silva Ossa, ya había ensayado ese nombre en un proyecto audaz y breve: la revista Condorito (1949-1950). Era un experimento editorial donde “Coré” no solo diseñaba las portadas, sino que ilustraba cada página interior con ayuda de colaboradores como "LauFer" y Jorge Carvallo. El título mismo jugaba con la tipografía: la última letra "o" se curvaba como el pico del ave.
Mientras la versión de “Coré” adaptaba cuentos clásicos europeos para un público mixto (adultos y niños), “Pepo” optó por un humor netamente popular, basado en situaciones cotidianas. Su cóndor antropomórfico era expresivo, genuino, arraigado en el pueblo. La revista Condorito es parte fundamental de la cultura chilena y una ventana entrañable a la idiosincrasia chilena. También se lee en México, Perú, Colombia y otros países. Condorito llevó la chilenidad al terreno del humor masivo, demostrando que la edad de oro no solo educaba y entretenía, sino que también construía mitologías populares.
Okey (1949-1965)
Fue una revista dedicada principalmente a cómics importados del extranjero. Entre los ilustradores estuvieron René Ríos Boettiger, Óscar Camino, Gian Giacomo Delmasso, Mario Igor Vargas, Luis Goyenechea y Mario Silva Ossa. Usaba predominantemente los colores negro y rojo. La editó Zig-Zag por primera vez en agosto de 1949.
Entre las historietas aparecieron aventuras y superhéroes como: "Sexton Blake", "Superman", "Terror Negro", "Súper Chico", "Olas Justicieras", series del Oeste: "Loe, el Terrible", "Los Hermanos Pradera", "Red Coleman", "El Forastero" y clásicos universales: "Tarzán", "Flash Gordon".
Además, incluía melodramas para el público femenino y novelas de aventura seriadas como "El Corsario Negro" de Emilio Salgari.
A diferencia de otras revistas infantiles, Okey redujo la participación a concursos. En 1964 se fusionó con Don Fausto y adoptó un formato más pequeño. Ese mismo año incorporó series western como “Búfalo Bill”, “Kansas Kid”, “Buck Jones” y “Botín de Sangre”. Poco antes de desaparecer en 1965, cambió el nombre a "Justiciero" y se especializó exclusivamente en cómics del Lejano Oeste.
Aladino (1949-1951)
Fue un libro semanario editado por Carlos de Vidts Ltda. bajo la dirección de Clemente Andrade. Entre las principales dibujantes figuraron Alfredo Adduard, Miguel Ángel Suárez "MAS", Jorge Christie Mouat "Melitón", Luis Goyenechea "Lugoze", E. Ditane "Tony" y Caro Jiménez. Algunos fragmentos fueron creados por Clemente Andrade y Héctor Arroyo. La principal particularidad era que estas historias fueron escritas e ilustradas íntegramente en Chile. Clemente Andrade colaboró activamente en relatos como "Pilucho, el pobre pollo" (dibujado por Jorge Christie Mouat), con un tono humorístico. Cada número incluía una sección titulada "Cuando yo era chico", dedicada a biografías de grandes personalidades.
Aladino representó una tercera vía editorial en la edad de oro: no era Zig-Zag (como El Peneca, Don Fausto u Okey), ni Ercilla (como Pulgarcito), sino un sello independiente que apostó por la creación local de principio a fin. Es una pieza única para entender el esfuerzo de una editorial independiente chilena de mediados del siglo XX.
Simbad (1949-1956)
En septiembre de 1949, apareció la revista Simbad, dirigida por Elvira Santa Cruz y editada por Zig-Zag. Llevaba como subtítulo “El gran amigo de El Peneca", reflejando su vínculo con la emblemática publicación infantil. Simbad fue un libro-magazín que tuvo como ilustradora principal a Elena Poirier. La decisión de lanzar Simbad fue tomada por Santa Cruz, inspirada por el éxito de otras revistas de bajo costo. Se consolidó como un producto derivado de El Peneca, pero con una participación más limitada de los lectores infantiles. La publicación se hizo posible principalmente gracias a los anuncios publicitarios.
Se imprimía tanto literatura clásica infantil como historietas de aventuras, policiales y diversos cómics. Algunos de los cuentos fueron: “El Gato con botas”, "Los viajes de Gulliver”, “El Soldadito de plomo”, “El ingenioso hidalgo, don Quijote de la Mancha” y “Alicia en el país de las maravillas”. Se adoptó “Robinson Crusoe”, transformándolo en “Rosita Crusoe”. entre otros. “El secreto de la gitana”, “El Secreto de la linterna”, “La amiga de la piel roja” y “La hija del Shake blanco”. También aparecían historietas del Lejano Oeste como “Búfalo Bill” y producciones nacionales de carácter humorístico. Odilia Navarro colaboró en algunas de las ediciones.
Barrabases (1953 -hasta nuestros días)
Fue una innovadora revista de historietas deportivas, creada y dirigida por Guido Vallejos. Era única en su género en Chile. Tras su éxito rotundo, Zig-Zag asumió la edición y distribución. Retrataba las aventuras de un grupo de niños apasionados por el fútbol que formaban el equipo Barrabases F.C. (primera división del fútbol chileno). Vivian en "Villa Feliz", un pueblo ficticio creado por Vallejos. Entre 1970 y 1973, la distribución quedó a cargo de la Editorial Quimantú. La revista se vendió en Chile y en el extranjero. Renato Andrade "Nato" creó nuevos personajes como "Pituto" y "Fanatincha", y estuvo encargado de la diagramación durante cerca de ocho años.
Cada edición incluía historietas, noticias deportivas, concursos, reportajes, relatos inspirados en hazañas deportivas y fotonovelas protagonizadas por destacados deportistas chilenos. Se editaba a cuatro colores, con un dinamismo visual y un lenguaje accesible para el público infantil y juvenil.
Pandilla (1959)
Apareció en marzo de 1959 a color y desapareció el 24 de junio de ese mismo año. Su principal colaboradora, Ester Huneeus Salas, conocida como "Marcela Paz", fue una de las grandes escritoras chilenas para niños, autora de "Papelucho", un hito en nuestra literatura infantil. También colaboró con El Peneca. Mario Igor, René Poblete y Abel Romero ilustraron esta publicación. Era una serie de humor cuyo personaje principal era "El Gordo Sotito", creado por el reconocido caricaturista chileno Alberto Vivanco. Editada por Zig-Zag, su principal objetivo era entretener. En su primer número declaraba: "Pandilla no quiere drama ni tragedia, su intención es divertir a sus lectores y fomentar el sentido del humor y hacer reír a chicos y grandes".
Mampato fue una revista de historietas chilena creada por Eduardo Armstrong, con el personaje principal del mismo nombre (un niño que viajaba en el tiempo) y su inseparable compañero “Ogú”, un cavernícola dibujado por Themo Lobos. La publicaba Editorial Lord Cochrane. Se convirtió rápidamente en un referente de la historieta nacional por la calidad de los guiones, su apuesta por la ciencia ficción y la aventura histórica, y el diseño visual innovador. Apareció en 1968, hacia el final de la llamada "edad de oro de las revistas chilenas", y logró sobrevivir hasta su cierre en 1978.
El éxito de estas y otras revistas de historietas se vio truncado en 1973. El golpe de Estado no solo significó su cierre, sino la interrupción de un fértil diálogo cultural. El dibujante Themo Lobos lo describió así en una entrevista con Cristián Warnken, pocos años antes de su fallecimiento:
"Es una época muy hermosa, muy activa, que dio posibilidades para que se crearan muchos personajes y muchos temas. Y muy triste cuando terminaron todas, terminaron todas las revistas. Todos sabemos por qué, no vamos a abundar en el problema, como decía ‘don Quijote: más vale no menearlo’. ¿Cuáles eran las revistas más extrañas? El Peneca, por ejemplo, ‘El Pingüino’, ‘Barrabases’, en la que trabajé yo, y una serie de revistas que publicaba Zig-Zag, que después se llamó Quimantú, que eran cerca de treinta o más revistas. Nosotros éramos en esa época, los chilenos, los segundos escritores y publicadores de revistas en América; solamente nos sobrepasaban los argentinos, que todavía nos sobrepasan con creces. Se creaba una cantidad enorme de personajes: de vaqueros, ciencia ficción..."
El éxito: una fórmula que funcionó durante cinco décadas.
El Peneca no cerró por fracaso. Cerró porque el mundo que lo hacía posible dejó de existir. Durante cincuenta y dos años, logró algo que ninguna otra publicación chilena ha repetido:
•Formar lectores en un país donde la educación primaria recién se volvía obligatoria.
•Crear comunidad en una geografía fragmentada por la cordillera y el desierto.
•Construir un imaginario nacional que sobrevivió a sus propios creadores.
Este trabajo ha documentado tres claves de su permanencia:
1. Una estrategia editorial consistente
Desde Blanchard Chessi y Emilio Vaisse hasta Elvira Santa Cruz, El Peneca mantuvo un equilibrio perfecto entre entretenimiento y educación, entre tradición y modernidad, entre lo local y lo universal.
2. Una red de creadores excepcionales
Periodistas, ilustradores, fotógrafos y guionistas no solo trabajaban para la revista: se formaron en ella. El Peneca fue un semillero de talento que luego se dispersó por toda la industria cultural chilena.
3. Una comunidad de lectores activos
Los penecas no solo compraban la revista: la habitaban. Era un espacio de ciudadanía infantil antes de que ese concepto existiera.
Las causas del cierre: un colapso múltiple.
El cierre de El Peneca en 1960 (con un breve y fallido intento de resurrección entre 1971 y 1972) no tuvo una sola causa. Fue un colapso donde convergieron varios factores.
1. El fin del ciclo vital.
Elvira Santa Cruz dirigió la revista durante treinta años. Su retiro en 1951 fue el fin de una era de conducción carismática. Nadie pudo reemplazarla en la doble condición de editora, madre simbólica y gestora de talento.
2. La competencia de nuevos medios. En los años cincuenta, la radio y luego la televisión comenzaron a robarle tiempo a los niños. El Peneca, hecho de lectura pausada y capítulos semanales, de repente se sintió lento y viejo.
3. La pérdida del monopolio editorial. Zig Zag había sido la gran editorial chilena durante décadas. Pero a partir de los años sesenta surgieron nuevos sellos independientes, fundados por excolaboradores de El Peneca, que ofrecieron contenidos más especializados, más audaces o más baratos. El mercado se fragmentó. El Peneca dejó de ser la única opción.
4. La saturación del modelo pedagógico. El Peneca había sido concebido para un Chile donde la escuela era un privilegio y los libros, un lujo. En los años sesenta, el sistema educativo se expandió, el analfabetismo disminuyó y los niños tenían acceso a más materiales de lectura. La función de "suplente escolar" que la revista había cumplido se volvió menos necesaria.
5. El golpe de 1973 y la muerte simbólica. Aunque El Peneca ya había cerrado en 1960 (con un breve regreso en 1971 1972), la dictadura militar enterró cualquier posibilidad de resurrección. La quema de archivos de Quimantú (ex Zig Zag) y la persecución de los colaboradores no fue un daño colateral: fue una operación deliberada para borrar la memoria de una época en que la cultura chilena había sido masiva, crítica y diversa.
La paradoja de Zig Zag: educar para un mundo que después se destruyó.
Una de las contradicciones más inquietantes que revela esta investigación es que la misma editorial que publicaba El Peneca, Zig Zag, también era propietaria de El Mercurio, el diario que apoyó activamente el golpe de Estado de 1973.
Zig Zag educaba a los niños en valores patrióticos y cívicos mientras, paralelamente, el diario contribuía a crear las condiciones para una dictadura que destruiría ese mismo mundo. Los directores de El Peneca, Blanchard Chessi, Vaisse y Santa Cruz, probablemente nunca imaginaron que el propio sello editorial patrocinaría a quienes quemarían los archivos. Esta paradoja revela que la cultura chilena moderna fue, en gran medida, un producto de la clase dominante. Esa clase tuvo la visión de financiar revistas infantiles ejemplares, pero también tuvo los límites de no cuestionar el orden que la sostenía. Cuando ese orden se sintió amenazado, durante el gobierno de Salvador Allende, no dudó en aliarse con los militares que lo aplastarían todo, incluido el patrimonio cultural que ella misma había construido.
¿Por qué, entonces, persiste El Peneca en nuestra memoria?
Para millones de personas, esta revista fue el primer amor lector. Quienes aprendieron a leer en sus páginas atesoraron una experiencia viva: la de un ritual semanal compartido con hermanos, amigos y familia.
Los dibujos de "Pepín", las ilustraciones de Atria, los trazos y portadas de "Coré", los dibujos de Elena Poirier, el humor de "Pepo", las aventuras de "Quintín" y las historias de Walter Barbier trascendieron el entretenimiento efímero para grabarse en la memoria colectiva del país.
Una deuda pendiente.
Este trabajo ha sido un intento de devolverle una mínima parte de la dignidad al olvido.
El Peneca es parte de la historia cultural chilena, y es necesario honrar a sus artistas y a las miles de personas que, durante 52 años, hicieron posible que los niños soñaran, aprendieran y crecieran con sus páginas.
Muchos de ellos cayeron en el más completo olvido. Sus nombres no están en los manuales escolares. Sus dibujos originales se perdieron o fueron quemados. Sus fotografías anónimas siguen esperando que alguien las mire y pregunte: ¿quién fue este hombre? ¿quién fue esta mujer?
El camino está abierto.
Quedan muchas páginas por leer, muchos dibujos por encontrar, muchos nombres por rescatar.
Pero el camino está abierto.
Y ahora, gracias a www.elpeneca.com, ese camino es de todos.
Miami, 2026.
Expreso mi agradecimiento a la fundación Friedrich-Ebert Stiftung por haberme otorgado una beca (1987 y 1990), que permitió financiar mi investigación sobre el semanario El Peneca en Chile. Sin este apoyo el desarrollo de este estudio no habría sido posible.
A la Biblioteca Nacional de Chile le doy las gracias por haberme autorizado el acceso al invaluable archivo histórico, en particular a ese espacio subterráneo que se convirtió en mi lugar de trabajo durante más de un año (1987-1988). Allí, encontré ejemplares de ediciones centenarias, consulté y transcribí manualmente muchas páginas de El Peneca y otras revistas afines. Agradezco también al señor Fernando Castro, encargado del archivo de la hemeroteca en aquella época. La cantidad de material a revisar era inmensa porque El Peneca se publicaba semanalmente. eran cuatro ediciones por mes durante los casi cincuenta y dos años.
Dedico un reconocimiento especial a mi querido y siempre recordado Prof. Dr. Klaus Doderer, fundador y decano del Instituto de Jugendbuchforschung de la Universidad de Johann Wolfgang Goethe de Fráncfort, quien fue mi tutor académico y después amigo entrañable por largos años. Su sabiduría y generosidad dejaron una huella en mi formación.
Finalmente, destaco la invaluable contribución del Prof. Dr. Karsten Garscha. Más allá del papel como tutor de tesis (“Doktorvater”), admiro el compromiso con los académicos y estudiantes de habla hispana, especialmente la labor como puente en la Universidad de Johann Wolfgang Goethe de Fráncfort y los profesores latinoamericanos contratados en la década de 1970. La actitud colegial y visión integradora inspiran a generaciones enteras.
Algunos ejemplares de El Peneca los pude revisar y fotografiar en junio de 2016 en el Instituto Iberoamericano de Berlín.
Miami, 2026.
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Cita nro. 43 “COLABORACIONES ‘EL PENECA’
Bastante conocidas entre los jóvenes esta revista, ya que a ellos ha consagrado sus páginas desde su primer número que apareció en 23 de Noviembre de 1908. Era entonces director y lo fué hasta 1911, el conocido escritor don Enrique Blanchard-Chessi, que en ese año hacia entrega de la Dirección al distinguido y eminente crítico literario don Emilio Vaisse (Omer Emeth). La revista ha tenido en ambas etapas colaboradores distinguidos que le han dado lustre con sus hermosos trabajos, en que han expresado sus sentimientos, dando vida a la prosa o poesía con sus risas o llantos, que invitan a los que los leen a llorar sinceramente derramando puras lágrimas o a sentir alegría interior, intensa también sincera….
Las prosas elegantes de Raquel Olimpia Martínez, Bernardo A. Cruz, Araucana, M. Teresa Zunino Chacón, Pilar Hernández, Huérfana Valeriana, Nicanor Almeida, Manuel Vittini y Chacato, son dignas de las que figuran hoy: Adami, Benjamín Oviedo Martínez, Blanca Poblete, Oscar Alfonso Godoy, José Molina Guzmán, Humberto Montecinos Garay, Adelfia Carvallo, Bruja, Friné, Jazmín, Luz, Bruma, Angel C. Hernández, Diamela, Hortensia Córdoba P. Tita M., Laura Muñoz Suazo, Escalena, Celia Diaz Palacios, María Stuardo, Magister, Lilita, Miguel A. Chamorro C., Carlos A Leyton A. etc.
La poesía tiene también sus genuinos rерresentantes en Benjamín Oviedo Martínez, Julio Fontecilla Riquelme, José M. Molina Guzmán, Abraham Castro, Antonio Morris Bisivinger, Hortensia Olivares, María Stuardo, Eugenio Roe, Zacarías Correa Pizarro, Alberto Spikin Howard, Francisco A. Lira D., Celia Diaz Palacios, Mario Moreno Flores, Friné, Jazmín, etc.
Últimamente han figurado colaboradores nuevos en prosa y verso como Luz, Diamela, Magister, Bruma, María del C. Jiménez Franklin, E. Seldom, Ernestina Torres, M. R. Meezs, Brisa, María Grez, Blanca Rabbi, Miguel A. Chamorro Clander y Eugenio Roe, Abraham Castro y Fanni Marín Ríos, respectivamente.
En nuestra revista ha habido una controversia durante el año. La suscitó la colaboradora Celia Diaz Palacios desde su artículo "Nuestra Revista", y tomaron parte en ella varios colaboradores. Es muy poco, ya que estas discusiones son de mucho provecho, pues hacen pensar y enseñar que toda lucha de ideas es buena prescindiendo de los ataques personales. Ojalá se suscitaran con más frecuencia estas controversias!
Cuatro jóvenes entusiastas y colaboradores distinguidos en prosa y verso fundaron bajo el follaje de las frondosas ramas de un árbol y la sonrisa del último crepúsculo invernal, una academia literaria que lleva los nombres de la virilidad de sus almas: ‘Juventud’, y de la diosa bendita que adoran y en cuyos altares depositan los bellos pensamientos arrancados de su mente y en la paz de la noche, cuando sólo los rayos de la pálida viajera penetran por los cristales de las ventanas de sus alcobas: ‘Arte’. Sí, esa academia fundada por Benjamín Oviedo Martínez, el joven e inspirado poeta amante de las instituciones de su patria; Mario Moreno Flores, el adorador de las Musas que en sonoros versos canta a la Naturaleza, Oscar Alfonso Godoy, el joven prosista que une elegantemente lo bello de sus pensamientos con lo bello de su prosa y José M. Molina Guzmán, está llamada a colocar sobre las frentes brillantes de Chile y Minerva, más de una corona tejida con verde laurel y rojo copihue, del que crece allá en Arauco...
Ha habido pocos plagios, lo que es un elogio a nuestro director, que los ha combatido tan bien. desde su puesto con enérgicos artículos. Según su decir, ‘un farsante y un purgante de Palma Cristi’ son para él una sola y misma cosa. De más está decir que farsante es aquí sinónimo, de plagiario.
Ha habido también certámenes en verso, en los cuales los colaboradores poetas han lucido sus bellas dotes. Penden actualmente los resultados de un gran certamen de prosa y verso. Los errores tipográficos han abundado, Pruebas: un hermoso artículo de la colaboradora Luz resultó ilegible; otro de la colaboradora Hortensia Córdoba, titulado: "Cuan grata es vuestra vuelta!" apareció con el título: "¡Cuán grata es nuestra vuelta!". Quiero señalar algunos de los errores más notables de que salió plagado mi artículo "¿Por qué?" La palabra crítico debió haber salido con tipo gordo, por referirme a los pseudo-críticos. Queda pues salvado el error у creo poderme considerar perdonado por los críticos de verdad que pudieron creerse ofendidos. Hay dos más pequeños que son alado y permanecer; debía decir hallado y permanece. Poco antes de terminar dice: Quiero hacerles ver que es para mí más honroso que me señalen con el dedo porque escribo... y termina el pensamiento. Eso está inconcluso. Además de lo escrito debía decir: que la indiferencia gastada para con ellos al verlos salir de donde no deben".
A esos jóvenes entusiastas que empiezan a figurar en las páginas de la revista debe alentárseles. Muchos de ellos son las más bellas esperanzas; y no deben temer a la crítica vulgar. Al contrario, deben arrancar de su pluma enérgicas frases para condenar a esos críticos; y palabras de justo agradecimiento a esos críticos literarios, críticos que con desinterés les enseñan los buenos caminos y les corrigen sus faltas. A estos últimos les deben gratitud; a los primeros, nada. Si los últimos son algo duros, no importa, son bien intencionados. Los primeros, solo quieren tronchar los juveniles anhelos del principiante los últimas, secundarios.
Además, colaboradores entusiastas han publicado hermosos libros. Benjamín Oviedo Martínez ha publicado tres y tiene en preparación otros tantos; Evaristo Molina Herrera prepara un volumen de poesías: ‘Primaverales’ Oscar Alfonso Godoy M., prepara un librito, ‘Amores Puros’, у Mario Moreno, otro de versos.
Adami, la inteligente y digna colaboradora ha ofrecido hermosas producciones que dan a conocer su alma amante. Benjamín Oviedo Martínez ha presentado poesías dignas de su lira y dos elegantes prosas: ‘En la Redacción’ y ‘Mis primeros versos’, que lo colocan entre los primeros colaboradores en prosa. Su critica la ha suspendido, lo que es muy sensible, ya que contaba con tantas simpatías de parte de los colaboradores y tenía aptitudes para el arte de Unamuno, Cejador y Omer Emeth.
Francisco A. Lira D. se ha hecho simpático entre los colaboradores por sus ‘Perfiles’ y sencillas poesías.
Oscar Alfonso Godoy M., ha abierto una ‘Galería de Jóvenes Escritores’. Ha escrito también prosas salpicadas de amor al terruño como ‘Aires de Doñihue’ y ‘El cogollo de ña Petita’. Confieso que este último artículo es uno de los mejores que haya leído escritos en el género en que tanto se han distinguido Galo Pando, Juan del Campo, Rafael Maluenda, etc.
Luz y Magister, prometen…. Adelante!
Mario Moreno Flores ha entregada a ‘El Peneca’ bellas poesías,
El joven José M. Molina Guzmán es indudablemente una bella esperanza. Su prosa у sus versos hacen augurar en él, días brillantes para la literatura nacional. Su tesón es digno de aplausos: es colaborador literario en prosa y verso; es además solucionista y colaborador en Pasatiempos. En algunos de sus trabajos lo conocemos con el pseudónimo de Julio M. Sáenz Góman. María Teresa Zunino Chacón, entusiasta colaboradora de la primera etapa, ha reaparecido con producciones dignas de ella.
Bruja, María Stuardo, Friné, Jazmín, Bianca Poblete, Adelfia Carvallo, siguen ofreciendo sus hermosos trabajos, principalmente la autora de ‘Lejos de la Patria’, pues las plumas que produjeran ‘Los Poetas’, ‘29 de Septiembre’, ‘Recuerdo’ nada más que recuerdo, ‘Ideal...’ ‘Aurora y Crepúsculo, aparecen con poca frecuencia.
Manuel Vittini, que fué entusiasta colaborador en la primera etapa, ha dado lustre a su nombre con ‘Grecia Inmortal’ y ‘Lira rota’, que ha publicado en ésta.
Zacarías Correa Pizarro ha publicado hermosas poesías. Su hermano Homero, que habla sido entusiasta colaborador en las etapas primeras y segunda ha escrito muy poco este año. Es sensible.
Los jóvenes Humberto Montesinos Garay y Julio Fontecilla Riquelme son inteligentes colaboradores en prosa y verso respectivamente, El primero me llamó la atención en su hermoso articulo ‘Tristeza Crepuscular’, habiéndomela llamado posteriormente en ‘La caza del Tigre’ y ‘Claro de Luna’.
Hoy que ‘El Peneca’ cumple 6 años de prospera vida, hoy que alborozadas nuestras almas celebran al éxito de la revista, unámonos todas para que desde el peneca lector al joven colaborador se eleve hasta el director nuestro sincero agradecimiento y nuestro deseo porque la revista surja sobre la envidia y competencia profesionales, ya que lo principal es el noble fin que persigue: estimular el gusto por la literatura entre los niños y jóvenes. Huyamos de todo lo que sea bombo mutuo o algo parecido y seamos justos en nuestras apreciaciones. Así seguiremos dignamente el ejemplo de nuestro director.
¡Que en el futuro todos pensemos hacer más liviana la labor de ese sér de espíritu trabajador y entusiasta que quizá con dolor arroja al canasto nuestras primeras composiciones de ese ser para quien no hay descanso, de ese sér que nos enseña a dar nuestros primeros pasos en la vida literaria: el director!
¡Que la actividad de Benjamín Oviedo Martínez Adami, Julio Fontecilla Riquelme. Oscar Alfonso Godoy, Francisco A. Lira D. y Bruja. encuentre en el sexto aniversario de ‘El Peneca’ en cada lector un admirador e imitador!”
ROBERTO MEZA FUENTES.
EL PENECA, n°262, 24 de noviembre, 1913.
Las citas han respetado la ortografía original de la época.
Peneca: niño, chiquillo. Se usa en Chile. Real Academia Española 1970. Diccionario de la lengua española. Decimonovena edición. Pág. 1002.
La Imprenta y Litografía Universo fue fundada en 1849 en Valparaíso por Guillermo Helfmann. En 1905, Gustavo Helfmann le compró a su padre, junto a Gustavo Ross, la imprenta y formaron una sociedad anónima. En 1919, Agustín Edwards Mac-Clure adquirió la imprenta Universo y estos dos empresarios fueron socios de la editorial e imprenta más importante de Chile de la época.
El Mercurio, el periódico nacional conservador más influyente en Chile, se fundó en Santiago el 1 de junio de 1900 por Agustín Edwards Mac-Clure. Agustín Edwards Ossandón (1815-1878) adquirió en 1875 el edificio donde funcionaba el diario El Mercurio de Valparaíso.
La editorial Zig-Zag fue fundada por Agustín Edwards Mac-Clure en 1905 e imprimió la revista “Zig-Zag” del mismo nombre. Esta revista era un magazine que publicaba la actividad social de la época.
La empresa UNIVERSO, que perteneció a Gustavo Helfmann, imprimía las ediciones de la editorial Zig-Zag.
Véase: Salas, Darío: El problema nacional. Santiago, 1967, pág. 108.
Véase: Escobar, Enrique: La educación primaria en Chile. Santiago 1945, pág. 75.
Esta cifra se ha dado a conocer en variados “estudios”. En El Peneca número 2188 del 18 noviembre de 1950, Elvira Santa Cruz afirmaba que el tiraje era de 200.000 ejemplares semanales.
Zimmermann, Hans Dieter. Comic Strips. Vom Geist der Superhelden. Berlin.1970. Pag, 12.
https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3351.html#cronologia
1907.Chile tiene una población total de 3.231.022 habitantes
1920.Chile tiene una población total de 3.720.235 habitantes
1930.Chile tiene una población total de 4.287.445 habitantes
1940.Chile tiene una población total de 5.023.539 habitantes
1952.Chile tiene una población total de 5.932.995 habitantes
1960.Chile tiene una población total de 7.374.115 habitantes
1970.Chile tiene una población total de 8.884.768 habitantes
Cartela: recuadro de texto narrativo que complementa la imagen sin pertenecer al diálogo de los personajes.
Didascalia: espacio gráfico dentro de la viñeta, unido al personaje por un globo, que reproduce sus palabras o pensamientos.
Se refiere a un tipo de acertijo en el que se dan pistas sobre diferentes partes, generalmente sílabas.
Logogrifo (del griego lógos = palabra, gríphos = acertijo) es un pasatiempo de palabras donde se adivina una palabra a partir de pistas que aluden a sus sílabas o letras.
Dentística, termino antiguo, arcaico para referirse a la Odontología. Dr. don Maximiliano (German) Valenzuela Basterrica (1859-1922) fue el primer director de la Escuela de Odontología de la Universidad de Chile.
El alemán Wilhelm Mann (1874-1948), educado y doctorado en su país natal en 1918, desarrolló su carrera en Chile. Fue Rector del Liceo de Aplicación de Hombres y, por iniciativa propia, fundó el Liceo de Aplicación de Mujeres. Ese mismo año creó el Laboratorio de Psicología Experimental. Su labor continuó en 1928, cuando el Gobierno chileno le encargó la Dirección del Instituto Pedagógico, llegando a ser Decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Chile.
https://archivoluisdavidcruzocampo.udec.cl/index.php/Mann,-Wilhelm,-1874
En algunos ejemplares hubo falta de ortografía o equivocaciones.
El movimiento apoyó una restauración de la monarquía y la restauración del catolicismo como la religión del estado.
Vaisse, Emilio, seudónimo, “Omer Emeth” y la Cultura chilena. Santiago, abril de1930.
Vaisse, Emilio, seudónimo, “Omer Emeth”. La Cultura chilena. Santiago, abril de1930.
Sursum corda proviene del latín sursum (arriba) y corda (corazones)
Logogrifos numéricos son un tipo específico de acertijo o juego de palabras que combina elementos de los logogrifos tradicionales con números y operaciones matemáticas.
Anagramas es cambiar el orden de las letras de una palabra o frase para formar una palabra o frase diferente, utilizando exactamente las mismas letras.
Al pie del dibujo: Muchos regalos, una muñeca i otras figuras de buen tamaño ha recibido nuestro Peneca porque el chiquillo cumple hoi un año.
Luis Fernando Rojas. Obra gráfica. 1875-1942. Carola Ureta Marín y Pedro Álvarez Caselli. Santiago. 2014
“Cabo Moya” es un ejemplo paradigmático de cómo El Peneca utilizó a los escritores como constructores conscientes de la identidad chilena a través de la literatura infantil y juvenil. Su seudónimo era, en sí mismo, parte del mensaje. “Cabo Moya” escribía relatos históricos y patrióticos, a menudo en formato de aventura, dirigidos a jóvenes lectores en colaboración con el dibujante Luis Fernando Rojas.
Extracto de un perfil biográfico sobre Luis Fernando Rojas.
"El diario La Nación, fundado en 1917, fue requisado por el gobierno militar tras el golpe de Estado de 1973. El 2 de octubre de ese año, por decreto, se lo rebautizó como La Patria, convirtiéndolo en uno de los principales órganos de propaganda del régimen. Bajo ese nombre circuló hasta 1975. Finalmente, en 1980, el diario pudo reabrirse recuperando su nombre original. El periodista Délano fue una de las figuras que avaló públicamente la dictadura. En el primer ejemplar de La Patria, saludó a la Junta de Gobierno con un autorretrato que celebraba el ciclo militar, acompañado de la leyenda: “Para ‘La Patria’, en su primer número, haciendo votos para que tenga el mismo éxito que tuvo ‘La Nación’, cuando apareció”.
Juan Francisco González Ramírez, según “Coke” (Jorge Délano), es el digno hijo de un gran pintor. Firmaba Huelén para diferenciarse de su famoso padre, una de las cumbres de la pintura chilena, sino que no lo abandono nunca. https://www.geni.com/people/Juan-Francisco-Simon-Gonz%C3%A1lez-Ram%C3%ADrez/6000000010082004599
Se considera que "Federico Von Pilsener" es uno de los primeros cómics de la historia chilena.
“H. Paper” fue un joven colaborador de El Peneca, cuyo nombre era Abel Guevara.
https://www.tebeosfera.com/documentos/zig zag_y_la_historieta_chilena_a_comienzos_del_siglo_xx.html
https://www.tebeosfera.com/documentos/zig
zag_y_la_historieta_chilena_a_comienzos_del_siglo_xx.html
Alfredo Lobos nació en Rancagua, Chile, en 1890 y falleció a los 27 años en Madrid, España. Era hermano de Enrique y Alberto Lobos, y los tres pertenecieron a la llamada Generación del Trece, un grupo de artistas chilenos que renovaron el arte nacional a comienzos del siglo XX.
Escrita (“Marter”) de esta forma en el semanario.
En el período de Elvira Santa Cruz, se nombraron a cuatro fotógrafos.
Ver cita al final del Trabajo
Plutarco (c. 46 - c. 120 d.C.) fue un historiador, biógrafo y filósofo griego, conocido principalmente por su obra Vidas paralelas, una de las fuentes más importantes sobre la Antigüedad clásica.
En esta sección “Correo de El Peneca”, se hizo referencia a único fotógrafo que El Peneca nombró por su apellido en este periodo.
„Max und Moritz. Eine Bubengeschichte in sieben Streichen“ ist ein Frühwerk des bekannten deutschen Dichters und Zeichners Wilhelm Busch, das erstmals Ende Oktober 1865 veröffentlicht wurde.
Max y Moritz, "Una historia de niño en siete bromas", es una de las primeras obras del conocido poeta e ilustrador alemán Wilhelm Busch, que se publicó por primera vez a finales de octubre de 1865.
“The Yellow Kid” was the lead character in Richard F. Outcault's 1890s comic strip Hogan's Alley, one of the first Sunday supplement comic strips in an American newspaper, “The Yellow Kid” was a bald, snaggle-toothed child with a goofy grin in a yellow nightshirt who hung around in a ghetto alley filled with equally odd characters, mostly other children. Instead of speaking, the kid wore his words on his shirt in a satire of advertising billboards. His bald head suggested that it had been recently shaved to get rid of lice, as was common in ghettos at the time.
“El Niño Amarillo” era el personaje principal de la tira cómica Hogan's Alley de Richard F. Outcault de 1890, una de las primeras tiras cómicas del suplemento dominical de un periódico estadounidense. “El Niño Amarillo” era un niño calvo, con dientes torcidos y una sonrisa tonta en un camisón amarillo que vagaba por un callejón del gueto lleno de personajes extraños, en su mayoría otros niños. En lugar de hablar, el niño llevaba las palabras en la camiseta en una sátira de los carteles publicitarios. Su calva sugería que había sido afeitada recientemente para deshacerse de los piojos, como era común en los guetos de la época.
Cartela: recuadro de texto narrativo que complementa la imagen sin pertenecer al diálogo de los personajes.
Didascalia: espacio gráfico dentro de la viñeta, unido al personaje por un globo, que reproduce sus palabras o pensamientos.
En 1658 el filósofo y pedagogo checo Jan Amos Komensky, 1592-1670 (en latín Comenius) publicó en latín y alemán, el primer libro ilustrado para niños. “Der Mensch und seine Welt” nach Comenius mit Bildern von Václav Sokol nach der Ausgabe von 1883. (“El hombre y su mundo” según Comenius, con ilustraciones de Václav Sokol, basadas en la edición de 1883).
Alberto Mauret Caamaño (1880-1934). Fue un escritor, poeta e intelectual chileno cuya obra, que incluye títulos como “La Lira chilena” y “Héroes y patricios”, estableció una contribución significativa a la literatura nacional a finales del siglo XIX y los albores del XX.
La palabra alsaciana hace referencia a lo proveniente de Alsacia, una región histórica y cultural del este de Francia, célebre por su rico patrimonio de cuentos y leyendas ancestrales.
La palabra "mañero" es un adjetivo usado en Chile. Se refiere a alguien que despierta temprano y tiene energía, disposición o buen rendimiento en las primeras horas del día.
Bajo la dirección de Elvira Santa Cruz El Peneca aumenta las páginas de 16 a 24 y más tarde a 36 páginas.
Blanca Santa Cruz Ossa fue autora de una colección de libros infantiles, con valor educativo y narrativa comprensible. Fue una pionera en el estudio de mitos y leyendas, tanto chilenas como extranjeras, contribuyendo a preservar y difundir el patrimonio cultural mundial.
19th amendment to the US Constitution: Women's Right to Vote. 1920.
La victoria del sufragio femenino en Chile fue el resultado de una extensa y sostenida lucha por parte de diversas organizaciones de mujeres a lo largo del país. Este proceso se materializó de manera escalonada: el primer hito significativo se produjo en 1934, cuando las mujeres ejercieron por primera vez su derecho a voto en elecciones municipales. Este derecho se amplió y consolidó legalmente con la promulgación de la Ley N.º 9.292 en 1949, que estableció el sufragio universal para la mujer. Finalmente, el proceso culminó en 1952, cuando casi todas las chilenas votaron por primera vez en una elección presidencial.
Mackenna S., Manuel: Problemática social. Diario La Nación, Santiago, diciembre 1917.
En una sociedad conyugal, el marido ejercía el control de los bienes.
Revista chilena. Hacia el optimismo, mayo, junio, 1923.
Durante los gobiernos de Arturo Alessandri Palma se fomentaron políticas democráticas y se estableció la Constitución de 1925, que rigió hasta 1979. Su mandato mostró contradicciones en el trato hacia los movimientos políticos de masas organizados por obreros, campesinos y mineros. Por un lado, se presentó como fraterno con estos grupos, pero por otro, su autoritarismo lo llevó a ordenar represiones violentas contra manifestantes con el objetivo de restablecer el "orden". La historia de Chile registró dos de las masacres más graves durante su gobierno: 4 de junio de 1925, más de 2,000 mineros fueron asesinados en la salitrera La Coruña. El 5 de septiembre de 1938, 62 jóvenes pronazis fueron fusilados al ocupar ilegalmente el edificio del Seguro Obrero.
No se sabe bien dónde provenía la palabra "once"; según la creencia popular, era una costumbre de los mineros de las salitreras a finales del siglo XIX. En su descanso tomaban "aguardiente", palabra que tiene 11 letras; “tomar once". La familia chilena, por otro lado, se reúne a las cinco de la tarde a servir un té con panecillos y dulces. A esta costumbre se le llama "tomar once”.
Palabras textuales de las entrevistadas.
La carta se encuentra en la Biblioteca Nacional de Chile, 1951. Hoy está digitalizada. Joaquín Edwards Bello perteneció a la rama de la influyente familia Edwards. Fue periodista y escritor del libro "El Roto", un clásico de la literatura chilena. Hijo de Joaquín Edwards Garriga, quien fue cofundador del Banco Edwards. Descendientes de Joaquín Edwards Ossandón.
Apuntes, El Mercurio, Santiago de Chile, 1960. En una entrevista concedida por Elvira Santa Cruz al diario El Mercurio, según las notas de investigación tomada directamente de los archivos de la Biblioteca Nacional en 1988, la directora declaró que nunca escribió historias violentas o de venganza, sino cuentos románticos, y que bajo su dirección la revista creció de 6 mil a 240 mil ejemplares.
PD: En 1942 está en su año 35, en 1943 cumpliría 35 años exactos.
Boroa es un pueblo de la región de la Araucanía.
Algunas fuentes mencionan que Aníbal Alvial Bensen y su hermano Arturo Alvial Bensen (nacido en 1901) podrían haber sido mellizos, lo que situaría su nacimiento también en 1901, pero esto no está confirmado oficialmente. En cuanto a su fecha de fallecimiento, no he encontrado registros confiables que lo indiquen.
Ver apartado número 4. El Peneca y la producción nacional de revistas infantiles chilenas, “Condorito”.
A pesar de la búsqueda en archivos de la época y en catálogos de ilustradores chilenos, no ha sido posible identificar al autor tras el seudónimo "Dicky Spark". Es posible que se tratara de un artista extranjero o de un colaborador ocasional.
Nota del autor: De Alberto Lungenstrass no ha sido posible encontrar fechas de nacimiento o muerte, ni registros biográficos en los archivos consultados. Solo sabemos que trabajó en El Peneca desde joven, que dibujó a "Quintín, el aventurero" y que los colegas lo llamaban por el nombre de su personaje. Este caso es representativo de tantos ilustradores de oficio que la historia gráfica oficial ha borrado.
Themo Lobos: Un encuentro con Mampato. https://www.youtube.com/watch?v=G4IqpOx6EYA
El Premio Nacional de Periodismo de Chile se entrega desde 1954 y no incluye a guionistas.
El Segundo Premio (Fuera de Concurso) recayó en Fidelicio Atria, quien también era un destacado ilustrador de la época, aunque su nombre hoy sea menos recordado que el de “Coré”.
La editorial Quimantú nació en 1971 cuando el gobierno de Salvador Allende adquirió la empresa Zig-Zag. Durante su breve existencia, Quimantú conservó gran parte del catálogo de revistas y publicaciones heredadas de Zig-Zag, produciendo libros a bajo costo para masificar la lectura entre los sectores populares. Tras el golpe militar de 1973, la editorial fue intervenida, las instalaciones destruidas y gran parte de su stock bibliográfico quemado o desaparecido, marcando el fin abrupto de uno de los proyectos editoriales más innovadores de la historia chilena.
Rapa Nui fue la primera editorial chilena exclusivamente dedicada a la literatura infantil, fundada en 1946 por escritor chileno Hernán Solar y el catalán Francesc Trabal.
Más que un simple manual, el Silabario hispanoamericano, se convirtió en un símbolo cultural donde la estética y la educación se fusionaron para dejar una huella imborrable en la infancia.
Estilo artístico y literario del Renacimiento tardío, marcado por su refinamiento.
Charles Ricketts (1866-1931), Lauren Housman (1865-1959).
Lihn, Enrique “La Castaña”; Poesía, gráfica, humor, número 6, invierno 1986. Santiago, Chile.
“Mundo”, número 421, Año IV, mayo de 1986 Santiago, Chile.
Para ese entonces recorrí la cuadra que su hermana me había indicado y esta había desaparecido.
Montealegre, Jorge. “Coré, el tesoro que creíamos perdido”. Santiago, Chile. 2012.
La Academia Francesa (de lenguaje) se estableció en Francia en 1635.
Luethi, Max. Maerchen. Siebte Auflage. Sammlung Metzler Band 16. Sturtgart, 1979.
Die Brueder betonten immer wieder ihren Willen, das Uberlieferte rein un treu wiederzugeben. Namentlich Jacob hat in der Auseinandersetzung mit Armin, aber auch mit seinem Bruder Wilhelm, lebhaft auf Treue gehalten und Verzierungen abgewehrt. (Brief an Franz Pfeiffer vom 19. Februar 1860) Seite,53.
Mario Vargas Llosa Interview: Literature Makes Citizens Critical.
https://youtu.be/me_fiUW3Boo?si=iRNWNWiYUAoW5Qlj
(cita reciente, dado el contexto de importancia para esta investigación)
“Puck” fue una revista estadounidense de sátira política y humor, creada en 1876 por el austriaco Joseph Keppler, publicada en ediciones inglesas y alemanas en el siglo XIX y a principios del siglo XX.
Premio nacional de periodismo, mención dibujo en 1971.
Véase entrevista a Odilia Navarro, “Ketmis”, en esta investigación.
Diccionario enciclopédico Océano, Barcelona, 1983, tomo III.
Diccionario de la Lengua Española. Décimo novena edición. Pág. 1002. Madrid. 1970
Según el diccionario de la Real Academia Española. Madrid, 1970, pág. 603. Héroe significa: Varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes. El que lleva a cabo una acción heroica. Personaje principal de todo poema en que se representa una acción y épico especialmente. Cualquiera de los personajes de carácter elevado en la epopeya.
Vicente Grez (1847-1909) fue un político, periodista y escritor chileno.
Archivo tarjeta postal enviada por Elvira Santa Cruz a “Monito”. Biblioteca Nacional de Chile.
La Academia de Pintura se funda en Santiago, Chile, el 17 de marzo de 1849.
El Salón de París fue la exposición de arte más importante del mundo occidental. A finales del siglo XIX, era el escenario donde la tradición académica chocaba con la modernidad.
espíritu de sacrificio
Bernardino Guajardo, Poesías Populares tomo 8, pág. 24 Santiago, 1885.
Las entrevistas a René Ríos y cardenal monseñor Raúl Silva Enríquez no las alcancé a transcribir. Mi casa de Macul, Santiago, fue asaltada, sacaron mi máquina fotográfica y mi grabadora, entre otras.
Peña Muñoz, Manuel. Historia de la Literatura Infantil Chilena. Santiago. Septiembre. 1982.Pag. 15.
Fábrica de galletas y chocolates, inaugurada en Valparaíso en 1892, fue comprada en los años ochenta por el consorcio Nestlé.
Entrevista hecha por Cristián Warnken a Themo Lobos https://www.youtube.com/watch?v=G4IqpOx6EYA